¿A los cuántos meses de gestación nacen los bebés?

Tu médico o un test de farmacia te lo acaba de confirmar: ¡estás embarazada! Una de las primeras incógnitas que te gustará desvelar es la fecha en la que vas a dar a luz. Pero, ¿es posible saber exactamente cuándo será tu parto?

Aproximadamente, el periodo gestacional abarca 9 meses, aunque los especialistas prefieren contabilizar la gestación por semanas. El embarazo humano dura una media de 40 semanas, que pueden traducirse también en meses, unos 9 (o bien 10 meses lunares de 28 días). La gestación de un niño supone 280 días aproximadamente: el tiempo que dura un embarazo puede variar mucho de una mujer a otra y llegar incluso hasta la semana 42.

La primera gran aventura del ser humano transcurre en unas 40 semanas, el tiempo aproximado de una gestación. En estas semanas, madre y bebé viven un viaje alucinante que les llevará al momento del parto a través de todas las fases del desarrollo fetal.

En este artículo vamos a ver los últimos cambios que se producen entre las semanas 33 y 37, en las cuales tanto el organismo de la madre como el del feto se preparan para el momento del parto. Puede que estos cambios se produzcan antes o después, dependiendo de si tu embarazo es pretérmino o postérmino.

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Cálculo de la fecha prevista de parto (FPP)

Calcular la fecha prevista de parto (FPP) es sencillo. Solo hay que conocer el primer día de tu último periodo menstrual antes de quedarte embarazada. La fecha prevista de parto (FPP) es una fecha estimada por los ginecólogos. En teoría es prácticamente imposible saber con exactitud cuándo nacerá el bebé. Es un cálculo a grandes rasgos.

Una de las primeras cosas que todas las mujeres hacen al enterarse de que están embarazadas es calcular la fecha en la que sale de cuentas, es decir, la fecha en la que hay más probabilidad de dar a luz. Sin embargo, no es posible calcular con exactitud a las cuantas semanas nace un bebé, pues no todos los embarazos duran 40 semanas exactas. De hecho, desde la semana 37 hasta la 42 (5 semanas de diferencia) se considera que un bebé puede nacer.

Alrededor del 4% de los bebés nacen en la fecha estimada de parto. Esto supone un porcentaje muy bajo. La mayoría de los recién nacidos que llegan al mundo lo hacen en torno a la semana 40 de gestación (pocos días antes o pocos días después). El embarazo no es una ciencia exacta. También se considera normal, no obstante, que un bebé nazca en la semana 42.

Como ya te hemos comentado, la fecha y semana del parto es solo una estimación. Como hemos comentado, no hay una respuesta exacta a la pregunta de a las cuantas semanas nace un bebé.

Desde un punto de vista médico es muy relevante conocer el tiempo de embarazo, que técnicamente denominamos “edad gestacional”. Se considera que el embarazo ha llegado a término cuando el feto está preparado para nacer sin necesitar ayuda. En términos médicos, el embarazo, y por tanto el parto, es “a término” entre las semanas 37 y 42 de embarazo. Esta franja de más de un mes nos da una idea de lo amplia que es la normalidad en la duración del embarazo. Así, un parto se puede producir entre los ocho meses y medio a los nueve meses y medio y lo consideraremos normal.

Solamente un 5% de los bebés nacen en la semana 39.

El nacimiento a término es un concepto médico que hace referencia a los partos que ocurren entre las 37 y 42 semanas completas de gestación, momento en el cual el desarrollo fetal se considera óptimo para un alumbramiento seguro. El nacimiento a término ocurre cuando el bebé nace dentro del rango ideal de tiempo establecido para una gestación completa, es decir, entre las semanas 37 y 42 de embarazo. Un nacimiento atérmino es crucial para garantizar que el bebé tenga las mejores condiciones posibles para adaptarse al ambiente extrauterino. Los órganos y sistemas del recién nacido están completamente formados, lo que minimiza los riesgos de complicaciones médicas.

Factores que influyen en el momento del parto

Pero, ¿qué puede hacer que un bebé nazca antes o después de la semana 37? El tamaño, su colocación dentro del útero materno, el estado de la placenta, la actividad diaria de la madre o si la madre es primeriza o no.

