Cuevas de Paterna: Un Tesoro Histórico y Turístico en Valencia

¿Imaginas cómo sería vivir en una cueva? ¡Deja de soñarlo! Ahora tú puedes descubrir los secretos que se esconden en este llamativo lugar. Paterna nos sorprende con una infraestructura que ha llamado la atención hasta a grandes directores de cine, como Pedro Almodóvar.

Visitar las Cuevas de Paterna es toda una experiencia. Y es que son un ejemplo fascinante de arquitectura tradicional, fruto de la interacción entre la naturaleza y la obra del ser humano. Se trata de viviendas subterráneas, excavadas en terrenos de características geológicas especiales, que nacen en la transición entre la huerta y el secano, aprovechando desniveles del terreno.

Coves de la Torre, Paterna. Foto de Enrique Íñiguez Rodríguez - CC BY-SA 3.0

Historia y Origen de las Cuevas

Aunque siempre han existido leyendas sobre su origen, atribuyéndoles un pasado mucho más remoto, la época de la que nos quedan registros y censos y en la que se empezaron a ocupar de manera habitual fue en los inicios del siglo XIX.

Las viviendas excavadas de las cuevas de Paterna a modo de cueva son de origen morisco, si bien en la población no se constatan en gran número hasta el siglo XIX. Las Cuevas de Paterna, formadas por las Cuevas del Batán y Cuevas del Castillo, tienen probablemente su origen en época árabe, y su uso se consolidó entre los siglos XVIII y XIX.

Las condiciones históricas en que surgen están asociadas a tres factores principales, que son: aumento demográfico, un incremento de las rentas señoriales y un deterioro de las condiciones de los asalariados y jornaleros, lo cual hace que la mayoría de la población no pudiera acceder a la propiedad de una vivienda y optara por excavar su vivienda en la roca calcárea y arcillosa de escasa dureza de Paterna.

En 1824 se censan 38 cuevas, que se multiplicaron hacia 1850 hasta las 200, donde vivía el 35% de la población. En 1920 eran ya 365 las cuevas y alcanzaron su máximo histórico, 509, en 1945, aunque para entonces alojaban solo al 20% de la población. A partir de la década de 1950 se fueron abandonando progresivamente, de las 449 que todavía estaban habitadas en 1970, solo quedaban 106 en 1994.

Coves del Batá. Foto de 19Tarrestnom65 - CC BY-SA 4.0

Tipos de Cuevas en Paterna

Se pueden encontrar cuevas de dos tipos, con fachada o frontejades y sin fachada o enclotades, a las que se accedía y a las que entraba la luz a través de una especie de patio excavado común al que se llegaba a través de una rampa. En la localidad se localizan dos tipologías de cueva: les coves frontejades, con puerta y vivienda; y les coves enclotades, con plaza comunal y sin fachada a la calle.

Se pueden diferenciar dos tipologías: las excavadas directamente en un desnivel del terreno (coves de façana) y las que excavan un patio común que sirve de fachada a un grupo de dos a cuatro viviendas (coves enclotades).

Los parámetros constructivos siguen dos de las tipologías de cuevas. La primera de ellas son las “coves afrontades o frontejades”, que presentan una fachada exterior con una puerta y una ventana como si se tratara de casas urbanas, con enlucido de mortero o sólo encaladas, pero con un desarrollo interior excavado aprovechando un rebaje natural. La planta sigue el modelo de casa tradicional de una o dos manos, con un patio al fondo de ventilación. Al exterior son característicos sus pozos de ventilación y las chimeneas.

La segunda tipología sigue el modelo conocido como “cova enclotada”, articulada en torno a una plazoleta comunal para unas pocas cuevas, con acceso en rampa y sin fachada a la calle.

Ambas construcciones tienen unas condiciones especiales de habitabilidad. Ante todo, una temperatura interior agradable, templada en invierno y fresca en verano, que envidian hasta los edificios más modernos, y ausencia de ruidos.

Las dos morfologías de cueva crean unas condiciones de habitabilidad especiales con una temperatura interior agradable, templada en invierno y fresca en verano. Muchas de ellas fueron ampliándose desde una extensión reducida a medida que las necesidades familiares así lo demandaban, llegándose a configurar espacios con diversas habitaciones y estancias de dimensiones considerables.

La conservación de las cuevas exige una dedicación constante que va desde lograr una buena ventilación, ya que la humedad de una cueva cerrada disgrega los muros y provoca derrumbes, pasando por el blanqueamiento con cal una o dos veces al año.

Tipo de Cueva Características
Coves Frontejades Fachada exterior con puerta y ventana, desarrollo interior excavado, patio de ventilación, pozos de ventilación y chimeneas.
Coves Enclotades Plazoleta comunal, acceso en rampa, sin fachada a la calle.

Ubicación y Distribución

Se dividían en varios núcleos dentro de Paterna, así que contamos con las zonas de las cuevas d’Alborgí, de la Torre y del Batán. En la actualidad, las cuevas de Paterna disponen de tres agrupaciones que siguen en pie; les Coves d’Alborgí se ubican al norte de la villa y constituyen todavía espacio de habitación; les Coves de la Torre se distribuyen en torno a la Torre de Paterna y fueron el conjunto más numeroso.

