No es frecuente, pero a veces nos vemos obligados a cambiar de colegio a nuestros hijos en mitad del curso escolar. En esta circunstancia, nos preguntamos si es posible hacer este cambio, y los pasos a realizar. Te contamos cómo cambiar a un niño de colegio en mitad del año, las razones que lo justifican (y las que no) y los pasos necesarios.
¿Cuándo puedo cambiar a mi hijo de colegio?
Hay muchos motivos por los que se puede cambiar a un niño de colegio en mitad de un año lectivo:
- Un cambio de residencia en la misma localidad pero en otra zona.
- Colegio poco adaptado a las necesidades del alumno (por ejemplo, porque sea superdotado o requiera educación especial).
- Mudanza de los padres a otra ciudad.
- Incluso malos tratos dentro del centro escolar.
Para todos los cambios es necesario justificar las razones. Por ejemplo, en el caso del bullying, será necesario un informe y una inspección, no bastará solo con nuestra palabra. Por suerte, la mayoría de los cambios de colegio en mitad de un ciclo escolar vienen acompañados de nuevas noticias, como un cambio de residencia debido a una mejora laboral.
No podemos cambiar a nuestro hijo de colegio porque nos venga mejor otro, porque un profesor nos caiga mal o porque pensemos que hacen mal su trabajo. Si nos ocurre esto, tendremos que hablar con la dirección del centro, que nos ayudará a poner una queja en el centro (como una hoja de reclamaciones), y tendremos que esperar bastante tiempo.
¿Qué justificante necesito para cambiar a mi hijo de colegio?
Cambiar a un niño de centro es un mecanismo relativamente fácil, pero que cuenta con un mínimo de burocracia. Así evitamos que se hagan cambios constantes de padres insatisfechos con el centro, y se ocasiona menos daño emocional a los niños. Después de todo, dejan atrás a los amigos y el entorno que conocen. Los cambios de colegio siempre son duros.
Cuando nos mudamos de una localidad a otra por trabajo, tenemos varios modos de justificar el cambio. Uno de ellos es el empadronamiento tanto nuestro como del menor en la nueva localidad.
Otro documento justificativo, si todavía no tenemos claro el lugar donde viviremos, es el nuevo contrato laboral, en el que debe aparecer la localización de la nueva sede.
El procedimiento a seguir para cambiar a un niño de colegio
Salvo casos graves como el bullying mencionado arriba, el procedimiento siempre es el mismo: tenemos que buscar centro escolar por nuestra cuenta. Una herramienta muy interesante de la Comunidad de Madrid es el buscador de colegios por dirección. Otra alternativa, si nos mudamos a otra comunidad que no tenga este tipo de portales, es Google Maps, buscando por colegio.
Para poder matricular a nuestro hijo en un centro escolar, debe haber plaza en el mismo. En otras palabras, tenemos que ponernos en contacto con la secretaría o la dirección de los distintos centros, contarles el caso, y preguntar por plazas libres. Es posible que no haya en los centros que más cerca tenemos, en cuyo caso tendremos que buscar algo más lejos.
Si todos los colegios de la zona están completos, tendremos que ir a la delegación de la zona. De esto te informa la dirección de cada centro, que cuando se ven desbordados suelen derivarte directamente a la delegación. Es posible que esta misma delegación nos de plaza en un centro que previamente no la tenía, aumentando de manera provisional las localidades.
Una vez nos confirmen la plaza, el centro se encargará de la burocracia, aunque nos pedirán algún tipo de justificación como la que mencionábamos más arriba antes de hacer efectivo el cambio. Los colegios hablan entre sí y se envían el historial del alumno entre profesores para que no tengamos que hacer nada nosotros.
Este proceso es el que deberás seguir si vas a venir unos meses a Madrid y te desplazas con tus hijos y familia.
Tabla de documentos justificativos para el cambio de colegio:
| Motivo del cambio | Documentos justificativos |
|---|---|
| Mudanza por trabajo | Empadronamiento en la nueva localidad, contrato laboral con la nueva sede |
| Bullying | Informe psicológico, inspección del centro |
| Necesidades educativas especiales | Informe psicopedagógico |
DEPRESIÓN en ADOLESCENTES ¿Cómo afrontarla? | 🥺 Consejos y Recomendaciones
¿Por qué motivos puedo cambiar a mi hijo de colegio sin terminar el curso?