Como acabamos de contarte, hay distintos factores que pueden intervenir en la fecha en la que un bebé decide nacer:

  • Número de embarazos: Es habitual que el primer embarazo se alargue más allá de las 40 semanas. A partir del segundo embarazo, el tiempo de gestación suele aproximarse más a la estimación de 280 días.
  • Tiempo de implantación del óvulo: una vez que el óvulo es fertilizado, el embrión suele tardar unos 7 días en implantarse en el endometrio y empezar la gestación.

Al margen de estos datos, aún no hay ningún estudio concluyente sobre si otros factores como el consumo de alcohol y tabaco, el sangrado durante el embarazo o el sexo del bebé pueden influir en la fecha del parto. El 70% de las madres primerizas dan a la luz entre la semana 40 y la semana 41 de gestación. Todas las fases del parto primerizo se dan de forma más lenta.

Una de cada 10 mujeres embarazadas tiene un parto prematuro o pretérmino. Un parto prematuro puede producirse por distintas causas, como sobredistensión del útero, infecciones por bacterias, diabetes o sobrepeso, entre otras. Estar embarazada de gemelos. Tener un índice de masa corporal muy bajo o demasiado alto. Tanto la excesiva delgadez como la obesidad son factores de riesgo.

Cuando el embarazo se alarga más de 42 semanas, hablamos de gestación prolongada, y existe riesgo de que la placenta cause algunos problemas de respiración y alimentación en el feto.

Cuando un bebé nace con menos de 37 semanas puede tener problemas para sobrevivir sin recibir ayuda más allá del calor de la madre y la leche materna. Son los bebés prematuros. Este límite es importante porque determina el momento de embarazo en el que si el parto se inicia, los médicos pueden recomendar medidas para intentar evitarlo, y en caso de no ser posible detenerlo, el parto se debe producir siempre con un pediatra preparado.

Por debajo de las 37 semanas se considera una gestación o parto pretérmino, mientras que pasada la semana 42 se habla de un embarazo prolongado.

Cuando el embarazo dura más de 42 semanas, existe un cierto riesgo de que la placenta, que está cerca de su fase final de vida, cause problemas respiratorios y de alimentación en el feto. Aunque normalmente la placenta está programada para dejar de funcionar por encima de la duración normal del embarazo, en ocasiones “envejece” antes de tiempo. En general, a partir de las 42 semanas existe un pequeño riesgo de que la placenta falle, y por este motivo es común inducir el parto para evitar riesgos a la madre y el feto.

Es importante recordar que la definición de “embarazo prolongado” es relativa según las características de cada gestación.

Sin embargo, en algunas mujeres el parto puede alargarse hasta las 42 semanas, a partir de la cual se hablaría de embarazo a postérmino, mientras que en aproximadamente en el 10% de los casos, se produce un embarazo a pretérmino, antes de las 37 semanas, en los que podría ocurrir alguna complicación si el bebé no ha finalizado su desarrollo.

Cuando un embarazado pasa de la semana 40 sin que la embarazada note indicios de que el parto se acerca es normal que el estrés y la impaciencia comiencen a aparecer. Sin embargo, es importante saber que es algo habitual. Un embarazo que se alarga más allá de la semana 40 no se considera tardío, pero sí el que pasa de la semana 42. El 5% de los embarazos llegan a ser tardíos. El retraso fisiológico es otra de las causas de los embarazos tardíos. Esto ocurre cuando el óvulo, después de fecundado, tarda más de lo previsto en anidar en la mucosa del útero.

Precisamente porque las fechas son relevantes para saber si el embarazo está entre las 37 y 42 semanas es importante saber su duración real. La mejor manera de calcularlo es la ecografía de primer trimestre, que tiene una precisión muy superior a la fecha de última regla. La precisión es mayor por dos motivos. En primer lugar, aunque parece difícil equivocarse, la realidad es que una proporción de mujeres pueden tener pequeños errores en la fecha de la última regla. Estos factores combinados pueden hacer que en ocasiones un embarazo tenga una duración real de hasta 10 días de diferencia en relación a lo que se calcula por la última regla. Está demostrado que corregir la duración del embarazo, y sobre todo, la fecha estimada de parto, mediante la ecografía, evita decisiones equivocadas.

No tengas prisa en dar a luz.

Ahora que ya sabes la duración aproximada de un embarazo y cómo calcular la fecha de parto, recuerda que cada embarazo es distinto y que hay muchos factores que pueden influir en él. Si quieres información más detallada sobre el embarazo y su evolución semana a semana, puedes consultar nuestra Guía del embarazo.

