Desde tiempos remotos, las sociedades han consumido drogas que alteran el estado de ánimo, el pensamiento y la emotividad. El uso abusivo de drogas y fármacos es tan antiguo como la civilización misma. Una parte considerable de la población consume sustancias con potencial adictógeno, y aunque muchas personas pueden consumirlas con moderación, otras se convierten en consumidores compulsivos.
La drogadicción representa uno de los grandes problemas de la humanidad, considerada por algunos como una epidemia. Esto hace que sea cada vez más frecuente encontrar gestantes adictas a drogas. Aproximadamente la mitad de las mujeres que consumen drogas se encuentran en la edad de procrear (15-44 años). Durante años se mantuvo la idea de que el consumo de drogas de abuso conducía a la esterilidad, pero estudios estadísticos recientes refieren que inicialmente no llegan a causar esterilidad, aunque pueden producir a largo plazo trastornos en la fisiología femenina y alterar así el potencial reproductivo de las mujeres.
El consumo de drogas por vía parenteral durante la gestación comporta una gran variedad de complicaciones médicas y obstétricas debidas tanto a la acción directa de la droga como a los factores asociados a la adicción a drogas.
Las complicaciones más frecuentes durante el embarazo de una mujer adicta a las drogas son hepatitis, endocarditis y enfermedades venéreas. Entre las complicaciones no infecciosas nos encontramos la anemia como la más frecuente. Asimismo, la adicción a drogas suele condicionar un estilo de vida poco compatible con el cuidado de la salud personal. Además, uno de los efectos más importantes del consumo de drogas durante el embarazo, especialmente las que tienen gran posibilidad de crear toxicomanía, es que tanto la madre como el feto presentan dependencia.
Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal
Fisiopatología de la Drogadicción en el Embarazo
Efectos sobre la Madre
Pese a que el embarazo cursa con un cambio metabólico que afecta a los procesos de absorción, distribución, metabolización y excreción de fármacos, los efectos que éstos ejercen sobre la madre no difieren mucho de los que se manifiestan en mujeres que no están embarazadas.
La consecuencia más importante que el abuso de drogas y fármacos acarrea en el embarazo es un deterioro general de la salud de la madre, por la nutrición inadecuada y la asistencia prenatal deficiente, la incidencia de enfermedades infecciosas severas y las graves tensiones psicosociales. Además, muchas madres adictas a drogas recurren a la prostitución para costearse su hábito, aumentando la incidencia de enfermedades de transmisión sexual.
Efectos sobre el Feto
A menudo el feto, con tejidos en rápido crecimiento, mostrará alteraciones celulares tras la exposición al fármaco o droga. El principio fundamental consiste en que la administración afectará al tejido con un máximo índice de crecimiento y menor diferenciación en el momento de la exposición.
Además existen ciertos factores fetales que pueden incrementar la acumulación de agentes tóxicos. Las enzimas hepáticas como la glucuronil-transferasa (que solubiliza muchas sustancias químicas, permitiendo su excreción renal) son de maduración tardía, por lo que sustancias fácilmente excretables por un organismo maduro son retenidas por el feto, que es a su vez más vulnerable.
Conviene diferenciar tres períodos básicos en el desarrollo del feto: fertilización, embrionario y fetal. Se caracterizan por la aparición de secuelas después de la exposición a un agente químico:
- La interferencia de los fármacos con los procesos de fertilización e implantación (desde el momento de la concepción hasta alrededor el día 17 de gestación) traerá como consecuencia la interrupción de la división celular y la correspondiente muerte fetal.
- El período embrionario (desde el día 18 al día 55 de gestación) se caracteriza por procesos de organogénesis y organización tisular. Durante este proceso tienen lugar la mayoría de los efectos teratogénicos. Estos efectos determinan la aparición de malformaciones morfológicas funcionales unidas a un grado importante de pérdida fetal.
- Durante el período fetal (desde el día 56 hasta el parto) se pueden presentar algunos efectos teratogénicos, pero lo más significativo suele consistir en un retraso del crecimiento intrauterino con aparición de alteraciones morfológicas y fisiológicas menores que pueden manifestarse en una fase tardía y en consecuencia serán difíciles de confirmar.
Las malformaciones más graves tienen lugar durante las primeras seis semanas de gestación, ya que éste es el período de organogénesis. Esta observación es sumamente importante dado que, a menudo, un embarazo temprano pasa inadvertido tanto para la madre como para el médico, lo que puede determinar una exposición a fármacos teratogénicos en la fase más crítica de la gestación.
Alcohol y Embarazo
Pese al auge y trascendencia actual de las consideradas drogas «ilegales», debemos considerar al abuso de alcohol y sus consecuencias como uno de los problemas de salud más importantes que aquejan a nuestro país.
El alcohol es la droga de mayor consumo en los países industrializados. España ocupa el primer lugar dentro de la Unión Europea en oferta y accesibilidad al consumo de bebidas alcohólicas, con un bar por cada 169 habitantes.
