¿Es un feto una vida humana? Un análisis profundo del debate sobre el aborto

El debate sobre el aborto es un tema complejo y profundamente arraigado en la sociedad, donde se enfrentan diferentes perspectivas éticas, científicas y legales. En este debate se contraponen, de un lado, los derechos reproductivos de la mujer (concepto acuñado en la conferencia de Teherán de 1968 auspiciada por la Organización Mundial de la Salud) y, de otro lado, la protección de la vida del concebido.

Exploraremos los argumentos de ambos lados, analizando el concepto de vida desde la concepción, la importancia de la actividad cerebral, y las implicaciones legales y éticas de la interrupción del embarazo.

Desarrollo embrionario humano.

El inicio de la vida humana: Perspectivas científicas y éticas

Los colectivos (autoproclamados) ´pro-vida´ partiendo de que el principio de la vida humana se sitúa en la concepción, defienden que el cigoto es una persona y que esa vida es, tanto ética como biológicamente, idéntica a la del ser humano plenamente formado. Argumentan que esa célula, resultante de la fusión del gameto masculino y femenino, es portadora de un ADN que le atribuye identidad en cuanto código genético diferencial y que a partir de ahí existe un individuo con inquebrantable continuidad biográfica hasta el momento de la muerte, que es portador, desde una perspectiva axiológica, de un valor absoluto.

Sin embargo, esta postura no está exenta de críticas y cuestionamientos. Que la vida humana no es un valor absoluto lo prueba la universal admisibilidad de excepciones, como la legítima defensa o el estado de necesidad. Tampoco la individualidad ínsita en el concepto de persona casa con la posibilidad de bipartición embrionaria que da lugar a la formación de gemelos monocigóticos.

El papel del ADN y la autoconciencia

¿Y el ADN? Y si no es el ADN, ¿qué es entonces lo que nos distingue como humanos y nos diferencia de los restantes seres vivos? Sin duda es nuestro elevado -que no exclusivo- nivel de autoconciencia, producto de nuestra actividad cerebral y de hecho (y de derecho, según el real decreto 1723/2012, de 18 de diciembre, sobre trasplantes) el cese irreversible de la actividad cerebral determina el fin de la vida humana.

Esa trascendencia de la actividad cerebral para determinar la muerte del sujeto y su desaparición como ente dotado de dignidad humana ha de tener relevancia a la hora de determinar también el principio de la misma. Esta idea tiene perfecto acomodo en el artículo 30 de nuestro Código Civil, en el que se establece que «la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno»; según esta norma, es imprescindible el nacimiento con vida y ésta exige, necesariamente, actividad cerebral, de lo contrario el diagnóstico será de muerte encefálica, según el real decreto 1723/2012 antes citado.

Estructura del cerebro humano y sus funciones..

Cigoto, embrión y feto: etapas del desarrollo prenatal

En el mundo de la reproducción, existen palabras muy similares que pueden dar lugar a confusiones en los futuros padres. Este es el caso de los conceptos “cigoto”, “embrión” y “feto”, que todos ellos hacen referencia al futuro bebé en diferentes etapas de su desarrollo antes de nacer.

  • Cigoto: Un cigoto es la célula resultante de la unión de un gameto femenino (óvulo) y un gameto masculino (espermatozoide) en el momento de la fecundación. Se trata de una sola célula con un núcleo y 46 cromosomas; 23 cromosomas del padre y 23 de la madre. Juntos, contienen la información genética del futuro bebé. En un embarazo natural, la fusión de ambas células se produce en las trompas de Falopio, desde donde viajará hasta llegar al útero a la vez que se va desarrollando. A partir del segundo día, deja de denominarse cigoto y pasa a denominarse embrión de día 2.
  • Embrión: El embrión surge de la división del cigoto en diferentes células. Durante el proceso de desarrollo del embrión, las células irán segmentándose en diferentes formas y el embrión recibirá diferentes nombres en función de la fase en la que se encuentre.
  • Feto: Cuando el embrión llega a la semana 8, pasa a denominarse feto. La principal diferencia entre el embrión y el feto es el número de células. Durante la etapa fetal, hay un nivel de especialización celular más específico: se forman los tejidos y los órganos. Esta etapa conforma el periodo más largo durante el embarazo, ya que se utilizará el nombre de feto hasta el momento del nacimiento.

Diferencias entre cigoto, embrión y feto.

