El reflujo gastroesofágico (RGE) es una condición común en lactantes, caracterizada por el paso del contenido gástrico hacia el esófago. Este proceso puede ocurrir con o sin regurgitación y vómitos. Aunque la mayoría de los episodios de RGE son fisiológicos y causan pocos o ningún síntoma, en algunos casos puede evolucionar a una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), requiriendo una atención más específica.
¿Qué es el Reflujo Gastroesofágico (RGE)?
El reflujo, o la regurgitación, es el retorno del contenido del estómago hacia el esófago en sentido opuesto al fisiológico, algo muy común en los bebés. Se trata del retorno del contenido del estómago a la boca, generalmente sin esfuerzo y de forma esporádica. El reflujo ocurre en casi 1 de cada 5 bebés sanos.
Es importante diferenciar el reflujo gastroesofágico fisiológico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). La ERGE sucede cuando el reflujo de la leche es más frecuente e intenso, llegando a causar inflamación del esófago (esofagitis por reflujo). En el reflujo gastroesofágico, la leche que se expulsa ya ha empezado a digerirse y tiene mayor acidez, lo que provoca una quemazón desagradable en el lactante, que arquea su espalda y realiza movimientos anormales con el cuello y el mentón para intentar minimizarla.
Causas del Reflujo en Lactantes
En los bebés, este músculo puede no estar totalmente desarrollado, lo que facilita la regurgitación del contenido del estómago al esófago. La enfermedad del reflujo gastroesofágico aparece cuando hay una alteración entre los mecanismos de defensa del esófago y los mecanismos ofensivos del estómago tales como el ácido y otros jugos y enzimas digestivas.
El paso de los alimentos del esófago al estómago está controlado por la válvula o esfínter esofágico inferior (EEI). Aquellas personas que presentan dicha enfermedad, tienen una alteración en esta válvula. Esta se mantiene abierta durante un periodo de tiempo permitiendo así, el paso del contenido de una zona a otra.
Existen aspectos dietéticos o estilos de vida que pueden contribuir o aumentar el riesgo de padecer reflujo gastroesofágico como: un elevado consumo de bebidas alcohólicas, el tabaquismo, alto consumo de alimentos irritantes como el chocolate, la pimienta o especias, la menta, el café, comidas con alto contenido en grasas. Todo ello favorece la relajación del esfínter esofágico inferior permitiendo el paso de contenido del estomago al esófago.
Muchos pacientes presentan además, una hernia de hiato que consiste en el desplazamiento de parte del estómago hacia el pecho a través del diafragma, favoreciendo el reflujo gastroesofágico. Está no es su única causa ya que no todas las personas que tienen hernia de hiato presentan reflujo.
Por otro lado, otras situaciones que producen un aumento de la presión intra-abdominal pueden favorecer dicho reflujo; sobrepeso u obesidad, embarazo…etc.
Síntomas del Reflujo Gastroesofágico
Los síntomas más característicos del ERGE son los siguientes:
- Acidez y/o la regurgitación ácida: La acidez es una sensación de ardor, también conocida como pirosis, que se siente detrás del esternón, y aparece cuando el contenido gástrico pasa al esófago produciendo una irritación de la mucosa. La regurgitación ácida en el pecho se da cuanto los fluidos gástricos ascienden, pudiendo llegar hasta la boca.
- Otros síntomas: Dolor de pecho, jadeos, dolor de garganta, afonía por irritación causada por el contenido ácido en la laringe, tos, asma o dificultad respiratoria por aspiración de ácido por la vía respiratoria, entre otros.
En los niños mayores y adolescentes, la historia y el examen físico pueden ser suficientes para diagnosticar la ERGE, si los síntomas son típicos. En los lactantes y niños pequeños, es más difícil de distinguir, porque no los saben describir.
Signos de Deshidratación
Es crucial estar atento a los signos de deshidratación, que incluyen:
- Decaimiento general
- Pérdida importante de peso
- Sed intensa
- Disminución de diuresis
- Sequedad de piel y mucosas
- Depresión de la fontanela en lactantes
- Signo del pliegue
Diagnóstico del Reflujo Gastroesofágico
Los principales síntomas que pueden encaminar el diagnóstico de la enfermedad del reflujo gastroesofágico son la sensación de ardor, acidez y/o regurgitación ácida. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen y mejorar mucho cuando se reducen o eliminan aquellos estilos de vida o factores dietéticos causantes de su sintomatología.
