¿Es Seguro el Agua con Gas para Niños?

Para muchos padres, el agua carbonatada se presenta como una alternativa tentadora a las gaseosas tradicionales. La chispa que produce en el paladar de los más pequeños la convierte en una opción atractiva, evitando así la culpa asociada al exceso de azúcares y calorías presentes en las bebidas gaseosas convencionales. Pero, ¿es realmente beneficiosa para los niños? En este artículo, exploraremos los diferentes tipos de agua carbonatada, sus ventajas y el impacto que pueden tener en la salud infantil.

¿Qué es el Agua Carbonatada?

El agua carbonatada, también conocida como agua con gas, es agua en la que se ha disuelto dióxido de carbono (CO₂) bajo presión. Este proceso da como resultado la formación de pequeñas burbujas, ofreciendo un ligero sabor agrio y una sensación picante en la boca. También se le conoce como agua con burbujas, agua soda, agua seltzer o agua con gas. A menudo, se le añaden saborizantes y sales como fuente de sodio y otros minerales. Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunas variedades pueden contener cafeína y otros ingredientes energizantes, como el azúcar.

Tipos de Agua Carbonatada

  • Agua con gas natural: Proviene de manantiales o fuentes naturales que contienen dióxido de carbono de forma natural. Pueden contener minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio, que influyen en su sabor.
  • Agua carbonatada o agua con gas: Se le añade dióxido de carbono artificialmente.
  • Agua tónica: Similar a la soda, pero contiene quinina, que le otorga un sabor amargo.

Estas variedades ofrecen ciertas ventajas al elegir bebidas para los niños, pero también pueden tener un impacto en su salud.

Ventajas e Impacto en la Salud

El agua carbonatada presenta algunas ventajas en comparación con otras bebidas comerciales similares. Sin embargo, es crucial tener precaución, ya que su consumo excesivo puede afectar la salud de los niños. Puede ayudar a la hidratación sin aportar los azúcares presentes en las gaseosas y otras bebidas azucaradas.

Sin embargo, existe el riesgo de que los niños prefieran este tipo de bebida al agua pura para hidratarse, atraídos por la sensación placentera que provoca en la boca.

Otra ventaja es que la mayoría de las aguas carbonatadas no contienen azúcar ni calorías vacías, a diferencia de las gaseosas azucaradas. La revista *Obesity* destaca que el consumo de bebidas con altos niveles de azúcar añadido puede contribuir a la obesidad, caries dentales y otros problemas de salud.

¿Por qué DEBERÍAS BEBER AGUA con GAS? [CARBONATADA]

Impacto sobre la salud

Algunas desventajas del agua con gas están relacionadas con la acidez, que puede afectar la nutrición, el desarrollo de dientes y huesos, y la digestión. Además, algunas marcas pueden contener azúcar.

Sobre la Nutrición

Desde el punto de vista nutricional, el agua carbonatada es una opción saludable, ya que la mayoría no contiene azúcar y, por lo tanto, no aporta calorías adicionales a la dieta. Sin embargo, las aguas tónicas sí contienen azúcar añadida.

Un riesgo potencial es que las bebidas carbonatadas reemplacen alimentos saludables como leche, extractos de almendras, jugos naturales, frutas enteras y yogur. Por lo tanto, se recomienda un consumo ocasional y no como parte de los hábitos alimenticios diarios.

Además, el exceso de gases en las aguas carbonatadas puede generar una mayor sensación de saciedad, especialmente si se consumen antes de las comidas, lo que podría interferir con la ingesta de la dieta habitual. Se sugiere ofrecerla entre comidas como refresco, pero no como merienda.

Salud Dental

El dióxido de carbono (CO₂) reacciona con el agua y produce ácido carbónico, aumentando la acidez de las bebidas carbonatadas. Cuando solo hay agua y CO₂, la acidez se considera "poco erosiva". Sin embargo, cuanto más CO₂ se añada, más ácida será la bebida. La revista *PlosOne* revela que esta característica puede desmineralizar los dientes y afectar la salud bucal infantil.

Un estudio publicado en *The Korean Journal of Orthodontics* apoya esta idea, indicando que el agua carbonatada, como la soda, tiene efectos negativos sobre el esmalte dental, disminuyendo su dureza y aumentando el desgaste.

Sobre la Digestión

El agua carbonatada puede tener un doble impacto en la digestión. Por un lado, la organización Canadian Society of Intestinal Research muestra un estudio en adultos que encontraron alivio de la indigestión y el estreñimiento al consumir agua carbonatada. Por otro lado, su consumo excesivo puede causar incomodidades en niños pequeños, como eructos excesivos, aumento de gases e hinchazón.

