Sin duda, según avanza tu embarazo te irán surgiendo infinitas dudas. Posiblemente, una de ellas sea por qué el obstetra te tiene que medir la barriga durante el embarazo. La tripa es el principal canal de contacto entre la madre y el bebé, y el signo más evidente de que una nueva vida está creciendo en su interior.
Durante la gestación, es común que las futuras madres (y sus seres queridos) estén atentas a la evolución de la barriga. Sin embargo, el crecimiento y la forma de la barriga varían de una mujer a otra.
¿Cuándo Empieza a Notarse la Barriga?
Aunque cada mujer es diferente y diversos factores influyen en el tamaño de la barriga, como si se trata del primer embarazo, la constitución física o la posición del feto, lo habitual es que, en mujeres primerizas, la barriga asome entre las semanas 12 y 16. No es hasta finales del primer trimestre cuando en muchas mujeres embarazadas empieza a aparecer una barriguita incipiente (en otras tarda aún entre una y cuatro semanas más).
El tamaño del bebé, el del útero y el de la tripa están directamente relacionados. Por este motivo, durante las primeras semanas el tamaño del abdomen apenas aumenta porque el útero continúa dentro de la pelvis.
Evolución de la Barriga a lo Largo del Embarazo
- Semanas 12-16: En las madres primerizas, se empieza a notar la barriga en el embarazo entre la semana 12 y la semana 16, aproximadamente. ¡Aquí ya sí! El feto alcanzará durante este mes un tamaño de hasta 8 cm y el útero de la embarazada tiene el tamaño de una naranja: el abdomen empieza a crecer y redondearse.
- Cuarto mes: A partir del cuarto mes normalmente es difícil ocultar ya la barriga en el embarazo. Estás justo en la mitad de la gestación. Tu cintura sigue ensanchando y se nota claramente que estás embarazada, pero aún tiene un tamaño con el que no te resulta incómodo hacer vida normal. Sí puedes empezar a notar molestias en la espalda, por el peso, o ardor de estómago, causado por el aumento de presión sobre este.
- Últimos meses: Durante los últimos meses la barriga crece muy rápidamente, ya que el bebé crece a marchas forzadas. Al final del periodo de gestación el útero se sitúa por debajo de las costillas, desplazando de su lugar natural a órganos como el intestino, el corazón y los pulmones.
Factores que Influyen en el Tamaño y Forma de la Barriga
La forma que adopte tu barriga puede ser muy variada, puede ser alta, baja, muy redondeada en forma de pico. Esto va a depender sobre todo de tu talla, peso y constitución, entre otros factores.
En primer lugar, debemos decir que la evolución de la barriga de cada embarazada es única: no es lo mismo ser una mujer alta o baja, estar en el primer embarazo que en el tercero, o tener unos músculos abdominales fuertes y tonificados que todo lo contrario.
El tamaño de la tripa no guarda una relación directamente proporcional con el tamaño del bebé.
- Constitución materna: Estatura, complexión, forma de la espalda, entre otras, hacen variar el tamaño de la tripa en la gestante.
- Cantidad de líquido amniótico: Cuando existe más cantidad de líquido amniótico del normal (polihidramnios), aunque el bebé tenga un tamaño adecuado, la barriga es mayor de lo esperado.
- Estado físico materno: La cantidad de grasa abdominal y la tonicidad de la pared abdominal son factores que influyen notablemente en el tamaño de la tripa de la gestante. Así, si la mujer pierde peso durante el embarazo (por ejemplo, al realizar una dieta adecuada y ejercicio tras haber sido diagnosticada de diabetes gestacional), se preocupa porque su barriga no crece. Lo que sucede es que es que el bebé y el útero sí crecen pero lo que disminuye es la cantidad de grasa abdominal y su volumen corporal.
En el caso de que los músculos de la barriga estén más flácidos, ésta tiende a salir más. Puede darse el caso de que la columna vertebral presente alguna desviación. La altura es también un factor a tener en cuenta en el crecimiento de la tripa de embarazada. Lo mismo ocurre con la anchura de la pelvis.
Tipos de Barriga
En general, podemos distinguir diferentes formas y tamaños de barriga a lo largo de todo el periodo de gestación.
- Barriga puntiaguda: Es la tripa más común de las mamis primerizas, del inicio del embarazo o de aquellas que presentan una constitución delgada y unos músculos abdominales tonificados por la práctica de deporte.
- Barriga redondeada: A medida que el embarazo progresa, o en el caso de las mamis que ya han vivido la experiencia anteriormente, encontramos vientres más redondeados.
Cambios en el Cuerpo de la Mujer Durante el Primer Trimestre
El cuerpo de una mujer sufre numerosos cambios durante el embarazo, tanto físicos como emocionales. Desde que se produce la concepción, todo el organismo empieza a modificarse y sufrir cambios internos. Antes del embarazo, el útero tiene el tamaño de una naranja y está rodeado por los huesos de la pelvis, alrededor de las 12 semanas tiene el de un pomelo.