En realidad el poder adictivo del alcohol resultaría más bajo de lo que se ha dicho si tenemos en cuenta que un gran porcentaje de la población consume bebidas alcohólicas diariamente. Así, otras sustancias como la nicotina son mucho más adictivas, porque entre los consumidores diarios la inmensa mayoría presentan dependencia y enormes dificultades en prescindir del cigarrillo un solo día, cosa que no ocurre con los que toman diariamente algo de vino con las comidas o alguna cerveza.
El alcohol es un tóxico hepático directo, aunque no afecta del mismo modo a todos los alcohólicos, sólo un 20%-30% de los adictos presentan cirrosis.
Las alteraciones gástricas y hepáticas dificultan la absorción y almacenamiento de nutrientes y vitaminas como D-xilosa, ácido fólico, riboflavina, nicotinamida, ácido pantoténico, vitamina A y, sobre todo, tiamina. El déficit de tiamina es causa de neuropatía periférica y encefalopatía de Wernicke.
El alcohol y sus metabolitos ejercen sobre el sistema nervioso central un efecto neurotóxico directo, pudiendo dar lugar a cuadros como la encefalopatía minor, caracterizada por jovialidad exagerada, falta de autocrítica, humor vacío, confusión mental moderada, fatiga intelectual, trastornos de la memoria, labilidad emocional, agresividad y empobrecimiento afectivo.
El sistema nervioso periférico también sufre la acción directa e indirecta (por deficiencia de vitaminas) del alcohol en un 20%-30% de los adictos. La causa más frecuente es el efecto tóxico directo sobre la permeabilidad de las membranas, alterando los sistemas de transducción de señales.
El alcohol puede generar sobre el corazón arritmias, insuficiencia cardíaca congestiva, fallo cardíaco e incluso coronariopatías. Es significativa la asociación entre hipertensión e ingestión elevada de alcohol.
Por lo que se refiere al sistema inmune, el alcohol afecta a la capacidad fagocítica de los macrófagos y polinucleares y es un tóxico directo sobre la médula ósea, produciendo anemia, aunque también puede ser producida por efecto hemolítico, como consecuencia de tres mecanismos: daño directo del etanol, déficit de ácido fólico y daño hepático acusado.
Efectos del Consumo de Alcohol Durante el Embarazo
Se estima que el 60% de las embarazadas son abstemias, un 1% consume más de 40 g de alcohol absoluto al día, un 2% consume diariamente esta dosis, un 17% bebe moderadamente (entre 20 y 40 g al día) y un 20% consume ocasionalmente dosis pequeñas (menos de 20 g). No debemos olvidar el contenido alcohólico de algunos medicamentos antitusígenos, que puede llegar a ser del 25% de su volumen, y que son habitualmente automedicados por las gestantes.
La primera preocupación sobre el consumo de alcohol durante el embarazo es el potencial efecto adverso que pueda producir en el desarrollo fetal. Se debe tener en cuenta que el consumo de alcohol durante el embarazo es la causa no genética más frecuente de retraso mental. Se considera que el alcohol es causante del 5% de los abortos espontáneos, pudiendo llegar al 45% en aquellas mujeres que beben 45 o más ml/día de alcohol absoluto.
No existe un nivel de consumo seguro ni una época concreta durante la gestación que elimine todo riesgo, por lo cual es aconsejable suprimir el consumo de alcohol totalmente y en cualquier momento, pues siempre cabe esperar un beneficio. Se ha documentado que una disminución en el consumo de alcohol, incluso en las semanas 24 a 26 de gestación, se asocia a una mejoría de los resultados perinatales.
La información de la farmacocinética materno-placentario-fetal de las sustancias tóxicas en humanos es limitada por consideraciones éticas y técnicas. Variables de confusión como el consumo asociado de varias sustancias tóxicas, la falta de fiabilidad y precisión de la información facilitada por las pacientes y las limitaciones en la realización de estudios experimentales prospectivos en humanos limitan la información disponible. Es razonable suponer que sustancias que atraviesan con facilidad la barrera hematoencefálica (como el alcohol, los opiáceos, la cocaína, los sedantes y los hipnóticos) atraviesen la barrera placentaria, ejerciendo su efecto sobre el feto. El bajo peso molecular y la liposolubilidad de estas sustancias facilitan el paso trasplacentario.
El alcohol ingerido y absorbido a nivel de la mucosa gastroduodenal alcanza la circulación materna rápidamente (un minuto) y, puesto que el paso a través de la placenta es por difusión simple, llega a la circulación fetal casi al mismo tiempo y alcanza los mismos niveles que en la materna. La absorción es rápida y completa, alcanzando un pico máximo a los 20 ó 30 minutos. El hígado materno capta la mayor parte del alcohol circulante (90%) y lo metaboliza por acción de la enzima alcoholdeshidrogenasa (ADH), convirtiéndolo en acetaldehído a una velocidad de 10 ml/h, metabolito aún más tóxico que el alcohol. Los niveles de actividad de la ADH presentan una variación interpersonal muy importante, de tal manera que el 5%-20% de los sujetos de raza blanca presentan un nivel de actividad baja (acetiladores lentos), con un consiguiente mayor riesgo de toxicidad.
