La amoxicilina es un antibiótico de la familia de las penicilinas, utilizado para tratar diversas infecciones bacterianas. Es bactericida, destruyendo los microbios. Se utiliza para tratar un gran número de infecciones producidas por gérmenes sensibles a este antibiótico. Entre las infecciones más frecuentes que se pueden tratar con amoxicilina están algunas amigdalitis, otitis media aguda, sinusitis, neumonías, infecciones de orina, infecciones de piel e infecciones dentales.
Sin embargo, las bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencia a los antibióticos. Algunos microbios son capaces de producir unas enzimas llamadas betalactamasas que consiguen que la amoxicilina no pueda actuar y deje de ser eficaz.
La amoxicilina, como otros muchos antibióticos, puede disminuir la eficacia de los anticonceptivos orales. Si el envase prescrito tiene más medicamento que el preciso para su tratamiento, no lo guarde "para otra vez".
En general la amoxicilina es un antibiótico bien tolerado. Los efectos secundarios más frecuentes son nauseas, diarreas o erupciones en la piel e infecciones por hongos en boca o vagina.
Este artículo aborda los riesgos y consideraciones del uso de amoxicilina con ácido clavulánico durante el embarazo, así como sus interacciones con otros medicamentos y anticonceptivos.
Interacción entre Anticonceptivos y Antibióticos
Cuando la pastilla anticonceptiva se combina junto a antibióticos, la mujer puede tener la preocupación de si existe una interacción entre ambos que afecte a su eficacia (lo que llevaría, por tanto, a un aumento de la probabilidad de embarazo). Lo cierto es que para la mayoría de antibióticos no existe evidencia científica suficiente que demuestre que reducen el efecto de los anticonceptivos hormonales. Pese a ello, hay una excepción: las rifamicinas como la rifampicina o la rifabutina.
Por tanto, en principio no habría motivos para utilizar un método anticonceptivo de barrera (como el preservativo) cuando se toman antibióticos, siempre que este no sea una rifamicina (rifampicina o rifabutina).
Sin embargo, a pesar de que generalmente los antibióticos no influyen en el efecto anticonceptivo, algunos especialistas optan por prevenir. Por ello, recomiendan tener precauciones adicionales en los casos en que se combine cualquier antibiótico con un anticonceptivo hormonal (e, incluso, hasta 7 días después de finalizar el tratamiento antibiótico).
La rifampicina es un antibiótico utilizado para el tratamiento de la tuberculosis, entre otras posibles indicaciones. Este antibiótico induce las enzimas hepáticas requeridas para el metabolismo de los anticonceptivos hormonales combinados.
De este modo, esta situación provoca una disminución en los niveles hormonales del anticonceptivo, lo que llevaría a que se reduzca su eficacia. Así, el uso conjunto de rifampicina con anticonceptivos orales combinados (pero también, por ejemplo, parches o anillos anticonceptivos) aumentaría la posibilidad de un embarazo no deseado.
Por su parte, la rifabutina parece tener menos efectos en el metabolismo de los anticonceptivos combinados que la rifampicina. No obstante, la rifabutina también podría reducir la efectividad anticonceptiva.
Por tanto, si la usuaria de anticonceptivos combinados va a tomar rifampicina o rifabutina, es recomendable que adopte medidas anticonceptivas adicionales o alternativas para evitar el embarazo. Por ello, la mujer deberá acordar con el especialista las medidas a tomar, así como el tiempo que debe llevarlas a cabo.
Sin embargo, el uso de anticonceptivos inyectables de solo progesterona, así como el uso de dispositivos intrauterinos (DIU) en tuberculosis no pélvica, sí que parece seguro con las rifamicinas.
Otros Fármacos que Interaccionan con los Anticonceptivos
Además de los antibióticos rifampicina y rifabutina, hay otros medicamentos que podrían influir sobre la eficacia de los anticonceptivos orales combinados. Entre ellos, se encuentran algunos fármacos para tratar:
- Epilepsia: barbitúricos, carbamazepina, fenitoína, primidona, felbamato, oxcarbazepina, topiramato...