UChicagoMedicine explica que el agua carbonatada no debe ser indicada en personas con reflujo ácido o que sufren de gases, recomendando agua corriente en su lugar.

Recomendaciones

El agua carbonatada puede ser una alternativa a las gaseosas azucaradas para los niños, siempre que se consuma con moderación. Se recomienda elegir las opciones más simples, sin aditivos ni azúcares añadidos. Lo más importante es que nunca debe reemplazar el agua pura, que sigue siendo la mejor opción para hidratar a los niños.

Se aconseja tomarla entre comidas para evitar la saciedad que producen los gases y no debe sustituir alimentos o bebidas saludables.

La Academia Americana de Pediatría indica que los niños de 1 a 3 años necesitan 2 vasos de agua al día, los de 4 a 8 años requieren 5 vasos, y los mayores de 8 años necesitan entre 7 y 8 vasos. Estas cantidades incluyen otras bebidas saludables como leche, jugos caseros de frutas, verduras o almendras.

Muchos niños rechazan el agua por bebidas azucaradas, zumos, refrescos o batidos. Son muchos los niños que rechazan el agua a favor de las bebidas azucaradas, zumos envasados, refrescos azucarados con o sin gas, batidos de chocolate... Pueden ser varios los motivos que expliquen que los niños se resisten a beber agua. A veces los niños simplemente no tienen sed: se cree que el centro regulador de la sed puede ser inmaduro y no “avisa” de que tiene sed.

O bien a medida que crecen, en la edad infantil, las nuevas habilidades que están aprendiendo como correr, saltar, etc. les distrae y quita tiempo de de la “actividad” de beber, por ello es bueno ir ofreciéndoles agua a lo largo del día. Ahora bien, muy distinto es cuando los niños más mayores no quieren beber agua porque prefieren bebidas azucaradas. El exceso de azúcar en la dieta está directamente relacionado con el aumento de la obesidad, y los casos de obesidad infantil aumentan año tras año. Hace 30 años la obesidad era inexistente y hoy en día afecta al 15% de los menores en los países desarrollados.

Se recomienda que sólo el 10% de las calorías ingeridas provengan del azúcar, en los niños no debería sobrepasarse los 37 gramos al día, y se aconseja no tomar más de 25 gramos al día para tener beneficios para la salud. Teniendo en cuenta que un solo batido de cacao (200 ml) contiene 23 gramos de azúcar, o que una lata de refresco de cola (33 0ml) tiene 35 gramos de azúcar, o que una lata de refresco azucarado sin gas (330 ml) tiene 26 gramos de azúcar podemos ver lo fácil que es pasarse de la cantidad recomendada si toma varios vasos de este tipo de bebidas.

Evitar los productos procesados muy elevados en grasas saturadas y azúcares: potitos infantiles, yogures azucarados para bebés y niños (añade tú el azúcar para poder controlar la cantidad), galletas para bebés, fruta licuada procesada, cereales azucarados (los mejores son de cereal integral y no dextrinados, porque así evitamos que el azúcar esté libre y tenga un sabor más dulce del que tiene de manera natural), postres lácteos azucarados, bebidas chocolateadas...

Seguir sin consumir productos procesados azucarados en el día a día, dejarlo para ocasiones especiales, que existen muchas a lo largo del año, como cumpleaños, eventos deportivos, festividades, etc. Comprar un vaso “especial” para beber el agua: con su personaje favorito, por ejemplo. Adaptarse a beber alternativas de refrescos para niños como el agua lleva su tiempo. No es conveniente optar por bebidas “light” o “sin azúcar”, pues pese a no tener calorías el edulcorante tiene un poder de endulzar tanto, que umbral de dulzor del niño no disminuirá y el deseo de dulce permanecerá. En consecuencia, el agua seguirá pareciéndole insípida, además de tratarse de productos químicos que no deberían tomarse de manera habitual.

Para aquellos niños más mayores que no quieren “ni oler” el agua, podemos saborizar el agua, añadiendo en la botella una rodaja de limón, naranja, pepino... para dar aroma y que deje de resultar “insípida”. Si pese a todo ello no conseguimos que beba agua, no se debe caer en la tentación de ofrecer bebidas azucaradas para que esté bien hidratado. Como cualquier nuevo aprendizaje, beber agua en aquellos niños que no lo hacen lleva su tiempo. Se trata de no desesperar, ser paciente, dar ejemplo y evitar caer en la tentación fácil de ofrecer alimentos superfluos.

Tabla de Ingesta Diaria Recomendada de Agua para Niños

Edad Cantidad Recomendada
1-3 años 2 vasos
4-8 años 5 vasos
Mayores de 8 años 7-8 vasos

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