A la vez que se produce el crecimiento uterino, el abdomen también modifica su aspecto, crece y además cambia la morfología haciéndose cada vez más redonda. Estos cambios en la barriga pueden ser más o menos evidentes en función de la complexión y el fenotipo de la mujer embarazada.
También hay que tener en cuenta cuando hablamos de los cambios del abdomen, este no crece de la misma forma ni a la misma velocidad según se trate de un primer embarazo o de los posteriores. Las madres primerizas suelen desarrollar la barriga algo más tarde que aquellas que ya han pasado por un embarazo, ya que sus músculos rectos abdominales conservan el tono, están menos distendidos y, por lo tanto, son menos flexibles.
A la vez que cambia la forma y el tamaño de la barriga en el embarazo, la piel también se puede ir debilitando y pueden aparecer estrías. No son más que unas pequeñas aberturas en la capa más superficial de la piel, que pueden estar enrojecidas y producir picor o molestias algo más inespecíficas. También es importante nutrir e hidratar la piel. Ya desde el tercer mes, por ejemplo, después del baño o de la ducha, sería conveniente hacer masajes diarios con un aceite delicado (por ejemplo, aceite de almendras) o bien con un producto específico antiestrías, para suavizar la piel y favorecer su elasticidad.
Otra característica de la barriga en el embarazo es la aparición de la línea alba. Es una marca oscura, por hiperpigmentación de la piel, que puede ir desde la parte más alta del abdomen hasta el pubis. No en todas las mujeres se marca de la misma manera, pero en todas suele desaparecer pasado el parto y transcurrido un tiempo, algunas incluso hasta un año. Esta línea aparece como consecuencia de las hormonas en el embarazo. Normalmente, la línea alba aparece alrededor del tercer mes. Y es que, en estos meses, tiene lugar una mayor estimulación de los melanocitos, que son las células de la piel que producen la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel.
A lo largo de los meses y conforme el útero aumenta de tamaño y los músculos se distienden, el ombligo se va haciendo más plano, hasta que finalmente cuando la tripa está en tensión acaba por hacerse plano del todo.
Es normal tener sensación de tripa dura en algunos momentos, sobre todo al final del día, y sobre todo si éste ha sido ajetreado. Es el momento de descansar e hidratarte con un gran vaso de agua y esa sensación desaparecerá. Eso sí, esas contracciones nunca deben ser intensas, ni dolorosas ni regulares, y si fuesen así, debes acudir a urgencias para que puedan valorarte adecuadamente ya que habrá que descartar que se trate de contracciones efectivas que puedan desencadenar el parto antes de tiempo.
En general, todos los cambios que se producen en la mujer embarazada suelen desaparecer una vez se ha dado a luz. Su involución puede verse facilitada por la lactancia materna. El pequeño, con cada succión, estimula la producción de oxitocina, la hormona responsable de la contractilidad del útero: esto es por lo que, en el momento de la toma, muchas mujeres perciben los llamados entuertos, o entuertos, contracciones naturales que podríamos definir como una “limpieza” del órgano. Las molestias provocadas por los entuertos pueden ser más o menos intensas, pero se perciben especialmente desde el segundo parto en adelante.
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Mitos Sobre el Tamaño y la Forma de la Barriga
La barriga es el principal signo de identidad de una mujer embarazada y uno de los síntomas de embarazo más comunes. La futura mamá, sobre todo si es primeriza, desea que su embarazo evolucione adecuadamente y que su tripa se haga evidente al resto del mundo.
Y precisamente por ser algo tan evidente, existen muchos mitos acerca del tamaño, la forma y la altura de la barriga en la embarazada. Suele ser el blanco de no pocas opiniones de familia, amigos y conocidos. El tamaño de tu tripa depende en gran medida de tu semana del embarazo. Desde aventurar el sexo fetal según su forma, o pronosticar la cercanía o lejanía del momento del parto por su altura, pasando también por las opiniones de si es demasiado grande, o demasiado pequeña y si el feto crece adecuadamente o no...
Es entonces cuando la gestante se pregunta: "¿Qué hay de cierto en todo esto?". Y en numerosas ocasiones vive esas opiniones y sentencias con gran preocupación. Hoy vamos a repasar todos estos mitos, a valorar en que se basan y a conocer si albergan algo de verdad. Lo primero y más importante es tener claro que cada tripa, como cada mujer, es diferente. No debes preocuparte por las opiniones de la gente que te rodea.
Ante cualquier duda que pueda surgir, ahí están tu médico y matrona para resolverla.
Mito 1: Impaciencia en el Primer Trimestre
A medida que van pasando las semanas y se llega al segundo trimestre, la gestante primeriza suele comenzar a impacientarse. El embarazo evoluciona adecuadamente, pero no percibe crecer su tripa como le gustaría, ni tampoco nota aun los movimientos fetales, y aparecen las dudas… ¡Tranquila! Es algo normal. Durante el primer trimestre, es normal que te sientas hinchada, y que notes más tripa de la habitual, pero es algo subjetivo: La notas tú, pero no se hace evidente para los demás. Esto es porque el útero va creciendo lentamente, y aún se encuentra por debajo del ombligo. En la semana 12 tiene un tamaño aproximado de un pomelo, y no todavía sobresale de la pelvis.
