Muchos padres se plantean abrir un fondo de inversión a nombre de los hijos. En términos financieros puede ser todo un acierto. Si inviertes por él desde que es pequeño, allanarás el camino para que pueda alcanzar sus metas financieras, desde el pago de la universidad a su primer coche.
Pero, ¿cómo se traslada este consejo al mundo real? Vamos al grano, ¿cómo abrir un fondo de inversión a nombre de los niños?
Gescooperativo, la sociedad de inversión colectiva del Grupo Caja Rural, dentro de su iniciativa para impulsar la cultura financiera, explica cómo abrir un fondo de inversión a los menores de edad, qué estructuras existen y cuáles son los errores más comunes que conviene evitar.
Hasta hace no tantos años, era habitual en España que los recién nacidos recibiesen como regalo de sus padres o padrinos la apertura de una cuenta corriente o una cartilla de ahorro con un pequeño ingreso inicial. Era una forma de inculcar el hábito del ahorro desde la infancia, aunque con un potencial de crecimiento limitado.
“A diferencia de esta fórmula -explican los expertos de Gescooperativo- la suscripción de un fondo de inversión a nombre de un menor permite que ese capital crezca, sin apenas darte cuenta, durante años y pueda marcar una diferencia real en su futuro económico”. Por eso, ante la pregunta de cuándo abrir un fondo para un menor, la respuesta es clara: “cuanto antes, mejor”, reconocen.
En España, la legislación permite que un menor sea titular de un fondo de inversión. El único requisito es que hasta la mayoría de edad (18 años) no podrá gestionarlo directamente. Por tanto, hasta entonces serán sus padres o tutores quienes tomen las decisiones de inversión, aportaciones y reembolsos. Eso sí, con la mayoría de edad el control pasa íntegramente al joven, que podrá decidir si continúa invirtiendo o si destina ese capital a otros fines.
Si eres padre o madre, sabrás de lo que hablo. Todos queremos protegerlos, asegurar su futuro y que les vaya estupendamente en la vida. ¿Cómo es el futuro que sueñas para tus hijos? Lograrlo es la suma de varios factores y uno de los más importantes es planificar su futuro económico.
Como hijos, es evidente que aún no tenemos poder de decisión. Con todo, puede que nuestros padres nos inculquen educación financiera desde pequeñitos. Como padres, ya sea que hayamos aprendido unas sólidas bases financieras desde nuestra juventud o no, es crucial trasladar a nuestros hijos la importancia del dinero.
Requisitos para Abrir un Fondo de Inversión a Nombre de un Hijo
Como representante legal del menor, si ya tienes usuario en Indexa, puedes acceder a tu área privada y seguir el enlace "Nueva cuenta de fondos".
Te pediremos una copia de ambas caras de tu documento de identidad y del menor, y una copia del libro de familia o inscripción del menor en el Registro Civil.
Documentación Necesaria:
- Copia del DNI o NIF del menor (si tiene). Si no tiene DNI, el NIF es necesario para transacciones financieras.
- Libro de familia (hojas del menor y de los padres) o documento de inscripción del menor en el registro civil.
- DNI del representante legal (padre, madre o tutor).
- Información sobre la situación profesional y financiera del representante legal.
Consideraciones Importantes:
- Sin cotitulares ni autorizados: las cuentas de menores se abren con el menor como único titular.
- Un solo representante legal: Por defecto, se permite añadir un solo representante legal del menor en el proceso de alta de la cuenta, y de dar acceso de lectura al otro representante legal con el que podrá consultar la cuenta pero no operar con ella.
- Segundo representante legal: Para solucionarlo, el representante legal del menor nos puede solicitar añadir un segundo representante legal, después de haber abierto la cuenta, y lo gestionaremos manualmente con el banco custodio. Para añadirle, es necesario que el segundo representante legal ya tenga cuenta en Indexa, aunque sea una cuenta en curso de apertura sin inversión de momento.
Cómo Hacerlo: Fórmulas y Estructuras
Existen varias formas de estructurar la inversión para un menor, pero los expertos de Gescooperativo recomiendan una por encima de todas: abrir el fondo directamente a su nombre, gestionado por sus representantes legales hasta la mayoría de edad. De este modo, el capital es propiedad del menor desde el principio, evitando que se genere un hecho imponible por donación o transmisión patrimonial cuando cumpla 18 años. Además, las plusvalías se acumulan sin tributación hasta el momento del reembolso.
Otra fórmula son los fondos en usufructo. En este caso, la nuda propiedad pertenece al menor y el usufructo a los padres o tutores, de forma que los rendimientos anuales, si los reembolsasen cada año, tributarían en el IRPF del usufructuario. Esto puede resultar útil para repartir carga fiscal, aunque reduce el efecto de capitalización a largo plazo.
