Semana 40 y 2 Días de Embarazo: Síntomas y Preparación para el Parto

Llegar a la semana 40 de embarazo es un momento de gran emoción y anticipación. Esta es la última semana considerada como embarazo a término, lo que significa que el bebé está completamente desarrollado y listo para nacer en cualquier momento. Sin embargo, es común que muchos embarazos se extiendan hasta la semana 41 o 42. En este artículo, exploraremos los síntomas, el desarrollo del bebé y los consejos para afrontar esta etapa final con tranquilidad.

Desarrollo del Bebé en la Semana 40

Al final de la semana 40, finalmente saldrás de cuentas, es decir, alcanzas la fecha que calculó tu médico basándose en tu último período y en las mediciones ecográficas. Es posible que tu bebé ya haya nacido, o que te esté haciendo esperar unos días. La mayoría de los bebés están listos para nacer 38 semanas después de la concepción, que es cuando ya están equipados con todo lo que necesitan para sobrevivir por sí mismos fuera del útero.

El bebé en la semana 40 suele pesar alrededor de 3 a 3,5 kilos y medir entre 48 y 52 centímetros. Sus órganos están totalmente formados y listos para funcionar por sí mismos. Tu bebé mide unos 51 cm, por lo que ya ha alcanzado el tamaño para nacer. Si quieres imaginarte como sería sostenerlo en tus brazos, piensa en una calabaza muy grande y acertarás.

Durante las últimas semanas, tu bebé ha cogido tanto peso en forma de reservas de grasa que ésto ahora representa alrededor del 15 % de su peso corporal. En la semana 40, su hígado también absorbe más almidón proveniente de tu torrente sanguíneo, que su cuerpo convertirá en glucosa, una forma de azúcar, cuando nazca. Esa glucosa se liberará después en la sangre. La primera leche que producirás, conocida como calostro, aporta a tu bebé importantes anticuerpos para completar el desarrollo de su sistema inmunitario.

Justo antes de nacer, tu bebé ya no tendrá suficiente espacio en el útero. Se retraerá en posición fetal, con la cabeza hacia abajo sobre la parte inferior de la pelvis, y esperará.

El parto es un proceso emocionante y a la vez exigente para tu bebé. Comenzó con las contracciones falsas de las últimas semanas, que han hecho que las cosas se vuelvan muy incómodas ahí dentro.

Antes de que su cabeza, la parte más grande de su cuerpo, pueda pasar a través de tu vagina, tu bebé tiene que girar 90 grados. Una vez que tu bebé se haya girado, su cabeza será visible desde la entrada de tu vagina y el aire del mundo exterior que ahora acaricia su fontanela lo estimulará para que inicie su primera respiración.

Esto suele ir acompañado de su primer grito y una mirada de terror en su rostro, pero a la vez significa que ha sobrevivido a la parte más crítica del nacimiento. Todavía tienen que salir los hombros (tendrás que empujar lo más fuerte posible unas cuantas veces), pero una vez que estén fuera, el resto de su cuerpo se deslizará hacia fuera fácil y rápido.

Medidas del Bebé en la Semana 40 de Gestación

El periodo gestacional está a punto de acabar y solo falta el momento del parto. En este instante, el tamaño del bebé se puede comparar con el de una sandía. Un bebé en la semana 40 de embarazo mide alrededor de 48 cm de largo y pesa entorno a los 3.400 gramos. Esto es solo una media, ya que habrá bebés más grandes y más pequeños.

  • Esqueleto: Endurecido
  • Órganos: Todos desarrollados
  • Sistema digestivo: Todavía inmaduro
  • Huesos del cráneo: No unidos completamente
  • Posición: Lo más normal es que esté en posición cefálica
  • Vérnix caseoso: Tan solo está presente en los pliegues del bebé

En relación al movimiento, el bebé se sigue moviendo ligeramente en la semana 40 de gestación. Por ello, si la madre no nota ningún movimiento del bebé durante esta semana, lo recomendable sería que acudiera a urgencias.

Síntomas de la Madre en la Semana 40

En la semana 40, la madre puede sentir una mezcla de cansancio físico y ansiedad emocional. El peso acumulado también puede provocar dolor lumbar y dificultad para dormir. Los síntomas pueden variar enormemente en términos de gravedad y ubicación en la última semana del embarazo, ya que tu cuerpo se enfrenta a un nuevo reto y a un gran esfuerzo. Los síntomas más característicos en esta semana están directamente relacionados con el inminente parto.

El cóctel de hormonas hace que tu cuerpo trate de limpiarse, lo que puede resultar en una sensación de náuseas, posibles vómitos y/o diarrea. Las contracciones intestinales involucradas en la diarrea estimulan las contracciones del útero, y las contracciones irregulares del útero también pueden desencadenar la diarrea. Los dos mecanismos están íntimamente relacionados.