Escoger el colegio más conveniente para un hijo es una decisión muy meditada, por lo que no es habitual cambiarlo de centro, y menos aún hacerlo en mitad del curso. Sin embargo, aunque por lo general no sea lo más adecuado para el niño, en ocasiones «por cuestiones de cambio de ciudad de residencia, por problemas o disconformidades en el anterior colegio, etc.», la familia no tiene otro remedio o considera que es lo más adecuado para su hijo, como explican desde la Asociación de Colegios Privados e Independientes (CICAE).
🔹 Si el cambio responde a un traslado, casi todas las familias esperan a que termine el curso, salvo que reste mucho tiempo para terminar.
🔹 Si se debe a otro tipo de causas (acoso escolar, problemas académicos, discrepancias con el modelo educativo…), los cambios de centro «se suelen solicitar en enero, una vez finalizado el primer trimestre, pero son excepciones», añaden.
Sea por unas causas u otras, si decides cambiar a tu hijo de centro antes de finalizar el curso debes tener en cuenta que «las competencias en materia de Educación están transferidas y cada comunidad autónoma tiene unas normas concretas«, tal y como señala Leticia Cardenal, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA). Por ello es importante que acudas a informarte a la Dirección Provincial de la Consejería de Educación de la comunidad en que residas.
En general, las mayores diferencias en este aspecto son las siguientes:
👉 En la escuela pública y concertada
Para cambiar a tu hijo de centro sin terminar el curso deben darse un conjunto de circunstancias objetivas «debidamente justificadas y que revistan carácter excepcional», recuerda Leticia Cardenal.
👉 En el caso de los colegios privados
Un alumno «puede cambiarse de colegio a un centro privado en cualquier momento«, aseguran desde CICAE. Para ello, lo habitual es haber tenido antes una entrevista con la dirección con el fin de poner al corriente de las circunstancias concretas del alumno y que el nuevo centro analice el caso en particular. Así, «el estudiante que se incorpora al curso se integrará en las mejores condiciones y recibirá el apoyo académico y de orientación que necesite», apuntan desde CICAE.
Cambio de colegio: ¿qué trámites debo hacer?
Lo primero que hay que hacer para cambiar a un niño de colegio en mitad de curso es asegurarse de que hay plaza en otro centro educativo. Además, hay que realizar algunas gestiones:
👉 Escuela pública y concertada
No siempre es sencillo trasladar al estudiante de un centro a otro de la misma zona. Cuando te confirmen que hay plaza, es el colegio el que se encarga de todos los trámites burocráticos. Como dice Corrales, ya que no se puede cambiar sin una causa objetiva justificada, se requiere normalmente documentación que justifique el traslado:
- Contrato laboral en el nuevo destino.
- Certificado de empadronamiento.
- Informes psicopedagógicos que aconsejen el cambio de centro por una u otra causa.
👉 Escuela privada
Si quieres llevar a tu hijo a un colegio privado, tienes que pedir el certificado de traslado a su centro y facilitarlo al nuevo en el que quieres matricularle. Después, ya no debes hacer nada más, ya que «el nuevo centro solicitará al anterior colegio las calificaciones, el historial y toda la documentación académica del alumno», indican desde CICAE.
👉 ¿Y si quiero cambiar de instituto o estoy en FP?
Si quieres cambiarte de instituto o de curso de FP, como en los casos anteriores, dependerá del tipo de centro (público, concertado o privad) donde estás estudiando la ESO, el Bachillerato o el ciclo formativo. Las razones para el traslado deben ser objetivas y estar justificadas. Si el deseo del cambio responde a una elección desacertada de optativas, no será fácil. Si te conceden el traslado de centro, es probable que debas terminar con las mismas optativas que tenías en el anterior.
Además, en estos casos, al matricularte en el curso siguiente (por ejemplo, 2º Bachillerato de Artes, si vienes de Ciencias), deberás hacer también las asignaturas correspondientes a esa opción del curso anterior (es decir, las optativas de 1º Bachillerato de Artes, siguiendo el mismo ejemplo).
¿Qué colegio evalúa al niño ese curso?
Es posible que en el colegio de destino se realice una prueba académica y de conocimientos al alumno para poder estudiar su correcta integración en el curso. Por ejemplo, de su nivel de lectoescritura, gramática, expresión…
Y al final del curso escolar será el nuevo centro el encargado de evaluar al estudiante. Sin embargo, para ello solicita al antiguo colegio las calificaciones del periodo que el alumno haya cursado en ese centro y siempre las tiene muy en cuenta para la evaluación final. Por tanto, se evalúa al niño «según lo aprendido, las notas del antiguo colegio y las del nuevo centro», aseguran desde CICAE.
¿Se puede cambiar a un niño de clase? ¿Y por qué motivos?
