El yodo es un oligoelemento necesario durante toda la vida y un micronutriente cuya importancia biológica radica en que resulta imprescindible para la síntesis de hormonas tiroideas. Se trata de un mineral necesario para ciertas reacciones metabólicas que permiten el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Gracias al yodo es posible la transformación de los alimentos en energía.
Las necesidades de yodo, al igual que de muchas otras sustancias, aumentan durante el embarazo. A lo largo de la gestación, la mujer tiene que producir más hormonas y otras sustancias para poder mantener el embarazo y que se desarrolle bien el bebé. Por ello, y para mantener unas concentraciones adecuadas de yodo, la embarazada debe aumentar la ingesta de alimentos ricos en este elemento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los grupos más vulnerables frente a la deficiencia de yodo son las mujeres gestantes o en periodo de lactancia y los niños menores de dos años. En el embarazo la madre debe abastecer al feto de hormonas tiroideas durante la primera mitad del embarazo, ya que el tiroides del feto no funciona hasta la semana 18-20 de gestación.
Yodo en el embarazo y en la mujer lactante: fuentes y suplementación | #MasterAleris
¿Para qué sirve el yodo en el embarazo?
El yodo es un oligoelemento necesario para la formación de las hormonas tiroideas, las cuales se sintetizan en la glándula tiroides. Estas hormonas son necesarias desde el comienzo del desarrollo embrionario y durante toda la vida. Los oligoelementos son minerales que se encuentran en pequeña cantidad en el cuerpo. Estas sustancias son esenciales para que el metabolismo celular sea correcto.
Las hormonas tiroideas son la T4 (tetrayodotironina) y T3 (trioiodotironina). Las funciones de las hormonas tiroideas, y por tanto aquellas en las que interviene el yodo, son principalmente de crecimiento, diferenciación y maduración del sistema nervioso central.
Es precisamente por esto por lo que es imprescindible el yodo en el desarrollo del embrión y del feto, ya que interviene de forma directa en la correcta formación del sistema nervioso central. En el primer trimestre de embarazo, el bebé aún no ha desarrollado su glándula tiroides. Por este motivo, la embarazada debe producir hormonas suficientes para cubrir sus propias necesidades y también las del feto.
A partir del tercer mes de embarazo la glándula tiroidea del bebé ya está formada, pero necesita que la madre le aporte el yodo necesario para poder sintetizar sus propias hormonas tiroideas. El yodo no es solo importante mientras el bebé está en el vientre materno. Después del nacimiento, el sistema nervios central del recién nacido debe madurar y tiene que producirse el desarrollo psicomotor, para lo cual también es necesario el yodo.
Riesgos de la deficiencia de yodo en el embarazo
En los primeros meses de embarazo es fundamental que los niveles de yodo sean adecuados. De lo contrario, si hay un déficit yódico, es posible que ocurran problemas en la formación del sistema nervioso fetal. Esto podría causar retraso mental, así como trastornos neurocognitivos.
Además, la carencia de yodo durante el embarazo se relaciona con un aumento en el número de abortos espontáneos y de muertes fetales.Si el déficit de yodo continúa durante la infancia es posible que se desarrolle bocio.
Cantidad de yodo recomendada
Como hemos comentado al inicio de este artículo, la dosis de yodo diaria aconsejada varía según la edad y la situación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda que durante el embarazo la cantidad de yodo diaria oscile entre 150-249 μg/l. Sin embargo, el aporte de yodo a través de la dieta suele ser escaso. Por ello, es necesario que las embarazadas tomen suplementos de yodo.
En concreto, una embarazada o en periodo de lactancia necesita alrededor de 200-300 microgramos al día de yodo extra. Lo recomendable es comenzar a tomar yodo antes del embarazo o de la manera más precoz posible. Además, es aconsejable que la mujer mantenga el aporte de yodo extra durante la lactancia también.
Pese a todo ello, no se debe consumir complejos ricos en yodo sin previa autorización médica.
Alimentos ricos en yodo
Si quieres asegurarte de tener unos niveles adecuados de yodo, la clave está en la dieta. Y en segundo lugar, si la dieta no es suficiente y lo considera necesario el médico, puede que sea necesario el uso de suplementos. La forma más habitual de consumir yodo es mediante la ingesta de sal yodada. La sal yodada, una aliada más para tu dieta. Es sal de cocina con yodo agregado y es la principal fuente alimenticia de este elemento. Sin embargo, la sal marina o la sal del Himalaya, por ejemplo, no suelen estar yodadas. Por ello, lo mejor será leer detenidamente las etiquetas de los productos.
También es posible incorporar yodo en la dieta a través de los siguientes alimentos:
- Los mariscos.
- Las algas.
