Tensión Dural en Recién Nacidos: Causas, Signos y Tratamiento

La salud y el bienestar de los bebés son preocupaciones primordiales para padres y profesionales de la salud. Uno de los aspectos menos conocidos, pero igualmente importantes, es la tensión dural en los bebés. Es un tema poco abordado ya que, muchas veces, las señales y los síntomas se interpretan de manera errónea dando lugar a un tratamiento poco o nada efectivo. Si eres padre o madre, entender y abordar esta condición desde un enfoque osteopático puede ser el primer paso hacia el bienestar y desarrollo saludable de tu hijo.

La tensión dural se refiere a la presión ejercida sobre las membranas que envuelven el cerebro y la médula espinal. Nuestra médula espinal y nuestro cerebro se encuentran recubiertos por varias membranas. Serían como tres fundas que protegen a estas partes tan importantes de nuestro sistema nervioso. La capa más externa se llama duramadre y se ancla por un lado en el sacro, y por el otro en las vértebras cervicales y el cráneo. En bebés, esto puede surgir debido a diversas razones, como el proceso de nacimiento, posturas intrauterinas o incluso factores genéticos. Durante el parto, el cuerpo del bebé frecuentemente se ve sometido a tracciones excesivas. Estas tracciones serán todavía más potentes cuando se usa fórceps o ventosa. Quizá si se les diera un poco más de tiempo a los bebés en el expulsivo no sería necesario tanta tracción. Las tracciones potentes durante el parto pueden acabar dañando esta membrana.

Así, en partos prolongados, instrumentados o durante la tracción que se realiza para ayudar en el nacimiento del bebé, la duramadre puede sufrir un estiramiento excesivo provocando una retracción de su tejido como respuesta derivando en tensión dural. También en situaciones en las que antes de nacer el bebé está mucho tiempo encajado en la pelvis de la madre, tiene poco espacio o está en una posición incómoda la duramadre puede estar más acortada de lo normal.

Tratamiento de osteopatía pediátrica en un bebé sano: Valoración integral

Identificación de la Tensión Dural en Bebés

Identificar la tensión dural en bebés puede ser desafiante para los padres. Algunos signos comunes incluyen:

  • Irritabilidad
  • Dificultades para dormir
  • Restricciones en el movimiento
  • Problemas en la lactancia
  • Cólicos
  • Reflujo
  • Asimetrías faciales

¿Has observado alguno de estos signos en tu bebé?

Un bebé con tensión dural presenta las siguientes características:

  • El bebé está irritable y llora con frecuencia.
  • Tiene alteraciones en el sueño y no descansa bien
  • Es capaz de levantar la cabeza desde los primeros días: Este signo a veces pasa desapercibido por los padres que lo confunden con un logro prematuro. Contrariamente, un recién nacido no tiene sostén cefálico y su posición es de flexión del cuello.
  • Se estira hacia atrás y no tolera que lo cojan en posición de flexión ni le gusta el porteo.
  • Dificultades en la lactancia: La posición arqueada y rígida del bebé dificulta el agarre.
  • Hipersensibilidad al tacto (a veces rechazan los masajes o el baño) y a los sonidos.
  • Duermen boca arriba con la cabeza mirando al techo o se estiran de lado formando un arco con su cuerpo.

Esta tensión dural provoca un gran malestar en el bebé ya que le obliga a adoptar una postura corporal en extensión, arqueando su cuerpo, en lugar de la posición en flexión natural del recién nacido.

Los bebés en las primeras semanas están muy flexionados. Un recién nacido estará hecho bolita, igual que estaba dentro del útero. Los bebés con tensión dural están muy rígidos. No admiten estar enrolladitos y se estiran hacia atrás todo el rato. Al tener la espalda más arqueada, tienen tendencia a caerse hacia un lado. Llora mucho y puede tener dificultad para conciliar el sueño.

Diagnóstico Osteopático de la Tensión Dural

Una evaluación osteopática exhaustiva, que incluye historia clínica y examen físico, puede revelar signos de tensión dural. Vamos a observar si el bebé está arqueado hacía atrás y en qué condiciones prefiere esta posición (¿es una posición mantenida? , ¿solo aparece en algunos momentos, en algunas posiciones?) o si el bebé adopta una posición de coma hacia un lado, mediante técnicas de escucha craneal (técnicas de palpación muy sutiles) observamos si existe movimiento en toda la estructura del cráneo (estas técnicas de diagnostico ayudan a entender la biomecánica del cráneo y descartar o confirmar un origen más severo de la tensión dural, como por ejemplo, una sinostosis).

Existen test para detectar la tensión dural. Uno consiste en tomar al bebé con una mano en la nuca y otra en el sacro. El otro test se realiza colocando al bebé boca abajo, sujetándolo por la barriga.

