En algunos artículos de divulgación científica se pueden encontrar cuestiones relacionadas con las capacidades sensoriales y cognitivas del feto: ¿Es capaz de soñar? ¿Cómo responde a los estímulos externos? ¿Puede sentir dolor o vivir experiencias que lo traumaticen?
El desarrollo del cerebro se inicia desde el principio del embarazo pero no finalizará hasta años después del nacimiento. Por supuesto, aunque no funcione todavía plenamente, el desarrollo cerebral en el útero es crítico para el resto de nuestra vida, y es un proceso muy delicado que debe producirse de forma perfecta. Sabemos que pequeñas desviaciones pueden hacer que las sofisticadas funciones cerebrales no se desarrollen plenamente en el futuro.
Así, la nutrición materna y fetal adecuadas, un entorno relajado, evitar una exposición a ruido elevado o estrés físico, la ausencia de tabaco o alcohol... son factores importantes para el correcto desarrollo del feto.
Desarrollo embrionario y fetal durante el embarazo.
¿Puede el Feto Sentir Dolor o Traumatizarse?
Un tema de preocupación habitual en referencia a la capacidad sensitiva del feto es la posibilidad de que pueda sentir dolor. Recordemos que las reacciones reflejas no se consideran dolor, que científicamente se define como experiencia subjetiva que requiere conciencia, y como hemos razonado no tenemos evidencia científica que indique que esto sucede en vida fetal.
Por otro lado, las conexiones cerebrales que conducen el dolor hasta la corteza se forman desde la semana 24, aunque sabemos que no funcionan adecuadamente hasta las 32 semanas.
¿Puede el feto “traumatizarse”? De nuevo, no existe la más mínima evidencia de que las conexiones que regulan la conciencia funcionen, más bien al contrario. Por tanto, cualquier afirmación en este sentido se basa en pseudociencia, en definitiva, suposiciones u opiniones personales.
Como hemos razonado, sí que es cierto que un entorno agresivo, desnutrición, drogas... producen programación fetal, es decir, afectan de forma importante a la forma en que el cerebro se construye y funciona, y esto tendrá repercusiones en sus capacidades futuras.
Con las dudas que tenemos sobre su estado de conciencia y una falta de experiencias sensoriales, se hace difícil pensar que un feto “sueñe” tal como entendemos nuestros sueños. Por ejemplo, no es hasta su nacimiento que el bebé ve la luz por primera vez, y empieza a responder a estímulos de tipo visual, que aún tardará mucho tiempo en saber interpretar.
Realmente, el futuro bebé pasa la mayor parte del día en un estado cerebral parecido al sueño del bebé. Aunque se mueve con frecuencia, incluso dormido, estos movimientos reflejan actividad de la parte básica del cerebro, no de la corteza.
Hay evidencia científica de que tanto la música y los sonidos agradables, como los sonidos elevados y desagradables, influyen en direcciones opuestas en un cerebro en desarrollo. Sabemos también la gran influencia que tiene el entorno familiar, la forma de hablarle al bebé, los sonidos que escucha en casa... en el desarrollo de niños de tan sólo pocos meses. Desde el tercer trimestre el desarrollo cerebral empieza a ser sensible a la exposición a sonidos, en un sentido positivo o negativo.
Pero recordemos que esto es así de forma muy general. Recordemos también que un feto duerme 20 horas al día, y que por otra parte el sonido llega al útero de forma atenuada. Por tanto, seguro que escuchar a Mozart en el embarazo es bueno, pero como el conjunto de una vida equilibrada, y sobre todo en un ambiente de afecto familiar.
Desarrollo de los Sentidos en el Feto
El feto experimenta en el útero un mundo de sensaciones y responde a los estímulos externos. Cada sentido (vista, oído, olfato, tacto...) se desarrolla a su propio ritmo. Es bonito experimentarlo con él y estimularlo dentro de la tripa de la madre.
Tacto
El primer sentido que desarrolla el embrión humano es el tacto. Estar en contacto o cerca de los órganos de la madre (como la pared del útero), o incluso estar en contacto con las distintas partes de su propio cuerpo, contribuye a estimular al feto.
La primera señal de sensibilidad aparece en torno a las siete semanas alrededor de la boca. En la semana 11ª de embarazo, las plantas de sus pies y sus genitales muestran una gran sensibilidad, y ya a las 12 semanas se amplía a toda la superficie del cuerpo, salvo la coronilla y la espalda.
Hacia la mitad del embarazo, toda la piel y las mucosas reaccionan plenamente ante la estimulación táctil. A partir del sexto o séptimo mes, si se toca la cara con las manos acerca la cabeza hacia ellas, abre la boca y se chupa el dedo.
El feto también detecta las leves variaciones de temperatura que se producen en el útero y las vibraciones cuando, por ejemplo, la madre va en un autobús.
Gusto y Olfato
Los sentidos del gusto y el olfato están muy relacionados y en el cerebro se perciben de una forma muy similar. Las sensaciones que siente el futuro bebé son el resultado de cómo huelen y cómo saben las sustancias que contiene el líquido amniótico.
A la sexta semana ya es reconocible la lengua y sus papilas gustativas comienzan a formarse una semana después. En el segundo mes ya tiene formada la boca y es capaz de abrirla y de tragar algo de líquido amniótico. A partir del tercer mes su sistema gustativo ya está activo y en torno al cuarto mes es capaz de distinguir diferentes sabores.
