Siempre me han gustado las biografías densas y aventureras, especialmente las de personajes hechos a sí mismos. Adolfo Utor, presidente de Balèaria, encaja a la perfección en este modelo, una suerte de niño yuntero que ahora figura en la lista de Forbes según algunos medios. Cita a Adela Cortina con la misma facilidad que bautizó a uno de sus primeros buques con el nombre de Federico García Lorca. Un hombre de amplia mirada.
Nacido en el antiguo Protectorado de Marruecos, en Alhucemas, la vida de Adolfo Utor está marcada por una historia familiar impactante: su abuelo, farmacéutico, fue fusilado por los nacionales. Tal vez sea éste un hecho que ha marcado su biografía socialista (fue candidato del PSOE en Dénia a finales de los 90) y su discurso, sus discursos, donde siempre introduce conceptos como que los empresarios tienen la absoluta responsabilidad de contribuir a una sociedad más justa y que la relación con los trabajadores debe de partir de la ecuanimidad y reciprocidad. Yo gano, tú ganas.
Utor entra con un importante paquete accionarial en Prisa porque querrá también contraprestaciones ganando influencia en los vericuetos de la opinión pública. Legítimo en cualquier caso. Más preocupante es que los fondos buitre penetren en casi todo: desde medios hasta compras masivas de vivienda con fines especulativos. O que Putin se nos meta en casa a través de un holding húngaro para la compra de Talgo.
Ahora anda empeñado en que se cree una extensión universitaria en Dénia; siempre con un sueño debajo del brazo. Intuyo que el dueño de Balèaria provoca envidia cochina en parte del establishment empresarial: un rojo en la cumbre del éxito. Se puede ser rico (riquísimo en este caso) y de izquierdas. Sí. Más democracia y menos demagogias: es lo que necesitamos.
Una vez absuelto de la malintencionada demanda basada en ficticias irregularidades para la creación de Baleària, Adolfo Utor soltó amarras. Victoriano Sayalero, conocido naviero y ganadero taurino vio desmontados durante el juicio todos sus argumentos. Incapaz de aceptar que su otrora empleado acaparara la mayoría accionarial de la compañía, tiró la red por el juzgado en el desesperado intento de recuperar el control de un negocio resurgido de sus cenizas. Sin embargo, a esas alturas, la falaz acusación no hizo otra cosa que acelerar el proceso para que Utor, artífice del renacer de la compañía, acabara quedándose con la sociedad e iniciara una decidida ascensión a la cima al frente de la hoy considerada mejor naviera del país.
A Adolfo Utor Martínez le tocó nacer en Alhucemas, villa marroquí fundada por los españoles en las faldas del Rif, a orillas del Mediterráneo, lugar que su abuelo materno, Paco Martínez, descubrió durante el servicio militar y eligió acto seguido para vivir junto a su esposa, Nicolasa Íñigo. Fruto de ese matrimonio, dedicado al comercio y a la fabricación de fideos, nació Juana Martínez Íñigo, que años después contrajo matrimonio con Adolfo Utor Acevedo, maestro ceutí -hijo de un farmacéutico represaliado y fusilado en los albores de la Guerra Civil- que acababa de ser destinado a Alhucemas tras finalizar sus estudios en Tetuán.
Concluido el Protectorado español, la pareja da el salto a la península, en primer lugar a Granada; posteriormente, a Castalla, y más tarde, a Dénia, donde fija su residencia definitiva.
En la localidad dianense discurre la juventud de Adolfo, primogénito de cuatro hermanos, un joven comprometido con la transición democrática desde el movimiento estudiantil, que cursa el bachiller en el instituto local Historiador Chabas y que se busca la vida para costearse sus gastos de juventud jugando como delantero centro en el Benimaclet y en algún que otro trabajo esporádico.
Tras dejar el Instituto, Utor ingresa en la Universidad de Valencia para estudiar Derecho, sin embargo, al acabar el primer curso en la facultad enferma gravemente como consecuencia de un virus que le obliga a mantener reposo durante un año. Una vez recuperado conoce a su mujer, Alicia Pérez, y se ve obligado a cumplir con el servicio militar, al no haber tramitado la prórroga, en el grupo de esquiadores del Pirineo Aragonés.