- Hepatitis C o infección por VIH: ritonavir, nevirapina, efavirenz...
- Infecciones por hongos: griseofulvina.
Además, los preparados que contengan la hierba de San Juan, también podrían reducir la efectividad de la píldora anticonceptiva.
Por ello, cuando una mujer toma anticonceptivos hormonales, es importante que se lo comunique a su médico antes de tomar un medicamento o hierba.
Es fundamental informar al médico sobre todos los medicamentos y suplementos que se estén tomando para evitar interacciones perjudiciales.
Amoxicilina/Ácido Clavulánico y el Embarazo
Estudios en animales no muestran efectos teratogénicos tras la administración de amoxicilina/ácido clavulánico. Se ha observado que la combinación de amoxicilina y ácido clavulánico no es teratogénica en ratas.
Amoxicilina no influye en la gestación y no muestra efectos embriotóxicos o teratogénicos en ratas ni en ratones. Se han llevado a cabo estudios pre y posnatales en ratas, el peso de las ratas expuestas al nacer fue considerablemente menor en comparación con el control.
Como medida de precaución amoxicilina/ác. Ambas sustancias se excretan a través de la leche materna (se desconoce el efecto de ácido clavulánico en el lactante). Por lo que, puede darse diarrea e infección fúngica en las membranas mucosas del niño lactante, debiéndose interrumpir la lactancia.
Sin embargo, se ha informado en un estudio en mujeres que sufrieron ruptura prematura del amnios que el tratamiento profiláctico con amoxiclina/ácido clavulánico puede asociarse con un incremento del riesgo de enterocolitis necrotizante en neonatos.
Es crucial evaluar los riesgos y beneficios antes de tomar amoxicilina con ácido clavulánico durante el embarazo y la lactancia.
Consideraciones Adicionales
La afectación hepática producida por medicamentos es un problema de salud en aumento. Entre los fármacos causantes más comunes se encuentran el paracetamol, la amoxicilina-ácido clavulánico (AAC) y los antiepilépticos.
Atendiendo al tipo de daño hepático, la hepatitis farmacológica puede clasificarse en intrínseca (reacción predecible dosis-dependiente, por ejemplo, el paracetamol) o idiosincrática (menos frecuente, afecta solo a individuos susceptibles y no es dosis-dependiente, por ejemplo, el AAC).
El patrón de daño hepático se cataloga mediante la división de alanina aminotransferasa (ALT) y la fosfatasa alcalina (FA) en relación con sus respectivos valores superiores límites de normalidad (VLN); expresada como el «cociente R=(ALT/ALT VLN)/ (FA/FA VLN)». Se considera que el patrón es hepatocelular cuando R≥5, colestásico cuando R≤2 y mixto cuando 2 El diagnóstico etiológico es de exclusión, descartando otros diagnósticos diferenciales (hepatitis vírica, autoinmune, metabólica, alcohólica, o secundaria a trastornos hemodinámicos, entre otras). La Escala Roussel Uclaf Causality Assessment Method/Council for International Organizations of Medical Sciences (RUCAM/CIOMS), es un instrumento probabilístico que apoya la etiología medicamentosa de esta patología y solo debe aplicarse después de haber descartado otras enfermedades. Evalúa siete variables y tiene un rango de puntuación de -9 a+15. La suma de las variables refleja la probabilidad de causalidad medicamentosa como alta probabilidad, probable, posible, poco probable o excluida (a mayor puntuación, mayor probabilidad). La biopsia hepática no tiene valor diagnóstico debido a la heterogeneidad de las lesiones hepáticas concomitantes en esta patología. Se comunica este caso ante la rareza de presentación en una paciente nonagenaria con presencia de patrón mixto y la alta frecuencia de uso del medicamento causal. Muchas son las causas que hacen que el diagnóstico de esta patología siga siendo un reto médico (inexistencia de instrumentos diagnósticos, polifarmacia, cambios farmacodinámicos y farmacocinéticos en los ancianos…). El uso excesivo de antibióticos contribuye al desarrollo de resistencias bacterianas, un problema de salud pública global. El proceso natural de evolución de las bacterias contempla el