La preeclampsia en el embarazo es una complicación hipertensiva que afecta a un número limitado de embarazos, por debajo del 10%, pero es muy preocupante debido a los graves problemas de salud que puede ocasionar si no se trata a tiempo. La preeclampsia es una enfermedad propia del embarazo, la más frecuente en la gestación. Según datos de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA), puede afectar entre al 7 y 10 % de las mujeres.
¿Qué causa la preeclampsia? ¿Cómo se trata?
Lo normal es que aparezca a partir de la semana 20 de embarazo, aunque en algunos casos puede aparecer otro tipo de hipertensión antes, o aparecer más tarde o incluso durante el parto y puerperio. Esto hace que acudir a cada cita de seguimiento del embarazo resulte especialmente importante para no poner en riesgo la vida de la madre ni tampoco la del bebé.
¿Qué es la Preeclampsia?
La preeclampsia es una patología que surge en el embarazo caracterizada, principalmente, por una hipertensión arterial. Además, la preeclampsia puede provocar daños en algunos órganos como en el hígado o el riñón, por ejemplo. Esta complicación gestacional suele aparecer a partir de la semana 20 de embarazo.
Existen casos, aunque menos frecuentes, en los que la mujer presenta preeclampsia cuando da a luz al bebé. Esto es lo que se conoce como preeclampsia postparto.
Es fundamental tratar lo antes posible la preeclampsia para evitar su evolución a eclampsia, lo que supondría un grave peligro para la vida tanto de la embarazada como la de su bebé.
Causas de la Preeclampsia
La principal causa de preeclampsia en el embarazo tiene que ver con un estrechamiento en los vasos sanguíneos que se forman en la placenta, la cual proporciona tanto nutrientes como oxígeno al bebé. No se sabe a ciencia cierta cuáles son las causas que provocan el surgimiento de la preeclampsia, por lo que prevenirla es complicado.
La causa exacta por la que surge la preeclampsia no se conoce. Algunos especialistas consideran que la preeclampsia puede ser derivada de trastornos autoinmunitarios, problemas vasculares, dieta o de los genes. Aunque el grupo de factores de riesgo de preeclampsia es amplio, la causa permanece aún sin aclarar. No se sabe por qué los vasos sanguíneos que nutren a la placenta se alteran. Se cree que puede existir múltiples causas desencadenantes.
Sin embargo, sí que se han identificado algunos factores de riesgo de sufrir este tipo de complicación durante la gestación de un bebé:
- Estar embarazada por primera vez.
- Haber sufrido preeclampsia en un embarazo anterior.
- Tener 35 años o más.
- Padecer de hipertensión antes del embarazo.
- Tener problemas de riñón.
- Sufrir algún tipo de trastorno autoinmune.
- Tener diabetes tipo 1 o tipo 2 antes del embarazo.
- Haber recurrido a métodos de embarazo asistido.
- Estar esperando más de un hijo.
Síntomas de la Preeclampsia
El principal problema de la preeclampsia es que sus síntomas no son fácilmente detectados por parte de la madre. De hecho, es posible incluso que se desarrolle de forma asintomática. En cada visita el médico toma la presión sanguínea y, si es necesario, se realiza una prueba de orina para demostrar si hay proteínas.
La detección de la preeclampsia se determina con la aparición de algunos síntomas claros, aunque la embarazada no se siente enferma.
Los síntomas de preeclampsia que justifican una visita al médico con el objetivo de confirmar o descartar su existencia son:
- Hinchazón excesiva de la cara o las manos y/o pies.
- Dolores fuertes de cabeza.
- Naúseas y vómitos excesivos.
- Mareo y/o pérdida del equilibrio
- Alteraciones de la vista (visión borrosa, visión doble o visión de lucecitas).
- Dolor intenso en la parte superior del abdomen o el hombro.
- Dificultad para respirar.
- Espaciamiento en la frecuencia de la micción o escasez en cantidad de la misma.
