En la búsqueda de comprender la figura del diablo en la Biblia, es crucial explorar su presencia y evolución a lo largo de las Escrituras. A diferencia de lo que muchos podrían pensar, la mención del diablo no es tan frecuente como se cree, especialmente en las primeras etapas de la tradición israelita.
La caída de los ángeles rebeldes, por Pieter Bruegel el Viejo
La figura del diablo en el Antiguo Testamento
Inicialmente, en Israel, la figura del diablo era prácticamente desconocida. El mal se explicaba como voluntad de Dios, el único Señor absoluto de la vida y de la muerte, de la felicidad y de la desgracia. Incluso cuando se menciona a Satanás, este no es más que una especie de "fiscal" cuya tarea es poner a prueba a los seres humanos, pero siempre subordinado a Dios.
Así lo leemos, por ejemplo, en el libro de Job, donde es presentado como uno de los "hijos de Dios":
“Un día, los hijos de Dios se presentaron ante el Señor; entre ellos apareció también Satán” (Job 1,6), que venía de “dar vueltas por la tierra” (v.
La figura del diablo irá adquiriendo consistencia con el tiempo en la tradición de Israel, con la función de explicar el problema del mal.
El Diablo en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, la presencia del diablo se hace más notoria. El Apocalipsis de San Juan ya menciona los convulsos sucesos que llevaron al Diablo a habitar el Infierno.
Ilustración del Apocalipsis de San Juan
En el último libro del Nuevo Testamento, en el capítulo 13, se menciona el número 666, asociado al diablo. La traducción de uno de sus versículos indica: "Aquí está la sabiduría. El que tenga entendimiento, calcule el número de la bestia, porque es número de hombre; y su número es 666".
Una de las teorías más extendidas sobre el significado de estas palabras es la que apoya el teólogo Ian Boxall, de la Universidad Católica de América, cuyas palabras recoge la BBC. El experto habla sobre la posibilidad de que la intención de Juan de Patmos en la citada obra no fuera predecir el futuro del mundo, "sino atacar al Imperio romano, usando eventos contemporáneos y tradiciones apocalípticas antiguas".
Además, señala que en la antigüedad eran muy comunes los acertijos. En los alfabetos griego y hebreo, cada letra equivale a un número. Al sumar las que componen un nombre, se obtiene una cifra. Según esta explicación, "bestia" no haría referencia al diablo, sino que podría ser una manera de evitar mencionar a un emperador cuya historia se asocia a la tiranía, la persecución de los cristianos y un gran incendio en Roma.
Si Dios creó a Satanás perfecto, ¿de dónde proviene el mal?
Asmodeo: Un demonio en la tradición bíblica y talmúdica
Un ejemplo de figura demoníaca en la tradición bíblica es Asmodeo. Según la obra literario hebrea llamada ‘Libro de Tobías’, Asmodeo vive enamorado de Sara, esposa de Abraham tal y como relata la Biblia. Cada vez que esta se casa, acaba matando a su esposo. Tras siete asesinatos, Tobías pide ayuda al arcángel Rafael para que los efectos del demonio no le lleguen a él y este le dice que tiene que arrancarle el corazón, los riñones y el hígado a un pez y cocerlos en unas brasas.
Asmodeo no puede resistir el hedor y huye hacia Egipto, donde fue encadenado de por vida. En el Talmud, código civil y religioso judío, Asmodeo fue atrapado por el rey Salomón, quien le obligó a construir el Templo de Jerusalén.
Incluso hay una leyenda que dice que el monarca se intercambió en varias ocasiones por el diablo, viviendo cada uno en la piel del otro de forma temporal. Pero aquí no acaba la cosa. Hay quienes afirman que Asmodeo fue el padre del mago Merlín; otros lo presentan como el rey de todas las figuras demoníacas; también se le asoció carnalmente con Lilith después de que esta abandonase a Adán, con quien engendraría miles de demonios.
En la Edad Media se le estableció como representante del pecado de la lujuria. Como hemos visto, son diversas las historias que asocian a Asmodeo con el deseo carnal hacia mujeres, razón de peso para que acabase siendo asociado a la lujuria. Por tanto, él es el culpable de actos impuros, tanto de pensamiento como de voz y acción, y el instigador del adulterio, la fornicación, el sadismo, la prostitución, el fetichismo, la pornografía o la masturbación, entre otros.
Además, disfruta con la infidelidad y la destrucción de parejas. A nivel físico, este demonio es corpulento, con colores vibrantes. Se dice que quienes lograron verlo, lo describieron como un hombre atractivo y con muy buenos modales, una fachada para atraer a sus víctimas y llevarlas a cometer los pecados asociados a la carne.
Cuando se mostraba tal y como era, su aspecto cambiaba mucho: era un monstruo con garras y cojo, algo producido por su caída del cielo. Se le ha representado con tres cabezas: una de oveja, otra de toro y una última de hombre que escupe fuego. El cuello de dragón y la cola de serpiente completan su repulsiva fachada.
Representaciones artísticas y culturales
La figura demoníaca de Asmodeo ha suscitado mucho interés a lo largo de los años, sobre todo en artistas que lo han retratado o que lo han incluido como personaje en sus obras literarias y audiovisuales. “El diablo cojuelo”, de Luis Vélez de Guevara, está inspirada en este él, y también aparece en la novela de ‘Los misterios de Si-Fan’, de Sax Rohmer.
Además. Uno de los cuadros de Francisco de Goya recibió el nombre de Asmodeo en el inventario que se realizó en 1829. Esta figura satánica aparece también en apps, videojuegos, series como ‘Supernatural’ y, más recientemente, en la película ‘El exorcista del Papa’ protagonizada por Russell Crowe.
Asmodea, una de las pinturas negras de Francisco de Goya, representa una escena con la figura de Asmodeo
La tentación de Jesús
La tentación en el desierto de Lucas (4,1-13) está íntimamente vinculado a la escena del bautismo y con la lista genealógica, porque precisamente Jesús es sometido a prueba en cuanto Hijo de Dios. La secuencia narrativa de Lucas depende del orden establecido por Marcos (1,12-13), en el que al episodio del bautismo sigue la escena de la tentación.
Lucas omite detalles con los que Marcos termina su narración global de las tentaciones. En Marcos, la tentación queda en una generalidad abstracta, mientras que Lucas utiliza materiales provenientes de “Q” para especificar la naturaleza concreta de las tentaciones, igual que Mateo (cf.
El orden de las tentaciones en Mateo es la siguiente: 1. Desierto; 2. Alero del templo; 3. Montaña altísima. Lucas, por su parte, establece un orden distinto: 1. Desierto; 2. Visión de todos los reinos del mundo; 3.
Según Joseph Fitzmeyer “una de las dificultades, a la hora de explicar este episodio de la tentación de Jesús, radica en la determinación exacta de su origen. La narración presenta sucesivas escenas como si hubieran tenido lugar entre Jesús y el diablo únicamente. ¿Cómo pudo la comunidad primitiva, o los propios evangelistas, tener acceso a esa información?
El relato de marcos revela un conocimiento global de la tentación diabólica, que se prolongó durante cuarenta días, pero ignora absolutamente los detalles concretos que aportan los otros dos evangelistas. En cuanto a la finalidad de las tentaciones “hoy todos los exégetas piensan que se trata de tentaciones de orden mesiánico, en cuanto ordenadas a poner en apuros a Jesús en su cualidad de Mesías.
Las tentaciones la interpretan como una experiencia espiritual de Jesús, puesta en forma de parábola para la instrucción de los fieles”2. “Jesús lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán y era conducido por el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre” (Lc 4,1-4).
