7 Semanas de Embarazo Sin Embrión: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

El embarazo anembrionario, también conocido como huevo huero, es una condición en la que el saco gestacional se desarrolla, pero el embrión no se forma o deja de desarrollarse en las primeras semanas de gestación. Se trata de la pérdida temprana del embarazo durante el primer trimestre (hasta la 12+6 semanas desde el último periodo menstrual). En este artículo abordaremos qué es un embarazo anembrionario, sus síntomas, su diagnóstico y las opciones de tratamiento.

¿Qué es el Embarazo Anembrionario?

Un embarazo anembrionario ocurre cuando, tras la fecundación del óvulo, se forma un saco gestacional sin embrión en su interior. Una gestación anembrionada, también conocido como huevo huero, es un tipo de embarazo en el cual se desarrolla un saco gestacional vacío, sin la existencia de un embrión en su interior. El óvulo ha sido fecundado por el espermatozoide, y tras implantarse en la cavidad uterina, hay un desarrollo anormal en el que únicamente da lugar al saco gestacional. En palabras más simples: es como si fuera un embarazo sin bebé.

Este tipo de embarazo se debe, en la mayoría de los casos, a alteraciones cromosómicas en el embrión, que impiden su desarrollo adecuado.

Desarrollo Embrionario Normal

Tras producirse la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide se forma un embrión que multiplica sus células hasta llegar al estadio de blastocisto, el cual tiene una capa periférica de células que conforman el trofoectodermo, y un pequeño conglomerado de células llamada masa celular interna.

Una vez el blastocisto se ha implantado en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Es el proceso conocido como gastrulación.

Cuando las células de los discos embrionarios no se desarrollan correctamente, no se da inicio a la especialización de las células y formación de los tejidos, y se produce lo que se conoce como huevo huero.

De esta forma, las capas celulares que forman la bolsa gestacional siguen creciendo por un tiempo indeterminado y secretan gonadotropina coriónica humana (hCG). Por eso, el test de gestación seguirá siendo positivo en ausencia del embrión.

Causas del Embarazo Anembrionario

Las causas de la gestación anembrionada son variadas y, en ocasiones, difíciles de identificar. La causa exacta de los embarazos anembrionarios es difícil de determinar.

En el 80% de los casos, las causas del embarazo anembrionado son las alteraciones cromosómicas en el óvulo y/o espermatozoides, que generan un error en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario.

La única causa bien identificada de aborto son las alteraciones genéticas, es decir, las anomalías cromosómicas del embrión. La incidencia de cariotipo fetal anormal es del 90% en embarazos anembrionados.

Alteraciones cromosómicas: La causa más frecuente de un embarazo anembrionado son las anomalías cromosómicas o genéticas que ocurren en el momento de la fecundación. Estos errores pueden estar presentes en el óvulo o en el espermatozoide y pueden llevar a la detención del desarrollo embrionario. Algunas de las alteraciones cromosómicas más comunes incluyen las trisomías, monosomías o poliploidías.

Anomalías cromosómicas: como la trisomía autosómica, que representa el 30% de todos los abortos espontáneos.

Otra de las causas es la división anómala del embrión después de la fecundación.

Alteraciones hormonales: Los desequilibrios hormonales también pueden jugar un papel crucial en la aparición de una gestación anembrionada, y es que las hormonas son esenciales para la correcta implantación y desarrollo del embrión. Un desequilibrio hormonal puede afectar a la capacidad del embrión para desarrollarse adecuadamente o también puede impedir que el útero proporcione un entorno adecuado para su desarrollo.

Edad: A medida que las mujeres envejecen, la calidad de sus óvulos tiende a disminuir, lo que aumenta la probabilidad de problemas genéticos y, en consecuencia, de sufrir un embarazo anembrionado.

Implantación deficiente: Otra causa potencial del embarazo anembrionado es una alteración en la implantación del óvulo fecundado en el útero.

Síntomas del Embarazo Anembrionario

Una de las dificultades de detectar un embarazo anembrionario es que, en sus primeras etapas, suele presentar síntomas similares a los de un embarazo normal. Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc.

A pesar de la ausencia de un embrión en desarrollo, el cuerpo de una mujer puede continuar mostrando signos de embarazo debido a la presencia del saco gestacional y a la producción de hCG. Estos síntomas pueden incluir la falta de menstruación, náuseas, sensibilidad y cansancio.

Sin embargo, estos síntomas pueden desaparecer repentinamente, cuando el embrión deja de crecer y los niveles hormonales disminuyen. Con el tiempo, si el cuerpo detecta que no hay un embrión en desarrollo, estos síntomas pueden disminuir.

Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de embarazo como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos.

Los principales síntomas por los que se suele consultar son el sangrado vaginal y/o dolor leve tipo calambre. El sangrado y el dolor abdominal durante el primer trimestre de embarazo son bastante comunes.