Además de estos síntomas principales, la preeclampsia puede ocasionar un buen número de trastornos en todos los órganos. Esta complicación gestacional se asocia a un déficit de la llegada de la sangre a los órganos maternos como el hígado, el cerebro, los riñones o la placenta y, por tanto, que no le lleguen bien los alimentos al bebé. Otra de las consecuencias de la preeclampsia es que puede producir desprendimiento de placenta.
Consecuencias y Riesgos de la Preeclampsia
Hasta ahora hemos mencionado que la preeclampsia es un riesgo del embarazo que puede afectar de forma negativa tanto a la madre como al feto, hasta incluso llegar a costarles la vida. Sin embargo, ¿cuáles son los peligros a los que ambos pueden tener que enfrentarse?
- La hipertensión es el principal peligro de la preeclampsia en el embarazo.
- El estrechamiento en los vasos sanguíneos de la placenta afecta a la tensión sanguínea de la madre, lo que hace que se desencadenen el resto de síntomas de la preeclampsia.
- El bebé puede verse afectado por este estrechamiento de los vasos, lo que puede hacer que reciba menos oxígeno y nutrientes de los que necesita para vivir, reduciendo su crecimiento.
- También es habitual que las mujeres con preeclampsia presenten un exceso de proteínas en los análisis de orina, así como niveles bajos de plaquetas en sangre, lo que se conoce como trombocitopenia o anemia hemolítica.
- La preeclampsia puede producir alteraciones en los riñones y su funcionamiento.
- Este problema de salud puede ocasionar daños en el hígado de la madre.
- También puede provocar un edema pulmonar, hecho que explica el síntoma de sensación de asfixia, ya que los pulmones pueden encharcarse por culpa de la preeclampsia.
La mayoría de los casos de preeclampsia responden a formas leves que no suelen tener consecuencias importantes durante el embarazo y la mayoría de las mujeres dan a luz a bebés sanos. Para evitar su evolución a formas más severas es fundamental el diagnóstico temprano (realizar las visitas de control gestacional programadas) y el tratamiento.
Tratamiento de la Preeclampsia
Al tratarse de un problema de los vasos sanguíneos de la placenta, el tratamiento para la preeclampsia se reduce a dos opciones: provocar el parto para que la placenta sea expulsada y comience la recuperación de la madre o intentar controlar sus síntomas hasta que llegue el momento más apropiado para el parto.
Estas medidas incluyen fármacos para hacer que la presión sanguínea disminuya y mantener un seguimiento continuo de la paciente y del bebé. En caso de tener preeclampsia, se debe seguir una dieta normal, sin restringir la cantidad de sal recomendada.
En algunos casos, como los de preeclampsia severa, puede ser necesaria la hospitalización y si existe el riesgo de convulsiones puede ser necesaria la administración de medicación sedante para prevenirlas (sulfato de magnesio). En caso de ser necesario adelantar el parto no tiene porqué ser mediante cesárea. No obstante, un parto por cesárea es más probable en las formas más graves y tempranas.
Si la situación no es tan grave, el médico puede usar un medicamento para provocar el parto y puede dar a luz de forma normal vía vaginal.
Una vez alcanzadas las 37 semanas de gestación, el bebé está lo suficientemente desarrollado para poder salir al mundo con altas garantías de supervivencia, pero en caso de no haber alcanzado dicha fase, serán muchas las variables a valorar.
El tratamiento de la eclampsia consiste en aumentar el flujo sanguíneo para que llegue correctamente al cerebro, sedar a la paciente y reducir su presión arterial. El tratamiento definitivo de la preeclampsia es la finalización del embarazo.
Preeclampsia Precoz
La preeclampsia precoz, también conocida como preeclampsia temprana, se refiere a la aparición de preeclampsia antes de las 34 semanas de gestación. Es una forma grave de preeclampsia que puede presentar mayores riesgos tanto para la madre como para el feto.
Esta forma de preeclampsia puede ser especialmente preocupante debido a que ocurre en una etapa más temprana del embarazo, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el feto. Puede llevar a un crecimiento deficiente del feto, parto prematuro, desprendimiento de placenta, restricción del crecimiento intrauterino, insuficiencia renal, síndrome HELLP (hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y plaquetas bajas) y otras complicaciones graves.