Otro signo frecuente es la expulsión del tapón mucoso, una sustancia espesa que protege el cuello del útero y que al desprenderse indica que el parto está próximo.

Cuando comience el parto, las contracciones te causarán dolor de estómago y una intensa sensación de tirantez en el abdomen. Estas ocurrirán inicialmente a intervalos irregulares unas horas antes de que finalmente se vuelvan más intensas y ocurran más regularmente. Es aquí cuando tu cuello uterino se dilata, lo que puede causar sangrado.

Una vez que las contracciones se producen de manera regular, aproximadamente cada cinco minutos y a una intensidad entre media-fuerte y fuerte, avisa a tu matrona o haz que tu pareja te lleve al hospital. Debes tener el teléfono contigo en todo momento, para poder llamar a tu matrona, a tu pareja, a tu familia o a cualquier otra persona cuando llegue el momento.

Síntomas Comunes en la Semana 40

  • Cansancio y molestias
  • Dolores de espalda
  • Calambres en las piernas
  • Secreción de calostro
  • Ardores
  • Expulsión del tapón mucoso
  • Contracciones uterinas (reales y de Braxton Hicks)

También es importante prestar atención a cualquier signo de un posible desencadenamiento de trabajo de parto. Uno de los acontecimientos que puede tener lugar en la semana 40 de embarazo es la expulsión del tapón mucoso, provocando un flujo vaginal de color rosáceo.

No hay que olvidar las contracciones uterinas, tanto reales como las de Braxton Hicks. En cualquier caso, si la mujer siente contracciones en su útero durante esta semana, lo mejor será acudir al hospital lo antes posible, al igual que si se rompe la bolsa amniótica, es decir, rompe aguas.

PREPARACION PARA EL PARTO, EJERCICIOS, RESPIRACION, PUJO, |Ginecóloga Diana Álvarez

Alimentación y Actividad Física en la Semana 40

Durante la semana 40, la alimentación debe enfocarse en mantener la energía y el bienestar de la madre, además de facilitar la digestión. Es recomendable optar por alimentos ricos en proteínas magras, como pollo, pescado o legumbres, que aportan fuerza para el parto. Los hidratos de carbono complejos, como arroz integral, avena o pan de cereales, ayudan a mantener niveles de energía estables.

Aunque el cansancio y el peso acumulado pueden dificultar el movimiento, mantenerse activa en la semana 40 trae múltiples beneficios. Algunas mujeres recurren a ejercicios específicos con la pelota de pilates, que permiten balancear la pelvis y aliviar la presión en la espalda baja. Eso sí, cualquier actividad debe realizarse sin forzar el cuerpo.

Cuidados y Consejos para la Semana 40

Descansa y relájate todo lo que puedas. Esto aydará en el nacimiento del bebé y hará que las contracciones sean más intensas.Aunque tengas contracciones, puedes comer. Come ligero y en pequeñas cantidades, y no te olvides de beber. Dar a luz requerirá mucha energía y líquidos. Si lo deseas, lleva un pequeño bocadillo cuando salgas de camino al hospital. No te preocupes si te sientes agotada entre las contracciones. Puedes aprovechar para dormir un poco. Puede que creas que no es posible, pero si puedes ¡hazlo!

Llegados a la semana 40, es recomendable tener todo listo para acudir al hospital en cualquier momento. También resulta útil revisar el plan de parto, si se ha elaborado, para compartirlo con el equipo médico. En la semana 40, muchas mujeres comienzan a sentir contracciones más intensas, aunque aún no sean regulares. En embarazos sin complicaciones, mantener relaciones sexuales en la semana 40 suele ser seguro. Sin embargo, lo más importante es la comodidad de la madre.

En esta etapa también puedes sentir muchas más contracciones Braxton Hicks y, además, éstas pueden durar más o ser más incómodas. Algunas veces, cuando comienzan a venir muy seguidas, podrías creer que el parto ya ha empezado. Quizás también sientas que tienes más flujo vaginal que antes. Si ves que tiene huellas de sangre o es rosado y mucoso puede que estés expulsando el tapón mucoso que sella el útero, y esto significa que ¡probablemente el parto esté muy cerca!

No dejes que te agobien con frases como “se está retrasando”. Es posible que de repente te quieras poner a limpiar los baños enérgicamente, organizar el cuarto del bebé u ordenar la casa. Según los expertos, este impulso es probablemente la manifestación moderna de lo que se conoce como el instinto ancestral y casi animal de "anidar", es decir, de preparar "el nido" o tu hogar para acoger a tu bebé.

