La lactancia materna es un proceso vital para la salud y el desarrollo óptimo de los lactantes. Sin embargo, a pesar de proporcionar beneficios ampliamente enumerados por la evidencia científica, muchas madres experimentan una gama de emociones y sensaciones a lo largo de la lactancia que han sido poco estudiadas.
Una de estas complejas emociones es la agitación por amamantamiento, que es un fenómeno relativamente desconocido en el que existe un rechazo hacia el lactante. Es un término traducido del inglés, que para nada nos ayuda a entender de qué estamos hablando y en el caso de no haberlo padecido casi es imposible hacerse a la idea de lo mal que se siente una mujer cuando este sentimiento le invade.
Es evidente que a nadie le importa investigar a fondo el motivo por el cual las madres empiezan a sentir rechazo hacia sus hijos cuando estos maman. La doctora catalana Carme Valls siempre dice que en los estudios científicos hay un sesgo de género* y, en este caso, el sesgo es completo porque no existe evidencia científica de nada relacionado con la llamada “agitación por amamantamiento”.
El término agitación por amamantamiento no es demasiado clarificador, no permite hacerse a la idea de las profundas implicaciones emocionales que conlleva. Lo que se siente es un rechazo, un rechazo visceral hacia el niño cuando mama.
A continuación, exploraremos en detalle este fenómeno, sus síntomas, posibles causas y estrategias para manejarlo.
¿Qué es la Agitación por Amamantamiento?
Agitación por amamantamiento ¿Que es?.
La agitación por amamantamiento se describe como una sensación incómoda, de rechazo, ansiosa o nerviosa que algunas madres experimentan durante la lactancia, especialmente en etapas determinadas del proceso de lactación, tales como: la lactancia con lactantes mayores, la lactancia durante el embarazo o la lactancia en tándem.
El sentimiento que mejor define este extraño término es el de rechazo. Es muy duro aceptar y explicar que sientes la necesidad de apartar a tu hijo de tu lado, que no puedes soportarlo cuando mama o que deseas imperiosamente que algún familiar se haga cargo de él para alejarlo de tu lado.
Rechazo a dar el pecho. Así podría resumirse lo que es la agitación por amamantamiento y es uno de los problemas que pueden darse al inicio de la lactancia o posteriormente. La agitación del amamantamiento es una mezcla de sentimientos de rechazo que afloran de manera repentina en la madre durante la lactancia. Un rechazo hacia dar el pecho a su hijo.
Este rechazo al hecho de dar el pecho es involuntario y puede llegar a ser un rechazo hacia el propio bebé lactante. Una situación de rechazo que puede aparecer en todas las tomas o sólo en algunas y que pueden hacer que la madre quiera cesar la toma o las tomas de manera inmediata. Irracional, inexplicable incluso para las madres que rechazan la lactancia e incluso el contacto con el bebé.
Es duro y difícil explicar cómo una madre puede sentir la necesidad de apartar a su hijo de su pecho, y aceptar que no puede soportarlo cuando está mamando. Hay veces que pueden incluso notar calambres, nervios, ansiedad, cosquilleos y un fuerte sentimiento de culpa. Ni ella misma entiende por qué rechaza al bebé o al hecho de dar el pecho.
Esa angustia va creciendo cuando se acerca el momento en el que el pequeño va a demandar su alimento. Hay casos en los que las mujeres lo rechazan por temas relacionados con la sexualidad y el placer de esa zona. Cuando es por esa causa, el bloqueo es aún más doloroso y tabú.
Síntomas de la Agitación por Amamantamiento
La agitación por amamantamiento puede manifestarse de diversas maneras, lo más habitual es que la madre exprese sensaciones de rechazo hacia el lactante cuando éste quiere mamar. El rechazo crea mucha ansiedad a las mujeres que no son capaces de controlar lo que sienten y que además pueden llevarlas a experimentar sensaciones de rechazo más violento, de ira, que propician que pueden apartarse o separarse de su bebé de manera agitada, lo que retroalimenta los sentimientos de culpa. Cuando se da en la práctica del tándem esta sensación sólo aparece cuando el lactante mayor mama.
