Toxoplasmosis en el Primer Trimestre del Embarazo: Riesgos y Prevención

Seguramente has escuchado que las embarazadas deben evitar ciertos alimentos como el jamón serrano para prevenir la toxoplasmosis. Sin embargo, existe mucha confusión al respecto. Aclararemos esta cuestión para que no te prives de comer jamón durante varios meses, algo que puede ser difícil, especialmente si vives en España. La buena noticia es que sí, puedes comer jamón, tanto serrano como cocido, siempre y cuando tomes ciertas precauciones.

¿Qué es la Toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa causada por un protozoo parásito llamado Toxoplasma gondii, un parásito intracelular obligado. Esta infección no suele producir síntomas graves en personas con un sistema inmunológico saludable, pero representa un riesgo significativo durante el embarazo.

Es una enfermedad infecciosa, que una vez pasada, la persona se inmuniza y es muy poco probable que la vuelva a presentar. Se estima una prevalencia de inmunización de la misma en la población española de 23.6%, similar a otros sitios de Europa.

Para responder a qué es la toxoplasmosis debemos prestar toda nuestra atención al parásito toxoplasma gondii. Su ingesta durante el embarazo puede hacer que el parásito llegue hasta el bebé, causando muchas complicaciones.

Normalmente, son los gatos los que contraen esta enfermedad por la ingesta de heces o carne de otros animales contaminados. A continuación, el parásito se reproduce en su intestino y acaba en sus excrementos.

En cuestión de días, este parásito se vuelve infeccioso y, además, es resistente a la mayoría de los desinfectantes. Por tanto, es capaz de vivir en el suelo si las condiciones de temperatura y humedad son óptimas para él.

Es importante saber que habitualmente los gatos infectados aparentan estar sanos.

Supone un importante riesgo durante el embarazo, ya que el parásito puede traspasar la placenta provocando una Toxoplasmosis congénita que se trasmite al feto antes del nacimiento. Para prevenir que pueda producirse una afección de este tipo, al inicio del embarazo se realiza una analítica para ver el estado de seroconversión (inmunización) de cada embarazada y así poder dar las indicaciones necesarias en caso de no inmunizadas.

¿Cómo se Contagia la Toxoplasmosis?

Cabe destacar que la toxoplasmosis no se contagia por el contacto directo con los gatos. Como hemos dicho, el parásito se transmite a través de sus heces. Por tanto, es importante que las mujeres embarazadas no manipulen los excrementos de sus gatos.

Además, es conveniente que vigilen a estos animales en caso de tenerlos en casa para que no puedan comer carne cruda (pájaros o ratones) o estar en contacto con otros gatos callejeros.

Otras vías de infección de la toxoplasmosis son las siguientes:

  • Comer carnes crudas o poco cocinadas contaminadas con el parásito.
  • Comer vegetales contaminados y mal lavados, que hayan estado en contacto con tierra contaminada en la que han podido defecar animales infectados.
  • Beber agua contaminada o leche cruda no pasteurizada.
  • Transfusión sanguínea desde un individuo infectado a otro sano.
  • Transmisión vertical: la madre gestante transmite por vía placentaria los parásitos al feto.

El principal motivo de contagio de la toxoplasmosis en el embarazo es ingerir alimentos poco cocinados, como pueden ser la carne o el pescado. De hecho, este riesgo es el que lleva a los especialistas en Obstetricia a recomendar a todas las mujeres embarazadas que se aseguren de comer todos los alimentos bien cocinados y evitar embutidos curados. En el caso de las frutas y verduras, lavarlas muy bien.

Ahora bien, esta no es la única causa de toxoplasmosis, una infección que puede contraerse aunque se extremen las precauciones con los alimentos. Por eso es aconsejable mantener la vigilancia también en estos otros ámbitos:

  • La toxoplasmosis puede contraerse al realizar tareas de jardinería y manipular tierra que haya estado en contacto con heces de gato infectadas por este parásito.
  • También es posible sufrir un contagio si se entra en contacto con otro tipo de objetos o alimentos que hayan estado en contacto con heces de gato infectadas.

Los perros también pueden sufrir este tipo de infección, sobre todo cuando son cachorros, pero lo cierto es que es en los gatos en los que más casos se registran con diferencia.