Monitoreo Fetal en la Semana 40

Los controles médicos en esta etapa son más frecuentes y exhaustivos. El especialista suele realizar un monitoreo fetal para comprobar que el bebé recibe suficiente oxígeno y que el ritmo cardíaco es adecuado. Si es un embarazo sin riesgo, lo más habitual es que la monitorización fetal se realice en la semana 40 de gestación. Se trata de una prueba sencilla e indolora a través de la cual se evaluar el bienestar del bebé.

La monitorización fetal también se conoce como test basal no estresante, ya que no se ejerce ninguna tensión sobre el bebé. La duración de esta prueba suele ser de 20-30 minutos aproximadamente y no requiere ninguna preparación previa por parte de la embarazada. Para ello, se colocan dos sensores sobre la barriga de la mujer y se sujetan con unas correas elásticas. Por esta razón, este momento también se conoce popularmente como acudir a correas.

Uno de los sensores se encarga de registrar posibles contracciones del útero; mientras que el otro analiza el latido cardíaco.

Resultados de la Monitorización Fetal

  • Patrón reactivo: Significa que el bebé está bien y se citará a la madre en unos 3 días para repetir la prueba.
  • Patrón no reactivo: Se volverá a medir en 20-30 minutos y si el resultado sigue siendo el mismo, entonces se llevarán a cabo otras pruebas de control fetal. En ocasiones, se decidirá inducir el parto o realizar una cesárea en función de cada situación particular.

No obstante, si el resultado de la monitorización fetal es no reactivo no quiere decir que el bebé corra riesgo. Tal vez únicamente esté dormido y, por eso, el patrón fetal sea no reactivo.

El Parto: Etapas y Consideraciones

Si vas a tener un parto vaginal, cuando llegue el momento pasarás por tres etapas antes de conocer a tu pequeño. Durante la primera etapa, que consta de dos fases (parto temprano y parto activo), el cuello uterino empezará a dilatarse. Notarás contracciones que comienzan en la zona de la espalda y se desplazan hacia el vientre, que son las responsables de que el bebé baje hacia el canal de parto.

Cuando el cuello uterino esté completamente dilatado (10 cm), habrás pasado a la segunda etapa del parto. En este momento te animarán a empujar para que el bebé atraviese el canal del parto y salga al mundo. Esta parte suele ser un poco más rápida, ya que dura entre media hora y tres horas, pero puede ser más exigente y dolorosa que la etapa inicial.

Por último, después de dar a luz a tu bebé, llegarás a la tercera y última etapa del parto: el momento de expulsar la placenta. Es probable que sigas sintiendo contracciones mientras la placenta se desprende del útero y sale, pero estarás menos incómoda que al dar a luz.

No todas las madres dan a luz a través de la vagina. Es posible que se te programe una cesárea o que el médico decida que lo mejor es hacer una cesárea cuando ya estés de parto.

Las Fases del Parto

  1. Fase de Apertura: El cuello del útero se abre. Esta fase normalmente es la más larga. Si las contracciones aparecen cada 5-7 minutos, si duran 30-60 segundos y se vuelven más intensas, ha llegado el momento de ir al hospital.
  2. Fase de Transición: El cuello del útero se abre por completo. Pueden aparecer mareos y temblores.
  3. Fase de Expulsión: La embarazada ahora puede "empujar" activamente durante las contracciones del parto. Con ayuda de los músculos abdominales, la respiración y la "emisión de tonos", la mujer ayuda a seguir expulsando al bebé.

Si no hay motivos médicos que digan lo contrario, es muy bueno colocar al bebé en el pecho de su madre directamente después del parto.

Consideraciones Adicionales

Es normal que en esta semana sufras periodos de insomnio constante, lo que aumentará tu cansancio. Es una buena semana para consultar con un especialista sobre las diferencias entre los distintos tipos de contracciones. Si tu bebé se demora, es normal sufrir ansiedad y estrés. En esta semana tu médico puede programar el parto, pero mientras tanto, sigue atenta a las señales posibles de parto.

Si estás embarazada de 40 semanas y no tienes señales de parto, ¿por qué no te haces la pedicura, ves una película o lees un libro? También puedes aprovechar este tiempo para dormir hasta tarde y echarte alguna que otra siesta. Una vez que nazca el bebé, estarás de guardia las 24 horas del día y pasará un tiempo antes de que puedas sacar tiempo para ti.

Cuando llegue el momento, deja que tu acompañante te ofrezca su apoyo. Puede hacerte compañía, ayudarte a medir las contracciones y darte un masaje relajante que te ayude a olvidar cualquier dolor o molestia. Tal vez quieras aprovechar este momento para hablar de algunos temas más complejos, como quién cortará el cordón umbilical.

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