A las siete semanas los nervios y la membrana olfatoria también están formados y a partir de la 12ª semana la nariz está preparada para percibir todo tipo de olores. En el útero el feto se familiariza con olores procedentes de los alimentos y las sustancias que consume la madre.
Oído
Oído fetal y desarrollo auditivo.
El oído es el sentido que alcanza un mayor desarrollo intrauterino. Su formación comienza ya durante las primeras semanas. Desde el final del sexto mes, el oído ya está en su sitio y completamente formado.
Sin embargo, el feto ya puede percibir sonidos procedentes de la madre o del exterior desde algunas semanas antes, concretamente desde la 16ª, y reacciona a ellos acelerando el ritmo cardíaco y la frecuencia de los movimientos corporales.
El oído interno está totalmente desarrollado a partir de la mitad del embarazo y el feto puede percibir los latidos del corazón de su madre, los ruidos intestinales durante la digestión, el paso de la sangre a través del cordón umbilical.
Al final del sexto mes es sensible a los sonidos externos y lo manifiesta mediante movimientos: se sobresalta con los portazos, se agita o se calma según la música que escucha su madre.
Estimulación auditiva prenatal
Vista
En torno a los 22 días de gestación en el embrión empiezan a hacerse evidentes unos pequeños surcos que poco a poco darán lugar a la estructura ocular. Al sexto mes de embarazo, sus párpados empiezan a separarse y al séptimo ya los abre por completo, ya que en este momento el globo ocular ya tiene su estructura definitiva.
En el octavo mes es sensible a la luz, lo que significa que sus pupilas se contraen o dilatan dependiendo de la intensidad lumínica, y también abre los ojos cuando está despierto y los cierra cuando está dormido (la mayor parte del tiempo).
Hacia el cuarto mes de gestación sus ojos muestran cierta sensibilidad a la luz. Puede apreciar si un fuerte estímulo luminoso (el sol, por ejemplo) atraviesa la pared uterina y el líquido amniótico y reacciona cambiando de posición para protegerse de la luz cuando le molesta.
El Sexto Mes de Embarazo: Cambios y Desarrollo
El sexto mes de embarazo comprende las semanas 21 a 24 de gestación. En este momento, el desarrollo del feto se encuentra en un estado muy avanzado, ya que se ha superado la mitad de todo el proceso.
A los 6 meses llegamos al final del segundo trimestre, que suele ser el más cómodo para la embarazada. Los cambios se siguen sucediendo tanto para la madre como para el bebé, que ya adquiere una posición fetal en el útero.
Los cambios más evidentes en este momento del embarazo son el aumento en peso y longitud del bebé. De media, a los 6 meses de embarazo, el bebé puede pesar en torno a los 750 g y medir hasta 35 cm.
Su cuerpo está cada vez más proporcionado y va adquiriendo una forma más humana, especialmente en los rasgos faciales, pues ya empiezan a formarse pestañas y cejas. Es más o menos durante el sexto mes de embarazo cuando el bebé puede llegar a abrir los ojos y es capaz de responder a ciertos estímulos visuales.
El oído, que ya había comenzado a desarrollarse el mes anterior, se perfecciona durante estas semanas y ya puede distinguir la voz de otras personas además de la de su madre. Otro sentido que sigue evolucionando es el del gusto. Al final de este mes ya se han formado las papilas gustativas, lo cual permite al bebé comenzar a distinguir sabores, dado que ya puede tragar e ingerir el líquido amniótico.
Semanas Clave del Sexto Mes
- Semana 21: La actividad del bebé empieza a ser frenética.
- Semana 22: El sistema límbico del bebé se encuentra en pleno desarrollo, permitiéndole experimentar cambios en su estado de ánimo.
- Semana 23: La piel del feto comienza a adquirir un color más pálido.
- Semana 24: El bebé aprende a abrir y cerrar los ojos.
Estimulación Fetal: ¿Cómo Promover el Desarrollo?
Diversos estudios sugieren que es posible promover el desarrollo del cerebro del niño antes de nacer. Tiene que enseñarle al bebé que estos estímulos tienen un significado relacionado al presentarlos en un contexto coherente y repetitivo.
La ex Decana del Colegio de Obstetras del Perú, Rosa Elena Lara Valderrama, refiere que el cerebro humano está formado por células, las mismas que forman redes y conexiones; éstas a su vez, forman nuevas conexiones neuronales cada vez que se estimula al cerebro de manera adecuada.
Según Lara Valderrama, "más que la estimulación, lo importante es el trato y los mensajes de aceptación o rechazo que recibe el feto. Los bebés que han sido queridos desde antes de nacer suelen ser plácidos y felices.
Recomendaciones para un Embarazo Saludable
Durante el embarazo, es fundamental mantener una alimentación saludable y equilibrada. Además, se recomienda:
- Aumentar el aporte de zinc en la dieta.
- Evitar las comidas muy grasas o en conserva, así como las bebidas dulces.
- Practicar técnicas de relajación y ejercicios respiratorios.
- Comenzar a buscar centros donde impartan sesiones y clases de preparación para el parto.