- Los pescados, especialmente la lubina, el bacalao y la perca. Consume mariscos y pescado de mar, como el bacalao, la lubina, el abadejo y la perca. Todo lo que viene del mar es una gran fuente de yodo de forma natural.
- Otro alimento fuente de este mineral, son las algas.
- Los productos lácteos también contienen yodo, debido a la utilización de piensos enriquecidos con yodo en la alimentación de los animales.
También aportan yodo las verduras de hoja verde, el arroz, las nueces, las lentejas, la carne de res, el cerdo, la ternera, el trigo, los higos, el limón, los tomates, el queso, la manzana, los dátiles, el pan, las moras, la piña, la leche, los huevos y el ajo, entre otros muchos alimentos. Los alimentos de origen vegetal que crecen en suelos ricos en yodo también son buenas fuentes.
Por lo general, el contenido en yodo de los alimentos es escaso, tanto los lácteos como los vegetales mencionados anteriormente, no se pueden considerar una fuente fiable de yodo. Por tanto, NO es suficiente aumentar únicamente el consumo de estos para cubrir ese aporte extra de yodo.
Dependiendo de la técnica culinaria que utilices, puedes perder más o menos yodo de tu dieta. Por ejemplo, al freír se puede perder un 20%, al asar un 23%, y al hervir un 58%. Por tanto, te recomendamos que en la medida de lo posible cocines con poco o nada de sal y añádela al servir la comida.
El yodo se puede encontrar en distintos alimentos. Estas cantidades son orientativas. Un mismo tipo de alimentos puede tener distintos niveles de yodo en función del terreno donde se ha cultivado (en el caso de los alimentos de origen vegetal) o del modelo de dieta que se ha seguido (en el caso de los de origen animal). Otra forma de conseguir un aporte adecuado de este nutriente consiste en sustituir la sal común por la sal yodada.
La cantidad de yodo que se debe ingerir varía en función de la edad y de ciertas condiciones fisiológicas. En general, se considera que los niños deben consumir entre 90 y 120 microgramos diarios, mientras que los adultos requieren cerca de 200 microgramos. Una persona adulta necesita 150 microgramos de yodo al día, mientras que una mujer embarazada necesita 200 microgramos/día.
El déficit de yodo en nuestra alimentación puede ocasionar importantes trastornos. La manifestación más común y visible es el bocio, que es el aumento desproporcionado de la glándula tiroides. Sin embargo, también puede ocasionar hipotiroidismo e, incluso, afectar a la capacidad reproductiva. Durante el embarazo, las necesidades de yodo de la madre se incrementan. Estas hormonas son esenciales para el desarrollo del sistema nervioso del niño. A partir del tercer mes, la tiroides del feto ya está formada, por lo que puede empezar a producir sus propias hormonas. Si la madre tiene una carencia de yodo importante, y no puede suministrar la cantidad necesaria para el feto, éste puede sufrir lesiones neurológicas muy graves e irreversibles, como cretinismo, sordomudez, parálisis espástica, estrabismo, acondroplassia y déficit mental. Cuando el déficit de yodo es menos significativo, el feto se ve afectado en menor grado. Puedes tener un mayor riesgo de alteraciones en la formación del sistema nervioso de tu bebé.
Preguntas frecuentes
¿Es cierto que debo comer sin sal durante el embarazo?
No, esto es totalmente falso. Durante el embarazo, la mujer puede consumir sal, pero debe controlar sus cantidades. La sal aporta sodio y cloro al organismo. Si hay un aporte bajo de sodio, la salud materna y fetal puede verse comprometida. Del mismo modo, si el consumo de sal es elevado durante el embarazo puede provocar retención de líquidos, entre otros efectos. Por todo ello, es importante el consumo de sal de manera moderada. Además, se aconseja que sea sal yodada para aportar también la cantidad de yodo necesaria para la gestación.
¿Es peligroso el exceso de yodo en el embarazo?
Sí. Unos niveles altos de yodo en el embarazo podría causar daños fetales. Por ejemplo, puede aparecer bocio o incluso cáncer de tiroides. La mujer también puede sentir dolor de estómago, náuseas, pulso débil, etc. Por ello, nunca se debe superar los límites diarios de yodo.
¿Qué es el hipotiroidismo gestacional?
El hipotiroidismo consiste en un déficit de hormonas tiroides por parte de la glándula tiroides. Por tanto, el hipotiroidismo gestacional es la carencia de hormonas tiroideas durante el embarazo. Si hay un déficit de estas hormonas durante la gestación podría tener consecuencias fetales. Por ejemplo, el déficit de hormonas tiroides en el embarazo se relaciona con alteraciones en el desarrollo y la maduración del sistema nervioso central del feto.
