Santo para quedar embarazada: Tradición y fe en el catolicismo

En el catolicismo, la búsqueda de un embarazo a menudo se entrelaza con la fe y la devoción a ciertos santos y figuras religiosas. A lo largo de la historia, diversas tradiciones y creencias populares han surgido en torno a la fertilidad y la maternidad, ofreciendo consuelo y esperanza a las mujeres que desean concebir.

Santa Ana: Patrona de las mujeres y la fertilidad

Son muchas las tradiciones populares que rodean a la patrona de Dos Hermanas, Santa Ana. De hecho, la hermandad se encuentra celebrando el 500 aniversario de su fundación y la imagen, según los estudios del profesor Arquillo está datada del último tercio del siglo XIII. Las mujeres del pueblo, cuando el municipio no tenía la cantidad de habitantes con los que cuenta actualmente, cuando se desposaban se encomendaban a la Santa para engendrar y poder tener descendencia.

La hermana mayor de la hermandad, Eva María Ramírez, cuenta que «vienen muchas mujeres a pedir la gracia de la Santa, no sólo de Dos Hermanas sino de pueblos de alrededor y hasta de otras provincias. Además de encomendarse a ella, piden un poco de la tierra de la cueva donde fue encontrada y la pasan por su vientre». «Eso sí, siempre aclaramos y decimos que no es un amuleto sino que es cuestión de fe y oración», sentencia.

Por su parte, la hermandad asegura que cada vez se multiplican más las visitas a la Capilla con este fin y solamente le piden a quien persigue ser madre que, una vez nazca la criatura, vuelvan al templo para que sea presentada a Santa Ana dando en señal de agradecimiento. Aparte, queda inscrito en el denominado 'Libro de niños', que, pese al paso del tiempo, sigue creciendo.

«Hay parejas que después de más de diez años o doce casados han venido y han conseguido ser padres. Cuando parece que no puede ser, llegan aquí y lo logran aunque insisto en que hay que rezar y tener fe», explica la hermana mayor. Así, es muy fácil que las mujeres mayores cuenten cómo tienen una estampa suya en las cocinas para que no «se pegue el guiso o no se queme la comida, sino que la vigile». Y esto, han hecho que sus hijos, sobrinos, vecinos,… lo hereden. También, a quienes colocan una imagen tras la puerta de entrada para que proteja la casa.

Todas estas tradiciones las conocen bien, sobre todo, las mujeres mayores de Dos Hermanas y, desde la hermandad, se pretende que no se pierdan ya que forman parte del acervo cultural del municipio.

La Gruta de la Leche en Belén: Un lugar de peregrinación

La periodista italiana Marinella Bandini, que vive en Jerusalén, explica cómo crece la popularidad de este santuario. Está en Belén, no muy lejos de la iglesia de la Natividad. Según una leyenda que se contaba ya en el siglo VI, la Sagrada Familia se refugió en esa gruta durante la “matanza de los inocentes”, relatada en el segundo capítulo del Evangelio de Mateo.

La leyenda de la cueva dice que aquí la Virgen María amamantaba al Niño Jesús. Desde 1872, un santuario perteneciente a la Custodia franciscana de Tierra Santa se alza sobre la gruta. El edificio fue restaurado y mejorado en 2006.

Ya en el siglo VI, existía la práctica de raspar polvo blanco de la roca, considerado milagroso, y distribuido en pequeñas bolsas, entregándolo a peregrinos o enviándolo lejos, a Oriente y Occidente.

En la actualidad, el superior de los franciscanos en Belén es el sacerdote Luis Enrique Segovia. Hace 8 años que sirve en la Gruta de la Leche… la mitad tristemente marcados por los confinamientos del coronavirus y la guerra. «La gente viene a pedir el don de la maternidad y la paternidad, el regalo de la vida. No se trata sólo de [consumir] el polvo.

Las cartas de personas agradecidas llegan al santuario y ahora cubren por completo las paredes de la pequeña oficina de los frailes. Las cartas suelen estar acompañadas de fotos de niños cuyos nacimientos se atribuyen a la intercesión de Nuestra Señora de la Gruta de la Leche. «Algunos regresan en peregrinación y traen al niño«, explicó Segovia.

Entre los peregrinos en verano de 2019, antes de la pandemia, estuvieron Federica Crippa y su esposo Giacomo, una joven pareja que había sufrido la pérdida de dos hijos debido a abortos espontáneos en los primeros meses de gestación. Cuando llegaron a Belén, Federica estaba embarazada por tercera vez. “Cuando noté algo de sangrado, entré en pánico”, recordó. “La amiga que nos hospedaba sugirió que visitáramos la Gruta de la Leche”. La pareja rezó por la vida de su bebé. “Nuestras vidas están profundamente marcadas por la fe”, afirmó Federica.

Al regresar a Italia, el ginecólogo de Federica le prescribió reposo absoluto, confirmando un desprendimiento parcial de placenta que, sin embargo, se había estabilizado. La pareja continuó encomendándose a Nuestra Señora de la Gruta de la Leche, y en febrero de 2020 nació su hijo Giovanni. Dos años después, llegó un hermanito. «Nos gusta pensar que el nacimiento de Giovanni está conectado con la Gruta de la Leche.

Yo vivía en Roma y tenía una imagen de una escultura que representaba la huida a Egipto, con una oración detrás. La usaba cuando la gente me pedía que rezara para tener hijos. Cuando vine a Tierra Santa para un [mes de] descanso, una monja me dirigió a la Gruta de la Leche. Desde entonces, el P. Gaffurini ha estado dirigiendo a todas las parejas que le piden oraciones para tener hijos a la Gruta de la Leche.

