Aliteración: Ejemplos y Uso para Niños

La aliteración es una figura retórica que consiste en la repetición de una serie de fonemas (sonidos) dentro de la misma frase con el objetivo de provocar un efecto sonoro. Dentro de este grupo de recursos, la aliteración, consiste en la repetición de sonidos iniciales en varias palabras de una misma frase, verso o estrofa para crear un efecto musical o enfático.

Los recursos literarios permiten aportar énfasis y belleza a un texto, más allá del uso convencional del lenguaje, recurriendo a la fonética, la sintaxis o la semántica. Los recursos literarios son el conjunto de técnicas, herramientas o estrategias estilísticas a las que recurre el autor para enriquecer y aportar mayor expresividad y potencia estética a un texto, tanto en poesía como en narrativa.

Hay tres tipos de recursos literarios atendiendo a las particularidades fónicas, gramaticales o semánticas: recursos fónicos, recursos morfosintácticos o gramaticales y recursos léxico-semánticos.

Recursos Literarios Fónicos: La Aliteración en Detalle

Son aquellas figuras que recurren a la fonética de las palabras. Juegan con la forma en que se oyen y con el sonido y musicalidad que llegan a producir.

La aliteración es una de las figuras retóricas más curiosas y especiales. En el caso de la aliteración, lo que se repite es un fonema, es decir, un sonido o letra, produciendo un efecto sonoro en su lectura. Esta, además de ser muy común en la poesía española, juega un papel muy importante en la actualidad, concretamente en la disciplina de la publicidad.

  • Repetición de sonidos iniciales en varias palabras de una misma frase, verso o estrofa para crear un efecto musical o enfático.
  • Consiste en la repetición continua de sonidos (fonemas) iguales o semejantes en una misma frase.

Ejemplos:

  • «Los suspiros se escapan de su boca de fresa», Rubén Darío
  • «En el silencio se escuchaba el susurro del viento»

Como decíamos anteriormente, los trabalenguas utilizan la aliteración para jugar con la sonoridad de las palabras. Ahora, trataremos de hacer un poema entre todos.

Función de la Aliteración

Como ya hemos dicho al principio, la aliteración se hace presente en el ámbito de la publicidad, concretamente, es común verla en eslóganes publicitarios. Suele emplearse fundamentalmente para que el mensaje que se transmite permanezca el mayor tiempo posible en la mente del receptor. Con un propósito similar también aparece en todo tipo de material didáctico infantil para facilitar el aprendizaje de los más pequeños.

Sin duda, si estamos pensando en su efecto pegajoso, deberíamos considerarlo para mejorar nuestra idea fuerza, mensajes de impacto, las llamadas a la acción, las conclusiones. Estos son unos mensajes muy genéricos. Los pequeños detalles como este, que nos aporta la retórica, son los que hacen brillar más nuestras charlas y presentaciones. Y no es magia. Todo está estudiado y definido.

Y solo necesitamos acercarnos a ese conocimiento y aprovecharlo para probar en nuevos contextos. Por eso nos sentimos cómodos con nuestro eslogan “La Ciencia de las Presentaciones” que por cierto suena mucho mejor que “La Ciencia de Presentar”.

Puestos a aprovechar la potencia y adherencia de este recurso retórico, lo podemos aplicar también a los eslóganes. «Picó para picar» de turrones Picó o «Mami, mi Milka” de la marca de chocolate son dos ejemplos.

Marcas como Dunking Donuts, PayPal, CocaCola, Rolls-Royce o Kit Kat son valedores de la aliteración. Por poner un ejemplo más cercano a nosotros, uno de nuestros cursos estrella se llamaba Reuniones sin Rodeos un título que desde luego dejaba huella. Al integrar este curso en un itinerario con otras competencias que llamamos COMSKills tuvimos que renunciar a este título, porque debíamos estandarizarlo con sus demás cursos compañeros.

Aliteración en la Cultura Popular

Stan Lee, el ya fallecido creador de universos de superhéroes con querencia al cameo, no reparó en aliteraciones al pensar nombres para sus personajes desde Peter Parker a Silver Surfer, pasando por Stephen Strange, Doctor Doom, Bruce Banner, Fantastic Four o Pepper Potts. Y no es que Stan fuese del todo original porque Clark Kent, Lois Lane y Lex Luthor ya corrían por el mundo cuando él era solo un niño.

Lo cierto es que la aliteración es casi una tradición en el mundo del cómic en el que seguro te fijas a partir de ahora. Donald Duck, Mickey Mouse y Pedro Picapiedra dan fe. Y por eso cuando hay que ponerse un nombre artístico es más inteligente caer en un Marilyn Monroe, un John Wayne o un Greta Garbo.

¿Se te ocurre alguno más?

Ejemplos de Aliteración

Los trabalenguas se caracterizan por hacer un uso excesivo de esta figura literaria. Suelen ser conjuntos de palabras con fonemas iguales o realmente parecidos y muy próximos los unos de los otros. De este modo se consigue dificultar su lectura sin cometer ningún error de pronunciación.

  • Tres tristes tigres, comen trigo en un trigal.
  • Pablito clavó un clavito ¿Qué clavito clavó Pablito?

En poesía se suele hacer uso de la aliteración para dotar el poema de ritmo y armonía consiguiendo que se perciba una sensación melódica al leerlo. Además, esta figura retórica puede ayudar a hacer más presente el efecto que se quiere transmitir en el poema.

  • bajo el ala aleve del leve abanico! Era un aire suave… (Rubén Darío)
  • Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Caminante no hay camino (Antonio Machado)

Recursoso Literarios: Las Aliteraciones | Qué son y Cómo las identificamos.

¿Cómo Identificar una Aliteración?

La aliteración suele reconocerse con facilidad cuando uno lee el fragmento donde se encuentra la misma en voz alta. Es entonces cuando se percibe claramente la musicalidad y el ritmo en la parte del texto literario que contiene dicha figura literaria. Del mismo modo, también pueden identificarse localizando varios fonemas comunes o similares en un conjunto de palabras.

¿Cómo Escribir una Aliteración en Poesía?

Para emplear esta figura retórica correctamente en un poema primero tenemos que saber cuál es el efecto que queremos transmitir con el poema. Una vez teniendo esto claro, podríamos escribir directamente el verso que queremos buscando palabras que contengan fonemas similares.

Sin embargo, otro método más lento pero que suele dar un resultado más preciso trata de escribir el verso sin figura retórica. Cuando nos guste el resultado, pensamos en otro modo de decir el mismo verso con otras palabras que sustituyan la anteriores y que suenen de un modo parecido.

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