Llegar a la semana 37 de embarazo es un hito importante, ya que se considera que el embarazo está "a término". Esto significa que tu bebé está completamente desarrollado y listo para nacer. Sin embargo, es posible que te sientas ansiosa y te preguntes por qué no estás experimentando contracciones. Este artículo te ayudará a entender las posibles causas de la falta de contracciones en la semana 37, los diferentes tipos de contracciones y cuándo debes buscar atención médica.
Tipos de Contracciones
Es fundamental diferenciar los distintos tipos de contracciones que puedes experimentar durante el embarazo:
- Contracciones de Álvarez y Caldeyro (1950): Son de baja intensidad, limitadas a una pequeña porción del músculo uterino y ocurren aproximadamente cada 3 minutos.
- Contracciones de Braxton Hicks (1872): Tienen una intensidad variable y una frecuencia menor a 1 cada 10 minutos. Ocupan una porción extensa del músculo uterino y son desordenadas en su aparición.
- Contracciones de parto: Son rítmicas (alrededor de 3 contracciones cada 10 minutos) y de una intensidad importante, manifestada por dureza abdominal y dolor fuerte en la zona suprapúbica, a veces irradiado a la zona lumbar.
Las contracciones de Braxton Hicks son fisiológicas, no dolorosas, aunque a veces pueden resultar molestas y no son rítmicas. Aparecen a partir de la semana 20-30 de gestación y aumentan en frecuencia e intensidad a medida que se acerca la fecha probable de parto, pudiendo ocasionar lo que se denomina “el falso trabajo de parto”. Su duración es de alrededor de 30 segundos y su frecuencia es muy variable.
¿Qué es el Parto Prematuro?
El concepto de parto prematuro o parto pretérmino, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se refiere a aquel nacimiento que ocurre con anterioridad a la semana 37 de embarazo. Generalmente, las consecuencias y complicaciones de un nacimiento prematuro son menores cuanto más desarrollado está el neonato.
Un nacimiento prematuro es un nacimiento que se produce antes de la semana 37 de gestación. Puesto que un embarazo se considera a término completo cuando el parto se produce en la semana 39 o 40 de gestación, el nacimiento prematuro puede suponer serios problemas de salud al recién nacido debido a su inmadurez para sobrevivir fuera del útero.
Por ello, cuanto antes se produzca el nacimiento prematuro, más inmaduro será y más riesgo de problemas graves tendrá el bebé e, incluso, un nacimiento prematuro puede llevar a que el bebé no sobreviva.
Dependiendo del momento del embarazo en el que se produzca, los bebés prematuros se clasifican en:
- Prematuro extremo: nacimiento prematuro antes de la semana 28.
- Muy prematuro: entre la semana 28 y 32 de gestación.
- Prematuro moderado-tardío: parto ocurrido entre la semana 32 y 37.
Causas del Parto Pretérmino
Se calcula que alrededor del 5-15% de los nacimientos ocurren de forma prematura. A pesar de que en algunos casos se puede sospechar cuál es la causa que ha provocado un parto prematuro, en muchas ocasiones la etiología exacta es bastante confusa y desconocida.
No obstante, se han descrito algunos factores de riesgo relacionados con un aumento en la probabilidad de nacimiento de un bebé prematuro. Es importante analizar estos factores de riesgo en función de la naturaleza de cada uno de ellos: gestacional o materna.
Factores de riesgo gestacionales
Algunas condiciones durante la gestación pueden aumentar la posibilidad de parto prematuro, como por ejemplo:
- Embarazo múltiple.
- Polihidramnios: presencia excesiva de líquido amniótico.
- Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina.
- Defectos en la placenta: desprendimiento prematuro o placenta previa.
- Ganancia de peso insuficiente o excesiva en el embarazo.
- Sangrados en el embarazo.
- Poco tiempo entre embarazos (sería recomendable dejar un intervalo de 18 meses entre un parto y un nuevo embarazo).
Factores de riesgo maternos
Ciertas condiciones en la mujer embarazada pueden incrementar la amenaza de sufrir un parto prematuro. Si antes de la semana 37 de gestación se experimenta alguno de estos síntomas, es importante acudir cuanto antes al hospital:
- Sangrado vaginal.
