¿Es Seguro el Ajo en Polvo Durante el Embarazo? Beneficios y Precauciones

Durante el embarazo, es crucial que las mujeres presten especial atención a su dieta, asegurándose de que sea nutritiva y segura tanto para ellas como para el bebé en desarrollo. En este contexto, surge la pregunta sobre si el consumo de ajo, específicamente el ajo en polvo, es aconsejable durante esta etapa. A continuación, exploraremos los beneficios, precauciones y recomendaciones sobre el uso de ajo en polvo durante el embarazo.

Beneficios del Ajo

El Allium sativum, popularmente conocido como ajo, es una planta perenne con múltiples propiedades beneficiosas para la salud. Posee antioxidantes (como la Alicina) y flavonoides que combaten el envejecimiento, además de otras propiedades que detallaremos más adelante. El hecho de que el ajo posea en su composición todas aquellas sustancias referidas anteriormente, le permite tener un papel importante en la prevención de varias enfermedades y problemas.

  • Germanio: Gracias a su capacidad de transportar oxígeno, tiene una acción revigorizante y rejuvenecedora.
  • Selenio: Es un mineral protector del corazón, ayuda a prevenir la formación de ateromas, de coágulos y además normaliza la presión arterial.

Gracias a la presencia de dos compuestos súper poderosos en el alimento: la alicina y la salil-cisteína, que son reconocidos por su potencial antioxidante, así como a su alto contenido en Vit. Prevenir enfermedades coronarias y circulatorias, posee un efecto hipotensor (reduce la presión sanguínea (debido a la vasodilatación periférica, sobre todo en las piernas, ojos y cerebro).

Tras diversos estudios durante los últimos años, se ha descubierto los diferentes beneficios que aporta el ajo al cuerpo femenino. Son muchos y de gran importancia, sobre todo en ciertos periodos como puede ser el estado de gestación. ¿Quieres conocerlos?

  • Aumento de peso de los bebés: Se ha comprobado que el ajo ayuda al incremento de peso de los bebés prematuros.
  • Prevención de caída del cabello: Es una de las afecciones que más preocupan a las mujeres embarazadas, ya que en ocasiones se produce una pérdida significativa del pelo durante el embarazo. El ajo contiene entre sus componentes azufre, mineral fundamental para que el cabello mantenga su buena salud.
  • Mejora de la circulación sanguínea: Una buena circulación en sangre es muy importante para la madre y el proceso de embarazo.
  • Ayuda a reducir el riesgo de preeclampsia: La preeclampsia es una complicación común del embarazo caracterizada por presión arterial alta y altos niveles de proteína en la orina. Comer ajo puede reducir el riesgo de hipertensión arterial y mantener el nivel de proteína en la orina.
  • Reduce los niveles de colesterol y el riesgo de problemas cardíacos: Es de sobra conocido que el ajo ayuda al buen funcionamiento de nuestro corazón. Además, la alicina contribuye a equilibrar los niveles de colesterol.
  • Reduce el riesgo de infecciones: Comer alimentos con ajo puede mejorar su sistema inmunológico y combatir infecciones, resfriados y gripes.
  • Puede ayudar a tratar problemas de la piel: El ajo es un buenísimo antibiótico natural, así que ayuda en las infecciones de la piel o incluso de la boca.
  • Reduce el malestar: Si notas que te fallan las fuerzas, comer ajo puede aliviar los mareos o incluso la sensación de náuseas.

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Precauciones y Contraindicaciones

Además de usarse en la cocina, el ajo es un elemento natural con múltiples beneficios que pueden resultar muy apropiados para distintas afecciones. Sin embargo, es imprescindible tener en cuenta los efectos secundarios de este alimento y cuándo debe evitarse su consumo. En primer lugar, cabe destacar que las contraindicaciones del ajo aplican especialmente en el caso de las personas que utilizan este alimento de forma recurrente a modo de remedio natural para determinadas afecciones, y sobre todo a aquellos que toman ajo en sus formas medicinales como son las cápsulas de ajo y demás preparados.

