Cuando una pareja decide buscar un embarazo, es común que la espera genere ansiedad y preguntas. Si llevas tiempo intentándolo sin éxito, es natural preguntarse por qué no se produce la concepción, incluso teniendo relaciones sexuales durante los días fértiles.
La infertilidad afecta a una proporción considerable de la población: alrededor del 9 al 15 % de las parejas en el Reino Unido tendrán problemas de fertilidad. Si llevas más de un año intentando quedarte embarazada sin éxito y tienes menos de 35 años, deberías hablar con tu médico para recibir asesoramiento profesional.
En este artículo, exploraremos las causas más comunes de la infertilidad, incluyendo la anovulación, alteraciones hormonales y otros factores que pueden dificultar la concepción. También te ofreceremos consejos y opciones de tratamiento para aumentar tus probabilidades de lograr un embarazo.
¿Es posible el embarazo con anovulación?
Problemas de ovulación: Anovulación y disovulación
Para que se produzca un nuevo ser, es necesario que el óvulo y el espermatozoide se fusionen. A este proceso se le denomina fecundación.
Durante el ciclo menstrual normal de la mujer, se produce la liberación de un óvulo maduro que puede ser fecundado por un espermatozoide para dar lugar a un embrión y que tenga lugar el embarazo.
Cuando el ovario es incapaz de expulsar dicho óvulo, se produce un trastorno que se conoce como anovulación, es decir, la ausencia de ovulación. La anovulación es una de las causas de esterilidad femenina.
La anovulación puede ser circunstancial o crónica. La falta de ovulación persistente en el tiempo se considera una de las causas más importantes de infertilidad femenina y, además, también puede dar lugar a otros problemas de salud a largo plazo, como la diabetes mellitus 2.
Otra de las causas de esterilidad femenina relacionada con el ciclo ovulatorio es la disovulación, que consiste en una ovulación ineficaz, es decir, el óvulo no es fecundable.
Es importante recordar que tener la regla no quiere decir que tus ovulaciones sean normales. Es decir, puedes tener tu menstruación, pero no ovular “Son dos procesos relacionados y sincronizados en diferentes momentos del ciclo ovárico y uterino, pero que pueden ocurrir el uno sin el otro.
Síntomas de la anovulación:
- Ciclos muy largos, de más de 35 días.
- Sangrados uterinos excesivos.
- Infertilidad.
Para diagnosticarla, el ginecólogo primero realizará una exploración física y una historia clínica exhaustiva. También se practican analíticas hormonales y ecografías, en diferentes fases del ciclo para comprobar si ocurren los cambios que deben de producirse.
Para intentar enmendar esa falta de ovulación, lo primero es “corregir el eslabón que provoca que toda la cadena falle”, afirma la Dra. Begoña Martínez. Pero a veces no es posible llegar a descubrir porqué motivo se produce la anovulación o no se puede corregir lo que lo provoca.
En función del resultado de las pruebas y de la historia clínica de la paciente y su pareja se propondrá el tratamiento de reproducción asistida que requiera, de más sencillo a más complejo.
Causas de la anovulación
Los detonantes de esta disfunción ovulatoria pueden ser de distinta índole, ya que tienen que ver con el estilo de vida o con ciertos desequilibrios hormonales en la mujer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado las causas de la anovulación y de los trastornos ovulatorios en general en 3 grandes grupos:
Grupo I: Fallo hipotalámico-hipofisario
La causa de la anovulación se debe a la falta de secreción de GnRH y gonadotropinas (FSH y LH) por parte del hipotálamo y la hipófisis respectivamente. Estas hormonas son las que controlan todo el ciclo menstrual, las que inducen el desarrollo folicular en los ovarios y la secreción de estradiol.
Algunas trastornos o situación que impiden el correcto funcionamiento del hipotálamo y la hipófisis son los siguientes:
- Hipogonadismo hipogonadotrópico.
- Síndrome de Kallman.