Mediante exploración física se puede observar la presencia o no de restos de sangra o coágulos en el canal vaginal.

Diagnóstico del Embarazo Anembrionario

La detección de una gestación anembrionada generalmente se realiza durante las primeras etapas del embarazo, casi siempre en el primer trimestre.

El embarazo anembrionario puede diagnosticarse por medio de una ecografía, donde se observa un saco embrionario vacío o lleno de líquido, pero no se observa un embrión. El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco.

Mediante la realización de una ecografía en etapas tempranas de la gestación, en la actualidad, podemos detectar estos embarazos anembrionarios, incluso antes de que se produzca el sangrado vaginal. Mediante ecografía transvaginal, podemos detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación. El diagnóstico de embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarnos en establecer el diagnóstico de huevo huero.

El embarazo anembrionado se refiere a un embarazo no viable en el que por ecografía transvaginal se aprecia un saco gestacional intrauterino vacío, no contiene vesícula vitelina ni embrión. La vesícula vitelina es la primera estructura que puede identificarse en el saco gestacional.

El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:

  • El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
  • La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste.
  • Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.
  • Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.

Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido.

En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.

Métodos de Diagnóstico

  • Ecografía transvaginal: Este tipo de ecografía permite obtener imágenes detalladas del interior del útero. Durante la ecografía el ginecólogo buscará el saco gestacional. En un embarazo normal, el embrión debería ser visible en el interior del saco gestacional a partir de las 6-7 semanas de gestación.
  • Análisis de los niveles de hCG: La hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) es una hormona producida durante el embarazo que se puede medir a través de análisis de sangre y orina. En un embarazo evolutivo normal, los niveles de hCG aumentan de manera constante durante el primer trimestre. Sin embargo, en una gestación anembrionada, los niveles de hCG pueden no aumentar tal y como se esperaría.
  • Síntomas físicos: A pesar de la ausencia de un embrión en desarrollo, el cuerpo de una mujer puede continuar mostrando signos de embarazo debido a la presencia del saco gestacional y a la producción de hCG. Estos síntomas pueden incluir la falta de menstruación, náuseas, sensibilidad y cansancio. Sin embargo, con el tiempo, si el cuerpo detecta que no hay un embrión en desarrollo, estos síntomas pueden disminuir.
  • Historial médico y exploración física: Factores como antecedentes de abortos espontáneos, edad materna avanzada, y problemas de salud subyacentes pueden aumentar la sospecha de una gestación anembrionada.

Tratamiento del Embarazo Anembrionario

EMBARAZO ANEMBRIONICO

Tras el diagnóstico del embarazo anembrionado habrá que conseguir la expulsión vía vaginal de este embarazo no viable.

Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Después se produce un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.

Una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.

Una vez realizado el diagnóstico, si no se expulsa naturalmente, se procederá a la evacuación uterina.

Opciones de Tratamiento

  • Observación y espera: En determinados casos, el médico puede recomendar esperar para ver si el cuerpo es capaz de expulsar el saco gestacional por sí mismo. Este proceso puede llegar a demorarse durante varias semanas, y en todo este tiempo se realizará un seguimiento detallado para asegurar que no haya complicaciones.
  • Tratamiento médico: El uso de determinados medicamentos, siendo algunos de los más comunes el misoprostol y la mifepristona, puede facilitar la expulsión del saco gestacional. Tratamiento médico mediante la administración de misoprostol.
  • Cirugía: Si el tratamiento médico fracasa, o si se prefiere una resolución más inmediata, puede llevarse a cabo un legrado uterino. Este procedimiento quirúrgico consiste en raspar las paredes del útero para extraer y evacuar el saco gestacional. Legrado después del diagnóstico por ecografía.

¿Qué esperar después de un Embarazo Anembrionario?

El embarazo anembrionario representa alrededor del 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre.

La principal consecuencia para la paciente es la pérdida del embarazo, ya sea por:

  • Aborto natural, produciéndose la expulsión y sangrado vaginal.
  • Legrado después del diagnóstico por ecografía.

Es posible que la mujer no sepa que ha tenido un embarazo anembrionado, ya que se produce el aborto, pero puede confundirse con la menstruación.

Se trata de la pérdida temprana del embarazo durante el primer trimestre (hasta la 12+6 semanas desde el último periodo menstrual).

Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión.

Un embarazo anembrionario acaba en un aborto espontáneo, lo cual puede tener un impacto emocional significativo. Pasar por un embarazo anembrionario puede ser una experiencia emocionalmente difícil. El embarazo anembrionario tiene un impacto emocional que no debe subestimarse. Muchas mujeres no hablan de sus pérdidas gestacionales. Sin embargo, todas lo experimentan con un mayor o menor grado de ansiedad y estrés.

Factores como la edad materna avanzada, alteraciones cromosómicas y antecedentes de abortos previos pueden aumentar el riesgo de su aparición.

