Llegan días festivos, y con motivo de ellos a muchas os surgen dudas relacionadas con el consumo de alcohol y lactancia materna. Vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre el tema, con un resumen en forma de preguntas y respuestas.
La leche materna extrae gran parte de sus nutrientes y componentes de la sangre de la madre, por lo que todas las sustancias que esta contenga pueden pasar al bebé a través de la leche materna.
El alcohol es una sustancia tóxica que, tras ingerirse, pasa a la sangre y de ahí a la leche. Es importante entender que el pecho no es un almacén que guarda una cantidad concreta de leche, sino una fábrica.
¿Es Seguro Consumir Alcohol Durante la Lactancia?
No existe una cantidad concreta de alcohol que se pueda considerar segura beber mientras se amamanta. Va a depender de varias variables, como la edad de tu bebé.
Durante la lactancia, el mejor aliado es la prudencia. A más pequeño sea tu bebé, más cuidado debes tener. A medida que crecen -pese a que hay que continuar siendo precavidas- si quieres tomar alcohol de manera esporádica, el riesgo para tu bebé es mucho menor.
La recomendación durante la lactancia materna exclusiva en los primeros meses de vida es no beber nada de alcohol ya que pasa muy poco tiempo entre una toma y otra, por lo que el alcohol puede pasar a la leche y provocar ciertos problemas al bebé, especialmente a nivel cerebral.
Es muy importante no beber alcohol al menos durante los primeros 3 meses. Sobre todo al inicio, en la instauración de la lactancia materna.
Según la plataforma e-lactancia.org, que establece el nivel de riesgo en la lactancia del consumo de numerosas sustancias, el alcohol se sitúa en nivel de riesgo, lo que significa que no se debe tomar o bien se debe hacer de forma moderada y ocasional.
Según la Asociación Española de Pediatría, después de los primeros meses de vida del bebé, cantidades pequeñas y esporádicas son tolerables (una caña de cerveza o un vasito de vino una o 2 veces a la semana) procurando alejarlas de las tomas.
Si decides beber que siempre sea pasados los 3 meses del niño, que sea de forma moderada, ocasional y siempre alejadas de las tomas.
No se deben tomar bebidas de alta graduación, como ginebra, licores o whisky.
Durante la lactancia se recomienda no ingerir alcohol, o beber ocasionalmente y de forma moderada. Sobre todo en los primeros meses. Los efectos del alcohol son altamente negativos para el bebé y la madre.
El uso ocasional de alcohol es improbable que cause problemas a corto o a largo plazo en un bebé amamantado, aunque mi consejo es actuar por principio de precaución y evitar su consumo al máximo ya que no existe una dosis segura.
¿Cómo Afecta el Alcohol al Bebé?
Pequeñas cantidades de alcohol no provocan efectos nocivos en el niño, pero más de 0,5 gr/Kg de alcohol (200 cc de vino, 500 cc de cerveza o 60 cc de licor) puede producir sedación y disminuir la producción de leche.
Puede causar sedación, desmedro, irritabilidad, retraso psicomotor y menor rendimiento cognitivo y académico… el alcohol no es saludable ni en madre ni en bebé y puede tener muchos efectos adversos.
El alcohol pasa a la leche y además cambia su olor y su sabor. El alcohol consumido pasa rápidamente a la leche materna, en un nivel igual o superior al de la sangre materna, pero también los niveles descienden rápidamente ya que el alcohol no se acumula en la glándula mamaria.
Lo que sí está claro es que el alcohol que toma la madre pasa muy rápido a su leche. Por suerte, no se acumula en la glándula mamaria. Y sus niveles bajan muy rápido. A pesar de esto, puede hacer que la leche huela muy fuerte. Y también que el bebé llegue a rechazarla.
Según algunos estudios, puede incluso secretar menos leche durante un par de horas.
Además, afecta negativamente el reflejo de eyección de leche, lo que puede conducir a una reducción en la producción de leche. También puede afectar el desarrollo motor del bebé.
¿Qué Hacer si Has Consumido Alcohol?
Es importante saber que el alcohol pasa rápidamente a la leche, alcanzando sus concentraciones máximas a los 30-60 minutos tras la ingesta, y su disminución en sangre (y en la leche) también es rápida.
El alcohol pasa rápidamente al torrente sanguíneo, pero sus niveles también descienden rápidamente.
Debe evitarse la lactancia durante un mínimo de 2 horas después de la ingesta de alcohol, dependiendo de la cantidad ingerida, para minimizar la concentración en la leche materna.
Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, la Organización Mundial de la Salud, y otros organismos aconsejan esperar de 90 a 120 minutos después de ingerir alcohol antes de amamantar, o extraer y desechar la leche dentro de ese plazo (2).