Las pruebas complementarias nos van a permitir: documentar la existencia de RGE y sus complicaciones, evaluar la eficacia del tratamiento y excluir otras causas de los síntomas, como anomalías anatómicas que precisen corrección. Hay que interrogar a los padres sobre el patrón de los vómitos.
Algunas pruebas y estudios que se pueden realizar incluyen:
- pHmetría: Mide la frecuencia y duración de episodios de reflujo ácidos (pH <4).
- Impedanciometría esofágica: Detecta movimientos de fluido dentro del esófago, sea cual sea su pH.
- Endoscopia: Permite visualizar la mucosa esofágica distal ante la sospecha de esofagitis.
- Tránsito digestivo superior: Permite descartar obstrucciones, como la estenosis pilórica o duodenal.
Tratamiento del Reflujo Gastroesofágico
Los objetivos del tratamiento son: reducir la exposición del esófago al contenido gástrico y prevenir las complicaciones asociadas. Son siempre necesarias y, en muchos casos, puede ser suficientes.
Medidas No Farmacológicas
- Fomentar la lactancia materna: Aunque amamantados y lactantes alimentados con fórmula tienen una frecuencia similar de RGE fisiológico, la duración de los episodios de reflujo medido por pHmetría es más corto en los bebés alimentados con leche materna.
- Hidrolizado de proteínas: También parece justificado, en niños alimentados con fórmula y vómitos recurrentes, utilizar un hidrolizado de proteínas durante 2 a 4 semanas, ya que la clínica de alergia y ERGE es indistinguible y, en algunos casos, coexisten.
- Dieta de la madre: Si están alimentados con lactancia materna, se debe indicar a las madres que no tomen leche de vaca, productos lácteos ni alimentos con leche ni huevo durante al menos 2 semanas.
- Fórmula antiregurgitación: El uso de fórmula antiregurgitación disminuye la regurgitación visible, pero no disminuye los episodios de reflujo.
- Recomendaciones posturales: Se recomienda el decúbito supino con ligera elevación de la cabecera de la cuna en menores de 12 meses.
- Hábitos alimenticios: En niños mayores y adolescentes, es aconsejable evitar fumar, reducir el volumen de las comidas, adelantar las cenas y reducir la obesidad.
Medidas Farmacológicas
El arsenal terapéutico disponible actualmente para el manejo de la ERGE en la infancia se compone de 5 grupos de fármacos:
- Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP): Son medicamentos supresores de la secreción de ácido, más eficaces que los fármacos bloqueadores de los receptores H2 de la histamina (anti H2) para la curación y el alivio de los síntomas, y no desarrollan taquifilaxia.
- Antagonistas de los receptores de la histamina 2: En general son seguros en lactantes y son útiles para el tratamiento de la esofagitis leve (menos en la grave). Tienen un efecto de acción rápido, pero la taquifilaxia o tolerancia es un inconveniente de su uso crónico.
