Diástasis Abdominal Post Embarazo: Causas, Tratamiento y Prevención

La diástasis abdominal es una condición común en mujeres después del embarazo, caracterizada por la separación de los músculos rectos abdominales. Conocer las causas, los tratamientos y las medidas preventivas es fundamental para una recuperación efectiva y para mejorar la calidad de vida postparto.

¿Qué es la Diástasis Abdominal?

La diástasis abdominal es la separación de los rectos abdominales por distensión de las fascias que los mantienen unidos. Los dos rectos del abdomen se originan en los cartílagos de las últimas costillas que insertan en el esternón y se dirigen hacia el pubis. En este trayecto el músculo es dividido horizontalmente por bandas tendinosas hasta el ombligo.

Los dos rectos abdominales están unidos en el centro del abdomen mediante la línea alba, que está formada por fascias y tejido conectivo y va de arriba a abajo desde su origen hasta su inserción el pubis pasando por el ombligo. Entre un recto y otro hay un espacio de separación perteneciente a la línea alba.

Este espacio aumenta considerablemente a medida que va progresando el embarazo y el abdomen aumenta de tamaño conforme crece el feto, tratándose de una situación normal y fisiológica. A medida que el feto crece y el abdomen se adapta a su desarrollo las fascias se distienden para poder aumentar el espacio y los rectos se separan y estiran.

Conviene saber que no es necesariamente una condición patológica y ocurre de forma fisiológica durante el embarazo. Las mujeres experimentan una separación de los rectos abdominales debido al estiramiento y pérdida de grosor de la línea alba. La distancia entre rectos aumenta aproximadamente a las 14 semanas de gestación y continúa aumentando hasta el parto.

Causas de la Diástasis Abdominal

La diástasis puede suponer un gran impacto a nivel estético. Abombamiento de la pared abdominal. Puede suponer la complicación de las hernias abdominales, llegando a precisar en ocasiones intervención quirúrgica en los casos más graves.

También se asocia la diástasis abdominal con problemas de dolor lumbar y como factor de riesgo para disfunciones de suelo pélvico como la incontinencia urinaria o el prolapso de vísceras pélvicas. El momento del parto supone un gran factor de riesgo para el establecimiento de la diástasis.

Factores que predisponen a la diástasis:

  • Relajación y distensión de la musculatura abdominal debido al aumento del tamaño del útero.
  • Debilidad de la musculatura glútea por la alteración postural durante el embarazo.
  • El aumento de peso por encima de las recomendaciones médicas, que obliga a la musculatura lumbar a hacer un esfuerzo extra, incrementando el riesgo de contracturarse.
  • La relajación de la musculatura abdominal: el aumento del tamaño del útero distiende el abdomen e incrementa la curva lumbar fisiológica de la mujer embarazada.

Los pujos realizados correctamente con contracción del transverso abdominal sirven para optimizar la salida del niño por el canal del parto. En cambio si estos no se realizan adecuadamente la presión abdominal generada en vez de ir en la dirección adecuada, va a empujar directamente en el abdomen favoreciendo que los rectos se separen aún más y aumentando el riesgo de hernias abdominales.

Diagnóstico de la Diástasis Abdominal

La valoración de la pared abdominal postparto se recomienda hacerla, (igual que para la valoración del suelo pélvico) a las 10-12 semanas tras el parto. Resulta vital, tanto para su valoración como para su tratamiento medir con ecografía funcional (ECO-DAP) la distancia de separación de los rectos abdominales tanto en reposo como durante un ejercicio abdominal tradicional (crunch) para establecer la gravedad de la diástasis y el mejor tratamiento a seguir.

Para evaluar la amplitud de la diástasis, observa cuántos dedos entran perpendicularmente a la línea media mientras está relajada, no contrayéndose. En nuestra Unidad de Fisioterapia te proponemos un correcta valoración de tu diástasis. Consistirá en un estudio ecográfico, postural y funcional de la musculatura implicada.

Para ello, realizaremos las pruebas oportunas para determinar tanto el estado de la diástasis, como el del suelo pélvico, dos factores importantes para la recuperación después de un embarazo. Así, para determinar si una diástasis después del embarazo debe ser tratada, se realiza una valoración mediante ecografía y estudio postural.

No hay consenso en cuanto a definir a partir de qué distancia se considera patológica la separación de los rectos abdominales.

Tratamiento de la Diástasis Abdominal

Para su tratamiento existen numerosas técnicas y procedimientos para reeducar la pared abdominal. La elección de cada técnica depende de cada paciente, pero lo que es seguro es que estas deben buscar aproximarse a la actividad diaria de la mujer aumentando la presión abdominal progresivamente y de forma segura. Para ello es indispensable el tratamiento supervisado por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

Ejercicios recomendados:

  1. Túmbate con las rodillas flexionadas y con los pies planos apoyados en el suelo. Después, intenta tirar de los músculos del suelo pélvico hacia arriba y mantén la contracción durante 4-5 segundos. Descansa durante 8, y vuelve a contraer.
  2. El segundo ejercicio recomendado para la incontinencia después del parto consiste en apretar y relajar los músculos del suelo pélvico tan rápido como puedas durante 2-3 minutos.
  3. Imagina que tu suelo pélvico tiene distintos “pisos”. Intenta subir un nivel lentamente, aguanta un segundo, y sube a la segunda. Para “bajar”, aguanta también un segundo en cada planta y, al llegar abajo, intenta relajar totalmente la musculatura de la zona.
  4. Consiste en balancearnos, cambiando nuestro peso de un lado a otro de la pelota o bien, sentadas sobre ella, contraer la pared abdominal separando y juntando las rodillas.