“Todos los dones que Dios le dio a María, ella los comparte con nosotros. Esta es la razón teológica por la que esta devoción puede considerarse legítima y no como magia o superstición”, enfatizó. “Nos dirigimos a María y decimos: ‘Tú que disfrutaste las alegrías de la maternidad, comparte esta alegría con nosotros’.

Gaffurini lo ha visto incluso en su familia. Su sobrino Andrea y la pareja de éste, Francesca, deseaban profundamente tener un hijo, pero no lograban concebir. Durante un almuerzo familiar, el fraile les dio una bolsita con polvo de la Gruta de la Leche.

La chica lo contó así a Aciprensa: «Fue el 8 de diciembre de 2022. En enero tenía programada una cita para procreación médicamente asistida. El P. Giuseppe me contó la historia de la Gruta de la Leche y me dio el polvo. Cada día, bebía un vaso de agua con una pizca del polvo y recitaba la oración que le habían dado junto con él. “A finales de enero, cancelé mi cita para la procreación asistida porque estaba embarazada”. Nueve meses después, nació Giulio.

San Ramón Nonato: Protector de las embarazadas

La parroquia de San Ramón Nonato está dedicada al patrón de las embarazadas y parturientas. Según la historiografía cristiana, fue un niño que nació en la localidad leridana de Portell al comienzo del siglo XIII. El calificativo de nonato procede de la forma de su nacimiento: lo extrajeron del vientre de la madre fallecida.

El nombre de Ramón se eligió para esta parroquia en homenaje al que fuera obispo de Málaga, D. Ramón Buxarrais. El párroco explica: «Descubrí que algunos lugares de Latinoamérica eran muy devotos de este santo. Los primeros años, algunos se sorprendieron, pero ya son muchas las personas que vienen el 31 de agosto a la bendición de las embarazadas y sus hijos. Por ello, vimos muy apropiado albergar una imagen de Ntra. Sra.

El escultor, Raúl Trillo, es parco en palabras porque, como él mismo afirma, «las esculturas hablan por sí solas. El encargado de vestir esta imagen, Jesús Segado, explica: «Ahora estoy encantado con el resultado, aunque al principio me daba un poco de miedo, porque me dieron libertad total para diseñar.

La Virgen María: Un modelo de maternidad

María fue una mujer ejemplar y digna de imitar, que nos dejó enseñanzas muy importantes para nuestras vidas. Ella, siendo virgen, concibió por obra y gracia del Espíritu Santo (Mateo 1:18). Si bien el evangelio de Mateo nos dice que María concibió antes de juntarse con José, es porque posteriormente se juntó con José.

Además, el evangelio de Mateo utilizará el terminó «conocer», que es un verbo que en griego conlleva la idea de tener relaciones sexuales, que son normales en una pareja que viven casados: «Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.» (Mateo 1:25). Ella fue la madre de Jesús, no de Dios, ya que Dios no fue creado, ni tiene madre: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.» (Salmo 90:2).

El motivo por el que fue reconocida como bienaventurada tiene que ver con esto, es decir, porque tuvo fe: «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos» (Hebreos 11:1-2). María sería la primera madre del mundo que entregará su vida a Jesús, siendo salvada por la gracia de Dios: «Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador» (Lucas 1:47).

María invocaría el nombre del Señor para su salvación como dice el libro de Hechos 2:21, «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo». Necesitamos madres que invoquen el nombre del Señor, y que puedan experimentar esa salvación que transforma y que bendice a la familia. María fue una mujer especial por ser la madre de Jesús, y merece todo nuestro respeto y honores. Ella estuvo junto a la cruz, al igual que el apóstol Juan, cuando Jesús entregaba su vida por todos. Ella, estuvo orando junto a otros discípulos y los hermanos de Jesús el día de Pentecostés.

Como madre de Jesús hombre, busca la voluntad de Dios, dándonos un mensaje de mucha importancia. En el pasaje de Lucas 1:39-56, María eleva un cántico que se conoce como el «Magníficat». María no era una diosa, era una madre, y antes de conocer lo que supondría el poder de Dios, haciéndose efectivo en la venida del hijo que iba a tener, podría sentirse sucia e incompetente: «Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones» (Lucas 1:46-48).

Un ángel de Dios le hace el anuncio, pero además le plantea que Dios está con ella, que el Espíritu Santo ha de producir un milagro porque vendría el Salvador a través de ella. María halló gracia porque Dios le dio el privilegio de ser la madre de Jesús, y esto supuso que fuese muy favorecida, porque ella abrió el corazón a Dios.

Es importante recordar que estas tradiciones y creencias deben ser entendidas como expresiones de fe y esperanza, y no como métodos infalibles para lograr un embarazo. La ciencia médica ofrece diversas opciones para aquellas parejas que enfrentan dificultades para concebir, y es fundamental buscar orientación profesional en estos casos.

En la búsqueda de un embarazo, la fe puede ser una fuente de fortaleza y consuelo. Ya sea a través de la oración a Santa Ana, la visita a la Gruta de la Leche, la devoción a San Ramón Nonato o la inspiración en el ejemplo de la Virgen María, el catolicismo ofrece un espacio para la esperanza y la conexión con lo divino en el camino hacia la maternidad.

Oración a la Virgen de la Dulce esperanza para quedar embarazada

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