Tratamiento de la Preeclampsia Precoz
El tratamiento de la preeclampsia precoz, que es la aparición de preeclampsia antes de las 34 semanas de gestación, depende de la gravedad de la condición y la edad gestacional. El objetivo principal es proteger la salud de la madre y el feto, y prevenir complicaciones graves.
El tratamiento de la preeclampsia precoz puede variar según la gravedad de la condición y la edad gestacional, es individualizado y se debe adaptar a las necesidades y circunstancias específicas de cada mujer. Puede incluir reposo en cama, medicamentos para controlar la presión arterial, monitoreo frecuente del bienestar fetal, corticosteroides para maduración pulmonar fetal y, en casos más graves, la inducción del parto para proteger la salud tanto de la madre como del bebé.
¿Cómo Saber si Puedo Sufrir Preeclampsia Durante el Embarazo?
Si crees que puedes estar en riesgo o tienes inquietudes sobre la preeclampsia, es fundamental la consulta a tu especialista. El médico evaluará tu historial médico completo, realizará exámenes físicos y solicitará pruebas adicionales para determinar tu riesgo individual y brindarte la orientación adecuada.
Algunos factores comunes que se consideran factores de riesgo para el desarrollo de preeclampsia pueden incluir:
- Primer embarazo: Las mujeres que están embarazadas por primera vez tienen un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia.
- Antecedentes familiares: Si tienes antecedentes familiares de preeclampsia, es posible que tengas un mayor riesgo de desarrollarla.
- Historia personal de preeclampsia: Si has tenido preeclampsia en embarazos anteriores, tienes un mayor riesgo de padecerla nuevamente en embarazos futuros.
- Edad materna avanzada o edad adolescente: Las mujeres embarazadas mayores de 35 años o menores de 20 años pueden tener un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia.
- Embarazo múltiple: Si estás esperando gemelos, trillizos u otros embarazos múltiples, tienes un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia.
- Obesidad: Tener un índice de masa corporal (IMC) elevado antes del embarazo aumenta el riesgo de preeclampsia.
- Enfermedades crónicas: Si tienes condiciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, diabetes, enfermedad renal o enfermedad autoinmune, tienes un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia.
Ejemplos de Casos de Preeclampsia
Los siguientes ejemplos ilustran diferentes presentaciones de la preeclampsia, desde casos leves que pueden manejarse con medidas de control y seguimiento, hasta casos más graves que requieren intervenciones médicas más intensivas, como la inducción del parto o la cesárea de emergencia. Es importante destacar que la preeclampsia puede variar en su gravedad y síntomas, y cada caso debe ser evaluado individualmente por un profesional de la salud.
- Caso 1: María, de 32 años de edad y embarazada de 28 semanas, presenta presión arterial alta, hinchazón en las manos y los pies, así como proteína en la orina durante su visita prenatal de rutina. Después de una evaluación médica completa, se diagnostica con preeclampsia leve. Recibe recomendaciones de reposo en cama, monitoreo frecuente de su presión arterial y análisis de orina, y se le recetan medicamentos antihipertensivos para controlar la presión arterial.
- Caso 2: Laura, de 26 años de edad y embarazada de 32 semanas, experimenta dolores de cabeza intensos y persistentes, visión borrosa y malestar abdominal superior. Después de consultar a su médico, se le diagnostica preeclampsia grave. Debido a la gravedad de su condición y la amenaza para su salud y la del feto, se decide realizar una cesárea de emergencia para dar a luz a su bebé prematuramente y tratar la preeclampsia.
- Caso 3: Ana, de 35 años de edad y embarazada de gemelos de 30 semanas, muestra un aumento repentino de la presión arterial, proteína en la orina y disminución del crecimiento fetal en un ultrasonido de seguimiento. Después de una evaluación médica, se le diagnostica preeclampsia con restricción del crecimiento intrauterino.
