¡Has llegado a la semana 40 de embarazo! Esta etapa final puede venir acompañada de diversas sensaciones y molestias. Es importante estar atenta a las señales de tu cuerpo y saber diferenciar entre los síntomas normales y aquellos que requieren atención médica.
¿Qué está pasando en la semana 40?
- Movimientos del bebé: Cada vez se mueve menos dentro de tu útero, aunque sigues notando sus patadas. Si llevas más de una hora sin notar que se mueve dentro, estimúlalo golpeando la tripa suavemente para despertarle, bebiendo un zumo o tomando unas galletas. El aporte de glucosa hará que el bebé empiece a moverse.
- Contracciones: Puedes empezar a notar cada vez más contracciones, aunque hay embarazadas que llegan a la semana 40 sin contracciones.
- Pérdidas de orina: Cuidado con las pérdidas de orina, porque pueden confundirse con una bolsa amniótica rota.
Recuerda que el embarazo se considera "a término" a partir de la semana 37, por lo que tu hijo o hija está completamente desarrollado y listo para poder vivir sin ayuda fuera del vientre de la madre.
Síntomas Comunes en la Semana 40
Es normal que la madre se sienta cansada y con muchas molestias durante la semana 40 de gestación, además del deseo porque nazca su bebé. Otros síntomas durante la semana 40 de gestación son los dolores de espalda, los calambres en las piernas, la secreción de calostro, los ardores, etc.
Además, debes estar atenta a cualquier signo de un posible desencadenamiento de trabajo de parto. Uno de los acontecimientos que puede tener lugar en la semana 40 de embarazo es la expulsión del tapón mucoso, provocando un flujo vaginal de color rosáceo.
No hay que olvidar las contracciones uterinas, tanto reales como las de Braxton Hicks. En cualquier caso, si la mujer siente contracciones en su útero durante esta semana, lo mejor será acudir al hospital lo antes posible, al igual que si se rompe la bolsa amniótica, es decir, rompe aguas.
¿Cómo diferenciar las contracciones?
Aquí tienes unos consejos para saber distinguir entre una contracción y los dolores naturales asociados al embarazo:
- Una contracción es una tensión del útero.
- Si las contracciones uterinas rítmicas, cada vez más intensas, de 2 a 10 minutos durante 30 minutos, y no ceden aunque te tumbes o te sientes, deberás acudir a urgencias.
Dolor en el Bajo Vientre: Causas Comunes
Durante el embarazo, es común experimentar dolor en el bajo vientre. Estas molestias pueden ser causadas por diversos factores:
- Dolores de ligamentos: El útero se mantiene en los huesos pélvicos mediante ligamentos. Cuando el útero crece, estos ligamentos se estiran, causando tirones, pinchazos o incluso la sensación de descargas eléctricas.
- Contracciones de Braxton Hicks: Estas contracciones preparan el útero para el parto y pueden causar tensión en la parte inferior de la barriga.
- Cambios hormonales: La hormona relaxina, que se propaga a la altura de la pelvis, favorece la distensión de los tejidos, ligamentos y tendones, lo que puede provocar tirones.
- Molestias intestinales: La mayor lentitud de la digestión durante el embarazo puede favorecer dolores tipo flato o gas retenido.
En muchos casos, las molestias son producidas por "tirones" en los ligamentos del útero producidos por el crecimiento del mismo. Este tipo de molestias pueden notarse en cualquier momento, aunque son muy típicas del primer trimestre, y pueden recordar o ser similares al típico "dolor de regla" asociado a la menstruación.
A partir del quinto-sexto mes de embarazo, las molestias abdominales pueden ser provocadas por contracciones. Normalmente las contracciones se distinguen bien de otro tipo de dolores por sus características, pero en algunos embarazos de primerizas pueden confundir.
¿Cuándo preocuparse por el dolor abdominal?
Es importante tener en cuenta que, ante la persistencia de un dolor abdominal durante las primeras semanas del embarazo, que no cede y que se intensifica con el tiempo, es necesario acudir a una valoración médica urgente para que realicen un correcto diagnóstico y tratamiento.
Si el dolor abdominal se acompaña de sangrado vaginal, podría tratarse de una amenaza de aborto. En estos casos, una valoración inicial por un especialista puede facilitarnos un diagnóstico.
