El aborto espontáneo se define como la finalización del embarazo antes de las 24 semanas de gestación, al tiempo que es la complicación más frecuente del embarazo. El desgaste producido por el aborto espontáneo, junto con la etiología incierta, hace que sea de primera necesidad explorar los factores de riesgo que están implicados en este hecho.
A parte de las anormalidades cromosómicas y las alteraciones genéticas se han estudiado más factores que pueden influir, como los comportamentales, los psicosociales y los relacionados con el estrés y bienestar maternos. Siguiendo este hilo, la literatura disponible muestra que el papel de las experiencias adversas durante la infancia, descritas como episodios de abuso y disfuncionalidad en el ámbito familiar durante esta primera etapa de la vida, presentan efectos negativos sobre la salud física y psicológica, al mismo tiempo que se han asociado con diversas consecuencias sobre la salud reproductiva.
Las experiencias adversas durante la infancia se han asociado con nacimientos prematuros y complicaciones durante el embarazo. Una vez seleccionada la muestra se evaluaron las experiencias adversas durante la infancia de manera retrospectiva.
Las experiencias adversas que se incluyeron fueron las siguientes:
- Haber pasado la mayor parte de la infancia en una familia monoparental con la madre.
- Haber vivido con padres adoptivos o en instituciones encargadas de menores.
- Separación de la madre durante más de 6 meses antes de los 16 año edad.
- Haber sido víctima de agresiones físicas antes de los 16 años.
- Haber sido víctima de violencia de género.
- Haber sufrido abuso físico por parte de los padres antes de los 16 años.
- Padres con trastorno por consumo de sustancias tóxicas o con enfermedad mental.
- Haber presenciado discusiones de los padres muy frecuentemente antes de los 16 años.
Los abortos espontáneos se registraron mediante la historia reproductiva auto-reportada. A las participantes se les indicó que tuvieran en cuenta los embarazos que habían resultado exitosos, los abortos espontáneos y los embarazos que habían resultado con una pérdida perinatal.
ABORTO ESPONTÁNEO, Causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
La revista Human Reproduction ha publicado un trabajo en el que se pone de manifiesto la vía por la que las experiencias adversas durante la infancia actúan como un factor de riesgo para el aborto espontáneo. Esta relación podría explicarse por los efectos del estrés sobre el desarrollo del cerebro y por la disregulación de los sistemas neuroendocrino e inmunológico.
El principal hallazgo de este estudio es que, en comparación con las que no habían pasado por experiencias adversas durante la infancia, las que reportaban como mínimo 3 de estas experiencias eran dos veces más propensas a padecer un aborto espontáneo a lo largo de su vida y tres veces más propensas a experimentar abortos espontáneos recurrentes. Del mismo modo, experiencias adversas como el abuso físico y sexual fueron se asociaron con un riesgo elevado de aborto espontáneo.
Los trabajos anteriores que han estudiado la relación entre las experiencias adversas durante la infancia y el riesgo de aborto espontáneo son escasos y con resultados inconsistentes, probablemente debido a la metodología empleada. En cambio, la presente investigación ha utilizado el estudio ELSA, el cual recoge una muestra representativa de la población, hecho que permite que los resultados de este trabajo sean generalizables. Además, la utilización de experiencias adversas durante la infancia que han sido empleadas y validadas por estudios anteriores en este campo hace que el actual trabajo pueda ser replicado en el futro.
El principal factor de riesgo para el aborto espontáneo es la avanzada edad materna. La literatura también propone a los hábitos no saludables como buenos candidatos para explicar los resultados obtenidos. Aun así, cuando se puso el foco sobre las experiencias adversas durante la infancia y el efecto estresor sistemático que ejercen sobre el desarrollo del cerebro y la consecuente disregulación de los sistemas neuroendocrino e inmunológico, se hipotetizó que estas experiencias pueden estar directamente relacionadas con el aborto espontáneo a través de una vía biológica.
A nivel de concepción y fertilidad, el estrés puede provocar la falta de ovulación durante un ciclo menstrual y, en consecuencia, disminuir las probabilidades de embarazo. En mujeres con ansiedad y nivel de estrés elevado la ovulación puede disminuir incluso en un 20 %. No se ha visto, sin embargo, relación entre el estrés y la tasa de abortos, por lo que el estrés se descarta como una causa de aborto.
Sin embargo, sí que hay estudios que relacionan el estrés vital con algunos efectos sobre el embarazo: existe un aumento muy discreto de partos prematuros, y de casos de retraso de crecimiento fetal en aquellas mujeres con un ritmo de vida más estresante. Se desconoce aún el mecanismo por el cual esto sucede, aunque hay que entender estas situaciones como una suma de factores, en la que el estrés puede acentuar una predisposición previa o desencadenaría, pero nunca ser el único responsable, salvo en casos muy extremos.
Actualmente, hay varios estudios que han evaluado el estrés durante el embarazo y sus consecuencias. ¿Afecta a todas las mujeres por igual? La mayoría de las investigaciones que estudian los efectos del estrés durante el embarazo coinciden en que cuando el estrés se acumula y alcanza niveles altos, puede tener efectos dañinos en el futuro de nuestro bebé.
Problemas en el desarrollo intelectual: se ha observado que, en ciertas ocasiones, altas dosis de estrés durante el embarazo pueden conducir a problemas en el desarrollo intelectual y cognitivo. Pero, ¿cómo podemos llegar a saber esto? En 2004, un estudio publicado evaluó el desarrollo intelectual y del lenguaje de 89 niños de 5 a 12 años cuyas madres habían estado embarazadas durante una tormenta de nieve en Quebec que dejó a miles de personas sin suministro de energía durante seis meses.
Problemas emocionales y de comportamiento en el bebé: algunos estudios han encontrado una ligera asociación entre el estrés materno y las dificultades de atención e hiperactividad en su hijo. Las mujeres que sufren un aborto pueden desarrollar un trastorno de estrés postraumático, según revela un estudio británico.
El trastorno de estrés postraumático afecta a personas que han vivido o visto situaciones traumáticas. Esta enfermedad hace que la persona afectada se sienta angustiada y estresada aunque haya pasado ya el peligro o la situación traumática. Puede provocar “flashbacks” o la sensación de que todo está sucediendo de nuevo, dificultad para dormir o pesadillas, sentimientos de soledad, explosiones de ira y preocupación, culpa o tristeza. Incluso puede causar síntomas estomacales, dolores de cabeza y llegar a la depresión. Los síntomas de este trastorno pueden comenzar inmediatamente, pero también pueden darse semanas o incluso meses después.
Casi un tercio de estas mujeres dijeron que estos síntomas habían afectado seriamente a su vida laboral. También están interesados en conocer si hay mujeres más predispuestas a padecer esta enfermedad mental. La ciencia ha conseguido demostrar por primera vez que existe una conexión directa entre el microbioma de la embarazada y el funcionamiento de la placenta, y por lo tanto con la evolución del embarazo. Te contamos que implicaciones podrá tener este descubrimiento.
El embarazo es una etapa vital especial y es recomendable saber adaptarse para poder vivir este periodo de forma relajada y saludable.
Tabla: Riesgo de Aborto Espontáneo según Experiencias Adversas en la Infancia
| Experiencias Adversas en la Infancia | Riesgo de Aborto Espontáneo | Riesgo de Abortos Espontáneos Recurrentes |
|---|---|---|
| Ninguna | Referencia | Referencia |
| Mínimo 3 | 2 veces más probable | 3 veces más probable |
| Abuso físico y sexual | Riesgo elevado | No especificado |
