La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa causada por el protozoo Toxoplasma gondii. Este parásito es muy común en mamíferos, incluyendo a los humanos, sin distinción de género, raza o ubicación geográfica, afectando aproximadamente al 30% de la población mundial. Susana Cerdán, enfermera y matrona, resume los aspectos más importantes sobre esta enfermedad y cómo prevenir el contagio.
Ciclo de vida del Toxoplasma gondii
¿Qué es la Toxoplasmosis?
La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por el protozoo llamado Toxoplasma gondii. Este parásito puede vivir en el interior de las células de los seres humanos y de animales como los gatos.
El peligro de esta infección durante el embarazo radica en que el parásito puede atravesar la barrera placentaria, causando una Toxoplasmosis congénita, es decir, una infección que se transmite al feto antes del nacimiento. El riesgo de contagio y sus posibles consecuencias son mayores en el primer trimestre de embarazo y disminuyen conforme avanza la gestación.
¿Cómo se Contrae o Contagia la Toxoplasmosis?
El ser humano puede adquirir la infección de toxoplasmosis por tres posibles vías:
- Ingestión de carne infectada: Consumo de carne mal o poco cocinada que esté infectada con el parásito.
- Contacto con heces de gatos: A través de ooquistes (partes del parásito) liberados en las heces de gatos, que a su vez contaminan hortalizas o fuentes de agua potable.
- Vía transplacentaria: De la madre al feto.
Sin embargo, esta enfermedad no es contagiosa entre persona y persona, excepto por la vía transplacentaria.
Es importante saber que habitualmente los gatos infectados aparentan estar sanos.
Otras vías de infección de la toxoplasmosis son las siguientes:
- Comer vegetales contaminados y mal lavados, que hayan estado en contacto con tierra contaminada en la que han podido defecar animales infectados.
- Beber agua contaminada o leche cruda no pasteurizada.
- Transfusión sanguínea desde un individuo infectado a otro sano.
Una vez que entra en nuestro organismo, el parásito puede formar quistes en los distintos tejidos, denominados quistes tisulares, en el músculo esquelético, el miocardio, el encéfalo y los ojos.
En la mayoría de los casos, cuando el sistema inmunológico funciona adecuadamente, los quistes no ocasionan sintomatología ni complicaciones y pueden persistir en nuestro organismo toda la vida. Por este motivo hay muchas personas que han pasado la infección sin ser conscientes de ello.
Hay algunas personas que, aún con un sistema inmunitario fuerte, presentan síntomas que pueden parecerse a los de una gripe como inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de garganta e incluso fiebre.
En personas con un sistema inmunológico debilitado, como las que presentan VIH, aquellas que estén recibiendo quimioterapia o personas que hayan sido sometidas a un trasplante de órganos, puede que los síntomas sean más graves como confusión, falta de coordinación, visión borrosa e incluso convulsiones.
Impacto de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo
TOXOPLASMOSIS - fisiopatología, signos y síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención
Si una mujer embarazada se infecta con este parásito, puede que no presente síntomas o que estos sean muy leves, como ocurre con el resto de la población. Sin embargo, infectarse puede tener consecuencias graves para su futuro bebé, ya que el parásito puede transmitirse de madre a hijo a través de la placenta y provocar lo que se conoce como Toxoplasmosis congénita.
La posibilidad de que la infección se transmita al feto y la gravedad de la misma, dependen del momento en el que la madre se infecte.
Diversos estudios muestran que, si la madre se infecta durante el primer trimestre de embarazo, el riesgo de transmisión al feto es menor y aumenta con la edad gestacional. Sin embargo, las consecuencias serán más graves para el feto cuanto antes se contagie.