A su regreso, uno de sus primos le ofrece trabajo en Flebasa, filial de Isleña de Navegación (Isnasa), propiedad Victoriano Sayalero (80%) y Eduardo Mayol (20%), que explota el trayecto Dénia-Ibiza con un solo barco con capacidad para 450 pasajeros-.Allí, compaginando trabajo con la facultad de Derecho, comienza vendiendo billetes con un sueldo de 45.000 pesetas al mes (270 euros), cifra que aumentaría levemente tras ofrecerse a amarrar los barcos, y que seguiría engordando conforme elevaba su rango (responsable de taquilla, comercial, delegado administrativo…) hasta que en 1990, tras una crisis que provoca la salida de Mayol, es nombrado director general de la compañía. En ese instante, Utor ve colmada su aspiración profesional.
Había alcanzado el cargo de mayor responsabilidad en la plantilla y, a partir de ese instante y desde ese lugar, su misión se centra en hacer crecer a la empresa.
En ese punto, los números de la sociedad comienzan a hablar por sí mismos. Bajo su dirección, Flebasa, superando los obstáculos de la Administración para autorizar licencias fuera de su ámbito, inicia un proceso de expansión con la puesta en marcha de nuevas líneas (Vilanova i la Geltrú-Alcúdia, Dénia-Ibiza-Palma y Alcúdia-Ciutadella), rutas que cubre con pequeños buques de Sayalero.
En ese periodo (1991-98), la filial con sede en Dénia pasa de facturar 120 millones de pesetas a 1.200, pero a finales de los noventa se ve sacudida y paga las consecuencias de la quiebra de la empresa matriz, Isnasa, que cubría las líneas del Estrecho, cuyo concurso de acreedores deriva en culposo, arrastrando a Flebasa pese a sus resultados positivos.
Descapitalizada, con problemas y deudas como única herencia, sin créditos ni escrituras para el intento y hasta con su buque insignia, el Manuel Azaña, inmovilizado por la Administración, Utor afronta el reto que marcará el resto de su vida. Junto a Federico Cervera, amigo y director financiero, se agarra al único valor de la empresa, el fondo de comercio, y se lanza a la aventura creando una Sociedad Anónima Laboral (SAL), donde invita a participar a los 124 trabajadores a cambio de deuda, al tiempo que aporta capital procedente de unos pocos bienes hipotecados y pacta con proveedores y administraciones públicas. Con ese argumento se presenta ante Sayalero, al que convence para aceptar casi un millón de euros al año durante doce anualidades por el setenta por cien del accionariado de la sociedad. En todo ese proceso participan otras dos figuras clave: Perfecto Cortés, administrador y socio fundador de Flebasa, y Manuel Pérez, entonces director de Administración.
Con mucho esfuerzo y no poco sufrimiento, el 20 de junio de 1998 nace Baleària, participada por 16 socios fundadores, Victoriano Sayalero y 126 trabajadores, a los que se les abre la puerta de la mercantil mediante la capitalización de sus deudas salariales.
El nuevo equipo recupera el Manuel Azaña tras un acuerdo con los astilleros de Huelva, un hito determinante para el relanzamiento de la compañía, y poco después promueve la construcción de un fast ferry innovador, el Federico García Lorca, en un astillero italiano propiedad de la familia Morace, cuyo director comercial, Ettore Morace, amigo personal de Utor desde sus comienzos en Flebasa, no solo facilita la financiación del barco (42 millones de euros) a través de una financiera americana, sino que se incorpora personalmente al accionariado de Baleària.
Tras el Azaña y el García Lorca llega la adquisición del ferry Bahía de Málaga, el Ramón Llul, el Nixe I y el Nixe II, al tiempo que se abren nuevas líneas en Baleares y la primera ruta internacional entre Algeciras y Tánger.
Entretanto, dos años después de salir a flote con Baleària, Sayalero interpone una demanda penal acusando a Adolfo Utor de haber ejecutado una maniobra engañosa contra el patrimonio de la antigua Flebasa. El proceso judicial dura años, pero finalmente concluye con una sentencia inapelable que niega la existencia de delito.
A raíz de aquello, la SAL se convierte en una S.A., que deja a Utor como socio mayoritario al frente del 55% del accionariado. Salvado el nuevo obstáculo, Baleària incorpora a la naviera de Matutes, con quien mantiene una fluida relación comercial tras una etapa de rivalidad, a través de una fusión por absorción, operación en la que Juan Lladó Oliver ejerce un papel determinante abriendo el paso para la incorporación de Abel Matutes y Pepe Bonet al nuevo consejo de administración.
