Las amígdalas, también conocidas como anginas, son dos masas de tejido linfoide ubicadas a ambos lados de la faringe. Al igual que las adenoides (vegetaciones), las amígdalas juegan un papel crucial en la protección contra infecciones virales y bacterianas que ingresan al cuerpo a través de la nariz y la boca. Además, ayudan al organismo a reconocer y defenderse de estos gérmenes. En resumen, son una de las muchas formas de protección del organismo.
Amígdalas y úvula
¿Qué es la Hipertrofia Amigdalar?
Algunos niños tienen las amígdalas muy grandes, una condición conocida como hipertrofia amigdalar. No existe una causa específica para esta condición, pero las infecciones recurrentes pueden contribuir al aumento de su tamaño. Estas amígdalas grandes pueden causar problemas, especialmente de obstrucción respiratoria. Se clasifican según su tamaño, desde un grado 0 (mínima obstrucción) hasta un grado 4 (obstrucción completa), dependiendo de la parte de la garganta que obstruyan.
La pediatra Irene Alías de HLA Mediterráneo te cuenta cómo detectarlas. Hablamos de hipertrofia amigdalar en aquellos niños que tienen las amígdalas de un tamaño excesivamente grande. Según su tamaño y la obstrucción que ocasionan se pueden clasificar en 4 grados.
Causas de la Hipertrofia Amigdalar
Las causas que provocan una hipertrofia amigdalina son variadas. Es posible que algunas personas presenten esta patología desde el momento de su nacimiento de forma natural. También es común que el agrandamiento de las amígdalas sea consecuencia de una infección bacteriana o vírica.
- Amigdalitis aguda.
- Amigdalitis crónica.
- Absceso periamigdalino.
Algunas personas nacen con unas amígdalas hipertróficas de forma natural, mientras que otras sueles experimentar ese agrandamiento a causa de infecciones. Si esa hipertrofia es demasiado acentuada puede presentar varias complicaciones, como por ejemplo dificultad para respirar. El síntoma más evidente es el excesivo tamaño de las amígdalas, que se puede comprobar a simple vista.
Síntomas de las Amígdalas Hipertróficas
El síntoma más común es el ronquido durante el sueño, que puede provocar problemas de sueño, despertares e inquietud. Esto resulta en un sueño no reparador, causando falta de concentración durante el día, cansancio, irritabilidad e incluso un menor crecimiento. Esto es especialmente cierto si el niño experimenta apneas, que son pausas en la respiración que duran más del doble de lo que dura un ciclo respiratorio. Es importante distinguir esto del ronquido ocasional que acompaña a los resfriados, que puede ser normal.
Otros síntomas incluyen:
- Respiración por la boca, que con el tiempo puede causar maloclusión dental (dientes que no encajan bien), paladar ojival (paladar hundido) y malposición dentaria.
- Cambios leves en la voz (“gangosa”) y mal aliento.
- A menudo se acompañan de adenoides grandes, lo que agrava estos síntomas y favorece la retención de moco, otitis y sinusitis.
Hipertrofia amigdaliana
Diagnóstico de la Hipertrofia Amigdalar
El diagnóstico es principalmente clínico. Se realiza mediante la exploración física del niño, observando directamente con una buena fuente de luz y con la boca bien abierta, manteniendo la lengua dentro de la cavidad oral. En casos dudosos, se pueden realizar estudios de apnea del sueño para determinar si hay apneas y su gravedad.
¿Qué se supone que ha de hacer mi pediatra si le digo que mi hijo ronca? Primero una detallada historia clínica: ¿Ronca todas las noches aunque no esté acatarrado? ¿Has escuchado pausas en la respiración (apneas)? ¿Ronca fuerte? ¿Tiene un sueño muy agitado? ¿Se hace pipí por las noches? ¿Respira por la boca? ¿Es difícil despertarlo por las mañanas? ¿Tiene problemas con la concentración? ¿Actúa como si tuviera un motor dentro y no para quieto? ¿Ha dejado de crecer o de ganar peso últimamente?
Segundo: una buena exploración: Le tomaremos la tensión. Una tensión arterial alta nos pondrá en “alerta”. Además le subiremos a la báscula: el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para tener apneas durante el sueño.
Y lo más importante, le diremos que abra la boca (¡Prometo no usar el palito!) Las amígdalas (anginas) las vemos fácilmente cuando abren la boca y podemos valorar si son muy grandes y obstruyen o si son normales.