De una manera más específica, la Asociación Española de Pediatría calcula que:
- Si la infección materna se produce en el primer trimestre el riesgo de infección fetal es inferior al 15%
- Si la infección materna se produce en el segundo trimestre, el riesgo de infección fetal es del 20-50%
- Si la infección materna se produce en el tercer trimestre, el riesgo de infección fetal es del 55-80%
En cuanto a la gravedad, como hemos comentado antes, es mayor cuanto antes se produzca la infección durante el embarazo. Una infección en el primer trimestre puede causar abortos y lesiones cerebrales graves.
En el resto de trimestres, si no se produce un aborto espóntaneo, la mayoría de los bebés nacen asintomáticos, pero se calcula que el 80% de los bebés con toxiplasmosis congénita desarrollan síntomas durante la infancia o incluso en la adolescencia.
Consecuencias de la Toxoplasmosis Congénita
Si la mujer gestante se ha contagiado de toxoplasmosis, las consecuencias para el feto pueden ser de mayor o menor gravedad, dependiendo del momento de la gestación en que se produzca la transmisión: cuanto más temprana sea la infección en relación al embarazo, más graves serán los daños que sufrirá el bebé.
Estos daños pueden ser, entre otros, los siguientes:
- Retraso en el crecimiento intrauterino (bajo peso al nacer).
- Aborto espontáneo (si la infección se da durante el primer trimestre de gestación).
- Deficiencia visual severa o ceguera.
- Afectación a nivel cerebral o del sistema nervioso central.
- Afectación auditiva severa.
- Anemia.
- Afectación del hígado, bazo, pulmones o sistema linfático.
Algunos de los síntomas que pueden presentar los niños que hayan adquirido la toxoplasmosis congénita a lo largo de su vida son, entre otros:
- Convulsiones
- Retinitis
- Agrandamiento del hígado o del bazo
- Afectaciones oculares graves
- Calcificaciones cerebrales
- Hidrocefalia o microcefalia
- Retraso psicomotor
No obstante, en el momento del nacimiento, la mayoría de los bebés con toxoplasmosis congénita no presentan síntomas, sino que estos se hacen visibles varios meses, incluso años después.
Síntomas de Contagio en la Mujer Embarazada
El período de incubación desde el momento de la infección es de 2-3 semanas. La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas, por lo que, muchas veces, no somos conscientes de haber pasado la infección y, por lo tanto, desconocemos si somos o no inmunes.
En caso de mostrar síntomas, estos son similares a los de la gripe:
- Fiebre.
- Dolores musculares.
- Ganglios inflamados.
Una vez pasada la infección, se desarrolla inmunidad a ella.
En la mujer embarazada, los casos de infección son igualmente asintomáticos o de corta duración, y similares también a una gripe común. Por esta razón, resulta habitual no darse cuenta hasta el nacimiento -en caso de que el bebé presente algún síntoma-, o en caso contrario, hasta un próximo embarazo, cuando la analítica lo confirme.
Este tipo de casos solo pueden ser detectados en los exámenes médicos programados durante el embarazo, momento a partir del que el equipo médico debe extremar la vigilancia y aplicar el tratamiento más oportuno en cada caso.
Sin embargo, otras mujeres sí que pueden detectar síntomas de toxoplasmosis que, por lo general, podrían corresponderse con los de una gripe:
- Dolor muscular y de garganta.
- Fiebre y ganglios inflamados.
- Cansancio injustificado.
- Sarpullidos en la piel
- Conjuntivitis
- Deficiencias respiratorias
- Convulsiones
Pruebas y Diagnóstico
Durante la primera visita con la matrona durante el embarazo, se ordena una analítica muy completa en la que, entre otras muchas cosas, se pedirá un análisis que analice la presencia de anticuerpos ante el T. gondii en la sangre de la embarazada. Si se confirma la presencia, quiere decir que la paciente presenta inmunidad a la enfermedad (salvo en casos excepcionales de inmunosupresión severa durante el embarazo), y se le confirmará en breve.
Por otro lado, si el análisis no detecta los anticuerpos significa que la mujer no ha pasado la enfermedad antes, por lo que la matrona le recomendará una serie de medidas para evitar el riesgo de infección por toxoplasmosis.