Previamente, Utor adquiere el cien por cien de las acciones de Baleària, que tras la fusión con Matutes originó un reparto del 57,5% para el alicantino y 42,5 para el balear.
La fortaleza de la entidad se pone a prueba en periodos de especial dureza (la crisis de 2008 y la actual, sin ir más lejos), pero el empuje de su principal gestor se mantiene firme.
Adolfo Utor es propietario del 100% de Balearia. Utor nació en Alhucemas en 1961, en el seno de una familia de origen andaluz que se trasladó pronto a Denia. La compañía turística facturó un 40% más el año pasado. Esta mejora de sus cuentas hace que el patrimonio individual de Utor, administrador único de la empresa, ascienda a 350 millones de euros.
el empresario Adolfo Utor (Alhucemas, Marruecos, 1961) se considera ya desde su etapa de juventud como una persona comprometida «con la democracia, la libertad y el progreso social, y concienciado de que el valor del individuo se multiplica cuando ejerce como ciudadano», según su perfil en la página web de Baleària.
Utor, que el 30 de mayo notificaba a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la adquisición de participaciones significativas -por valor de unos 22 millones de euros- en el grupo mediático de la Cadena Ser y El País, fue concejal del PSPV en Denia, localidad alicantina en la que se presentó a la Alcaldía, la cual no logró.
Asimismo, el empresario, quien ya participaba en Prisa de forma más modesta desde hace tres años, fue secretario del PSPV en la comarca de la Marina Alta durante el cambio de siglo. Este dianense de adopción -su padre, profesor, fue destinado al municipio alicantino poco después de que él naciera- fichó al 'fontanero' de confianza del expresidente de la Generalitat Valenciana Ximo Puig durante sus primeros años al frente del Gobierno valenciano. José Manuel Orengo, considerado por aquel entonces uno de los 'cerebros' de Presidencia, puso rumbo a la naviera de Utor en 2018, en un movimiento que no estuvo exento de cierta polémica.
Los vínculos de Utor con el socialismo se evidenciaban en 2021, cuando participó en el 14º Congreso del PSPV-PSOE, celebrado en Benidorm. Allí, el empresario participó en una mesa redonda llamada «Crecemos en sostenibilidad», moderada por la exministra de Sanidad, Política Social e Igualdad durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y exsecretaria general del PSOE, Leire Pajín, entre otros cargos.
La entrada de Utor en el grupo de medios a través de su patrimonial Gestión Baviera le sitúa solo un peldaño por debajo de otros accionistas relevantes como los Polanco, que tienen el 7,6 % y Global Alconaba, que posee el 7 % y también es cercana al PSOE.
El propio Utor avanzaba la operación al diario Levante-EMV, desde el que explicaba que su nuevo protagonismo en Prisa es una apuesta de «por un sector determinante para la sociedad, donde la pluralidad es necesaria». Según el empresario, la cotización de las acciones de Prisa está «por debajo de la real» y deberían pasar de los 38 céntimos por título actuales hasta los 60.
“Nací hace 53 años en Alhucemas (Marruecos). Mi padre era maestro, fue al protectorado español a dar clases y allí conoció a mi madre, hija de un empresario navarro que se instaló allí a principios de siglo. “Estudié el Bachillerato en Dénia y me matriculé en Derecho en Valencia, pero no lo acabé. Tuve de joven una enfermedad grave, que me tuvo todo un año de baja. Al reanudar la actividad me fui al Servicio Militar y al acabar me emancipé y con 23 años me puse a trabajar en Flebasa, el antecedente de Baleària. Casado -”mi mujer está haciendo el proyecto fin de carrera en Humanidades sobre la Taifa de Dénia a través de la UOC”-, con dos hijos,-“el mayor hizo Comunicación y el pequeño está estudiando ADE”-, vive a caballo entre Dénia y Madrid.
“Desde 2008 he tenido muy pocas vacaciones. La empresa es mi vida. Como mucho, puedo desconectar tres o cuatro días. El poco tiempo que tengo lo dedico a mi familia y a cultivarme: me gusta el arte y la filosofía. Practico algo de deporte: senderismo e ir en moto. - El mundo de la mar y los barcos siempre me han atraído mucho y quería trabajar como fuera en esta empresa. De todas formas, este no fue mi primer trabajo; prácticamente desde los 15 años, en verano, durante las vacaciones y muchos fines de semana, procuraba ganarme algún duro.