Cambios en el organismo del feto (semanas 33-37)

Durante este último mes, el bebé se encuentra prácticamente desarrollado por lo que su aumento de peso será de unos 250 gramos a la semana, aunque es normal que disminuya en las últimas semanas antes del parto. En la semana 37, cuando el bebé ya ha llegado a término, pesa aproximadamente 3 kilogramos y mide unos 50 centímetros. A continuación, veremos qué le ocurre al feto durante estas últimas semanas.

Cambio de posición

En el 96% de los embarazos, el bebé comienza a prepararse para el momento del parto y uno de los cambios esenciales que se produce es su cambio de posición. El feto encaja su cabeza en el canal del parto, es decir, entre los huesos de la pelvis. Esto permite que la mayoría de los bebés nazcan mediante un parto vaginal. Aunque de manera general esto suele ocurrir en las últimas semanas, en algunas madres no primerizas, este cambio de posición puede ocurrir al inicio de las contracciones justo antes del parto.

Preparación de los pulmones

Durante este último mes las glándulas adrenales que se encuentran en los riñones comienzan a producir una mayor cantidad de hormonas corticoides. Estas hormonas son esenciales para que los pulmones puedan ejercer su función y el bebé respire desde el momento en el que nace. Debido a esta alta concentración de corticoides, es normal que el bebé comience a presentar movimientos respiratorios, aunque aún no haya aire en sus pulmones.

Desarrollo de los órganos

A partir de la semana 33 casi todos los órganos están prácticamente desarrollados. Sin embargo, es a partir de la semana 34 cuando su oído comienza a reconocer sonidos familiares, sobre todo la voz de la madre. Además, a partir de la semana 35 el feto comienza a sacar la lengua, lo que es un instinto natural esencial para poder alimentarse una vez que nace.

Crecimiento de las uñas

Las uñas del bebé acaban de formarse durante este último mes, pudiendo sobrepasar la yema de los dedos. Por ello, en algunas ocasiones los recién nacidos presentan pequeños arañazos en la cara o en otras partes de su cuerpo.

Cambios en su piel

Durante el embarazo, su piel está cubierta de un vello muy fino que la protege denominado lanugo. Es durante estas últimas semanas cuando este vello comienza a desprenderse, de forma que los bebés comienzan a adquirir el tono de piel rosado que observamos al nacer. Además, en estas últimas semanas, comienza a formarse una pequeña capa de grasa debajo de su piel, esencial para que puedan mantener una temperatura corporal adecuada tras el parto.

Cambios en el organismo de la madre (semanas 33-37)

Ganancia de peso y molestias

Como hemos visto anteriormente, el feto apenas gana peso durante estas últimas semanas, por lo que el peso de la madre tampoco se verá aumentado en exceso. Además, la madre notará el cambio de posición del feto por diferentes motivos:

  • En primer lugar, el cambio de posición hace que la tripa de la mujer se encuentre más baja.
  • Mientras que la presión que podía sentir anteriormente en el estómago y el tórax desaparece, pudiendo sentir un alivio a la hora de respirar, desde que se produce el cambio de posición del feto es común que sienta una presión sobre la vejiga, ocasionando ganas de orinar con más frecuencia. Es importante tener en cuenta que sentir dolor o escozor al orinar no son molestias comunes, sino que pueden ser signos de infección urinaria, por lo que ante la presencia de cualquiera de estos síntomas es esencial acudir al especialista para evitar complicaciones.
  • Este cambio de posición y el gran tamaño del feto hace que tenga menos espacio para moverse, por lo que puede que el bebé no de patadas o se mueva de la misma manera que en los meses anteriores. Sin embargo, a pesar de este espacio reducido, es esencial que la madre siga notando al bebé, ya que seguirá realizando pequeños movimientos.

Síndrome del nido

Algunas mujeres en este último mes presentan el síndrome del nido, es decir, una necesidad persistente de ordenar y limpiar la casa o preparar con todo detalle la habitación del futuro miembro de la familia. Se trata de un instinto natural para tener todo preparado cuando el bebé llegue a su nuevo hogar. Sin embargo, en algunas ocasiones esto puede suponer demasiado estrés para la madre, por lo que es esencial buscar apoyo familiar y dejarse ayudar.