La prueba para la detección y diagnóstico de esta infección intraútero es la amniocentesis.
De manera generalizada se suele realizar un estudio serológico a la madre al principio del embarazo donde se buscan anticuerpos contra este parásito, si no se encuentran anticuerpos se le dan recomendaciones preventivas.
Si durante el embarazo se sospecha que la madre ha podido infectarse, se repite el análisis, si el resultado el positivo existen tratamientos para intentar evitar que se produzca la transmisión placentaria de la infección de madre a hijo.
Para determinar si el feto ha contraído la infección por el parásito causante de la toxoplasmosis, será necesario realizar una amniocentesis, siempre y cuando sea posible.
Además, se realizarán múltiples controles ecográficos para evaluar el desarrollo del feto y detectar posibles anomalías relacionadas con la infección.
Prevención de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo
Medidas preventivas contra la toxoplasmosis
Si el análisis no detecta los anticuerpos significa que la mujer no ha pasado la enfermedad antes, por lo que la matrona le recomendará una serie de medidas para evitar el riesgo de infección por toxoplasmosis:
- Cocinar bien la carne y no comer carne cruda o poco hecha (incluidos fiambres).
- Lavar bien las frutas y verduras antes de su consumo.
- Evitar la leche no pasteurizada o alimentos hechos con leche no pasteurizada.
Tener precaución con el contacto con los gatos: los gatos son portadores del parásito solamente en caso de que sean gatos con acceso al exterior, es decir, que estén en contacto libre con otros gatos y si cazan otros animales. Los gatos de interior que no comen carne cruda no tendrán riesgo de infección. Por lo tanto, si la embarazada tiene un gato de exterior, lo mejor es evitar la limpieza del arenero con las heces, ya que es donde se pueden encontrar los ooquistes.
Sabemos que mantenernos saludables es algo que a todos nos preocupa, y más aún si estás embarazada que además de cuidar tu salud, quieres cuidar al máximo la salud de tu bebé. A parte de las visitas al médico programadas donde podrás asegurarte de que todo va bien, existen medidas que puedes adoptar para intentar evitar el contagio por este parásito, y así, evitar también las complicaciones que puede sufrir tu hijo. Como es obvio, estas medidas preventivas son extrapolables a cualquier otra persona.
Medidas higiénicas a seguir durante toda la gestación, sobre todo a la hora de cocinar:
- Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos, sobre todo carne cruda.
- No tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
- Lavar con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, tablas de cortar y todos los utensilios utilizados después de haber estado en contacto con carnes, aves y mariscos crudos.
- Evitar trabajos de jardinería por el contacto con la tierra, donde es posible que haya defecado un gato infectado.
- Utilizar guantes desechables si hay heridas en las manos para cocinar o entrar en contacto con otra posible fuente de exposición.
- Mantener la comida alejada de las moscas.
Al seguir estas recomendaciones, es posible reducir el riesgo de contagio hasta un 60%.
Recomendaciones alimentarias:
- Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
- Hacer la carne muy hecha, ya que el parásito toxoplasma muere a 72ºC.
- No comer carne curada en sal o ahumada, como el jamón o el salami.
- Si el gato está sano, es importante que a partir de ahora su alimentación sea exclusivamente a base de comida especial para gatos y asegurarse que no come carne cruda.
- También sería ideal que otra persona se encargada de la limpieza del gato, sobre todo de la caja de excrementos. Ésta debe vaciarse a diario porque los quistes del parásito en las heces son infecciosos a partir de las 24 horas.
- Es muy poco probable que el gato tenga parásitos en su pelo. No obstante, es conveniente lavarse las manos siempre después de jugar con él y sobre todo antes de manipular comida.
- Por último, es importante evitar que el gato entre dentro de la cocina o del salón en las horas de la comida.
Tratamiento de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo
A fecha de hoy no existe vacuna ni tratamiento para la toxoplasmosis.