Síntomas de la Toxoplasmosis

En la mayoría de los casos, la toxoplasmosis pasa desapercibida debido a que sus síntomas son muy similares a una gripe. Los síntomas más comunes, que solo se darán una vez en la vida, son los siguientes:

  • Ligera hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello sin dolor.
  • Dolor de cabeza y dolor muscular.
  • Dolor de garganta y fiebre.
  • Fatiga.

Normalmente, el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido sin producir malestar, ya que se mantiene inactivo si el sistema inmune funciona correctamente. Las mujeres embarazadas pueden presentar estos mismos síntomas o incluso ninguno, pero la gravedad de la infección supone el riesgo de transmitírsela al feto.

Además de las embarazadas, otras personas que deben tener especial cuidado con la toxoplasmosis son aquellas inmunodeprimidas, como los enfermos de SIDA.

Riesgos de la Toxoplasmosis en el Embarazo

Si la mujer ha sufrido la toxoplasmosis entre 6 y 9 meses antes de quedar embarazada, ésta ya estará inmunizada y no habrá riesgo de transmisión al feto. Los problemas vienen cuando la mujer contrae la infección por primera vez durante el embarazo o unos pocos meses antes.

En este caso, la probabilidad de transmitir la toxoplasmosis al feto es mayor cuanto más avanzada se encuentre la gestación:

  • Primer trimestre: 15% de riesgo de transmisión.
  • Segundo trimestre: 30% de riesgo de transmisión.
  • Tercer trimestre: 60% de riesgo de transmisión.

Sin embargo, la gravedad de la infección en el feto será mayor en las etapas más tempranas del embarazo, es decir, en el primer trimestre. El motivo de esto es que el parásito invade las células y produce lesiones en los tejidos fetales que se encuentran en pleno desarrollo.

El parásito de la toxoplasmosis puede pasar de la madre al feto a través de la placenta.

Con el objetivo de tomar las medidas necesarias frente a una toxoplasmosis o evitar su infección, es muy importante que las mujeres embarazadas realicen un análisis de sangre al inicio de la gestación.

Como hemos dicho, si la mujer ya ha pasado la toxoplasmosis, no habrá riesgo de infección. En cambio, si no está inmunizada, tendrá que tomar las medidas preventivas que comentaremos más adelante.

Aunque por lo dicho hasta ahora pueda parecer que la toxoplasmosis es una gran amenaza durante el embarazo, no hay que olvidar que únicamente lo es si llega a contraerse la infección. Por fortuna, la posibilidad de contagiarse de toxoplasmosis durante el embarazo es muy baja (2/1000) si se toman las precauciones adecuadas. Es decir, se trata de un tipo de infección que resulta sencilla de evitar siguiendo unas rutinas de alimentación e higiene adecuadas.

¿Cómo Afecta al Bebé?

En caso de infección del feto durante el embarazo, las consecuencias pueden ser de leves a graves. En el primer trimestre podría tener lugar un aborto espontáneo y, en los casos más graves, la muerte del bebé antes de nacer o al poco tiempo del nacimiento. Los bebés que nacen con la infección padecerán lo que se conoce como toxoplasmosis congénita.

Algunas de las alteraciones asociadas a esta patología son las siguientes:

  • Bajo peso al nacer.
  • Prematuridad.
  • Alteraciones visuales o ceguera.
  • Disminución de la capacidad auditiva.
  • Hidrocefalia.
  • Ictericia (piel y ojos amarillentos).
  • Erupciones en la piel.
  • Aumento de los ganglios linfáticos.
  • Anemia.
  • Trastornos motrices.
  • Retraso mental.
  • Epilepsia.
  • Problemas de aprendizaje.
  • Ataques de apoplejía.

La mayoría de bebés con toxoplasmosis congénita no presentan ninguno de estos síntomas al nacer, sobre todo los infectados en la última etapa del embarazo. No obstante, los problemas graves pueden aparecer meses o incluso años después del nacimiento del bebé.

Prevención de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo

Todas aquellas mujeres embarazadas o que tengan intención de quedarse pronto, deberán seguir unas medidas preventivas con tal de evitar el contagio del parásito de la toxoplasmosis.

