¿Puede un ginecólogo saber si he tenido un aborto provocado?

Un aborto es un proceso doloroso, tanto físico como personal, y es siempre un momento duro en todas aquellas mujeres que desean cumplir su sueño de ser madres. Este difícil trago, sea involuntario o no, es además muy confuso ya que existe mucha información y muchas pautas sobre temas de gestación y, sin embargo, muy poca y poco clara cuando se trata de hablar de la interrupción de ésta. Es de vital importancia que tras la interrupción de un embarazo (sobre todo si es muy deseado), la paciente se tome un tiempo de descanso para recuperarse física y anímicamente.

Lo más importante tras la interrupción de un embarazo es estar atentos a la respuesta del cuerpo a este proceso. El plazo del nuevo ciclo menstrual tras el aborto es diferente en cada mujer, puede variar de 4 a 6 semanas, incluso más. Además, es recomendable:

  1. Estar atenta a su temperatura durante la primera semana después del aborto.
  2. Evitar el uso de tampones o cualquier objeto dentro de la vagina.

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Sin embargo, también son muchas las voces expertas que afirman que es más que recomendable acudir a una cita aproximadamente unos 15 días después del procedimiento para una revisión ginecológica después de un aborto. Pide cita con tu ginecólogo para preparar tu nueva gestación: quizá tengan que hacerte pruebas o estudios.

Tipos de Aborto

Cuando hablamos de aborto, nos referimos a la pérdida gestacional que se produce antes de la semana 20. Su incidencia es mayor de lo que nos imaginamos, y aumenta con la edad. Aproximadamente el 15% del total de las gestaciones espontáneas conocidas acaban en un aborto. Y esta cifra aumenta si también añadimos los que se producen cuando la gestación aún es desconocida, antes de producirse la implantación, no llegando ni siquiera a producirse retraso menstrual en muchas ocasiones. Sus causas son muy variadas, pero la mayoría -más del 50%- son de causa embrionaria: generalmente se trata de errores cromosómicos.

La incidencia del aborto espontáneo es tan alta que cuando existe un sólo caso en una pareja no está justificado el comienzo de un estudio para averiguar la causa que haya podido provocarlo. Además, el hecho de haber sufrido un aborto espontáneo no aumenta la probabilidad de sufrir un segundo.

Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:

  • Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos. Esto sería lo que denominamos aborto de repetición.
  • Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana, es decir, cerca del momento de la implantación. Este último es el que se conoce como aborto bioquímico o microaborto y la mujer lo suele confundir con una menstruación.
  • Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero. En el segundo caso, sí se observa embrión pero éste ha detenido su desarrollo. Esto tipo de aborto también se denomina aborto retenido o aborto diferido.
  • Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.

Causas del aborto espontáneo

Entre las causas que pueden llevar a la pérdida gestacional, encontramos aquellas relacionadas con el feto y las que atañen a la futura madre. Las comentamos a continuación:

  • Causas fetales: los fallos cromosómicos en el feto son una de las principales causas por las que el desarrollo embrionario puede detenerse.
  • Causas maternas: las alteraciones en la cavidad uterina, las infecciones y algunas enfermedades autoinmunes o endocrinas, como la celiaquía o la diabetes, son también razón de pérdida fetal.

Las complicaciones propias del embarazo pueden terminar en un aborto espontáneo. Sin embargo, lo cierto es que la gravedad de estas complicaciones aumenta cuando existen factores de riesgo como los que detallamos a continuación:

  • Una dieta incorrecta o insuficiente. La alimentación es un factor que se debe cuidar mucho durante el embarazo.
  • Cuando la futura mamá es fumadora o bebe alcohol.
  • Si existe algún tipo de desequilibrio hormonal.
  • Padecer algún tipo de infección de transmisión sexual.
  • Problemas de salud como, por ejemplo, enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades renales o enfermedades de la tiroides.
  • Tener una fiebre alta.
  • Tener un DIU colocado en el momento en que tuvo lugar la concepción.

Se han asociado diversos factores que aumentan el riesgo de tener un aborto espontáneo. Algunos de estos son la edad, siendo las mujeres mayores de 35 años las que presentan un mayor riesgo); antecedentes de abortos espontáneos; las afecciones de salud crónicas; anomalías uterinas; hábito tabáquico o abuso de alcohol o drogas; el peso (menor o mayor a lo que se considera saludable) y la realización de algunos estudios prenatales invasivos.