Hay que tener en cuenta el tiempo que pasa desde que se bebe alcohol hasta que se da el pecho al bebé. El pico máximo de concentración de alcohol en sangre se produce entre 30 y 60 minutos después de haber bebido y empieza a disminuir a las 2 horas.
No obstante, hay que tener en cuenta que el tiempo que se debe esperar para dar el pecho tras haber ingerido alcohol depende del peso de la madre (a menos peso, más tiempo) y de la cantidad de alcohol consumido (a más alcohol, más tiempo).
Para que te hagas una idea, si pesas 60 kg y te has tomado un vaso de vino debes esperar 2,5 horas; si te has tomado dos tercios de cerveza, hasta 5 horas.
Por lo tanto, si quieres beberte una cerveza o una copa de vino, hazlo justo después de una toma para que pase el mayor tiempo posible hasta la siguiente toma.
No obstante, si te sacas leche al poco de haber bebido, esa leche sí debes desecharla ya que sí contendrá alcohol en su composición.
Como sabéis, e-lactancia.org es una página web de referencia para conocer la compatibilidad entre medicamentos y otras sustancias y situaciones con la lactancia materna.
Evitar dar pecho hasta después de dos horas y media por cada 12 -15 g de alcohol consumidos. -Una copa de 40 ml de licor de 40%. Una vez transcurrido el tiempo necesario la leche del pecho también habrá metabolizado su alcohol y podrá amamantarse sin necesidad de extraer y desechar nada.
¿Es Necesario Extraer y Desechar la Leche?
Esta es la pregunta que debemos hacernos, porque la leche materna se hace del suero de la sangre, por tanto si en la sangre hay alcohol no vale de nada extraer y tirar, la nueva leche que se genera seguirá llevando alcohol!
De la misma manera, a medida que el alcohol vaya desapareciendo de nuestro cuerpo, lo irá haciendo de la leche.
Alternativas y Consideraciones Adicionales
Podrían ser una buena alternativa ya que hay estudios que indican que tras beber cerveza 0,0% o sin alcohol (<1%), los niveles de alcohol en la leche materna son ínfimos o indetectables.
En caso de que las dosis de alcohol sean muy elevadas, resulta más peligroso poder cuidar al bebé en ese estado que la cantidad de alcohol que pudiera tener la leche, por lo que se recomendaría pedir ayuda profesional para dejar de beber.
Hay una falsa creencia sobre que el alcohol al cocinarlo se evapora del todo.
No es cierto que una copa de vino al día sea saludable, la evidencia nos dice todo lo contrario.
Las cifras de consumo de alcohol en España son elevadas, son numerosas las personas que aún creen que una copita de vino o cerveza al día son saludables, no existe ninguna evidencia científica seria que lo demuestre, de hecho, la evidencia científica actual nos dice que no existe un nivel seguro y que, incluso en pequeñas dosis, es perjudicial para la salud.
La recomendación es evitar su consumo, cuanto menos alcohol mejor.
Es peor para el bebé dejar de tomar el pecho (o decantarse por un biberón) por haberse tomado dos copas de vino que dar lactancia materna con algo de alcohol.
Debes saber que….Es importante saber que esto no es cierto. No hay ninguna evidencia científica que demuestre que beber cerveza aumente la producción de leche materna. El mito popular de que un vaso de cerveza al día aumenta la producción de leche no tiene ninguna evidencia científica que lo apoye.
La única manera natural de estimular la lactancia materna es a través de la SUCCIÓN: cuanto más succione el bebé del pecho de la madre, más cantidad de leche se producirá.
La lactancia materna no es complicada, que nada te haga persuadir de ello. Los beneficios de la lactancia materna son infinitamente superiores al riesgo de un consumo puntual y moderado de una bebida alcohólica.
“Aunque el alcohol, sea del tipo que sea, no es saludable, la leche materna con algo de alcohol es mejor para la salud infantil que la leche artificial. No es el caso si se produce un consumo agudo de alcohol y justo después se da el pecho, ya que ello puede provocar coma y convulsiones en el lactante si mama.
10 MITOS sobre DAR PECHO | Reina Madre💜
Otras Bebidas y la Lactancia
Como hemos hablado en otros artículos, la hidratación principal de la madre lactante debería ser el agua mientras dé de amamantar a su bebé. ¿Pero qué ocurre si de vez en cuando la madre lactante se toma una copa de vino, una cerveza o una tónica? ¿De qué manera afectan 2 o 3 cafés al día, una bebida energética o ese té de las 5?
Cafeína
La cafeína se excreta por la leche materna y aunque su cantidad en la leche sea baja, si la madre lactante consume cantidades importantes de bebidas con cafeína, se ha observado irritabilidad, hiperactividad y patrones anormales en el ritmo del sueño en los bebés lactantes (3).