Las adenoides (“vegetaciones”) no se ven a simple vista. Únicamente con una cámara pequeñita que utilizan los otorrinos a través de un tubito que le meten por la nariz (Rinoscopio). Es una técnica sencilla y rápida que nos aporta muchísima información porque visualiza claramente el tamaño y el grado de obstrucción de las adenoides.
Lo ideal es realizar un Estudio del Sueño (polisomnografía). Dejaremos a los niños ingresados una noche en el hospital conectados a una infinidad de cables (que se ponen una vez estén dormidos porque si no se piensan los pobres que les vamos a enviar a Marte).
A través de este registro los neurofisiólogos/neumólogos nos darán todos los datos que necesitamos (fases de sueño profundo, de sueño superficial, sueño REM, no REM, pausas de apnea, segundos en los que no respira, concentración de oxígeno en sangre…). Con este informe podremos diagnosticar a los niños de Síndrome de Apnea Hipopnea del sueño. Si además tiene las amígdalas/adenoides muy grandes, lo tendremos claro.
Tratamiento de la Hipertrofia Amigdalar
La actitud más correcta es observar y esperar, ya que las amígdalas tienden a disminuir de tamaño con el tiempo, coincidiendo con la disminución de las infecciones respiratorias alrededor de los 5 años. Las razones más comunes para la cirugía son:
- Problemas de obstrucción de la vía respiratoria (niños roncadores con apneas del sueño).
- Maloclusión dental causada por la hipertrofia amigdalar.
- Amigdalitis de repetición sin hipertrofia: 7 o más episodios en un año, 5 o más episodios al año en los últimos dos años, o 3 o más episodios al año en los últimos tres años. La causa debe ser bacteriana, específicamente Estreptococo hemolítico. Es importante tener en cuenta que muchas amigdalitis son causadas por virus.
Si cumple los 4-5 años y sigue roncando, o incluso ronca más, tiene una voz nasal, mal aliento y respira con la boca abierta… ¡ojo! Acudid a vuestro pediatra.
Antiguamente se quitaban las amígdalas con una facilidad pasmosa ¿verdad? Con demasiada facilidad, diría yo. Hoy por hoy hay unos protocolos establecidos para operarles. No tengáis prisa. De hecho, actualmente, ya no se quitan las amígdalas por completo, sino que en los niños en los que está indicado, se les reduce un poco el tamaño; pero se les tiende a dejar algo de tejido amigdalar en garganta para que siga cumpliendo su función protectora.
Las indicaciones actuales para derivar y operar son:
- Amigdalitis de repetición:
- 7 o más episodios de amigdalitis aguda al año
- 5 episodios al año en los últimos 2 años.
- 3 episodios al año en los últimos 3 años.
- Problemas obstructivos: Niños roncadores que al hacerles un estudio del sueño (Polisomnografía) se objetivan APNEAS (Pausas en la respiración)
Amigdalectomía: Cuándo Considerarla
La amigdalectomía es la cirugía para extirpar las amígdalas. No es un tratamiento de primera línea y solo se recomienda en casos específicos donde otros tratamientos no han sido suficientes.
La amigdalectomía suele realizarse de forma ambulatoria, lo que significa que el paciente puede regresar a casa el mismo día de la cirugía. La recuperación completa tarda entre 7 y 14 días. Durante este periodo, es fundamental un adecuado manejo del dolor, ya que se trata de una de las intervenciones más dolorosas en otorrinolaringología.
¿En qué consiste la operación?
La amigdalectomía es la extirpación total de las amígdalas. Se pueden quitar junto con las adenoides o no. Hay distintas técnicas quirúrgicas (amigdalectomía mediante bisturí, electrodisección, radiofrecuencia, láser de CO2). Ninguna técnica quirúrgica se ha demostrado hasta el momento mejor que las otras.
AMÍGDALAS EN ADULTOS ¿Se deben OPERAR? AMIGDALECTOMÍA | Medicina Clara
Se hace con anestesia general. No requiere ingreso. El niño se quedará unas horas en observación y podrá irse a casa en el mismo día si no presenta complicaciones.
Los niños con apneas moderadas o severas, o con otros problemas asociados como obesidad o malformaciones faciales tendrán más tiempo de observación postoperatoria.
Hay otras técnicas, como la amigdalectomía parcial, pero las amígdalas pueden crecer en un 16% de los casos, sobre todo en los niños menores de 5 años.
