La lactancia materna es un derecho humano para madres e hijos, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2016, que debe ser fomentado y protegido por los gobiernos y entidades sanitarias. Es importante, antes de continuar, definir el término «prolongada», o mejor dicho, «lactancia materna prolongada», muy extendido y que puede llevar a confusión.
Prolongar significa que algo dure más tiempo de lo normal o establecido. El empleo de este término puede hacer pensar que la lactancia en niños mayores de un año está por encima de las recomendaciones saludables, cuando, en realidad, es un objetivo en salud materno infantil.
Este artículo brinda detalles sobre la lactancia materna en niños mayores, describe sus beneficios más importantes y explica que los prejuicios y el desconocimiento son las principales causas del rechazo social que genera.
En nuestra cultura, dar el pecho a un niño de más de un año de vida se ve como algo extraño. Existe, de hecho, una presión social para que las madres dejen de amamantar. Sin embargo, la leche materna es un alimento completo y nutritivo, por lo que los expertos recomiendan continuar con la lactancia durante todo el tiempo que la mujer y el pequeño quieran.
Beneficios psicológicos de la lactancia materna prolongada
Recomendaciones de las Organizaciones de Salud
Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales, como por ejemplo la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), entre otras, recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y posteriormente complementarla con otros alimentos al menos hasta los dos años de vida, pudiendo mantenerla a partir de entonces todo el tiempo que madre e hijo lo deseen.
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y los más importantes organismos relacionados con la sanidad son claras: siempre que sea posible, se debe procurar que la lactancia materna sea el alimento exclusivo del bebé durante su primer semestre de vida, y luego seguir dándole el pecho, combinado con otros alimentos, al menos hasta que cumpla un año. No hay una duración máxima: esto dependerá de los deseos del pequeño y de su madre.
La lactancia materna óptima en menores de dos años es la medida que más repercusión potencial tiene en mejorar el estado de salud de la población infantil, más que cualquier otra intervención preventiva. Por el contrario, el destete prematuro tiene un impacto muy negativo en la salud materno infantil.
La lactancia materna es un comportamiento de especie y abandonarlo tiene riesgos para la salud, para la sociedad, para la economía y para el medio ambiente. El no lactar está considerado un problema de salud pública, término muy conocido socialmente tras la última pandemia.
Tener que demostrar con evidencia científica que lo que hace una madre lactante es bueno y, peor aún, que no tiene ningún perjuicio para sus hijos, es un despropósito. Aunque en muchas culturas es habitual la lactancia materna por encima del año de vida, en los países occidentales es relativamente poco frecuente.
Estas barreras y este rechazo nace mayoritariamente de los bulos creados a su alrededor; sería interesante estudiar el origen de los mismos, enmascarados en los mitos de lactancia.
La lactancia convive con la alimentación complementaria. Primero, los alimentos complementan a la leche y, a partir del año, van ganando terreno, en un proceso que puede ser largo e irregular.
A lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido la norma hasta los 2-3 años. Desde el punto de vista de la evolución del ser humano como especie, la lactancia materna es una clave fundamental en nuestro desarrollo. Su interrelación con la fertilidad femenina y la supervivencia infantil hacen de la lactancia un elemento fundamental de estudio en la historia del género humano.
No hay límites, puedes (podéis) seguir con la lactancia hasta que os apetezca o uno de los dos lo deje.
Beneficios de la Lactancia Materna Prolongada
La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que los sucedáneos de leche materna o la leche de vaca.
Por otro lado, los niños mayores que toman leche materna se siguen aprovechando de los beneficios inmunológicos de este tipo de alimentación, con una menor incidencia de enfermedades que los que no son amamantados. Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no solo se observan a corto plazo, sino años después del destete.
Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna.
La leche materna cuenta con la propiedad de adaptarse a cada momento. En los primeros días tras el parto lo que genera es calostro, una sustancia que todavía no es leche pero que incluye todas las sustancias que el bebé necesita en esa etapa. Después de un año, la leche tiene una mayor cantidad de grasa, lo que la hace -según la AEP- «un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca».
El documento de la AEP enumera otros beneficios de continuar con la lactancia materna después de que el pequeño tenga 12 meses de vida. Entre los más importantes se encuentran:
- Beneficios inmunológicos: Que se observan no solo durante la lactancia sino también después del destete. Los niños amamantados durante más tiempo tienen «una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados».