La cafeína es una trimetilxantina, estimulante del sistema nervioso central, que se encuentra en muchas infusiones (café, té, mate, guaraná) en el cacao/chocolate, además de estar presente en bebidas de cola y las ya comentadas antes como supuestamente “energizantes”.
El consumo moderado de café no produce niveles significativos de cafeína en plasma u orina de los lactantes, pudiendo ser indetectables o por debajo de los niveles terapéuticos en el periodo neonatal.
No hay pruebas suficientes sobre cuál es la cantidad de cafeína recomendable durante la lactancia (4).
Sin embargo la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluye que hasta 200mg (equivalente a 3mg/kg de peso) en dosis única no presentan problemas de seguridad para la población adulta sana general (5).
Bebidas Energéticas
Estas bebidas mal llamadas “energéticas” son más bien estimulantes, pues contienen altas concentraciones de cafeína, y taurina (4 mg por litro). Algunas de estas bebidas introducen también vitaminas en su composición: las más comunes son la vitamina B6 y el ácido pantoténico, pero también podemos encontrar niacina, vitamina B12 e incluso vitamina C. Pueden llevar o no azúcares (6)
Se consideran bebidas con alto contenido en cafeína aquellas que aportan más de 15 miligramos de esta sustancia por 100 mililitros de bebida.
Es obligatorio informar en su etiquetado el contenido de cafeína y se expresa en miligramos por 100 mililitros (mg/100 ml).
Normalmente, de media, las llamadas «bebidas energéticas» contienen 32 mg de cafeína/100 ml.
Además, el Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a incluir la siguiente mención en el etiquetado de bebidas con alto contenido en cafeína «Contenido elevado de cafeína: no recomendado para niños ni mujeres embarazadas o en período de lactancia» en el mismo campo visual que la denominación de la bebida (7)
En la siguiente tabla de equivalencias observamos el contenido de cafeína según el volumen de la lata y su equivalencia en cafés expreso:
| Volumen de la lata | Contenido de cafeína (mg) | Equivalencia en cafés expreso |
|---|---|---|
| 250 ml | 80 | 1.1 |
| 330 ml | 105.6 | 1.5 |
| 500 ml | 160 | 2.2 |
Fuente: AECOSAN Recomendaciones sobre el consumo de bebidas energéticas.
Té
Como hemos comentado anteriormente, contiene cafeína (50 a 80 mg por taza de té negro, la mitad en el té verde y la cuarta parte en el té blanco), una de las xantinas que contienen las hojas de té, además de teofilina y teobromina.
Recientemente no se han encontrado datos publicados sobre su excreción en leche materna. Indirectamente sí se conocen por la excreción de cafeína.
Aunque en algunas culturas se utiliza como galactogogo (para incrementar la producción de leche), no hay pruebas científicas que demuestren su eficacia como tal.
Debido a su contenido en cafeína, tomar más de 4 a 5 tazas de té al día (> 300 mg. de cafeína) pueden provocar nerviosismo e irritabilidad en el lactante.
Se aconseja que, durante el embarazo y la lactancia, se consuma mínimamente y evitar infusionarlo en determinadas teteras metálicas tradicionales, puesto que se ha descrito contaminación frecuente del té por metales.
Otras recomendaciones cuando se consumen otro tipo de infusiones:
- Conviene asegurarse que son de fuentes fiables, puesto que han ocurrido intoxicaciones y toxiinfecciones alimentarias.
- Evitar la ingesta excesiva de productos fitoterapéuticos o de productos “naturales”, puesto que no son inocuos en cualquier cantidad.
Tónica
Las aguas tónicas contienen quinina (de 30 a 50 mg por litro), una sustancia alcaloide responsable del característico sabor amargo de estas bebidas. La quinina tiene efectos antipiréticos, habiendo sido utilizada para el tratamiento de la malaria.
Los estudios toxicológicos realizados con la quinina muestran entre otros, un efecto de disminución de la excitabilidad de la placa motora neuromuscular y en el sistema cardiovascular un efecto hipotensor. Sin embargo, en general, estos efectos son apreciables en dosis netamente superiores a las contenidas en los refrescos (6).
La concentración de quinina contenida en este tipo de bebidas está limitada por la FDA a 83 mg/L o a 100 mg/L por la EFSA, así que la cantidad de quinina que se puede ingerir a través de estas bebidas es muy inferior a la dosis terapéutica de la quinina.
Si hay antecedentes de déficit de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa, las madres lactantes deben evitar este tipo de bebidas, ya que se han publicado casos de crisis hemolíticas en lactantes amamantados por madres que tomaban agua tónica (4).