La eliminación fetal de sustancias tóxicas se realiza mediante biotransformación hepática y excreción renal, aunque se debe tener en cuenta la inmadurez de estas funciones en el feto.
El alcohol se fija al líquido amniótico y a los tejidos fetales, siendo metabolizado por la ADH fetal de baja actividad, manteniéndose una potencial toxicidad por diversos mecanismos que explican las diferentes consecuencias patológicas observables en el feto, el recién nacido y el niño.
Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)
El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) es una enfermedad que afecta de por vida a las personas que han sufrido exposición al alcohol cuando aún estaban en el útero materno. El alcohol es un tóxico que atraviesa fácilmente la barrera placentaria, afectando al desarrollo del feto de diferentes maneras.
El TEAF incluye cuatro posibles manifestaciones clínicas: Síndrome Alcohólico Fetal Completo, Síndrome Alcohólico Fetal Parcial, Trastorno del Neurodesarrollo Relacionado con el Alcohol y Malformaciones Congénitas o Defectos Fetales Relacionados con el Alcohol.
Los niños con TEAF tienen dificultades cognitivas básicas (de atención, de procesamiento de la información, , toma de decisiones, etc.), junto con dificultades para interaccionar socialmente, lo que les hace experimentar con facilidad rechazo social o ser víctimas de acoso y fácilmente vulnerables.
El TEAF tiene una incidencia 10 veces mayor al síndrome de Down y ligeramente superior al Trastorno del Espectro Autista. Uno de los problemas principales, es la falta de diagnóstico de la enfermedad. Gran parte de las personas que lo padecen tardan años en llegar a saber qué les ocurre.
Aunque el TEAF es permanente, es importante que se diagnostique de forma temprana para poder trabajar en la mejora de la calidad de vida de los niños y niñas.
Recomendaciones y Prevención
Se recomienda a las mujeres embarazadas y las que desean quedarse embarazadas eliminar el consumo de alcohol durante toda la gestación y desde que se planifica el embarazo. Además, es fundamental que tengan el apoyo de su pareja y entorno, y le acompañen evitando el consumo de alcohol.
La evidencia científica es clara en relación al grave efecto que produce la exposición prenatal al alcohol en el desarrollo físico, cerebral y del comportamiento. No se conoce una cantidad de consumo que se pueda considerar seguro para el feto por lo que los y las profesionales sanitarios deben desaconsejar el consumo de alcohol durante cualquier momento del embarazo.
Además, algunos estudios han observado que el consumo de alcohol por parte del hombre en el periodo preconcepcional también puede tener un impacto en la salud infantil.
El TEAF es 100% prevenible y es responsabilidad de todas las personas y de la sociedad en su conjunto.
Las mujeres embarazadas y las que desean quedarse embarazadas no deben consumir alcohol durante toda la gestación y desde que se planifica el embarazo. Además, el diagnóstico precoz del TEAF es fundamental porque puede mejorar el pronóstico funcional y vital de estos/as niños/as y la efectividad de la atención temprana. Asimismo, permite a las familias, así como a los y las profesionales del entorno elaborar planes de intervención adecuados a las necesidades del niño/a o adolescente.
En relación al embarazo y lactancia, hay que tener en cuenta que todos los tipos de bebidas alcohólicas son igualmente dañinos, incluso el vino y la cerveza. De acuerdo con la legislación, la cerveza "sin" alcohol contiene una cantidad menor al 1 por 100 en volumen de alcohol (generalmente un 0,6-0,9%).
Preguntas Frecuentes
- ¿El consumo de alcohol moderado altera la tasa de embarazo de la inseminación artificial? Beber alcohol provoca dificultad para conseguir un embarazo de manera natural y, por tanto, también a través de técnicas de reproducción asistida.
- ¿Qué ocurre si tomo alcohol antes de saber que estoy embarazada? Este periodo es especialmente sensible a cualquier tipo de tóxico, incluida la exposición al alcohol. Cualquier agresión podría alterar este proceso evolutivo del embrión y producir problemas en el mismo.
- ¿Qué bebidas se pueden beber estando embarazada? Lo más recomendable es promover el consumo de agua durante el embarazo, evitando sustituirlo por bebidas azucaradas o edulcoradas.
- ¿Se puede beber alcohol en la quinta semana de embarazo? No. No es recomendable beber alcohol una vez que se sabe que la mujer está embarazada, ya que podría tener efectos perjudiciales para la madre y para el bebé.