Tratamiento y Abordaje

Los profesionales de la fisioterapia emplean enfoques suaves y no invasivos para tratar la tensión dural en bebés. Estos pueden incluir técnicas de liberación miofascial, ejercicios terapéuticos y estiramientos adaptados a la edad del bebé. El tratamiento consiste en ir poco a poco dando movilidad a toda la columna, insistiendo en las zonas donde notamos más rigidez, mediante suaves técnicas manuales.

La osteopatía pediátrica se centra en el uso de técnicas manuales suaves y especificas para aliviar la tensión y restaurar el equilibrio en el cuerpo del bebé. La osteopatía destaca por ser una intervención no invasiva y centrada en el bebé, en este caso, que busca la raíz del problema en lugar de solo tratar los síntomas.

Las sesiones varían según el caso y, al principio, las visitas para tratar al bebé serán más frecuentes, es decir, ocurrirán con poco tiempo de separación entre ellas. En otras palabras, se brindará tratamiento al bebé varias veces en un período corto, para poder abordar de manera efectiva y temprana cualquier problema o para monitorear de cerca la progresión y respuesta del bebé al tratamiento. Por ejemplo, en vez de tener una sesión cada 3 o 4 semanas, se podría tener una sesión por semana al principio.

Es recomendable hacer una valoración del recién nacido por parte de un fisio pediátrico siempre después del parto. La intervención temprana en casos de tensión dural es crucial para prevenir posibles complicaciones a largo plazo. Desde la perspectiva de un fisioterapeuta, abordar la tensión dural en bebés es esencial para promover un desarrollo saludable y prevenir posibles problemas a medida que crecen. La colaboración entre los profesionales de la salud y los padres desempeña un papel crucial en este proceso.

Otras Causas de Llanto Inconsolable y Malestar

Además de la tensión dural, existen otras condiciones que pueden causar llanto inconsolable y malestar en los bebés:

  • Tensión Miofascial: Se refiere a la tensión y restricción en los músculos y la fascia, el tejido conectivo que rodea los músculos, que puede ocurrir en los recién nacidos debido a diversos factores durante el embarazo y el proceso de parto. Algunas causas son la posición intrauterina y un parto difícil.
  • Disfunción Craneal: En el parto o durante las últimas semanas del embarazo, el bebé puede sufrir una presión excesiva en su cráneo. Aunque varias semanas después del nacimiento los efectos de esta compresión se suelen resolver de manera natural, en numerosas ocasiones estas tensiones en las membranas y huesos del cráneo no se resuelven solas y requieren tratamiento de osteopatía pediátrica.

Signos de Disfunción Craneal

  • El recién nacido está irritado y llora constantemente.
  • Se lleva las manos a la cabeza o se estira del pelo.
  • Alteraciones en el sueño
  • Alteraciones digestivas
  • Dificultades en la lactancia
  • Deformidades craneales

La Importancia de la Fisioterapia Neonatal

Acudir a un fisioterapeuta especializado en lactancia no debería reservarse solo para cuando ya existe dolor o dificultad con las tomas. Sí. No existe contraindicación alguna, puesto que la valoración neonatal utiliza métodos y técnicas completamente respetuosas con el recién nacido, incluso si se trata de un prematuro. Indirectamente, sí. El número de sesiones de fisioterapia neonatal dependerá de cada caso y de la causa del problema. Generalmente, el fisioterapeuta realiza una valoración inicial completa y, a partir de los hallazgos, diseña un plan individualizado. En absoluto.

Tras el nacimiento es conveniente realizar una revisión de osteopatía pediátrica para detectar posibles disfunciones que deben resolverse lo antes posible. Se recomienda esperar hasta las dos semanas de vida para dejar que algunas disfunciones se puedan solucionar de forma natural. Ahora bien, si el bebé muestra signos y síntomas importantes como llanto prolongado sin un diagnóstico médico, dificultades en la lactancia materna o deformidad craneal importante, se debe realizar una consulta antes de este periodo.

Después una valoración minuciosa se procederá al tratamiento mediante terapia manual. Las técnicas son suaves y no invasivas. Siempre se procede a la terapia tras explicar a la familia las disfunciones halladas y el tipo de tratamiento indicado. La prontitud del diagnóstico normalmente pronostica una resolución más rápida de los problemas, por ello es importante una detección precoz de cualquier alteración.

Las primeras etapas de vida de tu bebé son cruciales para su bienestar a largo plazo. Si tu bebé “rechaza el pecho” con un fuerte tirón hacía atrás, si tu bebé está muy espabilado, solo con 2 semanas “eleva la cabeza como un caracol”- dice la tía Mariola, si tu bebé duerme o se pasa el día con la cabeza del mismo lado y adopta esa postura de coma, si tu bebé no para de llorar… puede ser que no estés delante de los episodios de cólicos, puede ser que tengas que indagar un poco más. La osteopatía pediátrica es una herramienta invaluable para asegurar un desarrollo saludable y feliz.

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