La discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo ha sido un tema central en México, con implicaciones significativas en la legislación estatal, especialmente en Guanajuato. La Suprema Corte de Justicia ha jugado un papel crucial al anular las penas por aborto, abriendo un debate sobre la legalización a nivel nacional.
Ubicación de Guanajuato en México.
Contexto Nacional y la Decisión de la Suprema Corte
La Suprema Corte de Justicia ha dado un paso decisivo para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en todo el país. La decisión adoptada por unanimidad en la Suprema Corte anula las sanciones contempladas por abortar y establece un precedente que obligará a los gobiernos estatales a actualizar su legislación. El pleno de la Corte Suprema ha debatido durante dos días las acciones de inconstitucionalidad presentadas desde los Estados de Coahuila y Sinaloa, donde la legislación es muy severa, antes de aprobar por unanimidad un fallo que invalida la normativa de Coahuila y establece "un criterio obligatorio" para todos los jueces del país.
Según han explicado más tarde los integrantes del Tribunal, la decisión se ha basado en la autonomía de las mujeres para decidir sobre su cuerpo, más allá de otros debates más profundos sobre el origen de la vida, tal y como ha explicado la ministra Margarita Ríos: "La idea de la vida sobrepasa el derecho y un Tribunal Constitucional no puede sustentar sus decisiones en apreciaciones particulares y subjetivas, sino universales". El autor del proyecto, el ministro Luis María Aguilar, ha insistido en que "nunca más una mujer ni una persona con capacidad de gestar deberá ser juzgada penalmente. Hoy se destierra la amenaza de prisión y el estigma que pesa sobre las personas que deciden libremente interrumpir su embarazo".
El fallo de la Corte Suprema supone un hito histórico para los derechos de las mujeres mexicanas ya que: sienta jurisprudencia, impide que ningún juez del país pueda criminalizar el aborto y sienta las bases para que los Estados que aún lo hacen, actualicen sus normativas regionales. A las afueras del organismo público, cientos de mujeres ataviadas con un pañuelo verde han celebrado la noticia que impide que se siga criminalizando la interrupción voluntaria del embarazo en un país donde cada año se realizan casi un millón de abortos clandestinos.
La Postura en Guanajuato
Pese a la presión mediática y social impulsada desde los movimientos feministas en los últimos años, el Gobierno de López Obrador ha preferido mantenerse al margen de este debate para "no alentar ninguna confrontación". Tras la legalización del aborto en otros países de la región, como Argentina o Uruguay, México había quedado algo rezagado en esta materia debido a la gran autonomía legislativa de la que gozan sus 32 Estados y a la falta de iniciativa o interés mostrado por los distintos gobiernos federales.
Sin embargo, la diputada conservadora del PAN, Ana Esquivel, ya ha adelantado que en Guanajuato "no estamos en condiciones ni con el deseo de promover acciones de despenalización del aborto".
Situación de la legalización del aborto en México. Fuente: Animal Político.
Aborto: Un Tema de Salud Pública y Derechos Humanos
El aborto es un tema de salud pública, de derechos humanos, de justicia social; de avance del conocimiento científico, de desarrollo de nuevos fármacos y biotecnologías; de impacto sobre personas y sociedades; de posiciones contrastadas en el ámbito global. Los impedimentos legales no disuaden a las mujeres que optan por interrumpir embarazos no deseados; cada año tienen lugar más de 4 millones de abortos ilegales en los que las latinoamericanas más pobres arriesgan su salud y su vida. América Latina está urgida de medidas efectivas para prevenir los embarazos no deseados, que son la causa principal del aborto: educación en salud sexual y reproductiva, acceso a anticonceptivos modernos, y penas severas contra el abuso sexual de mujeres, adolescentes y niñas.