Voces expertas en el debate

Las palabras de Bibiana Aído en las que niega la humanidad de los embriones incipientes no han dejado indiferente a nadie. No sólo por el sinsentido semántico de su «los fetos de menos de 13 semanas son seres vivos, pero no podemos hablar de seres humanos», sino porque contradice toda la doctrina científica publicada y que precisamente la ministra de Igualdad escuchó cuando recibió al grupo de expertos firmantes de la Declaración de Madrid. Desde todas las disciplinas científicas, los expertos han replicado la argumentación de la ministra Aído, si bien algunos tratan de encontrar una explicación lógica a sus palabras. También se ha pronunciado al respecto Ángel Gabilondo, ministro de Educación, que se consideró «partidario de velar por todos los seres humanos», aunque advirtió que desde su condición de metafísico «necesitaría un buen rato para decidir qué es un ser humano», alegó.

Así han rebatido los especialistas la última «perla» de la ministra de Igualdad:

  • José Zamarriego, presidente de la Comisión Deontológica de la SEGO: El veterano ginecólogo asegura que «la Real Academia de la Lengua ya ha aclarado que un feto de 13 semanas no puede ser otra cosa que un ser humano». El presidente de la Comisión Deontológica de la Sociedad de Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) repite la misma pregunta que la mayoría de sus colegas: «Si no es humano, ¿qué es?». De todos modos, atribuye a «una provocación» de la ministra de Igualdad sus declaraciones, que «no tienen base científica ni cultural y demuestran su ignorancia total».
  • Justo Aznar, bioético de la Vida de la Universidad Católica de Valencia: Como una «incoherencia científica total» describe la locución de Aído el director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia: «La ministra de Igualdad ha descubierto que los embriones son seres vivos que no pertenecen a ninguna especie determinada». Aznar razona que «hay argumentos sólidos biológicos, que no ideológicos, para decir que desde la fecundación ahí hay un ser vivo de nuestra especie. No entro en si es persona o no porque eso son razonamientos jurídicos». Para el bioético valenciano, la argumentación en contra de que no hay vida en las primeras semanas es una «falacia biológica absolutamente desmontable» y añade que «parece mentira que haya expertos serios que hayan entrado a defenderla».
  • Luis Chiva, portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir: «Si un feto de 13 semanas no es un ser humano, entonces, ¿qué es? ¿A qué especie pertenece?». Con esta frase el portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir, Luis Chiva, resume su postura hacia las declaraciones de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído. «Me parece tremendo que una ministra sea capaz de decir esto, pero lo atribuyo al desconocimiento», asegura, e insta a Aído a que «nos diga ella cuándo empieza la vida humana». Chiva define un feto de 13 semanas como «un individuo de la especie humana en estadío fetal» pues, en este momento de la gestación, «ya tiene todos los órganos, sólo tiene que crecer».
  • José López Sastre, neonatólogo y catedrático de la Universidad de Oviedo: «Cualquiera que tenga sentido común, sabe que un feto de 13 semanas es un ser humano, por dos circunstancias lógicas: procede de otros seres humanos y existe», así de tajante se muestra este especialista que se plantea que si no es un ser humano, «¿qué es?, ¿un tejido?».
  • Guillermo López, director de Ginecología de la Clínica Universitaria de Navarra: Para el director del Departamento de Ginecología de la Clínica Universitaria de Navarra, «hay realidades biológicas incuestionables». A su juicio, la ministra Bibiana Aído «ha confundido las decisiones políticas con los hechos objetivos». Para López, el Gobierno «puede legislar como quiera, como si quiere decir que la ley de la gravedad no existe», pero «entrar en el debate de cuándo empieza la vida no tiene sentido». En su opinión, decir que un feto de 13 semanas no es humano demuestra «o ignorancia, o mala fe, o ambas cosas», y revela también que «al Gobierno le interesa mantener viva esta polémica».
  • Javier Martínez Salmeán, ginecólogo y asesor de Igualdad en la Ley del Aborto: La opinión de Javier Martínez Salmeán, ginecólogo del Hospital Severo Ochoa de Leganés y uno de los «ideólogos» de la nueva Ley del Aborto, a petición del propio Ministerio de Igualdad, dista mucho de la de la mayoría de sus colegas de profesión. A su juicio, «sólo se considera ser humano a alguien que ya ha nacido, es decir, que se ha desprendido del seno materno». Éste es el concepto jurídico, pero este experto lo extrapola y aplica también en el ámbito médico. «También es un ser vivo un espermatozoide y no se le considera humano», asegura. Eso sí, establece una distinción entre un feto de 13 semanas y uno de 22, porque este último «es viable» y puede convertirse en ser humano más fácilmente.
  • Luis Enrique Sánchez, médico de la Federación de Planificación Familiar: «Está bastante reconocido que la viabilidad fetal está entre las 22 y las 23 semanas de gestación», asegura el médico Luis Enrique Sánchez, portavoz de la Federación de Planificación Familiar Estatal. Sánchez vincula este momento de viabilidad a la consideración de ser humano. Según sus propias palabras, «primero es un embrión», asegura, «y después es un feto».

