El Aborto en la Antigua Roma: Un Análisis Detallado

El aborto en la antigua Roma es un tema complejo y multifacético, influenciado por factores sociales, legales y filosóficos. A pesar de que las mujeres han representado la mitad de la población mundial, no han tenido los mismos derechos ni la misma consideración que el varón. De hecho, es relevante destacar que la situación de las mujeres en una sociedad tan avanzada como la romana se fundamenta como una época de silencios y desigualdades de género, las mujeres estaban sometidas a la voz de los varones, obligadas a vivir bajo determinados estereotipos y limitadas en muchos ámbitos de su vida.

En este artículo, examinaremos las diversas perspectivas sobre el aborto en la antigua Roma, incluyendo su tratamiento legal, las actitudes sociales hacia esta práctica y el papel de la mujer en la sociedad romana.

El aborto en la antigua Roma. IURA. RvB. Grupo de Investigación y Docencia, Universidad de Almería

Consideraciones Jurídicas y Sociales

En Roma, el aborto fue condenado siempre que fuera causado por la mujer en contra de la voluntad del marido o con desconocimiento de él. El interés protegido en el ámbito penal fue la spes prolis del pater y no la protección a la vida del nasciturus ni los intereses de la madre. El conceptus, por influencia de la filosofía estoica, se consideraba un ser dependiente de la madre carente de alma y, por tanto, la muerte del concebido no tuvo la consideración de homicidio, como sí lo fue para la sociedad y la doctrina cristiana, tal y como ponen de manifiesto las distintas fuentes analizadas.

El hecho de que únicamente fuese condenada la mujer casada en justas nupcias mientras que la madre soltera o el padre quedaban impunes respondió a que las prácticas abortivas, que defraudaban la spes patris, suponían una amenaza contra el poder y el control del padre y, por ello, un atentado a la moral social. Fueron estos motivos por lo que el derecho no fue permeable a la doctrina cristiana compartida por gran parte de los ciudadanos romanos, especialmente a partir del siglo IV.

La sociedad consideraba que una de las funciones de la mujer era la procreación con el fin de perseverar su estirpe, por lo que veremos cómo estaban controladas por su sexualidad y cómo su vientre nunca fue de su propiedad en la época romana, sino que el paterfamilias tenía su dominio. Este paterfamilias funcionaba como magistrado doméstico, ya que la mujer no tenía la opción de decidir sobre si abortar o no, pero si lo realizaba, y sobrevivía, era considerado un asunto privado entre los cónyuges dónde se llevaría a cabo un consilium domesticum y el paterfamilias decidiría sobre su castigo.

Es curioso ver como la antijuricidad del aborto venía dada por el deshonor que se producía a la familia, en concreto, al varón por arrebatarle la expectativa sucesoria de su hijo y a la República de un futuro ciudadano, y no, porque se valorase la vida del nasciturus, pues al no haber nacido no era considerado ser humano y por tanto no tenía derechos. Respecto a esto último, es necesario tener en cuenta que la capacidad jurídica sólo se adquiere en el momento del nacimiento, del partus editus, de ahí que no sea considerado la razón determinante para paliar el aborto, ya que no se consideraba homicidio sino una acción inmoral. Es lamentable ver la mentalidad de la sociedad romana respecto a la mujer, la manera que se cosificaba su vientre femenino y a ellas en general, sin importar su opinión.

Según el derecho romano clásico, el feto era considerado “pars viscerum matris”, como parte de las vísceras de la madre. No había diferencias de criterio moral entre un feto o el apéndice. Un resabio de los tiempos primitivos, donde tanto los vientres de las mujeres como del ganado se contaban en los registros de activos y pasivos de la economía.

En este Trabajo de Fin de Grado se trata la consideración jurídica y social que había sobre el aborto en la antigua civilización romana. Esta percepción cambió notablemente durante toda la historia de Roma. Fueron muchos los factores que influyeron en el tratamiento jurídico que recibían las mujeres, el nasciturus y la concepción del aborto, teniéndose esta en algunas ocasiones como un delito y en otras como un simple hecho punible en el ámbito privado.

El paterfamilias tenía un gran poder, y sus derechos eran protegidos por el derecho por encima de otros muchos.

El aborto, como tal, no estaba legislado en Roma. Era un acto privado y una práctica muy habitual, tanto en las etapas tempranas del embarazo, a través de baños muy calientes o brebajes de hierbas, como en fases más avanzadas, cuando no había funcionado el intento anterior o por otros motivos. En esos casos se realizaba a través de procedimientos médicos instrumentales que a menudo se convertían en operaciones a vida o muerte: la embriotomía consistía, básicamente, en introducir un bisturí en el útero, desmembrar al feto y cortarlo en pedazos para poder extraerlo de la mujer gestante.