Este rechazo se puede manifestar en diversas situaciones relacionadas con la lactancia y la crianza.
- Cuando se agarran al pecho horas y horas la tensión se masca y se va acumulando.
- En bebés mayores (1, 2 años o más) que siguen mamando: Cuando un niño mayor demanda el pecho continuamente puede ser desconcertante y la madre se puede sentir abrumada y ahogada con tanta demanda.
Por ejemplo, algunas madres han descrito:
- Una sensación nerviosa, un hormigueo que se extiende por todo el cuerpo.
- Una experiencia de la que debo escapar y necesito hacerlo.
- No es dolor, es algo mucho más desagradable.
Además, algunas mujeres experimentan:
- Calambres.
- Nervios.
- Ansiedad.
- Cosquilleos.
- Un fuerte sentimiento de culpa.
Posibles Causas de la Agitación por Amamantamiento
No sabemos muy bien las razones por las que aparece el sentimiento de rechazo, pero se cree que quizá se sustentan en la necesidad inconsciente de acelerar el crecimiento de nuestros bebés. De la misma manera que las hembras de los pájaros animan a sus polluelos a salir del nido, nosotras en un determinado punto de lactancia necesitamos que se hagan mayores.
Cuando la madre se queda en estado y tiene otro bebé sus hormonas (en especial la oxitocina) la llevan a volcarse y proteger la cría más indefensa, se transforma en mamá leona.
Aunque la agitación por amamantamiento todavía no se comprende completamente, los estudios iniciales sugieren posibles causas y mecanismos subyacentes. Algunos investigadores han propuesto que podría estar relacionada con la fluctuación de hormonas como la oxitocina y la prolactina durante la lactancia. La oxitocina, en particular, es una hormona asociada con las contracciones uterinas y la respuesta emocional, lo que podría influir en las sensaciones que experimentan algunas madres.
Pero a la vez este hecho es contradictorio pues la mujeres no experimentan sentimientos de rechazo hacia el hijo menor en el caso del tándem, esto es lo que nos lleva a pensar de que se puede tratar de algún mecanismo neurobiológico, que causa la necesidad de destete en la madre.
También el rechazo puede estar relacionado con tema hormonal. Las razones por las que aparece no se saben a ciencia cierta. Muchas madres, mentalmente, quieren acelerar el proceso de crecimiento de los bebés y que dejen de ser dependientes. Esto explicaría por qué se da en muchas ocasiones ante la lactancia estando embarazada o con hijos más mayores.
Es complicado saber cuándo puede aparecer la agitación por amamantamiento, aunque existen distintos momentos en los que es más propenso:
- Latancia en tándem en partos múltiples.
- Lactancia de un hijo mayor estando embarazada.
- Lactancia con niños mayores de un año.
- Por la sensibilidad extrema de los pezones (relacionado con la sexualidad)
- Agotamiento y estrés acumulado de la madre.
- Demanda excesiva por parte del bebé.
Impacto de la Agitación por Amamantamiento
La agitación por amamantamiento puede tener un impacto significativo en la experiencia de la madre durante la lactancia. Las sensaciones incómodas pueden causar estrés adicional y afectar la vinculación entre la madre y el bebé.
Si estás sufriendo el rechazo hacia tu hijo, en primer lugar aparta el sentimiento de culpa, esto no es algo racional que puedas evitar. En segundo lugar valora qué deseas hacer por encima de todo. De esta manera vas a saber si para ti es más adecuado destetar o intentar seguir con la lactancia, con pequeños trucos.
Cómo Sobrellevar la Agitación por Amamantamiento
Es complicado gestionar una situación así cuando la mente es la que domina y genera un sentimiento de rechazo hacia algo tan mágico como dar el pecho, hacia algo tan sensible y emotivo y que genera esos vínculos madre-hijo... lo sientes y ya está, involuntariamente y aunque es difícil de controlar intentaremos daros algunos consejos sobre qué podéis hacer para sobrellevarlo:
- Acorta las tomas.