Para prevenir que pueda producirse una afección de este tipo, al inicio del embarazo se realiza una analítica para ver el estado de seroconversión (inmunización) de cada embarazada y así poder dar las indicaciones necesarias en caso de no inmunizadas. En este sentido, se recomienda no comer carne cruda o poco hecha (incluidos embutidos), lavar bien las frutas y las verduras que se vayan a consumir y evitar la leche no pasteurizada, así como los alimentos que presenten este ingrediente.

Es decir, se trata de un tipo de infección que resulta sencilla de evitar siguiendo unas rutinas de alimentación e higiene adecuadas.

Si tu médico te anuncia que la has pasado y estás inmunizada, ¡genial!: no hay riesgo de contagio. La toxoplasmosis es una enfermedad que solo se pasa una vez. Pero si esa vez ocurre en el embarazo puede ser muy grave para tu bebé.

Así que si tu médico te dice que los análisis de sangre del primer trimestre, hacia la semana 7 de embarazo, afirman que alguna vez pasaste la toxoplasmosis (es decir: da positivo en anticuerpos del parásito) no debes preocuparte. Pero si no es así, entonces tendrás que adoptar diferentes medidas para evitarla por todos los medios.

Medidas Higiénicas

Las pautas a seguir durante toda la gestación, sobre todo a la hora de cocinar, son las siguientes:

  • Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos, sobre todo carne cruda.
  • No tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
  • Lavar con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, tablas de cortar y todos los utensilios utilizados después de haber estado en contacto con carnes, aves y mariscos crudos.
  • Evitar trabajos de jardinería por el contacto con la tierra, donde es posible que haya defecado un gato infectado.
  • Utilizar guantes desechables si hay heridas en las manos para cocinar o entrar en contacto con otra posible fuente de exposición.
  • Mantener la comida alejada de las moscas.

Al seguir estas recomendaciones, es posible reducir el riesgo de contagio hasta un 60%.

El lavado de manos es la medida más importante para reducir la transmisión, especialmente cuando se ha tocado tierra, como en tareas de jardinería", explica la ginecóloga.

Medidas Alimentarias

Las embarazadas deben llevar una dieta especial y cuidar de su alimentación durante toda la gestación para el correcto desarrollo del bebé, pero también para evitar la toxoplasmosis. A continuación, vamos a comentar algunas recomendaciones alimentarias:

  • Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
  • Hacer la carne muy hecha, ya que el parásito toxoplasma muere a 72ºC.
  • No comer carne curada en sal o ahumada, como el jamón o el salami.

En este sentido, se recomienda no comer carne cruda o poco hecha (incluidos embutidos), lavar bien las frutas y las verduras que se vayan a consumir y evitar la leche no pasteurizada, así como los alimentos que presenten este ingrediente.

La carne cruda o poco cocida también es una fuente de infección. Si no has pasado la toxoplasmosis no comas el jamón serrano.

También pueden contener el toxoplasma los mariscos crudos, como las ostras.

Las frutas y verduras frescas se pueden tomar peladas o lavadas antes comerlas. El lavado cuidadoso de las hojas es suficiente para eliminar el toxoplasma", aconseja la Dra.

En general, la recomendación es no comer este producto. Sin embargo, varios estudios recientes de científicos españoles, han demostrado que si se sigue el proceso de curación tradicional del jamón con sal marina y si se respetan los tiempos de curación regulados y aceptados por la normativa europea, el parásito deja de ser infeccioso.

No consumas huevos crudos ni leche no pasteurizada. Especialmente, aquella leche que no sea de oveja o vaca. Y tampoco tomes lácteos hechos con leche no pasteurizada, porque pueden estar contaminados.

Apuesta por calentar o congelar la comida.El parásito muere cuando la carne se calienta a una temperatura mayor de 70 grados. En congelación, el parásito no resiste más de 3 días a -15° o 2 días a -20°.

Precauciones con los Gatos

Lo has oído muchas veces: si tienes gato debes deshacerte de él en cuanto te quedes embarazada. La causa es precisamente la toxoplasmosis. El parásito que provoca la infección, el toxoplasma gondii, vive en el intestino del gato doméstico.

Los felinos se infectan cuando comen animales infectados, como los roedores y algunos insectos. Tras ingerirlos y durante unos días expulsan con sus heces huevos del toxoplasma.

Si tienes gato en casa, no dejar que salga a la calle. Si se realizan trabajos de jardinería, utilizar guantes para manipular la tierra y lavarse las manos después de la tarea.