En la actualidad muchas se han demolido por ruina y en su lugar se creó el espacio cultural La Cova Gran y, entre este y las restantes cuevas, un parque urbano; por último, en les Coves del Batà, ubicadas al sur de la villa en el camino que se dirigía a Campanar, se ha creado un espacio cultural que incluye un museo etnográfico. Estos últimos dos conjuntos de las cuevas de Paterna están declarados Bien de Interés Cultural por la misma disposición que la torre.

Tanto las cuevas situadas en el entorno de la Torre, como las que se localizan a lo largo del antiguo camino del batán (también algunas diseminadas por otros puntos de la población), durante mucho tiempo concentraron gran densidad de población. Ambas, a pesar de haber visto parcialmente reducida su amplitud original, siguen ocupando un área bastante extensa en torno a la Torre y al Ayuntamiento y en dirección sudoeste. Forman, junto con los Bien de Interés Cultural (BIC) de la Torre y el Palacio, un paisaje de gran interés patrimonial con los respiraderos y chimeneas blancas sobre el promontorio o colina donde se han excavado.

Las Cuevas de Paterna en el Cine

Elegir bien las localizaciones lo es todo en una película. No hay decorado ficticio que transmita tanto las sensaciones por una gran pantalla como la realidad. Por eso el turismo cinematográfico está cada vez más de moda y permite al viajero disfrutar doblemente de aquellos lugares donde se han rodado las películas más taquilleras del momento.

Uno de ellos ha sido, recientemente, las Cuevas de Paterna, a cinco kilómetros al noroeste de Valencia. Según el mismo Ayuntamiento, el director de cine, que trasladó su infancia manchega a este enclave de duros inicios sociales, dijo que el entorno de las cuevas "es arte en vivo, que se puede ver en plena calle".

El conjunto de las Cuevas de Paterna siempre estuvo presente en el imaginario de Almodóvar. De hecho, el cineasta manchego ya se planteó rodar exteriores en esta zona para ‘Los abrazos rotos’ (2008), posponiendo finalmente la idea para enclavar ‘Dolor y gloria’, cuyo rodaje en los meses de julio y agosto de 2018 rescató para la eternidad el encanto de estas singulares viviendas donde nada volvió a ser lo mismo.

Como la familia emigrante en la película de Almodóvar, los motivos de su utilización y construcción fueron los momentos de dificultad económica: el aumento de la población, el incremento de las rentas en la época señorial, que dificultaban poder construir las viviendas con materiales más sólidos, y el deterioro de las condiciones de los asalariados y jornaleros, que no tenían más remedio que excavar sus casas en la blanda roca calcárea y arcillosa.

La cueva elegida para ello fue la 108. Por supuesto, fue adaptada por los decoradores de la producción retirando las comodidades actuales para que tuviera el realismo necesario de la época.

Paterna recuerda el rodaje de 'Dolor y gloria' con una exposición

Espacios Culturales y Museos

En la calle Pérez Galdós, uniendo ocho de ellas, se ha creado el Espacio Cultural Coves del Batà. Es un conjunto de ocho cuevas-vivienda que fueron adquiridas por el Ayuntamiento y están excavadas directamente en un terreno que ocupa una superficie de 450 metros cuadrados. En su interior se conocen las tradiciones de las cuevas.

Algunas habitaciones cuentan con su mobiliario original: enseres diversos, baldas colocadas en armarios excavados en la pared, cunas de bebé, juguetes, hogares para lumbre y lavabos… todo reproduciendo una vivienda de la época. En otras está la colección etnográfica de aperos y máquinas textiles o el taller de Ernest Simò, herrero que hizo la escalera de la Torre de Paterna. También se usan para hacer exposiciones temporales de pintura, fotografía o escultura.

Por último, existe una pequeña sala dedicada a la cordà donde se puede ver, mientras se prepara su propio museo, el traje protector que se usa para esta fiesta centenaria, declarada en 2017 de interés turístico, donde los participantes lanzan cohetes borrachos y de carretilla en la plaza Mayor o el cohetódromo, con una intensidad de 2.000 cohetes por minuto.

Otra visita imperdible es el Museo de las Cuevas de Paterna, donde la herencia de estas construcciones icónicas regala tantas historias como instrumentos a la hora de entender su magia y simbolismo a través de material escolar de la época. Siempre, eso sí, con el cine como hilo conductor de las visitas.

La Torre de Paterna

El monumento más destacado de Paterna es, sin duda, la Torre de origen morisco, levantada sobre las antiguas cuevas que todavía hoy son habitadas como viviendas. La Torre árabe de Paterna es todo un símbolo del municipio y una importante construcción histórica que ha sobrevivido al paso de los siglos.

La Torre de Paterna es de origen árabe y, si bien no se sabe con exactitud cuándo se construyó, se estima que fue entre finales del s. XI y principios del s. XII. Su fin era servir de torre defensiva, de ahí que se encuentre en el punto más alto de la población.