- Mayor desarrollo intelectual: Proporcional a la duración de la lactancia y, en particular, de su carácter exclusivo en la alimentación del pequeño. Algunas investigaciones sugieren que, en general, las personas alimentadas con leche materna tienen un mejor rendimiento en sus estudios y que, en su vida adulta, cuentan con mayores probabilidades de tener ingresos económicos más elevados.
- Mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño: La mayor duración de la lactancia materna está asociada con menores índices de maltrato infantil, mejor relación con los padres en la adolescencia, mayor percepción de cuidado y mejor salud mental en la vida adulta.
Los beneficios alcanzan también a la madre, ya que las mujeres que amamantan presentan un riesgo más bajo de padecer diabetes tipo 2, cáncer de mama y de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.
El Comité de Lactancia Materna de la AEP elaboró en 2002 una ‘Reseña de la evidencia‘, donde se profundiza en la descripción de estos y otros beneficios de este tipo de alimentación.
Estudio sobre el Desarrollo Cerebral
El Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD) y el Institut d'Investigació Biomèdica Sant Pau (IIB Sant Pau) han liderado el mayor estudio realizado con imágenes cerebrales de niños de entre 9 y 11 años en el que se relaciona la duración de la lactancia materna con un mayor volumen de materia gris cortical en esta edad.
Un estudio dirigido por el Dr. Christian Stephan-Otto, coordinador científico del Centro Computacional de Imagen Pediátrica (PeCIC) del Hospital Sant Joan de Déu - Institut de Recerca Sant Joan de Déu, y la Dra. "Observamos que la duración de la lactancia se asociaba, de manera proporcional, a un mayor volumen de un área determinada del cerebro en niños de 9 a 11 años. Esta región abarca el giro frontal inferior y la corteza orbitofrontal lateral." Comenta el Dr. Stephan Otto, coordinador del PeCIC.
"Estos hallazgos sugieren que la lactancia materna puede tener efectos a largo plazo en el desarrollo del cerebro y de la personalidad", añade el Dr. Christian Núñez, primer autor del artículo e investigador en el Institut d'Investigació Biomèdica Sant Pau.
La materia gris es la sustancia del cerebro que contiene principalmente cuerpos neuronales, dendritas y sinapsis, y es responsable de procesar información sensorial, controlar los movimientos musculares y el pensamiento consciente. El giro frontal inferior y la corteza orbitofrontal lateral son dos regiones importantes de la parte frontal del cerebro que desempeñan funciones cruciales en el procesamiento semántico, la toma de decisiones y la regulación emocional.
Aunque investigaciones previas ya habían mostrado los beneficios clínicos y cognitivos de la lactancia materna, este estudio ha permitido observar cuáles son sus efectos a nivel cerebral.
"Estos resultados son solo el comienzo", comenta Maria Portella, co-coordinadora del estudio. "Esperamos continuar investigando cómo la lactancia materna afecta al cerebro y cómo podemos utilizar esta información para mejorar la salud infantil.
Riesgos y Mitos de la Lactancia Materna Prolongada
No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años. No hay ningún riesgo comprobado por continuar con la lactancia materna después del año de vida de los niños. A menudo se ha hablado de que esta práctica podría ser causa de malnutrición y caries infantil. Incluso hubo quien señaló que podría ocasionar complejo de Edipo. Pero nada de esto se ha podido demostrar.
Aunque existen muchos mitos y leyendas respecto a los riesgos que supone para la madre la lactancia prolongada, la realidad es que actualmente existe poca evidencia científica que la respalde. Tradicionalmente se ha comentado la posibilidad de pérdida dentaria y pérdida de masa ósea.
Se ha hablado mucho de las posibles complicaciones sobre dar de mamar embarazada de nuevo. La realidad es que no aparecen tales complicaciones. Tan sólo en algunos casos determinados se podría plantear su retirada, como si se da una amenaza de parto prematuro, en los cuales se deben de evitar cualquier estimulación oxitócica. El útero gestante tiene receptores de oxitocina que son los que desencadenan contracciones.
