El mundo de la música latinoamericana se vistió de luto tras el fallecimiento del cantautor argentino Alberto Cortez, autor de éxitos inolvidables como "En un rincón del alma" y "Cuando un amigo se va". Cortez falleció en un hospital de Madrid a los 79 años, dejando un legado imborrable en la música y el corazón de sus seguidores.
Primeros Años y Comienzos Musicales
José Alberto García Gallo, conocido artísticamente como Alberto Cortez, nació el 11 de marzo de 1940 en Rancul, La Pampa, Argentina. Desde temprana edad, mostró un gran interés por la música, iniciando sus estudios en el Conservatorio Alberto Williams. A los 12 años, compuso su primera canción, "Un cigarrillo, la lluvia y tú", revelando su talento innato para la composición.
En 1958, se trasladó a Buenos Aires para estudiar Derecho y Ciencias Sociales, pero su pasión por la música lo llevó a cantar en locales nocturnos y a unirse a la banda de jazz "San Francisco". Esta experiencia le permitió recorrer Argentina y consolidar su vocación musical.
Viaje a Europa y Primeros Éxitos
En 1960, un joven músico entró en los estudios Decca de Bruselas para grabar cuatro canciones. Le acompañaba a la armónica Hugo Díaz, que lideraba una compañía de artistas argentinos que acababa de llegar a Europa. Tras abandonar la carrera de Derecho, formó parte de varios grupos juveniles en Buenos Aires. Con uno de ellos visitó a Waldo de los Ríos en su despacho de la Columbia. El destino querría que ambos volvieran a encontrarse en Madrid.
Alberto Cortez se embarcó con una compañía de variedades, rumbo a Europa. El empresario dejó colgados a toda la troupe y cada cuál hubo de salvar la situación como pudo, sin dinero. Estaban en Bélgica. Cortez se las compuso para firmar algunos contratos en salas de fiesta y hasta grabó un disco. En ese país grabó su primer disco, "Welcome to the Latin Club" (1961), marcando el inicio de una prolífica carrera.
El día que mis padres se casaron en la radio no dejó de sonar Las palmeras. Un locutor amigo de mi padre les dedicó una y otra vez aquella canción de Alberto Cortez que tantas veces habían bailado en los últimos meses de su noviazgo. En realidad, no era el único éxito del artista en esos momentos en España porque casi con la misma insistencia se escuchaban otros dos títulos de su primer epé, el que poco antes había grabado en Bruselas: Sucu-Sucu y El vagabundo.
De la mano de Hispavox, De los Ríos y Martín Garea, Cortez se convierte en un personaje popular en España: publica a razón de tres y cuatros epés al año, recorre la Piel de Toro de escenario en escenario a bordo de un coche americano y realiza giras por Angola, Bélgica o Portugal, donde también se editan sus grabaciones.
En 1965, un año después de instalarse en España, participó en el Festival de Palma de Mallorca con la canción "Me lo dijo Pérez", que también cantaron Karina y Los Tres Sudamericanos, desató la ira del ministro, que se despachó en varias declaraciones contra aquella música insulsa que causaba furor entre la juventud española.
Hay un episodio extraño en la vida de Alberto Cortez de sus primeros tiempos en Madrid. Porque mediados los años 60 en las paredes de algunas calles madrileñas se anunciaba otro cantante llamado como él. Este otro Alberto Cortez era peruano, y decía ser "el auténtico". O sea que José Alberto García Gallo, nacido en Rancul, Argentina, en 1940, con el sobrenombre de Alberto Cortez, al decir de aquel, era "el falso". Ignoramos cómo se resolvió el asunto. Parece que el de Perú llevaba más tiempo en activo.
Consolidación y Éxito Internacional
En 1967, ofreció un recital en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, interpretando canciones de Yupanqui, Dávalos y poemas de Pablo Neruda, consolidando su estilo y ganando reconocimiento en España y Latinoamérica.
En los ochenta, consolidada su carrera musical, realizó diversas giras por Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y EEUU, donde tuvo la oportunidad de cantar en el célebre Carnegie Hall de Nueva York.
En 1992 celebró sus 25 años como cantante con un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires y dos años después presentó un espectáculo con su amigo Facundo Cabral llamado "Lo Cortez no quita lo Cabral", una puesta en escena que recorrió México, España y Argentina.
En esa línea romántica, el cantautor estrenó a lo largo de su vida un abultado repertorio en el que no sólo brilló con melodías sentimentales, entre las que sólo citaré unas pocas: "En un rincón del alma", "Cuando un amigo se va", "Te llegará una rosa", "Distancia"… También hubo otras surgidas de su variada inspiración, la festivalera "Me lo dijo Pérez", por ejemplo. O el muy rítmico "Sucu-sucu", que daba nombre a un baile. Como asimismo puso música a poetas clásicos, el primero en esa linea, antes que Serrat, en servirse de unos versos de Antonio Machado, y quien de otros autores, hizo versiones excelentes como "No soy de aquí", del infortunado Facundo Cabral, y "Gracias a la vida", de la gran Violeta Parra.