La ciencia y el comienzo de la vida: ¿Cuándo empieza la vida humana?

¿Cómo comienza la vida humana? Fecundación y primeras etapas

Diversos estudios científicos, reunidos por los firmantes de la declaración de Madrid, concluyen que la vida empieza con la fecundación, que es el momento en el que se constituye la identidad genética. El cigoto ya posee identidad genética propia, es decir, ya tiene un genoma que contiene toda la información necesaria para que el nuevo ser se desarrolle completamente hasta su condición de adulto. Pero hay más: un mecanismo biológico que refleja que el embrión temprano es un ser vivo organizado que se establece entre él y su madre, por medio de varios «mensajeros» químicos claramente identificados.

Una compilación de toda la evidencia se publicó en 2002 en «Nature» por Helen Pearson. Sólo desde un punto de vista político o ideológico se puede discutir lo que la ciencia prueba con hechos. Para alegar que no hay vida, los pro abortistas dicen que el feto no sobreviviría sin la madre.

Estudio sobre la opinión de biólogos sobre el inicio de la vida

Se reclutó a biólogos académicos para que participaran en un estudio sobre su visión descriptiva de cuándo comienza la vida. Una muestra de 5.502 biólogos de 1.058 instituciones académicas evaluó las declaraciones que representaban el punto de vista biológico «la vida de un ser humano comienza en la fecundación». Se utilizó este punto de vista porque las encuestas y sondeos anteriores sugieren que muchos estadounidenses y expertos médicos sostienen esta opinión. La mayoría eligió a los biólogos (81%), lo que sugiere que los estadounidenses tienen principalmente una visión descriptiva.

Aunque las conclusiones de este artículo sugieren que un feto se clasifica biológicamente como humano en el momento de la fecundación, esta visión descriptiva no implica la visión normativa de que los fetos merecen consideración legal durante todo el embarazo. Los conceptos éticos y legales contemporáneos que motivan los derechos reproductivos pueden hacer que los estadounidenses no tengan en cuenta el punto de vista descriptivo o lo desvinculen del punto de vista normativo.

El eterno conflicto entre religión y ciencia

La ciencia y la religión tienen una larga historia de enfrentamientos que, lejos de solucionarse, han seguido agravándose en el tiempo. López insiste, sin embargo, en la idea de que la ciencia no tiene porque entrar en contradicción con las doctrinas de la Iglesia. En su opinión, la problemática sobre el aborto, es un buen ejemplo de esto: “Lo que en materia de origen de la vida pone de manifiesto la ciencia está en consonancia con el magisterio de la Iglesia Católica. Pero eso no impide que una persona no creyente, al margen de un sentimiento religioso, sea consciente de que, según dice la ciencia, cuando se aborta se está eliminando una vida humana”.

Muchos científicos, en cualquier caso, no piensan lo mismo. Es el caso de Daniel Bor, doctor en neurología cognitiva por la Universidad de Cambridge, que en una reciente entrevista en este periódico, aseguraba que es imposible que la conciencia, al menos en una forma que podamos reconocer como humana, aparezca hasta las 33 semanas de embarazo. Por tanto existe vida, pero no está tan claro que el feto pueda considerarse hasta entonces un ser humano.

Ante este tipo de argumentos López defiende su postura con contundencia: “Esta es una cuestión que se plantea habitualmente. Si aceptamos que sin conciencia no hay vida humana es que tampoco existe cuando dormimos o cuando nos anestesian. No es un argumento que se pueda sostener con rigor científico. Otra cuestión diferente es que el feto adquiera todas sus características plenamente humanas a partir de un punto, y que haya quien piense que la vida es disponible hasta ese punto. Pero es un razonamiento que entra en otro plano de discusión”.

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