Durante el proceso de mamar se activa la secreción endógena de oxitocina y ésta puede favorecer o desencadenar contracciones. ¿Los beneficios de la lactancia materna durante la gestación superan a los problemas que puede ocasionar? ¿Puede afectar al peso del bebé que estoy gestando? ¿Podré producir la leche necesaria para dos niños?
Si das lactancia materna a tu bebé tendrás que adaptar tu alimentación, ya que tu organismo tiene una importante tarea durante los próximos meses: elaborar el alimento de tu hijo. Y tus necesidades nutricionales aumentan a causa de la producción de leche materna. La lactancia materna exclusiva es la alimentación del lactante mediante leche materna sin ningún otro suplemento sólido o líquido, incluyendo el agua, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El Rechazo Social y Profesional
Como conclusiones, podemos afirmar que el mayor problema de la lactancia materna por encima del año de vida es el rechazo social y profesional, por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual. Es importante que cada madre y cada familia tome decisiones informadas. La lactancia materna es una fuente de salud presente y futura: a mayor duración, mayor es su beneficio potencial.
Amamantar a niños de más de un año de edad es una práctica que genera discusiones. Si bien no existe ninguna evidencia de que dar el pecho después de ese periodo (incluso mucho después) tenga alguna consecuencia negativa, sino más bien todo lo contrario -los efectos son positivos tanto para la madre como para el bebé-, es habitual que muchas personas, incluso médicos y otros profesionales sanitarios, aconsejen dejar de hacerlo.
Esto es algo que no ocurre en otras culturas, pero sí en el mundo occidental. Un estudio, realizado por investigadores británicos y publicado en 2013, consultó a más de 1.300 mujeres que practicaron la lactancia más allá del año de vida del niño. Ellas explicaron que, mientras lo hicieron, debieron afrontar diversas críticas y actitudes negativas, entre las cuales destacaban ciertas percepciones acerca de tal práctica, en particular las de que es algo «gracioso, extraño y sin sentido».
Según la asociación Alba Lactancia Materna, «todas las madres coinciden en que después de los primeros meses, conforme pasa el tiempo y siguen amamantando, la presión externa para que desteten va en aumento«. Esta presión procede, afirma el organismo, tanto de familiares y amigos como de profesionales, quienes «cuestionan sin venir a cuento la decisión de la madre y empiezan a ver algo raro en el hecho de que siga amamantando, sobre todo más allá del año».
Debido a esto, con la intención de aclarar y fijar su posición al respecto, la Asociación Española de Pediatría (AEP) publicó este año un documento sobre esta cuestión. Uno de los primeros elementos que apunta es la conveniencia de dejar de utilizar la expresión «lactancia materna prolongada», ya que el verbo prolongar significa «hacer que algo dure más tiempo de lo regular». Esta expresión, afirma el texto, «puede hacer pensar que la lactancia en niños mayores de un año se considera como algo que está ‘más allá de las recomendaciones’, cuando en realidad es un objetivo en salud materno-infantil».
¿Por qué en nuestra sociedad se ha perdido la costumbre de seguir amamantando? Solo por motivos culturales. “El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual”, explica la AEP. Por eso, los pediatras destacan la importancia de “que cada familia y cada madre tome decisiones informadas”.
Pocos son los que hoy en día cuestionan los beneficios de la lactancia materna. Pero a pesar de considerarse ya como lo «políticamente correcto», hay una especie de barrera invisible alrededor del año de edad a partir de la cual «ese niño ya es muy grande para tomar teta». Es algo que las madres oyen en boca de familiares, amigos, y lo que es peor, por parte de ciertos profesionales sanitarios. Algunos afirman que dar el pecho por encima de los equis meses (cada uno da una cifra) va a producir traumas en el niño, dependencia, malnutrición, caries, y toda una serie de catástrofes físicas y emocionales.
Aspectos Psicológicos de la Lactancia Materna Prolongada
Muchas ideas acerca de la lactancia materna siguen estando basadas en prejuicios e ideas infundadas, y algunas de las afirmaciones que se hacen desde la psicología se basan en opiniones personales y teorías no contrastadas. Una creencia muy extendida alrededor de la lactancia prolongada es que produce problemas emocionales, dependencia, o quién sabe qué desviaciones sexuales en los niños amamantados más allá de los primeros meses.
Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al. Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.