- Práctica de ejercicio físico excesivo.
- Pérdida y aumento de peso, sobre todo los casos extremos de anorexia y bulimia.
- Enfermedades sistémicas, como la insuficiencia renal crónica o las enfermedades hepáticas crónicas.
Alrededor del 10% de las disfunciones ovulatorias tienen su origen en este mal funcionamiento hipotálamo-hipófisis.
Grupo II: Alteraciones hormonales
La principal causa de anovulación, la cual se incluye dentro de este grupo, es el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP). Se trata de un trastorno endocrino que provoca ciclos menstruales irregulares o amenorrea (ausencia de menstruación) en la mujer.
El SOP es el causante del 80% de los casos de infertilidad anovulatoria.
Las mujeres con SOP presentan unos ovarios aumentados de tamaño con varios folículos en la periferia que nunca llegan a madurar. Además, estas mujeres también muestran signos de hiperandrogenismo, como la aparición de pelo en la cara o el acné.
Por otra parte, la hiperprolactinemia (aumento de la hormona prolactina) y los trastornos tiroideos (hipertiroidismo y hipotiroidismo) también son causa de anovulación.
Grupo III: Fallo ovárico
La insuficiencia ovárica precoz (IOP), anteriormente llamado fallo ovárico prematuro (FOP). supone el 4-5% de los trastornos ovulatorios.
Los ovarios de las mujeres con FOP dejan de funcionar antes de los 40 años, sin haber alcanzado todavía la edad media de la menopausia. En estos casos, será necesario acudir a un centro de fertilidad si la mujer desea concebir.
Los niveles de hormonas hipofisiarias son elevados, pero los ovarios no son capaces de responder y, por tanto, dejan de producir óvulos maduros. Además, hay una falta de estrógenos.
Síntomas y diagnóstico de la anovulación
El síntoma principal de la anovulación es la ausencia de menstruación, también llamada amenorrea.
Otras posibles manifestaciones de los ciclos anovulatorios son el periodo menstrual irregular y los sangrados anormales.
Además, las mujeres que no ovulan tampoco suelen presentar síndrome premenstrual ni el moco cervical elástico y abundante característico de los días fértiles.
Por último, la temperatura basal irregular puede ser indicativa de falta de ovulación.
En ocasiones, las mujeres tienen reglas regulares y la anovulación pasa desapercibida hasta que no se intente conseguir un embarazo.
Ante la incapacidad de concebir, la mujer puede llevar a cabo distintas estrategias para saber si está ovulando:
- Usar test de ovulación.
- Realizar un análisis de sangre para medir el nivel de progesterona.
- Ir al ginecólogo para hacer un examen pélvico y una ecografía.
Una vez analizadas las hormonas sexuales femeninas y haber confirmado que la mujer no ovula, será necesario aplicar un tratamiento que solucione este problema de anovulación.
Tratamientos para la anovulación
Para intentar enmendar esa falta de ovulación, lo primero es “corregir el eslabón que provoca que toda la cadena falle”, afirma la Dra. Begoña Martínez.
En los casos más sencillos, cuando la anovulación no está causada por problemas graves, suele ser suficiente un tratamiento natural basado en una dieta saludable, ejercicio físico periódico y control del estrés para recuperar la ovulación.
Si la ausencia de ovulación se debe a otras alteraciones hormonales, como el hipotiroidismo, será necesario tratar este trastorno para que pueda producirse la ovulación.
Por otra parte, en los casos más severos de anovulación crónica, el médico tendrá que prescribir fármacos hormonales para inducir la ovulación.
El citrato de clomifeno o las gonadotropinas son el tratamiento más indicado para que las mujeres con SOP puedan ovular.
Hay ocasiones en las que incluso es necesario realizar una intervención quirúrgica para restablecer la ovulación, como el drilling ovárico para pacientes con SOP.