desarrollo de mecanismos de resistencia que se ven incrementados por la presión selectiva que ejercen los antibióticos. La sobreutilización de los antibióticos se ha relacionado claramente con la aparición de resistencias, no solo a nivel global, sino también a nivel individual. España es uno de los países del mundo con mayor consumo de antibióticos a nivel mundial y europeo. En 2017 se situaba como el segundo consumidor europeo a nivel comunitario, por detrás de Chipre, y en primer lugar si se incluyen datos de consumo hospitalario. Este elevado consumo se acompaña de tasas de resistencia superiores en los países del sur y este de Europa con respecto a los países del norte. En el ámbito de la atención primaria se realizan del 80% al 90% de las prescripciones de antibióticos, y se estima que el 50% de estas son inapropiadas, bien sea por indicación, selección, dosis y/o duración del tratamiento, de manera que tenemos una gran oportunidad para optimizar los tratamientos. La disminución de la exposición global a los antibióticos es una de las piedras angulares de la lucha en contra de las resistencias antimicrobianas. A nivel de la atención sanitaria, las estrategias para conseguirlo pasan por evitar tratamientos innecesarios y acortar las duraciones de los tratamientos antibióticos, disminuyendo así la presión selectiva sobre las bacterias. ¿Hay algún síntoma que indique que el antibiótico está reduciendo la efectividad del anticonceptivo? El sangrado intermenstrual (metrorragia), es decir, entre una menstruación y la siguiente, puede estar causado por un desajuste hormonal. Esto es poco habitual durante un tratamiento hormonal con anticonceptivos ya que, si se toman adecuadamente, la regulación es estricta. Por tanto, tener un sangrado fuera de lugar puede indicar un fallo en dicha regulación, quizá provocado por la interacción con el antibiótico. ¿Esta interacción se da solo con anticonceptivos orales o también con otros tipos de anticonceptivos hormonales? Aunque la mayoría de estudios hacen referencia a los anticonceptivos orales, generalmente las indicaciones respecto al efecto de los antibióticos se aplican a otros tipos de anticonceptivos hormonales como las inyecciones, los implantes subdérmicos, el anillo vaginal y los parches. ¿Además de los antibióticos, hay algún otro medicamento que pueda afectar a la regulación hormonal de las pastillas anticonceptivas? Siempre que una mujer vaya a tomar un medicamento durante el tratamiento con anticonceptivos es recomendable que consulte con el especialista la posible interacción entre ambos. Este consejo se da, no solo por la posibilidad de embarazo debido a la pérdida de efectividad anticonceptiva, sino también porque el anticonceptivo podría reducir el efecto del medicamento indicado. Además de la rifampicina, otro tipo de fármacos que muestran interacción con los anticonceptivos orales son los anticonvulsivantes como fenitoína, fenobarbital, primidona, bitobarbital, carbamacepina, etosuximida o metilfenolbarbital. Para otros medicamentos específicos, como ya hemos comentado, se aconseja consultar con el médico, pues es poca la claridad de los estudios y además, puede haber cambios puntuales debido a la situación de cada mujer. ¿Puedo tomar pastillas anticonceptivas y un antibiótico para infección urinaria? Sí, no se ha demostrado que los antibióticos de uso más común tengan un efecto reductor de la eficacia de las pastillas anticonceptivas. En general, la disminución del efecto anticonceptivo por tomar conjuntamente anticonceptivos orales y antibióticos solo se ha demostrado con la rifampicina y la rifabutina. En cualquier caso, lo recomendable es que consultes al especialista antes de tomar cualquier tipo de medicamento o, incluso, hierba, por si fuera necesario un método anticonceptivo adicional o alternativo a las pastillas anticonceptivas.Consumo de Antibióticos y Desarrollo de Resistencias
Anticonceptivos hormonales y antibióticos: ¿cómo interaccionan?
Preguntas Frecuentes
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