A lo largo de los siglos, sufrió algunas modificaciones. Por ejemplo, en el s. XIV, los cristianos modificaron su forma cuadrada y la convirtieron en troncocónica, es decir, que en la actualidad tiene forma de cono truncado.

La torre tiene una altura de 19.5 m. Su diámetro en la base es de 12.7 m y, en la parte superior, de 9.6 m. En cuanto a sus muros, tienen un grosor de entre los 2.5 m y los 3.5 m.

La construcción está dividida en tres niveles y una terraza almenada. En la planta baja, había un aljibe para guardar el agua procedente de la lluvia. La puerta de entrada no está a nivel del suelo, sino que se encuentra en el primer piso y, originalmente, el acceso se hacía a través de una escalera levadiza.

En relación con las plantas, cada una tiene una forma distinta: las dos primeras son de planta cuadrada, la tercera es octogonal y la terraza circular.

El paso del tiempo había ido causando mella en el estado de la torre. Afortunadamente, fue restaurada en 1967 y, desde 1971, está considerada Bien de Interés Cultural (BIC).

Torre de Paterna

Cómo Visitar las Cuevas y la Torre de Paterna

El ayuntamiento de Paterna ha promovido en las últimas décadas la conservación de las cuevas restantes, tras la consolidación de los espacios culturales, con proyectos como la «ciudad de los oficios perdidos» o la «cueva de los alfareros» que ceden espacios de las cuevas a artesanos locales.

Nadie lo hubiera imaginado hace unos años pero, dado el interés que por ello han suscitado y previendo que vaya en aumento, el Ayuntamiento de Paterna ha decidido ampliar las visitas guiadas gratuitas a estas cuevas situadas en el casco urbano, y ha construido una rampa de acceso para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida.

No hay un horario fijo en el que poder visitar el interior de la Torre de Paterna. No obstante, es posible hacerlo en fechas señaladas en las que se hacen jornadas de puertas abiertas o bien a través de una de las rutas guiadas que se organizan a lo largo del año.

Una de estas rutas es la denominada «Entra a Paterna», que tiene una duración de 2 horas y media. En ella no solo se visita la Torre, sino también el Calvario, el Hostal, el Casino de la Plaza, el Museo de Cerámica y les Coves del Batà. Otra ruta que pasa por la Torre de Paterna es la denominada «Dolor y Gloria». Esta dura 1 hora y media, y se centra en las localizaciones en las que se rodó la película de Pedro Almodóvar con este mismo nombre. Asimismo, en verano se organizan rutas turísticas nocturnas.

Para participar en una de estas rutas guiadas de todas las opciones que ofrece Turismo Paterna, hay que reservar en una de las fechas establecidas, que se pueden conocer contactando con la tourist info de la localdad. Esta se ubica en el carrer Major nº3, y abre de martes a domingo de 09:00 a 14:00 y, por las tardes, de martes a viernes de 18:00 a 20:00.

Se supone que su origen es morisco, por la similitud que tienen con otras existentes en el sur de la península, pero no llegan a ser muy numerosas hasta el siglo pasado. En 1824 se censaron 38 cuevas, que se multiplicaron en 1850 hasta las 200, y allí vivía el 35 % de la población. En 1945 alcanzaron su máximo histórico, 509 cuevas, aunque sus habitantes eran muchos menos. Bien entrados los años 50, se fueron abandonando poco a poco por los nuevos pisos creados en el desarrollismo. En 1994 solo se contaban 106 en la ciudad.

La Oficina de Turismo de Paterna es el punto de encuentro para descubrir todas las posibilidades turísticas que ofrece el municipio. Pasa una mañana de cine conociendo las localizaciones de la famosa película “Dolor y Gloria” de Pedro Almodóvar rodada en el municipio en julio de 2018. En ella se pueden observar imágenes del rodaje, objetos de la película y una completa casa-cueva como la que habitan los protagonistas.

Otros Lugares de Interés en Paterna

Si te dejas caer por Paterna, siempre puedes husmear en los archivos de la Biblioteca Cova Gran, en el pintoresco Ágora de la ciudad; regalarte un ‘esmorzaret’ al solecito; visitar el Calvario, ubicado en el antiguo alcázar de la vila, el Palacio de los Condes de Villapaterna, actual sede consistorial; la plaza del pueblo, centro neurálgico de la vida del municipio, o su coqueto mercado.

Paterna también es sinónimo de espacios naturales. Entre ellas se encuentra La Vallesa, declarado espacio natural protegido y que forma parte del Parque Natural del Turia. Con más de seis hectáreas, esta maravillosa extensión alberga una abundante población de pinos y matorrales típicos de los bosques mediterráneos como tomillo, romero, carrasca o aliaga.

El Palacio señorial de los Condes de Villa Paterna es uno de los monumentos más significativos del municipio. Construido en 1760 , el proyecto fue obra del arquitecto D. Durante varias décadas fue centro neurálgico del ocio y dinamización sociocultural de Paterna.

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