Si el gato está sano, es importante que a partir de ahora su alimentación sea exclusivamente a base de comida especial para gatos y asegurarse que no come carne cruda.

También sería ideal que otra persona se encargada de la limpieza del gato, sobre todo de la caja de excrementos. Ésta debe vaciarse a diario porque los quistes del parásito en las heces son infecciosos a partir de las 24 horas.

Es muy poco probable que el gato tenga parásitos en su pelo. No obstante, es conveniente lavarse las manos siempre después de jugar con él y sobre todo antes de manipular comida.

Por último, es importante evitar que el gato entre dentro de la cocina o del salón en las horas de la comida.

¿Y qué hago con mi gato si no he pasado la toxoplasmosis y estoy embarazada?

Si tu gato siempre está dentro de casa, no tienes por qué dárselo a un familiar o amigo para que le cuide. Puede seguir viviendo contigo, con la precaución de que "la embarazada no sea quien se encargue de cambiar la caja de arena", dice la Dra. Cárdenas. Lo importante es no entrar en contacto nunca con sus heces.

Tratamiento de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo

Si la madre contrae la infección durante el embarazo y esta se detecta precozmente, se pueden reducir mucho las posibilidades de transmisión al feto con un tratamiento farmacológico adecuado basado en antibióticos.

Si se descubre que la infección se ha trasmitido también al feto, se pueden administrar otro tratamiento a la madre (combinación de dos antibióticos durante un mes), para disminuir en la medida de lo posible los daños al bebé.

En mujeres embarazadas infectadas con toxoplasmosis, se administra Espiramicina para disminuir el riesgo de transmisión al feto. Si se confirma que el feto también está afectado, el tratamiento indicado consiste en Pirimetamina y Sulfadiazina, con el objetivo de minimizar el daño al bebé. Tras el nacimiento, el recién nacido deberá continuar con la medicación durante al menos un año para asegurar el control completo de la infección.

En caso de confirmarse que una mujer se ha infectado durante el embarazo, comenzaría un tratamiento. De confirmarse mediante una amniocentesis que ha habido una transmisión congénita de toxoplasmosis al feto, se continuaría con el tratamiento. Si no se confirma, dependiendo de la probabilidad de que haya habido una auténtica seroconversión, de que el feto haya sido infectado o de que se vea algo en una ecografía, se valoraría continuar con el tratamiento o no.

Diagnóstico de la Toxoplasmosis en el Feto

Para determinar si el feto ha contraído la infección por el parásito causante de la toxoplasmosis, será necesario realizar una amniocentesis, siempre y cuando sea posible. Además, se realizarán múltiples controles ecográficos para evaluar el desarrollo del feto y detectar posibles anomalías relacionadas con la infección.

La prueba prenatal de amniocentesis aporta información sobre si el feto ha sido infectado con toxoplasma.

Preguntas Frecuentes

¿Qué riesgos puede tener detectar toxoplasmosis en el embarazo?

La toxoplasmosis es un protozoo llamado toxoplasma gondii que puede afectar por vía transplacentaria al recién nacido. Dependiendo de la fase en la que se produzca la infección, así serán sus consecuencias.

En caso de que la mujer se infecte de la toxoplasmosis durante el embarazo hay más posibilidades de que se transmita la infección al feto cuanto más avanzada se encuentra la gestación.Aún así si la transmisión del parásito se produce durante el primer trimestre del embarazo, las consecuencias son más graves.

El contagio se puede prevenir siguiendo unas sencillas pautas de higiene y alimentación durante los meses de embarazo.

¿La toxoplasmosis es una causa de aborto recurrente?

En el pasado, se pensaba que ciertas infecciones podían estar asociadas con abortos de repetición, pero actualmente la toxoplasmosis ya no forma parte de la batería de pruebas rutinarias para el estudio de la infertilidad.

Es cierto que una infección por Toxoplasma Gondii puede provocar un aborto espontáneo o muerte fetal. Sin embargo, una vez que la mujer ha desarrollado inmunidad, no representa un riesgo para embarazos posteriores.

En cambio, otras infecciones, como la causada por Chlamydia trachomatis, sí pueden contribuir a abortos recurrentes y continúan siendo relevantes en la valoración de parejas con antecedentes de pérdidas gestacionales.

Consejos para evitar el contagio de toxoplasmosis en el embarazo

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