- Dolor o presión abdominal, especialmente en la parte baja.
- Dolor de espalda que no cesa.
- Contracciones regulares y frecuentes.
- Expulsión del tapón mucoso.
- Rotura prematura de membranas, que conlleva una pérdida acuosa por la vagina. Puede ser un goteo o de manera más abundante.
En cualquier caso, es importante que, ante cualquier síntoma sospechoso o duda, la embarazada consulte cuanto antes con el especialista.
Pruebas Diagnósticas
Cuando una mujer presenta síntomas de parto prematuro, existen pruebas médicas que se pueden realizar para confirmar el diagnóstico:
- Monitorización de las contracciones.
- Medición del cuello uterino por ecografía, para ver si está acortado.
- Análisis de la secreción vaginal para ver si se trata de líquido amniótico o para detectar ciertas infecciones.
Si la mujer está en trabajo de parto prematuro, será hospitalizada. El principal objetivo será frenar las contracciones (tocólisis) y administrar fármacos para la maduración de los pulmones del bebé (corticoides).
Tratamiento ante un Posible Parto Prematuro
Siempre que sea posible, la primera estrategia será retrasar el nacimiento. Cuando la mujer está ingresada en el hospital por trabajo de parto prematuro, se administra suero de forma intravenosa para que esté lo mejor hidratada posible. Además, cabe la posibilidad de que el médico suministre fármacos llamados tocolíticos para frenar el trabajo de parto y las contracciones uterinas.
Con respecto al niño, una de las complicaciones más habituales en el nacimiento de un bebé prematuro es que sus pulmones son todavía demasiado inmaduros y pueden sufrir graves problemas respiratorios. Para evitarlo, es muy probable que se administren corticoides a la embarazada que estimulan la maduración de los pulmones fetales.
El Tapón Mucoso
A medida que se acerca el momento del parto, es posible que oigas hablar del tapón mucoso. No te preocupes: es una parte completamente normal del embarazo. El tapón mucoso se forma desde el principio para proteger a tu bebé de infecciones y es una especie de barrera que sella el cuello del útero.
El tapón mucoso es algo natural en el embarazo y se forma al principio de la gestación para proteger a tu bebé. A medida que el moco se acumula en el cuello uterino, crea un tapón que actúa como barrera: evita que las bacterias entren en el útero y ayuda a reducir el riesgo de infección. Es una especie de sello entre el útero y la vagina, que cumple su función sigilosamente durante todo el embarazo.
A veces, el tapón mucoso se mezcla con una pequeña cantidad de sangre al expulsarse. Esto explica que el flujo del tapón mucoso pueda tener un tono rosado, rojo o incluso marrón.
¿Cómo es el tapón mucoso?
El aspecto del tapón mucoso puede variar de una persona a otra. Algunas lo notan entero, como una masa grande, mientras que otras observan cómo se va expulsando por partes. Es posible que lo veas en el papel higiénico después de limpiarte, pero es igual de habitual que no lo veas en ningún momento.
En la mayoría de los casos, el tapón mucoso tiene las siguientes características:
- Transparente, blanquecino o ligeramente sanguinolento con un tono rosado, rojo o marrón.
- Secreción espesa, clara, similar a la gelatina y ligeramente pegajosa o fibrosa.
- Suele medir alrededor de 2,5 a 5 centímetros de largo, con un volumen de unos 15-30 mililitros.
- Sin apenas olor.
¿Cuándo Acudir al Hospital?
Independientemente de la presencia o no de contracciones, una futura mamá debe acudir al hospital ante:
- La salida de líquido a través de la vagina (rotura de la bolsa del líquido amniótico).
- Sangrado vaginal abundante.
- Disminución o ausencia de movimiento fetal.
En caso de contracciones y a partir de la semana 37, deberá hacerlo cuando éstas sean dolorosas y regulares (aproximadamente 1 cada 3 a 5 minutos).
Recomendaciones Finales
En la semana 37 de embarazo, es crucial mantener un estilo de vida saludable, evitar el estrés y estar atenta a cualquier señal que pueda indicar el inicio del trabajo de parto. Confía en tu cuerpo y no dudes en consultar a tu médico ante cualquier inquietud.