"Es cierto que en Roma no existe una legislación respecto al aborto", explica Cristina de la Rosa, doctora en Filología clásica. "Pero quienes lo practicaban o tenían que ver con mujeres desde el punto de vista ginecológico, sí la tienen y es muy específica, hay muchísima literatura sobre estas prácticas". En esta sociedad clásica, en el siglo I, había médicas, nodrizas, obstetras y todas fueron mujeres. "Esto tiene una cara B: en Roma la medicina se considera una profesión de esclavos, una actividad manual, no propia de gente poderosa. Pero tienen una legislación clarísima con penas tremendas si se demuestra que han practicado o ayudado a practicar un aborto".

Relieve de una familia romana, mostrando la importancia de la procreación.

El Papel de la Mujer en la Sociedad Romana

En una sociedad marcada por el clasismo y fuertemente jerarquizada, en la que las desigualdades económicas y sociales eran brutales y una buena parte de la población era esclava, las vidas de las mujeres dependían fundamentalmente de la familia en la que nacían. No eran todas iguales, pero todas tenían elementos comunes. Por un lado, lo que la sociedad esperaba de ellas: que se dedicaran al hogar, al espacio privado. Por otro, que en su mayoría dependían de un hombre: padre o marido.

"Las mujeres no eran sujetos activos, no son protagonistas de la historia en los textos antiguos ni en la historia antigua" explica de la Rosa. "Tienen prohibido el acceso a la vida pública, a la vida política, y desde luego no pueden participar en la guerra, que es un elemento fundamental, ni tampoco en la religión, que es el tercer pilar de la sociedad romana".

La historia de Roma está repleta de falsos mitos que han llegado hasta nuestros días en relación a la vida de las mujeres, como que no tenían acceso a la educación. "Esto es mentira. Niños y niñas iban juntos a la escuela, aunque claro, sólo los niños solían tener acceso a la educación superior, porque las niñas cuanto antes se pusieran a tener hijos mucho mejor", explica De la Rosa. "A los niños se les formaba fundamentalmente en oratoria, porque se esperaba que tuvieran una vida pública, pero muchas niñas seguían formándose tras la instrucción y tenemos muchos ejemplos de mujeres poetisas".

Además de esas mujeres poderosas, referentes, en Roma también hubo muchas de las que apenas quedan vestigios, pero que formaban parte de un mundo muy diferente del que se ha contado hasta ahora. De ellas no hablan los grandes oradores, pero hay pruebas de que estuvieron ahí: la arqueología y la epigrafía son fundamentales para conocerlo.

"En el mundo romano, la importancia es para el ciudadano, el hombre libre. Todo lo demás es el otro: el esclavo, la mujer y el extranjero", cuenta De la Rosa. "Y el papel que tienen esos tres es un papel que se está reivindicando en los estudios que se están realizando desde hace algunos años, pero no hace tanto. Tengamos en cuenta que se empieza a poner atención en las mujeres escritoras a partir del siglo XXI".

Paralelos con la Antigua Grecia y Persia

Varios estudios han explorado la tolerancia al aborto en las cultura clásicas. La interrupción del embarazo era una legítima forma de controlar la población defendida por los cráneos más privilegiados de Grecia, incluidos Platón y Aristóteles. Al igual que hoy, un tema como este no estaba exento de enfrentamientos. Por ejemplo, un estudio reciente resalta que en Grecia había médicos que se negaban a practicar cualquier tipo de aborto por su juramento hipocrático. En la actualidad, en España no faltan voces que mantienen lo mismo.

En aquellos tiempos, una de las potencias pujantes contra Roma era Persia, un lugar donde las leyes del aborto eran totalmente diferentes, según relata el estudio, realizado por historiadores de la medicina y la ciencia de Irán. “Los antiguos persas valoraban el feto y lo equiparaban con cualquier otra persona”, añade.

En la civilización persa anterior a la invasión musulmana se consideraba que la vida de un ser humano comenzaba con la fertilización y existían “duras” leyes en contra de cualquier tipo de aborto, resaltan los autores. Esas leyes obligaban a parir a las mujeres aunque sus hijos fuesen fruto de una violación y establecían diferentes vigilantes para asistir al parto y asegurarse de que el bebé era mantenido en condiciones. A cambio existían normas que aportaban dotaciones de alimentos a mujeres embarazadas y también bajas maternales, según detalla el trabajo mencionado.

Hoy las cosas han cambiado. En Irán, actualmente una república islámica, abortar sigue siendo difícil para algunas mujeres a pesar de la liberalización del aborto realizada en 2005. Entre otras cosas, la ley recoge decenas de enfermedades y defectos del feto en cuyos casos se permite abortar previa admisión por parte de las autoridades. En España, el nuevo proyecto de ley del aborto elimina el supuesto por malformación o defectos en el feto.

Comparación de Actitudes hacia el Aborto en la Antigüedad
CulturaActitud hacia el AbortoRazones
RomaTolerado, pero condicionadoProtección de la spes patris, control patriarcal
GreciaGeneralmente aceptadoControl de la población
PersiaFuertemente prohibidoEl feto se considera una persona desde la concepción

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