En 1998, el hundimiento de Isnasa y Flebasa, las navieras que operaban el Estrecho de Gibraltar y Dénia con las Baleares, respectivamente, desembocó en un tsunami de emociones incontrolables. Victoriano Sayalero era el naviero. También destacó como ganadero taurino. Uno de sus toros, llamado Avispado, se mediatizó cuando corneó la vida de Paquirri en Pozoblanco en 1984.
Antes de tirarlo todo por la borda, casi una veintena de empleados decidió continuar con el negocio para salvaguardar los puestos de trabajo. Para ello apostaron todo lo que tenían. El 20 de junio de 1998 nacía Baleària. Los 16 socios fundadores liderados por Adolfo Utor (63), junto a los 125 trabajadores, establecieron una hoja de ruta que desembocó en un exitoso negocio.
Utor, presidente y dueño al 100% de la compañía, figura hoy entre las 100 personas más ricas de España, según el último listado de EL MUNDO, con una fortuna de 350 millones de euros. Ahora, además, acaba de hacerse con el 5,4 % de las acciones, por valor de 22 millones, del grupo Prisa, dueño de El País y la Cadena Ser. Utor mantiene lazos con el PSOE -fue concejal del PSPV en Denia y - desde hace años.
Como la historia es un cúmulo de circunstancias tejidas al azar, la suya arranca con el asesinato en 1936 a manos de los sublevados de Juan Adolfo Utor Utor, su abuelo paterno, republicano, farmacéutico y concejal del Ayuntamiento de Algeciras, que marcó el rumbo familiar. Sobre todo, cuando su abuela falleció poco después.
Habían dejado huérfanos a tres niños de 5, 3 y un año. El primogénito era Juan Adolfo Utor Acevedo, padre de nuestro protagonista, a quien separaron de sus hermanos para educarse en Ceuta. Tras estudiar magisterio en Tetuán, su primer trabajo lo tuvo en Alhucemas, donde conoció a Juana Martínez, descendiente de comerciantes, con quien se casó en 1960. Tuvieron cuatro hijos. Adolfo es el primogénito.
El empresario tenía un año cuando la familia se mudó a Granada y, posteriormente, a Castalla (Alicante). No tardarían en asentarse en Dénia, donde forjó su fortuna. Allí permanece amarrado, además, un yate que llevaba ese mismo nombre, el Fortuna del Rey Juan Carlos, que Utor compró en 2014 por 2,2 millones sy rebautizó como Forens para ponerlo a la venta.
Haber heredado el espíritu emprendedor de su madre y la pasión por la cultura y las humanidades de su padre y su mujer le han transformado en el jefe que todo empleado desea tener. Sabe escuchar, su trato es gentil, no reniega de sus orígenes y en la empresa es, simplemente, Adolfo.
En él convergen todas las facetas del self-made man que ha cumplido el sueño ibérico. Sus atributos son los del héroe clásico. Durante sus años mozos en el instituto jugó como delantero centro en el Benimaclet, se ganaba un dinerillo como albañil, camarero o gasolinero y se matriculó en Derecho en la Universidad de Valencia.
La vida es caprichosa. Una enfermedad trascendental le mantuvo un año alejado de todo y en 1984, con 23 años, encontró trabajo como vendedor de billetes en Flebasa. Luego fue amarrador de barcos, comercial, responsable de taquilla y delegado administrativo en Ibiza. La perseverancia y el conocimiento de la empresa tras haber empezado desde abajo le llevaron a ser el director general en 1990.
Los retos son su motor y la familia, su ancla. En su mujer ha encontrado el faro a seguir y en sus dos hijos la energía para no rendirse nunca. Amante del senderismo, la lectura y el fútbol en su tiempo libre, Adolfo tiene cristalino cuál es la misión de la naviera. Desde la página web destaca que "Baleària es mucho más que su cuenta de resultados. Es un bien común, un agente social que tiende puentes entre territorios, facilita la circulación de personas y el intercambio de bienes, cultura y conocimiento".