Si la madre contrae la infección durante el embarazo y esta se detecta precozmente, se pueden reducir mucho las posibilidades de transmisión al feto con un tratamiento farmacológico adecuado basado en antibióticos.
Si se descubre que la infección se ha trasmitido también al feto, se pueden administrar otro tratamiento a la madre (combinación de dos antibióticos durante un mes), para disminuir en la medida de lo posible los daños al bebé.
En mujeres embarazadas infectadas con toxoplasmosis, se administra Espiramicina para disminuir el riesgo de transmisión al feto. Si se confirma que el feto también está afectado, el tratamiento indicado consiste en Pirimetamina y Sulfadiazina, con el objetivo de minimizar el daño al bebé.
Tras el nacimiento, el recién nacido deberá continuar con la medicación durante al menos un año para asegurar el control completo de la infección.
Diez Claves Prácticas para Prevenir la Toxoplasmosis Durante el Embarazo
- Lávate exhaustivamente las manos. En cuanto sepas que estás embarazada, incorpora el hábito de lavarte bien las manos con agua y jabón y, muy especialmente, antes de manipular alimentos.
- Vuelve a lavártelas después de manipular carne. Después de manipular carne cruda, debes lavarte inmediatamente las manos con agua y jabón y procurar no tocarte ni los ojos, la boca o la nariz con las manos hasta que no hayas realizado dicho lavado.
- Limpia bien las hortalizas. De igual modo, hay que lavar las verduras y frutas con cuidado antes de consumirlas. En este sentido, es recomendable utilizar amukina en lugar de solo agua.
- No comas carne cruda. Evita comer la carne cruda o poco cocinada. Esto incluye también los embutidos poco curados.
- Evita el jamón serrano. En general, la recomendación es no comer este producto. Sin embargo, varios estudios recientes de científicos españoles, han demostrado que si se sigue el proceso de curación tradicional del jamón con sal marina y si se respetan los tiempos de curación regulados y aceptados por la normativa europea, el parásito deja de ser infeccioso.
- No consumas huevos crudos ni leche no pasteurizada. Especialmente, aquella leche que no sea de oveja o vaca. Y tampoco tomes lácteos hechos con leche no pasteurizada, porque pueden estar contaminados.
- Apuesta por calentar o congelar la comida. El parásito muere cuando la carne se calienta a una temperatura mayor de 70 grados. En congelación, el parásito no resiste más de 3 días a -15° o 2 días a -20°.
- Si te gusta la jardinería, nunca trabajes sin guantes. Una vía frecuente de infección es a través de la tierra que contiene el parásito, por lo que los restos de tierra debajo de las uñas, incluso después del lavado de manos, pueden provocar contagio.
- Máxima precaución si tienes gato. Las heces de estos animales pueden contener partes del parásito que causa la toxoplasmosis, por lo que si tienes este tipo de mascota, intenta que no salga al exterior, con el fin de evitar que contacte con otros gatos o que cace y coma animales crudos. Además, haz todo lo posible para que sea otra persona la que se encargue de la limpieza de la caja o arenero de tu mascota, para evitar el contacto con sus heces.
- ¿Qué es la toxoplasmosis y cómo afecta en el embarazo? La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que puede ser contraída por cualquier tipo de persona y que puede ser asintomática o no ocasionar demasiados problemas de salud. Sin embargo, contraer toxoplasmosis en el embarazo puede ocasionar serios daños al bebé, por lo que las futuras madres deben extremar la precaución para mantenerse a salvo de esta amenaza.
Toxoplasmosis y Aborto Recurrente
En el pasado, se pensaba que ciertas infecciones podían estar asociadas con abortos de repetición, pero actualmente la toxoplasmosis ya no forma parte de la batería de pruebas rutinarias para el estudio de la infertilidad.
Es cierto que una infección por Toxoplasma Gondii puede provocar un aborto espontáneo o muerte fetal. Sin embargo, una vez que la mujer ha desarrollado inmunidad, no representa un riesgo para embarazos posteriores.