Y sin embargo, a partir de los pasados años 80 recuerdo perfectamente cómo su casa española de discos, a la que llegó gracias a su compatriota Waldo de los Ríos, le dio la espalda, como si fuera un don nadie, en la época que les era más comercial editar grabaciones de chicos guapos y música discotequera. Lo arrinconaron a él y a Mari Trini. Los escuché a ambos quejarse de la falta de sensibilidad de algunos directivos discográficos. No obstante, Alberto Cortez continuó su carrera porque aunque sus actuaciones cara al público ya eran menos cuando se inició el presente nuevo siglo, él continuaba gozando del favor popular en prácticamente toda Hispanoamérica. De eso vivía, y de los beneficios de sus discos, algunos de los cuáles ya tuvo que producírselos él mismo.
Prueba de que Alberto Cortez seguía interesando a sus admiradores del otro lado del Atlántico es que esta misma semana tenía contratadas unas actuaciones en Puerto Rico.
Vida Personal y Matrimonio
Y además, se enamoró. De una rubia belga llamada René Govaerts, su compañera definitiva, su amor eterno. Se casaron en 1966. No tuvieron hijos. Pero, tan enamorado estaba de ella, que Alberto le enviaba, cada vez que estaba fuera del hogar, diariamente una rosa.
Hombre hogareño al que era difícil verlo en acontecimientos mundanos. Prefería, como hacen tantos argentinos, citarse con sus amigos en su espléndida vivienda de Aravaca, en las afueras de Madrid. Preparaba un churrasco. Encendía la lumbre y a su alrededor iniciaba una interminable tertulia, deleitando a sus invitados con las mejores botellas de vino que conservaba en el sótano de la casa. Paseaba con sus perros. Amaba la naturaleza. Era un hombre sencillo que leía a menudo, sobre todo libros de versos, que le inspiraban. Nunca fue protagonista de escándalo alguno. Sí que alarmó un día a sus seguidores cuando hubo repentinamente que ser operado del corazón.
Cortez que residía en España desde 1964, estuvo acompañado por su esposa, la belga Renata Govaerts, con quien llevaba casado 55 años.
Últimos Años y Fallecimiento
Pero siguió con su vitalidad de siempre con aquellos a los que quería, aunque ya últimamente, como decíamos, se le veía poco, apenas actuaba en nuestro país, no lo reclamaban de la televisión y diríase que aquí pareciera que estaba condenado al silencio. Pero, no. Componía desde antaño al piano siempre y con la guitarra. Aunque, consecuencia de un accidente, ya estuviera privado de pulsar las cuerdas de su instrumento más cercano. Pero su voz, sonaba fuera de nuestras fronteras. Un maestro, un ser especial, gran y culto artista que solía decir: "El mundo de la poesía y las canciones es infinito". En ese mar eterno del más allá es donde acaba de irse.
El cantautor argentino Alberto Cortez, de 79 años de edad falleció a las 15:30 horas en un hospital de Móstoles a consecuencia de unas úlceras gástricas cuya cura se complicó, tras su ingreso en Urgencias.
El artista fue ingresado de urgencia el 27 de marzo pasado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, a las afueras de Madrid, a causa de unas úlceras gástricas que se han ido complicando con distintas infecciones.
Desde su ingreso, el cantante, que residía en España desde 1964, ha estado acompañado en el hospital por su esposa, la belga Renata Govaerts, con quien llevaba casado 55 años.
Cortez tenía previsto participar en varios conciertos que tuvieron que suspenderse, entre ellos uno en el Teatro Nacional de Santo Domingo (R.Dominicana).
Pese a su edad y los múltiples achaques acumulados, Cortez no había abandonado su carrera. De hecho, tenía compromisos en Puerto Rico, en República Dominicana y en México, tras concluir a finales de 2018 otra gira, y preparaba un nuevo disco con temas diferentes al que fue su último espectáculo, "Boleros".
A pesar de llevar tiempo apartado de la primera línea y de los focos, al menos en España, la voz amiga y las canciones de Alberto Cortez están muy vivas en la memoria colectiva de varias generaciones.
Legado Musical
A lo largo de su carrera, Alberto Cortez grabó más de 40 álbumes, en los que fusionó música y poesía, creando canciones que resonaron en el corazón de millones de personas. Sus letras profundas y emotivas, combinadas con su voz inconfundible, lo convirtieron en uno de los cantautores más importantes de Latinoamérica.
Sus canciones "Cuando un amigo se va", "Alfonsina y el mar" y "Gracias a la vida" fueron consideradas en Chile como las tres mejores canciones en castellano del siglo XX.
Fue galardonado además con la Medalla de Plata en el New York Film Festival de Estados Unidos (1980), como "Cantante extranjero más popular" en Cuba (1982) y con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en España.
Uno de sus amigos más cercanos, Ricardo Arjona, ha escrito en Instagram que fue "tan puro, noble y transparente como lo fueron sus canciones. Se nos fue y duele".
Cuatro discos llegó a grabar con este también filósofo argentino y su asesinato en Guatemala en 2011 representaría un duro impacto para él, como lo había sido el fallecimiento de su padre, en cuyo honor escribió 'Cuando un amigo se va', que se convirtió en pieza imprescindible de funerales y despedidas.
Entre sus temas más populares se encuentran:
- En un rincón del alma
- Cuando un amigo se va
- Las palmeras
- El vagabundo
- No soy de aquí ni soy de allá
- A partir de mañana
- Mi árbol y yo
El abuelo
El legado de Alberto Cortez perdura en su música, que sigue emocionando a nuevas generaciones y recordándonos la belleza de las cosas sencillas de la vida.