Varices y calambres

Las varices y los calambres pueden ocurrir en cualquier momento del embarazo, sin embargo, en estas últimas semanas suelen ser más frecuentes. En general no presentan complicaciones, aunque si pueden causar una pesadez y dolor en las piernas, que es donde más aparecen. Algunos consejos para intentar prevenir su aparición son evitar el sobrepeso o descansar en una postura en la que las piernas se encuentren por encima de las caderas. Uno de los métodos más eficaces para evitar su aparición es realizar ejercicio durante el embarazo, que además puede mejorar otras patologías asociadas al embarazo.

Contracciones de Braxton Hicks

Estas contracciones suelen comenzar unas 2 semanas antes del parto, no son dolorosas y se presentan a intervalos irregulares. Es esencial diferenciarlas de las contracciones del parto, que son dolorosas, regulares y su frecuencia va aumentando con el paso del tiempo. En el caso de presentar contracciones, es esencial controlar su frecuencia para determinar si es necesario acudir al hospital, ya que no en todos los casos se presentan este tipo de contracciones. Las contracciones de Braxton Hicks ayudan a preparar al organismo de la madre al parto, ya que promueven que el cuello uterino comience a dilatarse.

Dilatación del cuello del útero

Cuando se produce la dilatación del cuello del útero, puede ocasionar la pérdida del tapón mucoso, una sustancia grisácea y densa en la que pueden aparecer pequeños hilos de sangre. Este tapón se encuentra en el extremo del cuello uterino y su principal función es proteger al feto, por lo que a partir de su pérdida se desaconseja darse baños o ir a piscinas, ya que además de provocar una mayor dilatación del útero, pueden ser un foco de infecciones que afectarían directamente al feto. La pérdida de este tapón no indica que sea el momento del parto, sino que este se acerca. Además, en algunas ocasiones esta dilatación del cuello del útero puede dar lugar a un pequeño y leve sangrado, que, aunque en la mayoría de los casos no es dañino, es esencial acudir al especialista para descartar cualquier complicación.

Rotura de la bolsa amniótica

Esta rotura se conoce coloquialmente como “romper aguas”, y es el indicio de que el momento del parto ya ha llegado, por lo que habrá que acudir al lugar donde hayas planeado dar a luz. De manera general, una vez que la bolsa amniótica se ha roto, comenzarán las contracciones de manera intensa y dolorosa. Sin embargo, en aproximadamente el 15% de los embarazos se produce una rotura de la bolsa amniótica y no se presentan contracciones, lo que se denomina rotura prematura de membranas. Esto puede suponer un riesgo de infección para el bebé, por lo que, si tras 12 horas desde la rotura no se ha producido una dilatación, generalmente será necesario inducir el parto.

Las últimas revisiones

Durante el embarazo es esencial que las madres acudan a todas las revisiones médicas para asegurarse de que el embarazo no presenta complicaciones. Durante el último trimestre, las revisiones se realizan con mayor frecuencia y es esencial que en ellas las madres resuelvan todas sus dudas o miedos.

Entre las semanas 35 y 37 se realiza un exudado vaginal, además de pruebas hematológicas, comprobando que la madre no presente ninguna infección que pudiese ser perjudicial para el bebé. Además, en el caso de existir alguna infección, es esencial conocerlo de antemano para tomar las medidas adicionales que fueran necesarias durante el parto, como por ejemplo el uso de antibióticos.

La última ecografía suele realizarse entre las semanas 34 y 36, aunque en algunas ocasiones puede realizarse otra antes del parto. En cuanto a la monitorización fetal, según las Directrices de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología en los embarazos de bajo riesgo no es totalmente necesaria, por lo que será el especialista quien decida en cada caso que tipo de monitorización fetal se realizará.

Tabla resumen de las Semanas 33-37 de gestación

A continuación, se presenta una tabla resumen de los principales hitos que ocurren entre las semanas 33 y 37 de gestación, tanto en el feto como en la madre:

Semana de GestaciónCambios en el FetoCambios en la Madre
Semana 33Huesos siguen alargándose y ensanchándose.Posible sensación de adormecimiento y hormigueo en las manos.
Semana 34Oído comienza a reconocer sonidos familiares.Sensación de ahogo o dificultad para respirar profundamente.
Semana 35Comienza a sacar la lengua.Sistema nervioso del bebé sigue madurando.
Semana 36Piel se alisa, pierde vello y vermix.Útero aumenta 15 veces su tamaño original.
Semana 37Llegada a término (si nace en esta semana).Prueba del estreptococo.

En este último mes de embarazo pueden aparecer preocupaciones y miedos ya que un nuevo miembro de la familia está a punto de llegar.

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