En el tercer trimestre, un dolor abdominal intenso y repentino, junto con sangrado y contracciones fuertes, podría indicar un desprendimiento prematuro de placenta, lo que pone en riesgo al bebé y a la madre.
Las infecciones de orina son comunes en el embarazo y pueden causar dolor abdominal bajo, ardor al orinar y necesidad frecuente de ir al baño. Es necesario proporcionar un tratamiento antibiótico adecuado.
Aunque una mujer esté embarazada, puede presentar dolor en la zona de la tripa por causas médicas que no estén en relación con su embarazo, como una apendicitis, un cólico biliar o un cólico ureteral.
Ante la presencia de dolor abdominal en una gestante, hay que hacer una valoración completa, tanto de la gestación como de su estado médico general, y valorar todos los órganos y las posibles alteraciones que puedan ocasionar el dolor.
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Monitorización Fetal en la Semana 40
Si es un embarazo sin riesgo, lo más habitual es que la monitorización fetal se realice en la semana 40 de gestación. Se trata de una prueba sencilla e indolora a través de la cual se evalúa el bienestar del bebé.
La monitorización fetal también se conoce como test basal no estresante, ya que no se ejerce ninguna tensión sobre el bebé.
La duración de esta prueba suele ser de 20-30 minutos aproximadamente y no requiere ninguna preparación previa por parte de la embarazada. Para ello, se colocan dos sensores sobre la barriga de la mujer y se sujetan con unas correas elásticas. Uno de los sensores se encarga de registrar posibles contracciones del útero; mientras que el otro analiza el latido cardíaco.
Resultados de la Monitorización Fetal
- Patrón reactivo: Significa que el bebé está bien y se citará a la madre en unos 3 días para repetir la prueba.
- Patrón no reactivo: Se volverá a medir en 20-30 minutos y si el resultado sigue siendo el mismo, entonces se llevarán a cabo otras pruebas de control fetal. En ocasiones, se decidirá inducir el parto o realizar una cesárea en función de cada situación particular.
No obstante, si el resultado de la monitorización fetal es no reactivo no quiere decir que el bebé corra riesgo. Tal vez únicamente esté dormido y, por eso, el patrón fetal sea no reactivo.
¿Qué hacer para aliviar las molestias?
Todas estas situaciones implican ciertas incomodidades y molestias para la mujer embarazada. Igual de importante es conocer bien qué puede pasar en el preparto como saber de qué modo actuar en este momento y si se puede hacer algo para convertirlo en algo más llevadero.
- Descanso: El primer método para reducir los dolores de una embarazada es el descanso.
- Hidratación: Durante el día, bebe mucha agua.
- Pausas: Si tienes que estar de pie durante un tiempo determinado, no te olvides de hacer pausas si es posible.
- Cinturón de embarazo: Puedes llevar un cinturón de embarazo que te aliviará la espalda y los ligamentos.
- Postura: Cuando estés sentada, lo mejor es mantener la espalda bien recta y los pies bien apoyados en el suelo.
- Ejercicios suaves: Caminar una hora al día, bajar escaleras, ejercicios con pelota suiza...
El Final de la Aventura: Semanas 41 y 42
Si aún no tienes contracciones o tu dilatación se ha estancado, te inducirán el parto porque el bebé necesita nacer ya. Intenta mantener la calma todo lo posible y ver el lado bueno de las cosas.
Recuerda que después de largos meses de espera, la fecha prevista para tu parto llega. A veces los bebés no nacen en esta semana sobre todo si tu fecha de parto se calculó basándose únicamente en el primer día de tu último periodo, ya que a veces las mujeres ovulan más tarde de lo que se da por sentado, y en ese caso te habrías quedado embarazada unos días después de lo que calculas.
En cualquier caso, hay signos más comunes de que el parto va a empezar. Por ejemplo, sentir un flujo mucoso al ir al baño o verlo en tu ropa interior. Esta mucosidad es el tapón mucoso del que hemos hablado al principio. Forma un tapón que sella el cuello del útero durante el embarazo para proteger a tu bebé de infecciones.
Otra señal de que el parto ha comenzado es tener contracciones regulares, que cada vez vienen a intervalos más cortos. Cuando las contracciones duren un minuto o más y venga en intervalos de 3 a 7 minutos es que el parto va encaminado.