Desde siempre ha apostado por la igualdad de género y lo demuestra en el bautismo de parte de su flota con nombres de ilustres mujeres como Hypatia de Alejandría, Marie Curie o Hedy Lamarr, la diosa del cine que no solo protagonizó el primer desnudo en la gran pantalla, sino que inventó las conexiones inalámbricas precursoras del wifi.
El salto cualitativos en los primeros 25 años de Baleària es abismal. Pasó de operar en un país con cuatro rutas, seis barcos y 125 personas de plantilla a hacerlo en seis países con 25 rutas, 35 naves y 1.850 empleados. Tras el anuncio de este lunes en el que Armas Trasmediterránea acordó la venta de sus operaciones a Baleària, el mapa del transporte marítimo en España entra en una nueva etapa. En el centro de esta jugada se encuentra Adolfo Utor, fundador y presidente de Baleària, un empresario que ha convertido a la naviera en líder nacional y que ahora se perfila como la figura clave para interpretar el rumbo del sector.
«Nació el 1961 en la ciudad marroquí de Alhucemas, pero desde muy joven, Adolfo Utor echó raíces en la marinera Dénia, en las faldas del viejo Montgó. Con 23 años, entró a trabajar en la antigua naviera Flebasa, filial de Isnasa, y antecedente de la actual Baleària. Pasó por distintas posiciones hasta convertirse en director general de la compañía en 1990. Desde ese puesto impulsó un proceso de expansión con la apertura de nuevas rutas que multiplicaron por diez la facturación de la empresa. Después de que la quiebra de Isnasa arrastrase a Flebasa, la experiencia acumulada y capacidad de liderazgo de Utor y la implicación de un grupo de personas germinó en Baleària. Nació un 20 de junio de 1998 con 16 socios fundadores y 126 trabajadores. La compañía apostó desde sus inicios por las nuevas tecnologías, la mejora constante de la flota y la apertura de nuevas líneas.
Baleària es hoy el grupo naviero líder en España con más 25 años de historia en el transporte marítimo de pasajeros, vehículos y mercancías, con rutas que unen a diario la Península con Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Asimismo, es la única compañía marítima que conecta las cuatro islas del archipiélago balear.
El crecimiento experimentado por la compañía se asienta sobre su conciencia de ser una naviera local con vocación global y en la convicción de que la empresa no es un mero actor económico. «Baleària es mucho más que su cuenta de resultados. Es un bien común, un agente social que tiende puentes entre territorios, facilita la circulación de personas y el intercambio de bienes, cultura y conocimiento», señala un Adolfo Utor convencido de que las sociedades prosperan si hay buenas empresas.
Su misión ha sido renovar cada día el compromiso con el desarrollo y el bienestar de los ciudadanos de los territorios en los que opera la naviera. Ser una buena empresa, cuya carta de navegación es el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la apuesta por una flota ecoeficiente, y la transformación digital.
Adolfo Utor es un líder nato y, como tal, subraya que no hay liderazgo personal ni empresarial sin proyecto ni equipo. Con la energía e ilusión del comienzo, el presidente de Baleària trabaja para que la naviera que dirige siga conquistando nuevos puertos. No es casual que bautice a sus barcos con nombres de mujeres como Hypatia de Alejandría, Marie Curie, Eleanor Roosevelt o Margarita Salas, pioneras y activistas de los derechos civiles. Con estos gestos relevantes Utor y Baleària expresan su tributo y su apuesta por la modernidad, la innovación y la excelencia. Es toda una declaración de principios de Adolfo Utor, un hombre apasionado del mar, de Dénia y de Baleària«.
Mapa de Rutas de Balearia
Tabla: Fortunas Mallorquinas en la Lista Forbes
A continuación, se presenta una tabla con las fortunas mallorquinas destacadas en la lista Forbes:
| Posición | Nombre | Empresa | Fortuna (millones de euros) |
|---|---|---|---|
| 11 | Miguel Fluxá | Grupo Iberostar | 2.500 |
| 20 | Simón Pedro Barceló y familia | Barceló Hotels | 1.600 |
| 38 | Carmen y Luis Riu Güell | Grupo Riu | 960 |
| 39 | Juan March Delgado | Corporación Financiera Alba | 950 |
| 40 | Carlos March Delgado | Corporación Financiera Alba | 930 |
| 52 | Gabriel Escarrer y familia | Hoteles Meliá | 720 |
| 73 | Isabel García | Grupo Piñero | 500 |
| 91 | Adolfo Utor | Balearia | 350 |
