Teratoma Ovárico: Impacto en la Fertilidad y Opciones de Tratamiento

El teratoma, también llamado quiste dermoide, es una de las patologías más frecuentes del ovario. Este tumor, generalmente benigno, tiene su origen en las células germinales del ovario y contiene principalmente tejido maduro ectodérmico (pelo, dientes, piel, tejido óseo o cartílago). Normalmente se presenta en un solo ovario, siendo infrecuentes los casos que se presentan de forma bilateral.

Los teratomas pueden estar presentes al nacer y crecen durante los años de vida reproductiva de la mujer. Tradicionalmente, el tratamiento ha sido la cirugía.

Diagnóstico y Seguimiento

La mayoría se descubren de forma fortuita, durante una revisión ginecológica rutinaria, ya que a menudo no provocan síntomas. A veces se acompañan de dolor abdominal o pélvico, pero este síntoma solo se presenta en un 30% de los casos. Sin embargo, se ha observado que el riesgo de que aparezcan complicaciones posteriores, como torsión ovárica es muy bajo.

Por ello, en los casos que no requieren cirugía inmediata el protocolo habitual es realizar un seguimiento de control mediante la realización de una ecografía transvaginal a los tres y a los seis meses posteriores al diagnóstico para observar su evolución.

Un estudio retrospectivo que ha hecho el seguimiento a más de 400 mujeres durante diez años revela que este tipo de tumores se mantienen estables en el tiempo en la mayoría de los casos. De acuerdo con estos resultados, los autores indican que un control ecográfico continuado puede ser una buena opción para controlar su evolución.

Tratamiento del Teratoma Ovárico

En los casos en los que se precise realizar tratamiento quirúrgico se realizará una quistectomía, y si el teratoma es de gran tamaño se realizaría una ooforectomía (extirpación de todo el ovario). El teratoma se trata de un quiste que está envuelto en una cápsula, por lo que a la hora de la cirugía se recomienda una cuidadosa disección y limpieza del tejido circundante para preservar la mayor cantidad de tejido ovárico sano.

El cirujano debe ser muy cuidadoso en no dañar la corteza ovárica por una excesiva manipulación mecánica o el uso de medios de energía que podrían dañar a los folículos debido a su termosensibilidad. Hoy en día la vía quirúrgica de elección es la laparoscopia, que es la técnica menos invasiva.

La cirugía se recomienda cuando el teratoma de ovario provoca dolor pélvico o abdominal (agudo o crónico), se observa un aumento de tamaño (de 10 mm o más) durante los dos primeros controles ecográficos de seguimiento (es decir, en los 3 a 6 meses posteriores al diagnóstico) o se detectan cambios que puedan ser indicativos de que se trate de un tumor maligno, como la aparición de áreas sólidas vascularizadas.

El tratamiento laparoscópico fue exitoso en un 72,3% de los casos en un estudio. La ooforectomía y quistectomía laparoscópicas son una buena opción para el tratamiento quirúrgico del teratoma quístico benigno, siendo una alternativa segura y recomendable a la laparotomía.

Teratoma Ovárico y Fertilidad

El teratoma en sí no es una entidad que afecte a la fertilidad o a la reserva ovárica de la mujer, lo que ocurre es que cuando se realiza la quistectomía sí se puede ver afectado parte de tejido ovárico sano y disminuir así el número de folículos y por ende disminuir la reserva ovárica.

Hay que decir que existen muchas mujeres que tienen un solo ovario y se embarazan y no pasa nada, lo que el hecho de tener una cirugía sobre el ovario (que puede repercutir en la reserva ovárica) o tener un solo ovario, puede ser un factor más que provoque que existan dificultades para conseguir una gestación.

Como la mayoría de las pacientes están aún en edad fértil, la experta indica que es imprescindible que, en las intervenciones, se evite dejar secuelas que puedan producir problemas de fertilidad, como las adherencias pélvicas.

“No tiene por qué afectar a la fertilidad ya que hay existe ovario que realiza su función. Pero, si quitamos un ovario o si el teratoma ocupa mucho tejido del mismo, va a afectar a la reserva ovárica”, afirma Miriam Al Adib Mendiri.

GinecologíaTratamiento quirúrgico del teratoma quístico benignoSurgical treatment of benign cystic teratomaLl. Amat M. A. Rodríguez E. L. López J. J. Guillén M. D. Gómez J. M. LaillaServicio de Obstetricia y Ginecología Hospital Universitari de «Sant Joan de Déu» Barcelona Correspondencia: Dr.

TODO SOBRE los QUISTES DURANTE el EMBARAZO, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

Teratomas Inmaduros y Embarazo

La incidencia de masas anexiales en la gestación es de 1 por 1.000 embarazos; de ellos, el 3% son malignos. La mayoría de estas masas son asintomáticas y el diagnóstico se realiza frecuentemente mediante un hallazgo casual en la ecografía obstétrica; lo más común es que sea en el segundo trimestre.

En los casos en que se sospeche malignidad es necesaria una cirugía de estadificación e incluso asociar quimioterapia. En estos casos, debe intentarse conservar la fertilidad.

El tratamiento durante la gestación más aceptado en el caso de teratomas inmaduros es el conservador, realizando la anexectomía del ovario afectado asociada a una cirugía de estadificación. La quimioterapia adyuvante más aceptada se basa en bleomicina, etopósido y cisplatino en 4 o 6 ciclos.

Casos Clínicos

Se presentan 2 casos de teratomas inmaduros de ovario en gestantes diagnosticadas y tratadas en el Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid en el año 2006.

Caso 1: Paciente de 35 años con un hallazgo ecográfico de una masa abdominal anómala en una gestante de 29 semanas. Se realizó cesárea y anexectomía izquierda. La anatomía patológica definitiva informó de teratoma inmaduro grado III de ovario. Se administraron 6 ciclos de quimioterapia. Tras un año y medio desde la cirugía, está en remisión completa y ha recuperado la función ovárica.

Caso 2: Paciente de 27 años que acudió a urgencias gestante de 37 semanas por edemas y distensión abdominal. Se realizó una cesárea y anexectomía izquierda. La biopsia intraoperatoria resultó de teratoma aparentemente benigno, aunque no fue concluyente. Se decidió administrar quimioterapia neoadyuvante. Tras un año desde la cirugía, la paciente se encuentra libre de enfermedad y ha recuperado la función gonadal.

Conclusión

Es importante destacar que, aunque estos tumores sean de baja frecuencia, no hay que descartarlos nunca y debemos hacer un diagnóstico diferencial con cualquier masa ovárica, ya que si se confirma el diagnóstico hay que actuar con de forma temprana porque son tumores malignos con potencial alto de diseminación.

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