Además, el uso de faja puede resultar útil en ciertas situaciones, así como corregir ciertas posturas que pueden empeorar la diástasis. Por supuesto, es muy importante recibir la aprobación de un especialista antes de volver a realizar deporte después de dar a luz.

Una pared abdominal sin trabajar, o mal trabajada, puede no asumir los aumentos de presión que tienen lugar en algunos deportes. Correr, ejercicios con impacto, el fitness sin supervisión e incluso el pilates mal indicado puede hacer que la diástasis aumente.

Prevención de la Diástasis Abdominal

Una pared abdominal trabajada reducirá considerablemente el riesgo de tener diástasis abdominal tras el parto. Recientes estudios de investigación apuntan a que hacer ejercicio durante el embarazo previene la aparición de diástasis abdominal en un 35 %.

Se debe poner especial atención a la vuelta a la actividad física y deportiva. Recomendamos en primer lugar realizar una preparación parto completa, con especial atención a la parte física y no solo a los detalles de los cuidados del niño. En una buena preparación al parto el trabajo de la pared abdominal debe ser muy preciso, enseñando a trabajar el transverso abdominal (lo ideal es usar guía ecográfica) y su implicación en los distintos tipos de pujo.

Recomendaciones para evitar el dolor de espalda y prevenir la diástasis durante el embarazo:

  • Toma conciencia de tu cuerpo y conoce las adaptaciones fisiológicas que este experimentará a lo largo del embarazo, incluidas las relativas a la musculatura perineal, parte esencial de tu cuerpo durante esta etapa de tu vida.
  • Practica natación o gimnasia prenatal en el agua.
  • Descubre los beneficios del yoga prenatal y practícalo.
  • Mantén una correcta higiene postural cuando estés de pie, sentada, tumbada y al cambiar de postura.
  • Vigila el calzado: procura encontrar un calzado cómodo y evita los tacones altos, agravarán los desequilibrios musculares.
  • Evita cargar peso y si has de hacerlo, divídelo en cargas más pequeñas y aprende a elevarlos y transportarlos de forma adecuada.
  • Di «¡No!» al sedentarismo.
  • Aprende técnicas de relajación.
  • Cuando duermas, trata de hacerlo de costado, con una o ambas rodillas flexionadas y colocando una almohada entre ellas.
  • Mímate con una sesión de masaje prenatal.

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El Dolor de Espalda en el Embarazo

El dolor de espalda es un síntoma muy común durante el embarazo, en especial durante el tercer trimestre de la gestación. Se estima que casi el 50% de las embarazadas sufre este tipo de molestias, concretamente en la región lumbar o lumbopélvica.

Una de cada dos embarazadas tiene dolor lumbar. Este dolor, conocido como lumbalgia o lumbociatalgia, se localiza en la parte más baja de la espalda, a los lados del hueso sacro y hacia las nalgas, pudiendo incluso extenderse por la zona posterior de los muslos, sin sobrepasar las rodillas.

Al variar la posición del centro de gravedad del cuerpo, es frecuente que las embarazadas presenten dolores lumbares, pero también dorsales o cervicales a lo largo de la gestación debido, en la mayoría de los casos, a las contracturas musculares que se derivan de dichas compensaciones.

Es importante evitar que el dolor lumbar se cronifique hasta el final de la gestación o más allá del parto, no sólo porque interfiere en el normal funcionamiento del sistema musculo-esquelético de la embarazada, sino porque además, según un estudio reciente, existen 1o veces más posibilidades de sufrir incontinencia urinaria si el dolor de espalda continúa en el posparto.

Causas de la lumbalgia en el embarazo:

  • El aumento de peso por encima de las recomendaciones médicas.
  • La relajación de la musculatura abdominal.
  • La debilidad de los glúteos.
  • La hiperlordosis o aumento excesivo de la curvatura de la columna vertebral.
  • El sedentarismo.
  • Los cambios hormonales propios del embarazo.
Causa Descripción
Aumento de peso Sobreesfuerzo de la musculatura lumbar
Relajación abdominal Distensión del abdomen e incremento de la curva lumbar
Debilidad glútea Inestabilidad en la región lumbopélvica
Hiperlordosis Contractura de la musculatura lumbar
Sedentarismo Falta de control postural y tono muscular
Cambios hormonales Hipermovilidad articular por relaxina

No hay que comer por 2, tampoco hay que ceñirse a esa regla de aumentar '1 kilo por mes' dado que durante la gestación entran en juego muchos factores incontrolables, como el crecimiento del propio bebé. Además, la constitución y el metabolismo de cada mujer son diferentes y no se puede esperar de todas ellas que sumen 9 kilos durante esas 40 semanas.

Desde PHYSICALMED te animamos a que aproveches esta etapa de tu vida para conocer mejor cómo funciona y se va modificando tu cuerpo. Cuídate mucho y acude a los distintos profesionales de la salud y de la actividad física que te guiarán para vivir de manera más saludable y plena tu embarazo. Así evitarás dolores de espalda durante el embarazo.

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