El Gradualismo como Modelo de Regulación
Este texto recupera el sentido que V. R. Potter -creador del término- dio a la bioética: “una ética basada en el conocimiento científico”. Propone el gradualismo -modelo sustentado en la evidencia científica que aportan la embriología, la genética y la neurofisiología- como el idóneo para la regulación del aborto en América Latina. El gradualismo respeta el derecho de toda mujer a decidir sobre su maternidad y es el modelo adoptado por los países con los índices más altos en salud sexual y reproductiva.
El gradualismo parte de la premisa de que el embarazo no es un acto, sino un proceso, y en consecuencia, atiende a las diversas fases del desarrollo embrionario. De ahí que ni al óvulo fecundado, al cigoto, al blastocisto, al pre-embrión, al embrión o al feto se les pueda conferir estatus ni derechos de la persona con anterioridad al nacimiento.
Fuerte debate sobre la despenalización del aborto: Las dos voces
La neurobiología, por su parte, tras realizar y cotejar numerosos estudios, concluye que “desde el punto de vista científico, el ser humano, la persona, es resultado del desarrollo ontogénico cuando éste alcanza la etapa de autonomía fisiológica -viabilidad fuera del útero materno, ya que mientras tanto depende totalmente del aporte nutricional y hormonal de la mujer- y cuando su sistema nervioso ha adquirido la estructura y la funcionalidad necesarias para percibir estímulos sensoriales, experimentar dolor y adquirir conciencia y autonomía”, todo lo cual no sucede sino hasta la fase tercera y última de la gestación.
Realidad Global del Aborto Voluntario
Desde hace ya varias décadas organismos gubernamentales y de la sociedad han recabado información sobre el aborto en el mundo a fin de conocer y comprender la dimensión y las especificidades del problema. Aborto Inducido: incidencia y tendencias mundiales de 1995 a 2008, estudio conducido conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Guttmacher, publicado en 2012 por The Lancet, proporciona un conjunto de datos que permiten profundizar en el análisis cuantitativo y cualitativo de la situación global del aborto y sobre sus particularidades en diversas regiones del mundo.
La investigación se realizó en tres fases: 1995, 2003 y 2008. Los datos obtenidos revelan que a lo largo del período el promedio anual de abortos inducidos o voluntarios en el orbe fue de 44 millones. La tasa mundial de aborto inducido registró un descenso importante entre 1995 y 2003, y se mantuvo prácticamente estable de 2003 a 2008.
Las diferencias entre los países desarrollados y aquellos a los que eufemísticamente se les llama en desarrollo resultan significativas. Entre 1995 y 2008, la tasa de aborto voluntario de los primeros cayó en proporción de 3 a 1 respecto de los países en desarrollo. En contraste, y pese a una reducción de 5 puntos, América Latina registró en 2008 la tasa de aborto inducido o voluntario más alta del orbe.
Tabla: Estimación Global y Regional de Aborto Inducido (1995, 2003, 2008)
| Región | 1995 | 2003 | 2008 |
|---|---|---|---|
| Mundo | 35 | 29 | 28 |
| Países Desarrollados | 39 | 24 | 24 |
| Países en Desarrollo | 34 | 30 | 29 |
| África | 32 | 29 | 27 |
| Asia | 34 | 29 | 28 |
| América Latina | 37 | 35 | 32 |
| Europa | 48 | 27 | 27 |
*Abortos por cada 1,000 mujeres de 15 a 44 años de edad. Fuente: Guttmacher Institute, World Health Organization, 2012.
Consideraciones Finales
En América Latina, el aborto se condena como pecado y se tipifica como delito; se penaliza a la mujer que aborta y a quien la auxilia para ello. Aún así, nuestra región mantiene la tasa más elevada de aborto inducido en el planeta. La realidad latinoamericana es prueba fehaciente de que la penalización del aborto no evita, ni previene, ni resuelve este problema. Únicamente tres países en el mundo no admiten el aborto bajo ningún supuesto, y los tres son parte de nuestra región: Chile, El Salvador y Nicaragua.