  • Problemas digestivos: El ajo es un alimento que puede resultar difícil de digerir y es por ello que las personas con el estómago delicado o propensas al reflujo, la acidez y demás afecciones gástricas, deberán moderar o incluso cesar el consumo de ajo para evitar que se irriten las mucosas.
  • Problemas de coagulación: Así mismo, aquellos que tengan problemas de coagulación sanguínea o sangrado deberán evitar comer ajo o usarlo en cualquier tipo de preparado.
  • Diabetes: Las personas diabéticas y, en especial las que toman fármacos como tratamiento de la diabetes, deberán tener mucha precaución con el ajo, puesto que posee efectos hipoglucemiantes, es decir, es capaz de reducir los niveles de glucosa.
  • Hipertiroidismo: Por su alto contenido en yodo, también deberán reducir el consumo o prescindir del ajo las personas con hipertiroidismo.

Acerca del ajo durante el embarazo y la lactancia, podrá ser consumido en cantidades moderadas aunque no se recomienda el tratamiento con preparados como las cápsulas de ajo y demás formas medicinales. Ojo, eso sí, pues puede sentarte mal, sobre todo, durante el embarazo y la lactancia, cuando hay que evitar consumir grandes cantidades de ajo.

La farmacéutica López Luengo señala que no hay suficientes informes científicos acerca de los efectos adversos del ajo durante el embarazo o la lactancia. Sin embargo, se recomienda no ingerir dosis que excedan a las cantidades utilizadas en las preparaciones.

¿Cómo Incorporar el Ajo en la Dieta Durante el Embarazo?

Profesionales como la farmacéutica Pfizer recomienda utilizar condimentos naturales durante el embarazo, como la cebolla, el limón o nuestro querido ajo. Como cuenta el Dr. Perri Klass en el NY Times, «les hacemos un gran favor a los bebés cuando comemos una variedad de comida saludable y sabrosa durante el embarazo y la lactancia». Esto se debe a que los sabores de la comida que la madre ingiere durante el embarazo pasan al líquido amniótico y, después, a la leche materna. Así que será más fácil alimentar a los bebés lactantes que hayan tenido «experiencias con sabores diferentes desde sus primeras etapas de vida». El Dr. Perri menciona un experimento concreto en el que los investigadores pidieron a un grupo de madres lactantes comer mucho ajo.

El Allium sativum, conocido popularmente como ajo, es una planta perenne, cuyas hojas escamiformes que forman los «dientes de ajo», están agrupadas en un bulbo conocido como “cabeza de ajo”. En realidad, la Alicina, es un líquido de coloración a amarillenta, que sólo aparece cuando el ajo es masticado, aplastado o cortado, rompiéndose las células del bulbo.

Para aprovechar al máximo las propiedades medicinales del ajo, debes triturarlo o picarlo a la hora de la preparación. Si decidieras consumir el ajo en forma de comprimido, es recomendable que uses cápsulas de polvos.

Para utilizar el ajo en tus recetas, puedes picarlo, aplastarlo, cortarlos en pedazos muy finos, rallarlo en un ralladores o utilizarlo entero. Dar un hervor al ajo, preserva su forma y el sabor queda más delicado. Asar el ajo en el horno es una forma de potenciar su sabor y aroma y dar un color de caramelo al ajo (forma más utilizada para hace brochetas). Otra forma de utilizar el ajo es asado: asar los dos lados del diente, dándoles la vuelta cuando los lados estén marrones.

Recomendaciones de Consumo

Como medida preventiva, la cantidad aconsejada será de 1 a 2 dientes de ajo (1 a 4 gramos)/día. Las cantidades de ajo en polvo a consumir por la embarazada deben ser consultadas con un especialista. Tomando en cuenta que para un adulto es de 600 a 900 miligramos al día.

Consejos para la compra y conservación

Los dientes deben ser firmes, granudos y unidos. Procura no comprar más de lo que necesites para una semana. Guarda el ajo en lugar fresco, seco, ventilado y no muy caliente. Desde que tengas los debidos cuidados a la hora de la compra, es posible almacenarlos hasta un mes. Si las condiciones de ambiente fueran las adecuadas, puede llegar hasta los 2 meses. Para conservar grandes cantidades de ajo durante más tiempo, o usarlos como condimento en la comida, debes pelar los dientes, colocarlos en un frasco de cristal y cubrirlos con aceite.

Algunas personas lavan las manos con agua fría, con sal, limón o perejil. Existen utensilios especiales de metal a la venta en las tiendas, que quitan el olor de ajo de las manos. Cuando se consume en cantidades elevadas, el fuerte olor de ajo puede volverse evidente en el sudor.

Tabla de contenido nutricional del ajo (por 100 gramos):

Nutriente Cantidad
Calorías 100 gr.
Carbohidratos 14 gr.

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