Posibilidad de Repetición

Es posible que se repita el embarazo anembrionario dos veces, aunque no es lo normal. El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad. Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras. La paciente podrá quedarse embarazada sin ningún problema tras recibir el tratamiento oportuno que requiera su caso concreto.

Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto. El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna.

En caso de que fuera recurrente y se repitiera varias veces de manera consecutiva, convendría llevar a cabo un estudio genético en la pareja para determinar la causa que impide el desarrollo embrionario.

Prevención

En términos de prevención, no hay estrategias establecidas para evitar esta condición. Sobre todo, es importante recordar que es un proceso de “control de calidad” natural, en el cual el propio cuerpo detecta problemas como malformaciones o anomalías genéticas y que no significa que no podamos tener un embarazo saludable más adelante.

Si estás planeando un embarazo (tanto si has sufrido un embarazo anembrionario como si no) es importante llevar una alimentación saludable, realizar ejercicio físico adecuado y evitar el tabaco y el alcohol.

Mantener una salud general óptima. Evitar el consumo de sustancias nocivas como el tabaco, el alcohol o las drogas.

Si estás embarazada, o crees que puedes estarlo, debes acudir al médico si experimentas cualquier cambio inusual.

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Preguntas Frecuentes

¿Es lo mismo embarazo molar que embarazo anembrionario?

No es lo mismo. Una gestación anembrionada es una gestación en la cual se produce el saco gestacional, la placenta, pero no se desarrolla el embrión. Este tipo de embarazo se suele diagnosticar a las 6-7 semanas de gestación. En ocasiones, los embarazos anembrionarios se manifiestan por sangrado, pero en la gran mayoría no dan síntomas, y se diagnostica al hacer la ecografía del primer trimestre.

Es en este momento ecográfico donde se encuentra un saco gestacional, un trofoblasto, pero no se identifica ningún embrión. El tratamiento suele ser un legrado farmacológico o quirúrgico.

En cambio, la enfermedad molar es una tumoración de la placenta. En este tipo de gestación tampoco se identifica el embrión y se produce un crecimiento no controlado de la placenta. Los síntomas suelen ser sangrado, en algunos casos expulsión por la vagina de tejido molar (racimos de uva), y por sintomatología muy importante de náuseas o vómitos, debido a que la hormona del embarazo se eleva desmesuradamente.

¿Cuánto dura el embarazo anembrionado?

Un embarazo anembrionario es una de las causas más frecuentes de aborto espontáneo y suele ocurrir en el primer trimestre de gestación.

¿Cuáles son los síntomas de un embarazo anembrionado?

Los síntomas iniciales de un embarazo anembrionado son iguales que en una gestación normal. La mujer sentirá cansancio, presentará náuseas o notará molestias en sus pechos.

Sin embargo, a medida que la hormona beta hCG vaya disminuyendo, los síntomas típicos de la gestación comienzan a desaparecer y surgen otros nuevos asociados al aborto como, por ejemplo, dolor pélvico y sangrado vaginal.

¿Es posible tener un embarazo anembrionado tras una FIV?

Desgraciadamente sí. El embarazo anembrionado puede suceder tanto si la gestación ha sido de manera natural o mediante un tratamiento de reproducción asistida.

Sin embargo, el hecho de haber tenido un huevo huero o embarazo anembrionado una vez no significa que se vaya a volver a repetir necesariamente.

¿Se puede predecir un embarazo anembrionado?

Aunque es muy difícil predecirlo, existe un aumento en la frecuencia de abortos espontáneos con la edad materna, sobre todo a partir de los 40 años. El embarazo anembrionado también se ha asociado con niveles bajos de ácido fólico y vitamina B o K en la mujer.

¿Puede tener lugar un huevo huero sin sangrado?

Sí. Puede suceder que haya un embarazo anembrionario sin sangrado antes de que ocurra el aborto, pero finamente la mujer presentará un manchado.

¿Cuándo se puede producir un nuevo embarazo después de un embarazo anembrionario?

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es esperar 6 meses antes de intentar concebir nuevamente.

Sin embargo, hay bastantes especialistas que indican que la mujer puede volver a quedar embarazada pasados unos 3 meses desde un aborto o embarazo anembrionario si se encuentra preparada para ello.

¿Puedo tener un test de embarazo positivo si tengo un huevo huero?

La respuesta es sí. Aquellas mujeres que sufran un embarazo anembrionado pueden obtener un resultado positivo en la prueba de embarazo. Además, durante el primer trimestre de gestación, la mujer podrá presentar síntomas como náuseas, cansancio, vómitos, es decir, los síntomas habituales al inicio del embarazo.

Pese a que no existe embrión dentro del saco embrionario, las células de la placenta siguen produciendo hormona hCG. Como consecuencia de la existencia de esta hormona, el test de embarazo sigue saliendo positivo.

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