A continuación, se presenta una tabla con ejemplos de alimentos recomendados y desaconsejados para lactantes con reflujo:
| Grupo de alimentos | Alimentos aconsejados | Alimentos Desaconsejados |
|---|---|---|
| Lácteos | Lácteos desnatados; leche desnatada o semidesnatada, el queso fresco o los yogures desnatados | Ricos en grasa como la nata, leche condensada, los quesos curados o la leche entera |
| Cereales y derivados, tubérculos y legumbres | Cereales blancos, legumbres (mayor tolerancia en cocciones suaves), tubérculos | Bollería y pastelería como galletas con chocolate, croissants o bollos |
| Frutas | Fruta madura pelada (plátano, manzana, pera), fruta en compota | Frutas poco maduras, frutas cítricas y ácidas (naranja, mandarina, limón, piña…) |
| Hortalizas | El resto de hortalizas (mayor tolerancia verduras en puré) | Flatulentas: coliflor, repollo, coles de Bruselas… Carminativas: ajo, cebolla, cebolleta. Ácidas: tomate, pimiento. Hortalizas crudas |
| Alimentos proteicos | Carnes blancas como el pollo o el pavo, huevo y embutidos tipo jamón dulce, pechuga de pavo. Pescado blanco. Huevo | Carnes grasas (ternera o buey). Embutidos |
| Alimentos Grasos | Aceite de oliva y semillas (girasol…) | Mantecas, mantequillas, nata, sebo, mahonesa, salsas grasas, aceites |
| Bebidas | Manzanilla, tila, tomillo, romero. Agua, caldos desgrasados | Bebidas alcohólicas. Bebidas carbonatadas |
| Otros | Miel, azúcar | Chocolates, cacao y sus derivados. Extractos para sopas, platos precocinados, Snacks, encurtidos, salsas picantes y ácidas, salazones |
Consideraciones Adicionales
Es fundamental recordar que cada bebé es único, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Siempre es recomendable consultar con un pediatra para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados. Además, evitar la automedicación y seguir las indicaciones médicas son cruciales para el bienestar del bebé.
La modificación de la alimentación es una de las medidas que debe adoptarse en caso de reflujo o ERGE. En algunas ocasiones se utiliza leche artificial antireflujo. Estas leches son más espesas y por tanto cuesta más que suban a la boca. En cambio, si este contenido del estómago lesiona el esófago, podemos tener síntomas importantes.
También puede ayudar la succión en sí misma. Al succionar, se favorece la secreción de saliva, que neutraliza el ácido. La succión también promueve el peristaltismo (el movimiento intestinal), lo que ayuda a que el estómago se vacíe con mayor rapidez y así haya menos reflujo.
Responder a las señales tempranas de hambre, sin esperar a que llore: el llanto es una señal tardía de hambre. El bebé empieza a decirnos con señales sutiles que necesita comer. Si no atendemos estas señales, empezará a agitarse cada vez más. Si tampoco las atendemos, empezará a agitarse más e incluso a llorar. En este punto de tensión, el agarre y la succión van a ser incorrectas, pudiendo incluso hacer daño a la mamá al agarrarse al pecho, tragar más aire que luego produzca dolor, etc.
No limites la toma, ni le obligues a terminárselo todo (la lactancia, siempre a demanda): como hemos comentado anteriormente, la lactancia debe ser sin reloj y a demanda. A veces sacamos la conclusión equivocada de que si el bebé ha echado es «porque estaba lleno y no puede tener hambre otra vez». Como te digo, esta conclusión es equivocada. La lactancia debe ser a demanda (tanto si le das el pecho o el biberón).
No dejes al bebé horizontal tras la toma: Si puede estar en tus brazos, mantenle en posición semi-recostada. Si necesitas dejarlo en la cuna o carro, que sea en una posición de unos 45º con respecto a la horizontal.
Adopta posiciones verticalizadas para amamantar: hay diferentes posturas para dar el pecho o biberón. Consultar a tu Pediatra: sobre todo si obervas que el reflujo se asocia a muestras de incomodida del bebé. Nunca automediques a tu bebé, ni si quiera con remedios naturales: Por mucho que haya funcionado con otro hijo, familiar o amigo. Cada bebé es único y debe ser valorado antes de empezar con un remedio. Tampoco retires mediación sin indicación médica: aunque pensemos que esté mejor. En casos de reflujo gastroesofágico, el bebé puede empeorar e incluso desencadenar una esofagitis (lesión de la muscosa del esófago).
El bebé con reflujo ácido ¿qué hacer?
El tratamiento de fisioterapia es un gran aliado a la hora de resolver algunos tipos de reflujo. Es importante saber que el reflujo puede ser parte de un cuadro cólico. Como fisioterapeutas podemos valorar zonas de «hipomovilidad» que estén interfiriendo con la función del aparato digestivo. Portea a tu bebé de forma ergonómica: el porteo nos ayuda a mantener al bebé en forma vertical tras la toma. Aunque he de recomendarte que observes la reacción de tu bebé. En algunos casos tenemos que esperar unos minutos tras la toma, ya que la presión sobre su zona abdominal puede desencadenar el reflujo.