- Intenta tener compañía durante las tomas, bien para hablar y distraerte mientras le das el pecho o por si aparece ese rechazo, tener a quién darle al pequeño.
- Prueba a despejar tu mente mientras das el pecho por ejemplo escuchando música, viendo alguna serie o película...
- Déjate aconsejar por expertos y comparte tu sentimiento con otras madres que puedan estar en tu misma situación.
- Consulta con estos expertos y asesores en lactancia acerca de la postura. Puede que el agarre te moleste más de lo normal o que no se esté haciendo una lactancia perfecta y claro, eso tampoco ayuda.
- Si el bebé es mayor intenta hablar con él que tampoco note ese rechazo de su madre. Explícale que no es culpa suya.
- Si veis que estáis sufriendo demasiado, como última opción, el destete. Eso sí, intentad hacer un destete respetuoso con el pequeño.
No te culpes, no saques el látigo contra ti misma. Lo que tienes que hacer es hablar con especialistas y tratar de controlarlo. Si no es posible, y es superior a ti, no te sientas mal, como decíamos al principio es algo involuntario, incontrolable y difícil de explicar por qué se produce y qué hay detrás de su origen, y claro si no se sabe la causa es difícil poner la solución. No imposible, pero sí complicado.
Es esencial que las madres que experimentan agitación por amamantamiento reciban apoyo y comprensión. Los profesionales de la salud deben ser conscientes de este fenómeno y estar preparados para brindar orientación y consejos a las madres que lo experimentan. La normalización de estas experiencias y la provisión de recursos para manejar las emociones: factores distractivos, realizar yoga o meditación, etc.
El Destete: Una Opción a Considerar
En este caso, puedes plantearte el destete definitivo. La lactancia es cosa de dos. Puede ser el bebé quien se destete de forma voluntaria o puedes ser tú quien decida hacerlo. Recuerda que la lactancia es un acto de amor hacia tu hijo, que deja de serlo cuando para ti es una obligación o supone una esclavitud.
También es el momento de plantearse un destete. Si la lactancia materna es una forma de relacionarse y tú, como madre, ya no estás conforme con seguir, tienes todo el derecho a parar. Y puedes hacerlo de forma amorosa y sin traumatizar a tu hijo. Pero le vas a enseñar que tu cuerpo es tuyo y que hay que respetar las decisiones de otras personas.
Destetar no es siempre la solución. Precisamente porque ni la madre ni el hijo desean que esto ocurra. Muchas madres se plantean el destete progresivo así que si tu hijo ya comprende, puedes negociar con él y dejar solo las tomas que mejor te hagan sentir.
No ayuda que el padre o el círculo digan frases como ‘Pues deja la teta ya, que bastante lleva’ o ‘Ya es muy grande para teta‘. Intenta distraer tu mente en las tomas o solicita que el padre te distraiga a ti. El papel del padre en la lactancia es crucial.
La Importancia del Apoyo y la Comprensión
Muchas madres, mentalmente, quieren acelerar el proceso de crecimiento de los bebés y que dejen de ser dependientes. Esto explicaría por qué se da en muchas ocasiones ante la lactancia estando embarazada o con hijos más mayores.
De todo lo anterior podemos concretar que el factor más importante a la hora de acompañar una agitación por amamantamiento es poder permitir a la madre hablar y manifestar sus sentimientos. Es muy importante para ella poderlo identificar, conocer de su existencia, ponerle nombre y saber que se trata de una situación pasajera alentando, quizás así, a que la madre continue con su lactancia contando con el apoyo y las herramientas suficientes.
Si te realizas un análisis de sangre y necesitas suplementación, busca la forma más respetuosa de hacerlo (actualmente tomo suplementos veganos de B12, vitamina D y magnesio recomendados por una nutricionista).
Conclusión
La agitación por amamantamiento es un fenómeno intrigante y complejo que merece una mayor exploración científica. A través de una comprensión más profunda de sus causas y efectos, podemos proporcionar un mejor apoyo a las madres que enfrentan estas sensaciones.