¿Notas un pequeño aleteo en el vientre? Y es que la tripa no comienza a hacerse evidente hasta el cuarto mes (entre las 16 y las 20 semanas), y los movimientos fetales en torno a la semana 20 (aunque al principio son tan delicados que cuesta sentirlos. El útero entonces ya sobresale de la pelvis y llega al nivel del ombligo. En la aparición de la tripa también influyen características maternas (peso, altura, constitución) y si has tenido embarazos previos o no.
Mito 2: La Forma de la Barriga Predice el Sexo del Bebé
Es este un curioso mito que se trasmite generación tras generación. Cuenta que si la mujer embarazada tiene una tripa redonda, el bebé que espera será niña, y si es puntiaguda será niño. La forma de la tripa está influida por muchos factores: tamaño del feto, complexión materna, el número de hijos… y sobre todo, la colocación del bebé en relación con la pelvis materna. Si el pequeño se coloca de cabeza, obviamente la tripa no presentará la misma forma que si se presenta en situación transversa [atravesado dentro del útero materno].
Mito 3: La Altura de la Barriga Predice el Momento del Parto
¿La altura de mi tripa puede predecir el momento del parto? Esta es una verdad a medias. Es cierto que cuando el bebé se encaja en la pelvis materna la tripa desciende. Pero una vez que el feto esta encajado, a pesar de que esta en una situación favorable para el nacimiento, no podemos adivinar el momento del parto. En ella también influye notablemente lo que llamamos paridad: Si la mujer ya ha tenido hijos previamente, la pelvis será más ancha, el útero apoyará un poco más abajo y al bebé le será más fácil encajarse.
Mito 4: Tamaño "Normal" de la Barriga
¿Cómo sé si mi barriga un tamaño normal? El tamaño de la tripa no guarda una relación directamente proporcional con el tamaño del bebé. Constitución materna: Estatura, complexión, forma de la espalda, entre otras, hacen variar el tamaño de la tripa en la gestante. Cantidad de líquido amniótico: Cuando existe más cantidad de líquido amniótico del normal (polihidramnios), aunque el bebé tenga un tamaño adecuado, la barriga es mayor de lo esperado. Estado físico materno: La cantidad de grasa abdominal y la tonicidad de la pared abdominal son factores que influyen notablemente en el tamaño de la tripa de la gestante. Así, si la mujer pierde peso durante el embarazo (por ejemplo, al realizar una dieta adecuada y ejercicio tras haber sido diagnosticada de diabetes gestacional), se preocupa porque su barriga no crece. Lo que sucede es que es que el bebé y el útero sí crecen pero lo que disminuye es la cantidad de grasa abdominal y su volumen corporal. Problemas digestivos.
Mito 5: Sensación de Tripa Dura
El útero es un músculo y de manera fisiológica se va preparando para el momento del parto. Es su forma de tonificarse y coger fuerza, contraerse en diferentes momentos del embarazo. Es normal tener sensación de tripa dura en algunos momentos, sobre todo al final del día, y sobre todo si éste ha sido ajetreado. Es el momento de descansar e hidratarte con un gran vaso de agua y esa sensación desaparecerá. Eso sí, esas contracciones nunca deben ser intensas, ni dolorosas ni regulares, y si fuesen así, debes acudir a urgencias para que puedan valorarte adecuadamente ya que habrá que descartar que se trate de contracciones efectivas que puedan desencadenar el parto antes de tiempo.
Medición de la Barriga Durante el Embarazo
La medición de la barriga en el embarazo sirve para controlar el crecimiento del útero, y se hace tomando la medida desde la parte superior de la barriga hasta el hueso púbico. La medida en centímetros debe ser aproximadamente la misma que las semanas de embarazo: es decir, si estás de 24 semanas, la medida debería ser de 24 centímetros, con un margen de error de 2 centímetros más o menos.
Además del crecimiento del bebé, el médico con esta exploración puede controlar la posición en la que está ubicado y la cantidad de líquido amniótico. Una medida mayor a la esperada para determinada semana de gestación puede ser indicadora de algunos problemas, como demasiado líquido amniótico, una placenta previa, o un bebé que aún está ubicado en posición podálica (es decir, de nalgas).
También puede implicar que estás embarazada de más de un bebé, o que tu bebé es más grande que el promedio -razón para controlar la posibilidad de que sufras de diabetes gestacional. Un útero demasiado pequeño para la edad gestacional puede indicar un retraso en el crecimiento de tu bebé, por lo que tu médico seguramente te indique más ecografías para monitorizar de cerca el aumento de peso de este.
Recomendaciones Finales
Pues bien, después de conocer con claridad por que el tamaño, altura y forma de la tripa de una embrazada presentan esta gran variabilidad interpersonal, te recomendamos no preocuparte por esos comentarios y opiniones "clandestinas". Fíate de las pruebas médicas objetivas y de la información que te proporcionen en la consulta.