Posibles Complicaciones de la Amigdalectomía
Casi todas las operaciones transcurren sin problemas. Las incidencias más frecuentes se deben a la anestesia: malestar al despertar, mareos, náuseas y vómitos, que se quitan solas.
Es normal sangrar un poco por la nariz o la boca.
A veces pueden presentarse hemorragias en las primeras horas o tras la primera semana.
Edad para la Cirugía
No hay una edad límite. En el momento en el que se cumplan las indicaciones para cirugía (por problemas obstructivos de la vía aérea o amigdalitis de repetición) y se hayan hecho los estudios que requiera, se puede intervenir.
Tratamiento de la Amigdalitis Viral y Bacteriana
La mayoría de los casos de amigdalitis son causados por virus (hasta un 70%). En estas situaciones, los antibióticos no son eficaces y el tratamiento se centra en aliviar los síntomas.
Cuando la amigdalitis es causada por una infección bacteriana, principalmente por Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A), el tratamiento de elección son los antibióticos. La indicación se basa en la evaluación clínica mediante las escalas de Centor o McIsaac (puntuación de 3 o más) y, preferiblemente, en la confirmación con una prueba rápida de antígeno (Strep A test).
Primera elección: La penicilina es el fármaco de referencia por su eficacia, bajo costo y porque el estreptococo sigue siendo sensible a ella.
Alternativas para alérgicos a la penicilina: En reacciones leves y tardías, se pueden usar cefalosporinas de primera generación (como cefadroxilo).
Es fundamental permitir que el cuerpo se recupere.
Remedios Caseros para Aliviar los Síntomas
Además del tratamiento médico, también puede probar algunos remedios caseros para aliviarse. Por ejemplo, a los afectados les resultan agradables las compresas alrededor de la garganta o las gárgaras con té de salvia o agua salada.
Por supuesto, también puede comprar un spray para la garganta, pastillas y caramelos en la farmacia o droguería. Muchos pacientes también se preguntan: ¿Debo enfriar o calentar mi cuello ? Depende. Las compresas cervicales descritas anteriormente son buenas para muchas personas si están frías.
¿Le gustaría tratar su amigdalitis con remedios alternativos como los glóbulos? Como complemento y para su propio bienestar, no hay nada que decir en contra. Sin embargo, no hay pruebas de que la homeopatía tenga algún efecto. Por lo tanto, debe confiar en su médico y tomar la medicación que le recete.
Higiene Bucal
Una higiene bucal deficiente aumenta el riesgo de que la amigdalitis se convierta en un absceso. Por lo tanto, aunque tengas dolor de garganta, asegúrate de limpiarte bien los dientes y toda la cavidad bucal. Con el CS Surgical Mega Soft podrá limpiar sus dientes con especial delicadeza.
Después de una amigdalectomía, debe seguir prestando mucha atención a su higiene bucal.
La garganta duele, tragar duele: una amigdalectomía no es un paseo. Sin embargo, los pacientes necesitan comer y beber algo después. La cuestión es qué.
Amigdalitis Crónica
Puede ocurrir que una inflamación aguda recurrente se convierta en una amigdalitis crónica - el término técnico para esto es "amigdalitis aguda recurrente" (RAT). En este caso, existe una inflamación bacteriana persistente.
La amigdalitis crónica se produce cuando las bacterias y las células muertas que la causan se acumulan en los numerosos surcos del tejido amigdalino y alimentan permanentemente la inflamación. El organismo está entonces en constante defensa, lo que a largo plazo puede incluso dañar los riñones, el corazón o las articulaciones.
Si el médico te mira la boca y padeces amigdalitis crónica, también puede ver amígdalas fisuradas. Además, las amígdalas pueden estar agrandadas (hiperplasia) o pequeñas y atrofiadas (atrofia).
¿Su amigdalitis sigue reapareciendo y necesita un antibiótico contra ella al menos seis veces al año? Entonces es probable que su médico considere la posibilidad de extirparle quirúrgicamente las amígdalas (amigdalectomía).
En este tipo de amigdalectomía, el otorrinolaringólogo extirpa ambas amígdalas bajo anestesia general; el procedimiento es absolutamente rutinario y una de las operaciones más frecuentes en el campo de la otorrinolaringología. Suele realizarse en régimen de hospitalización. El tiempo posterior a la intervención suele ser bastante doloroso para los pacientes, por lo que los afectados reciben un parte de baja durante al menos dos semanas.
La operación de amigdalectomía no suele presentar complicaciones si el paciente sigue las recomendaciones del médico, sobre todo durante la primera semana.