El Destete
No existe una edad ideal para dejar de dar el pecho, ni tampoco se ha demostrado que pueda existir algún perjuicio. Se habla mucho de cuál es el término adecuado para hablar de la lactancia en bebés mayores. El uso de “prolongada” no gusta, tampoco convence el uso del término “lactancia irrestricta”. Parece que aún no hemos conseguido encontrar los términos idóneos para referirnos a la lactancia cuando los bebés pasan de los dos años. No pretendemos entrar ahora en esta discusión, así que para entendernos hablaremos en esta entrada del blog de lactancia en niños mayores.
¡Claro que lo va a dejar! Lo sé, igual ahora te parece imposible pero lo va a dejar. Todos lo dejan. Además la naturaleza lo tiene todo pensado y el mismo crecimiento del bebé impide a la larga que sigan mamando.
A medida que crecen van perdiendo la capacidad de succión porque se producen modificaciones anatómicas que dificultan la succión: la boca se hace más grande, los carrillos pierden el tejido adiposo necesario para sujetar el pezón y la areola dentro de la boca, la epiglotis desciende… Eso marca el destete.
Otro mito muy extendido es que el pecho no alimenta a cierta edad. No es cierto, la leche materna, tenga la edad que tenga el bebé, aporta nutrientes de calidad y inmunoglobulinas que les protegen. Me gustaría aclarar que sí, que los niños que toman el pecho se ponen enfermos.
Consejos Adicionales
Existe un artículo muy interesante, en una web muy recomendable, sobre los beneficios de la lactancia en niños mayores. ¡Pues claro! La idea que a medida que crecen los bebés van pidiendo menos pecho es totalmente errónea. Cuando un niño crece y es capaz de “servirse” él mismo lo hace. Te levanta la camiseta o te mete la mano por el cuello de la camiseta para llegar al pecho. Además de poder acceder libremente al pecho, tiene voz (y mucha) y pueden pedir el pecho, por si no captas la indirecta de meterte mano, a gritos si es necesario. Después de la crisis de los dos años, la mayoría sigue mamando bastantes veces al día. Y no es hasta la llegada a la escuela que empiezan a mamar menos y si piden menos no es más que por la separación que se produce en el horario escolar.
Sí, es cierto. Nadie nace enseñado y nadie nace pidiendo las cosas “por favor”. Además el pecho es algo que los bebés consideran propio. A ver, nadie pide permiso para ponerse su ropa, para utilizar su teléfono o para servirse de su nevera. Pues los bebés igual.
¿Quién ha dicho que el pecho es solo para comer? El pecho tiene múltiples funciones y vale la pena que las aprovechemos. Cuando un bebé de dos o tres años tiene una rabieta ofrecerle el pecho puede conseguir de manera casi mágica que el bebé se calme.
Pues depende. Hay temas que no solemos contar a los desconocidos porque los consideramos íntimos y muy personales. Y la lactancia es uno de esos temas privados en la familia. Cuando empiezan la escolarización, suelen preguntar por muchos temas y algunas veces hacen referencia a la lactancia. Responder es decisión vuestra. Alguna vez ha ocurrido que un niño ha explicado que tomaba teta en la escuela y la maestra, por desconocimiento, le ha dicho que estaba mintiendo o que tomar el pecho era cosa de bebés y a más de una madre le ha tocado acudir a la escuela a poner los puntos sobres las íes.
A medida que crecen solemos “pactar” con ellos los momentos y los lugares en los que pueden mamar. Y lo solemos hacer por nosotras, por evitarnos miradas, comentarios o simplemente porque no nos apetece hacerlo a cada momento.
Un pediatra es un experto en patología infantil. Debe velar por la salud del bebé y por los hábitos potencialmente peligrosos para su salud: que no se fume en casa, que los medicamentos estén en un sitio seguro, que la silla del coche sea la adecuada…. Su opinión acerca de la lactancia en niños mayores puede ser diferente a la nuestra, y se trata solo de una opinión.
La familia suele ser un gran escollo y soportar los comentarios se merece un premio a la paciencia. Discutir por la lactancia no es la mejor idea, y disertar con ellos si es o no es por vicio no vale la pena. Sonreír ampliamente, darles la razón en todo momento y hacer lo que nos dé la gana suele ser la mejor opción.
