La acetona en niños es algo muy común y, aunque tiende a catalogarse como enfermedad, lo cierto es que no es una enfermedad, sino un síntoma de varias situaciones a tener en cuenta. Una de las enfermedades que se puede dar en los más pequeños es la cetosis, producida por una sustancia llamada acetona.
Para que un organismo genere cuerpos cetónicos debe darse alguna circunstancia que lleve a un estado de cetosis. La acetona es un síntoma que nos indica que se está produciendo una disminución del nivel de azúcar en el organismo.
¿Qué es la Acetona?
La acetona es una sustancia que genera el propio organismo cuando se dan dos circunstancias: las grasas no se consiguen quemar de manera adecuada y la glucosa se encuentra a unos niveles más bajos de lo normal. No es una enfermedad, sino un síntoma de que algo no va bien y se identifica por un olor muy característico similar al de fruta en estado de descomposición, tanto del aliento como de la orina.
La acetona es un producto de desecho que no puede ser utilizado como fuente de energía y se elimina a través de la orina y la respiración. Los cuerpos cetónicos o cetonas son unos productos de desecho de las grasas. Se producen cuando el cuerpo utiliza las grasas en lugar de los azúcares para generar energía.
En los niños, las reservas de azúcares complejos, que proporcionan energía de larga duración, se agotan más rápidamente que en los adultos. Los niños necesitan hasta cuatro veces más glucosa que los adultos. Como indica la Asociación Española de Pediatría (AEP), cuanto menor es la edad del niño, mayor es la demanda de glucosa en relación a las siguientes etapas vitales.
Cuando no tiene la glucosa suficiente, hay una serie de cuerpos cetónicos que hacen una función imprescindible. “La producción de cuerpos cetónicos durante el ayuno se considera un mecanismo adaptativo que permite minimizar el consumo de glucosa, evitando así un excesivo consumo de masa muscular y grasa”, explica la Dra. Libia Quero Acosta, especialista en Pediatría.
Causas de la Acetona en Bebés
¿Acetona? y ¿En los niños (as)?!!
La principal causa de esta enfermedad será la disminución de las reservas de azúcar. Esto puede producirse debido a un ayuno prolongado o a alguna infección, aunque también puede ser síntoma de una enfermedad más importante como la diabetes.
Es muy común que aparezca en niños menores de 4 años asociada a enfermedades o infecciones víricas que cursan con fiebre, vómitos y diarrea. En general, pueden provocar acetona:
- La fiebre, ya que genera una aceleración del metabolismo
- Un ayuno prolongado, bien debido a problemas estomacales o a cualquier otra enfermedad o causa
- Comidas desequilibradas, con gran cantidad de productos grasos
- Los vómitos
- Un esfuerzo físico muy prolongado
La cetosis también puede aparecer en personas con diabetes, cuando el organismo no tiene suficiente insulina o no usa la insulina correctamente. Los problemas de salud asociados con la cetosis extrema, como la cetoacidosis diabética, afección grave que tiene más probabilidades de desarrollarse en personas con diabetes tipo 1 que en personas con diabetes tipo 2.
Síntomas de la Acetona
Los síntomas pueden variar, pero los más comunes incluyen:
- Mal aliento (El característico aliento cetónico en niños).
- Olor característico en la orina.
- Cansancio.
- Malestar digestivo.
- Vómitos y náuseas.
- Fiebre.
El aumento de esa cetona en sangre se manifiesta con vómitos o con un olor característico del aliento. La acetona produce cuerpos cetónicos en la sangre y en la orina de los más pequeños.Suele manifestarse con vómitos, mal aliento y hasta fiebre.
Diagnóstico de la Acetona
Si tenemos dudas a la hora de identificar los síntomas, se pueden comprar en la farmacia unas tiras reactivas, que no necesitan receta médica y que hay que introducir en un bote con la orina del pequeño. Nos indicarán la cantidad de acetona presente en la orina.
Para detectar la cetosis se utiliza una tira reactiva que consigue determinar la presencia de cuerpos cetónicos (entre los que está la acetona) en la sangre o en la orina. Lo más habitual es hacerlo en la orina. Además, siempre que haya sospecha de cetosis en niños hay que comprobar su glucemia.
La medición de los cuerpos cetónicos es muy importante. Es fundamental que todos los niños con diabetes sepan medirse los cuerpos cetónicos. La acetona se debe determinar siempre que un niño tenga un valor de glucemia mayor de 250 mg/dl en ayunas, o si durante el día se mantiene persistentemente alto. Se pueden medir en sangre o en orina.
Tratamiento de la Acetona
Lo primero que habrá que hacer será eliminar los síntomas. Para tratarlo, lo más importante será acabar con los vómitos, así como bajarle la fiebre. En cuanto estos síntomas mejoren, lo más probable es que esta desaparezca.
Generalmente, para eliminar la acetona del organismo, se recomienda administrar bebidas azucaradas como zumos o suero, dadas en pequeñas cantidades para no inducir el vómito. Asimismo, durante 2 o 3 días es mejor que en la dieta del niño no estén presentes alimentos ricos en grasas.
Para contrarrestar los síntomas, lo mejor será que el pequeño tome zumo con un poco de azúcar, en pequeñas cantidades y a sorbitos. También, se recomienda que el niño tome suero, para evitar que se deshidrate.
Si no se consigue eliminar la acetona en uno o dos días, es recomendable llevar el niño al pediatra para que se pueda descartar alguna alteración metabólica como hipertiroidismo, diabetes o enfermedad celíaca. En el caso de que no se consiga eliminar la acetona en 24 horas, lo mejor será acudir al pediatra para que se pueda descartar alguna alteración metabólica, como el hipotiroidismo o la diabetes.
El tratamiento de la acetona puede incluir:
- Reemplazo de los fluidos por vía oral o vía intravenosa para la rehidratación del paciente.
- Reemplazar los electrolitos.
- Tratamiento de insulina (en casos de diabetes).
Prevención de la Acetona
La cetosis no es un proceso normal en un niño sano, pero puede ir de la mano de enfermedades poco importantes que ocasionen periodos de ayuno.
Si no hay enfermedades, para evitar la cetosis hay que procurar que la alimentación del niño responda a las recomendaciones oficiales. En este sentido, tal como explica la especialista, la mitad de las calorías que ingieren los niños deberían proceder de los hidratos de carbono; entre el 12 y el 15%, de las proteínas, y entre un 25-35%, de las grasas.
Medidas preventivas:
- Evita los ayunos.
- Ojo con la dieta.
- Mide y adapta los esfuerzos físicos de tu pequeño.