Factores adicionales que influyen en la fertilidad
Además de los problemas de ovulación, existen otros factores que pueden afectar la fertilidad tanto en hombres como en mujeres:
Factores femeninos
- Edad: La capacidad reproductiva de la mujer alcanza su máximo entre los 20 y los 30 años y disminuye gradualmente con la edad.
- Problemas en las trompas de Falopio: Una obstrucción en las trompas puede impedir que los espermatozoides lleguen al óvulo.
- Endometriosis: El crecimiento del tejido que reviste el útero fuera del útero puede obstruir las trompas de Falopio e impedir la fecundación.
- Neoplasias en el útero: Pueden impedir la implantación de un óvulo fecundado.
- Menopausia precoz: Si tu madre tuvo una menopausia precoz, tus posibilidades de tener una menopausia precoz son mucho más altas.
Factores masculinos
- Número reducido de espermatozoides o espermatozoides de mala calidad: Si la eyaculación del hombre no contiene una cantidad normal de espermatozoides, las probabilidades de que un espermatozoide fecunde el óvulo son bajas.
- Disfunción eréctil: Si el hombre tiene dificultades para conseguir o mantener una erección, por razones físicas o psicológicas, le resultará difícil mantener relaciones sexuales.
- Obstrucción de los conductos seminíferos: Que transportan el semen desde los testículos.
- Causas genéticas o problemas hormonales.
Estilo de vida
- Consumo excesivo de alcohol: La fertilidad de hombres y mujeres puede verse afectada por un consumo excesivo de alcohol.
- Tabaquismo: En comparación con los no fumadores, los hombres que fuman pueden tener menos espermatozoides o un número más elevado de espermatozoides con anomalías. En las mujeres, fumar puede afectar a la fertilidad y provocar una menopausia precoz.
- Drogas recreativas e ilegales: No se ha estudiado bien cómo afectan a la fertilidad.
- Suplementos de testosterona y esteroides anabólicos: Pueden interferir con las señales hormonales necesarias para producir espermatozoides.
- Peso: Estar demasiado delgada o tener sobrepeso puede alterar el ciclo menstrual y reducir las probabilidades de quedarse embarazada.
- Medicamentos: Si tú o tu pareja tomáis cualquier medicamento, deberéis consultar al médico para que os informe sobre si este puede reducir la fertilidad.
Consejos para aumentar las probabilidades de concebir
Adoptar un estilo de vida saludable es clave para aumentar las probabilidades de concebir:
- Alimentación balanceada: Incluir frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras aporta los nutrientes esenciales para la fertilidad.
- Ejercicio moderado y control del estrés: Mantenerse activa con actividades físicas moderadas promueve una mejor circulación y salud hormonal.
- Evitar sustancias perjudiciales: Reducir o eliminar el consumo de tabaco, alcohol y medicamentos no esenciales es fundamental para la calidad de los espermatozoides y los óvulos.
Además, es importante conocer tu ciclo menstrual y tener relaciones sexuales en los días fértiles. Si tienes ciclos irregulares, los test de ovulación pueden ser una herramienta útil para identificar el momento de la ovulación.
¿Cuándo buscar ayuda médica?
En condiciones normales, aproximadamente el 85 % de las parejas logran un embarazo en el primer año de intentarlo. Las mujeres menores de 35 años que no han concebido después de un año deben considerar una consulta médica.
También es importante buscar ayuda médica si:
- Tienes ciclos menstruales irregulares o ausentes.
- Has tenido abortos espontáneos recurrentes.
- Tienes antecedentes de enfermedades de transmisión sexual o cirugías pélvicas.
- Tu pareja tiene problemas de fertilidad conocidos.
Opciones de tratamiento para la infertilidad
Existen varios tratamientos médicos disponibles para abordar la infertilidad, que incluyen:
- Inducción de la ovulación con medicación oral o mediante inyecciones y coitos programados.
- Inseminación artificial.
- Fecundación in vitro (FIV).
- Donación de ovocitos (en casos de fallo ovárico).