Una tercera alternativa, menos habitual, consiste en suscribir el fondo a nombre de los padres y donarlo posteriormente. Aunque permite diferir la tributación de las plusvalías hasta el reembolso, la donación generará un hecho imponible en el Impuesto sobre Donaciones.
Ventajas de Invertir a Nombre de los Hijos
- Evitar la tentación de gastar el dinero: Si pones la cartera a nombre de tu hijo, evitarás la tentación de gastarte ese dinero, ya que retirarlo es más complicado.
- Tributación de plusvalías: Por otro lado, cuando tu hijo reembolse la inversión, total o parcialmente, deberá ser él quien tribute por las posibles plusvalías.
- Beneficio del interés compuesto: Con un horizonte temporal tan amplio, la inversión se beneficia al máximo del interés compuesto: las ganancias que se reinvierten año tras año se transforman en una “bola de nieve” que crece de manera exponencial.
Desventajas y Consideraciones
- Control del dinero: Si la cuenta está a su nombre, una vez cumpla la mayoría de edad podrá hacer con el dinero lo que quiera, te guste o no. En cambio, si tú eres el único titular, tendrás manga ancha para disponer del dinero. Cuando cumpla 18 años puedes decidir si se lo donas o no. Si crees que todavía no está preparado, puedes esperar a más adelante.
- Impuestos: La contrapartida es fiscal. Y es que pagarás más impuestos. Donaciones, que puede ser mayor o menor dependiendo de la comunidad autónoma en la que residas.
- Implicación del niño en la gestión: Aunque la titularidad sea del menor desde el principio, el momento de implicarle en el seguimiento y comprensión de la inversión depende de la madurez y de los valores que cada familia quiera transmitir. Los expertos de Gescooperativo proponen un punto de referencia: “alrededor de los 13 o 14 años, cuando el menor entra en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
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¿En Qué Tipo de Fondos Invertir?
Sobre esta cuestión, los expertos de la gestora del Grupo Caja Rural señalan que no existe un producto único ideal para todos los menores, sino que la clave está en diversificar y ajustar el riesgo al horizonte temporal. En este sentido, recomiendan un planteamiento similar al que se usa para planificar la jubilación: “cuando el objetivo está lejos, se puede asumir más riesgo; cuando se acerca, conviene reducirlo para proteger el capital”.
De esta manera -destacan-, “en los primeros años, una cartera con un alto porcentaje de renta variable puede ser adecuada. Sin embargo, con el paso del tiempo -y a medida que se acercan los 18 años-, se podría ir disminuyendo la exposición a renta variable y aumentando la de renta fija u otros activos más conservadores”.
En cuanto a la gestión, los expertos se decantan por fondos de gestión activa con una trayectoria de gestión consistente. “Es decir, que se adapten a las condiciones de mercado sin que los padres tengan que intervenir constantemente”.
Errores y Riesgos a Evitar
Finalmente, los expertos advierten a los padres sobre algunos aspectos a tener en cuenta en la gestión de los fondos mientras sus hijos son menores.
- Retirar el dinero antes de los 18 años: Uno de ellos sería retirar el dinero antes de los 18 años, lo que acarrearía perder el beneficio de la capitalización a largo plazo.
- Cambiar la estrategia con frecuencia: Otro error sería cambiar la estrategia con frecuencia, dejándose llevar por las emociones o por noticias de mercado, lo que podría perjudicar la rentabilidad.
- Imponer el perfil de riesgo del padre: Y un fallo bastante común es que el padre quiera imponer su propio perfil de riesgo al menor, olvidando que éste, precisamente por su horizonte vital, puede asumir más riesgo que el que tal vez aceptaría el padre o la madre para sí mismo.
Ejemplo Práctico: Inversión a Largo Plazo
El siguiente ejemplo ilustra el potencial de la inversión en fondos: una aportación de 50 euros al mes desde el nacimiento hasta los 18 años, con una rentabilidad media anual del 5 %, podría dar lugar a un capital de más de 17.000 euros. Si la rentabilidad media alcanzara el 7 %, la cifra superaría los 21.000 euros.
| Aportación Mensual | Rentabilidad Anual | Capital Acumulado (18 años) |
|---|---|---|
| 50 € | 5% | > 17.000 € |
| 50 € | 7% | > 21.000 € |
Consideraciones Finales
En definitiva, no hay una edad mágica para abrir un fondo de inversión a nombre de un menor: la mejor edad es hoy.