Síntomas de amenaza de aborto

Aunque una mujer puede tener ciertos síntomas o signos de aborto, no siempre se va a producir la pérdida gestacional. La amenaza de aborto es simplemente un aviso de que este riesgo existe.

Estos son los síntomas que pueden hacer sospechar un inminente aborto:

  • Sangrado vaginal abundante y con coágulos
  • Aparición de dolores desconocidos o molestias poco comunes de intensidad medio-alta.
  • Dolor abdominal y cólicos fuertes.
  • Fiebre.
  • Debilidad.

Cuando una mujer presenta cualquier señal de amenaza de aborto, debe contactar de inmediato con especialistas para poder poner solución a tiempo y que la amenaza no se convierta en un aborto.

Tratamiento del aborto involuntario

En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.

Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre.

Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino.

El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos.

También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados.

Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico. También es importante analizar si la madre ha padecido alguna infección como la toxoplasmosis o la rubeola, las cuales pueden causar alteraciones fetales que lleven a la pérdida gestacional.

Otras enfermedades que se deben tener en cuenta cuando se busca el embarazo, por su posible relación con el aborto, son las anomalías uterinas o las enfermedades inmunológicas.

Por otra parte, es fundamental llevar una vida sana, con una dieta equilibrada, evitando los excesos y haciendo ejercicio moderado. Además, se debe acudir a todas las revisiones gestacionales marcadas por el ginecólogo y seguir con disciplina sus indicaciones.

Aborto Inducido

El aborto inducido es la interrupción del embarazo que se realiza de forma premeditada y requiere de expertos en dicho procedimiento. De lo contrario, la paciente puede exponerse a infecciones o procesos sépticos. La terminación del embarazo es provocada por el uso de medicamentos o de instrumentos que producen la expulsión del embarazo. A su vez, puede subdividirse en:

  • Interrupción voluntaria del embarazo (IVE): se realiza tras libre elección de la embarazada hasta la semana 14 de gestación.
  • Aborto terapéutico: se realiza por razones médicas. Es decir, en caso de que suponga un riesgo grave para la salud física o psíquica de la madre o del feto. En España se puede llevar a cabo, bajo este supuesto, hasta la semana 22. El aborto terapéutico debe ser prescrito por un médico y por causa que lo justifique, pudiéndose presentar malformaciones o enfermedades incompatibles con la vida, tanto del feto como de la madre.

Se puede llevar a cabo según diferentes procedimientos y dependiendo del estado del embarazo. Al igual que en la IVE, la elección es libre, pero no siempre deseada.

Los métodos a través de los cuales se puede realizar el aborto inducido son comunes para ambos, pudiendo ser médicos (con fármacos) o quirúrgicos.

Aborto farmacológico

Consiste en la administración de la píldora abortiva (RU-486). Por lo general, este se emplea antes de la semana 7 de gestación, dado el riesgo aumentado de efectos adversos que podría acarrear en semanas posteriores de gestación. La cual RU-486 es un medicamento que tiene como objetivo la interrupción del embarazo mediante el bloqueo de la hormona que controla la gestación, generando algo similar a un aborto espontáneo. Para interrumpir el embarazo por este método es necesario cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran no padecer de ciertas enfermedades.

La ventaja de dicho método es el poder evitar cualquier acto quirúrgico. Por otro lado, el principal inconveniente que tiene es la necesidad de acudir al menos dos o tres veces al centro sanitario para comprobar que el método ha sido efectivo.

Aborto Quirúrgico

Son procesos instrumentales que pueden requerir de anestesia o sedación, control ecográfico y los cuidados posteriores que amerite cada procedimiento. Antes de las 14 semanas (bajo riesgo) se realiza mediante aspiración con cánulas específicas previa dilatación cervical.

¿Cuándo intentar un nuevo embarazo después de un aborto?

Hoy vamos a abordar la frecuente duda que surge a la pareja tras haber sufrido un aborto, y no es otra que conocer el momento ideal para intentar un nuevo embarazo.

  1. Nada tienen que ver un aborto del primer trimestre y un aborto del segundo. Son diferentes en cuanto a la causa que los provoca y a la afectación materna que producen, tanto física como psicológica. Los abortos del primer trimestre son mucho más frecuentes (85%), su causa suele ser un problema del embrión y la afectación materna suele ser menor. Un aborto del segundo trimestre (es decir, el que tiene lugar entre la semana 12 y la 20, también denominado aborto tardío), debe estudiarse con detalle, ya que aquí es más frecuente que exista una patología materna subyacente.
  2. Si para la evacuación de los restos abortivos ha sido preciso realizar un legrado, lo recomendable es esperar, al menos, dos menstruaciones normales tras él, para que se regenere adecuadamente el endometrio y el nuevo embrión pueda realizar una implantación adecuada. Si por el contrario el contenido uterino se ha expulsado espontáneamente o si ha sido gracias a un tratamiento médico, no será precisa esa espera.
  3. Si es el primer aborto y éste se ha producido durante el primer trimestre -que es la situación mas frecuente con la que nos encontramos en la práctica-, puedes intentar un nuevo embarazo en cuanto te sientas preparada y estés recuperada. Pero, si por el contrario, has tenido abortos previos o el aborto ha sido tardío, debes realizarte las pruebas que solicite tu ginecólogo para descartar posibles causas de aborto y esperar los resultados, ya que podrías beneficiarte de algún tipo de medicación o ayuda para que el nuevo embarazo se desarrolle adecuadamente.
  4. Cuando se sufren dos o más abortos consecutivos (hecho poco frecuente, que ocurre entre el 1 y el 5% de las mujeres en edad reproductiva), puede haber tras ellos una causa orgánica no diagnosticada previamente. Por ejemplo, un trastorno de la coagulación, una anomalía uterina o una patología endocrinológica, entre otras, que pueden beneficiarse de un tratamiento específico.
  5. ¿Tus antecedentes médicos...? Tu medico debe hacer una valoración general de tu estado de salud antes de plantear un nuevo embarazo, en especial si sufres alguna enfermedad crónica, como diabetes, hipertensión, enfermedades reumatológicas, neurológicas… Es importante sobre todo si precisas tratamientos especiales. Es clave un adecuado control de la enfermedad y un ajuste adecuado de la medicación necesaria antes de un nuevo embarazo.
  6. ¿Cuál es tu estado de ánimo tras el aborto? Si ahora dejamos un poco de lado la esfera física y nos centramos en la esfera psicológica, vemos que es enormemente variable la afectación que produce un aborto en cada mujer. Un aborto ocasiona sentimientos profundos de pérdida y de culpa, que en ocasiones pueden ser muy intensos. La intensidad de la afectación depende de muchos factores, como la edad, situación vital, pareja estable, abortos previos, hijos previos, semana en la que se produce el aborto…), por lo que no podemos dar una recomendación generalizada acerca de este punto. Será cada mujer, cada pareja, quienes valoren cuándo se sienten recuperados y decidan cuál es el mejor momento para intentarlo de nuevo. Si el duelo se prolonga o intensifica más de lo esperado, no dudes en consultarlo.
  7. En algunos casos, el médico te dará unas pautas de seguimiento especiales, y marcará los tiempos de espera necesarios de cara a intentar un nuevo embarazo. Esto es debido a que quizás sea necesaria la utilización de medicación especial, determinadas intervenciones, o un seguimiento especial "postaborto", como por ejemplo cuando se produce en el transcurso de un proceso de reproducción asistida, si se ha sufrido un embarazo ectópico, o tras una gestación molar, entre otras situaciones.
  8. Como norma general, lo más aconsejable es esperar un tiempo prudencial, al menos dos o tres meses, para asegurar una recuperación física y psicológica completa, aunque es algo orientativo, ya que cada pareja, como hemos visto, necesita su propio tiempo. Es apropiado acudir a una consulta ginecológica tras el aborto en la que plantear todas las dudas que hayan podido surgir y poder valorar si es recomendable completar algún estudio o prueba adicional antes de una nueva gestación, comenzar con la toma de ácido fólico preconcepcional y mantener unos hábitos de vida saludables.

Confidencialidad y Apoyo

En nuestros centros preservamos tu confidencialidad e intimidad durante todo el proceso de IVE -en la práctica del aborto, durante las pruebas, exámenes, revisiones, etc.-, de acuerdo con la Ley de Protección de Datos y la ley de Salud Sexual y Reproductiva e IVE. No es necesario que se lo digas a ningún profesional sanitario que te atienda después, si tú no quieres. Salvo pequeñas excepciones este dato no es relevante para tu historial médico. Mediante ninguna exploración otro profesional médico puede saber si has abortado.

En nuestros centros contamos con un equipo multidisciplinar formado por profesionales de la salud -médicos/as, psicólogos/as, trabajadores/as sociales y enfermeros/as- que podrán asesorarte y resolver todas tus dudas.

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