Una opción menos drástica que el cambio de centro es el cambio de clase. A veces, el problema que exista puede deberse al entorno, y con el cambio de compañeros o profesores es suficiente.
Los motivos para solicitar que tu hijo cambie de clase deben ser de peso y estar justificados (por ejemplo, acoso escolar). Tras escuchar a los padres y (si tiene edad suficiente) al alumno, se decidirá sobre la cuestión.
En general, esta decisión corresponde al tutor, jefe de estudios y dirección del centro, que tendrán en cuenta también la opinión del orientador.
¿Por qué se mezclan los grupos en los centros escolares?
Como decíamos, más allá de las mezclas por optatividad (poner en la misma clase a quienes cursan las mismas optativas), los centros tienen razones pedagógicas para ir combinando de diferentes maneras al alumnado del mismo curso. Las más importantes son estas:
Es una medida preventiva contra el acoso escolar
Esta es, probablemente, la razón más importante y la menos contestada. Es verdad que el acoso puede darse también en el patio, y se extiende hasta la calle y la casa, incluso, a través de los teléfonos móviles, pero separar, por un lado, a los líderes de las actitudes violentas de su “camarilla” y, por otro, a quienes pueden parecer víctimas más fáciles de los que presentan un perfil de acosador, parece que puede cortar el problema de raíz. Prevenir el acoso escolar no es sencillo, pero cuando se va “mezclando” a los alumnos de un curso, se obstaculiza la creación de grupos cerrados que actúen como caja de resonancia de los acosadores.
Permite equilibrar las necesidades educativas del curso
Lo ideal, en un centro educativo, es que los alumnos con necesidades, aquellos de rendimiento excelente y quienes tienen un rendimiento menor, estén equilibrados en las aulas. Lo contrario, cuando los de alto rendimiento se separan sistemáticamente de los de rendimiento medio o bajo, no suele tener beneficios para los primeros y, sin embargo, sí perjudica a los otros, pues les puede llevar a pensar que “no valen”.
Como las necesidades de cada alumno van cambiando, entran personas nuevas… A veces es necesario hacer ajustes que reequilibren el curso.
Favorece el desarrollo de habilidades de socialización
Cuando un chico o chica sale del instituto y ha pasado “toda la vida” con las mismas amistades, en ocasiones le cuesta generar relaciones nuevas al salir. Si se van mezclando los grupos de forma sistemática cada cierto tiempo, los alumnos pueden mejorar sus habilidades sociales cada curso, conociendo a personas nuevas. Además, el ir conociendo a todos los componentes del curso hace que cada alumno pueda ir uniéndose a personas que comparten sus intereses.
¿Por qué los adolescentes se resisten a los cambios de clase?
Todas estas teorías pedagógicas quedan muy bien desde la mirada adulta, pero a los adolescentes, sencillamente, no les gustan los cambios innecesarios, y es normal. Su cerebro está sometido a demasiados cambios como para enfrentarse a otros nuevos, que ellos muchas veces ven arbitrarios y, en ocasiones, sienten como una venganza o un castigo de los profesores. La razón fundamental por la que no le gusta su clase es, no cabe duda, que sus amistades ya no están en ella, pero hay que profundizar un poco más para saber si subyace otro motivo por debajo. Algunos de estos motivos pueden ser:
- Se ha encontrado con una situación social difícil
- Hay en la clase un grupo cerrado que no le deja entrar
- A tu adolescente le cuesta hacer amistades
- Tu adolescente no quiere enfrentarse al cambio
Cómo ayudar a tu adolescente si no le gusta su nueva clase
Los adolescentes suelen ponernos un poco difícil el ayudarles de forma activa. Pero casos como un cambio de clase, si no hay un problema subyacente, son relativamente sencillos de acompañar, pues se trata de un proceso que irá completando de manera autónoma, en el que tu única labor va a ser estar ahí (y sí, estar ahí, a veces, es complicado).
Algunas maneras en las que puedes acompañar a tu adolescente son:
- Acoge sus sentimientos sin juzgar
- Recuérdale que puede ver a sus amistades en otros momentos
- Háblale de las amistades sanas
- Fomenta que tu adolescente tenga amistades fuera del instituto
- Dale tiempo, y obsérvalo
Lo más probable es que para el mes de octubre tu adolescente ya tenga nuevas amistades en su clase. Si no sucede así, o si sientes que para tu hijo este cambio es excesivo o existen otros motivos de peso que consideres que se deben tener en cuenta, habla con su tutor o con el orientador del centro para que te cuenten su visión y te propongan una manera de solucionarlo. Al mismo tiempo, piensa que aunque a tu hijo adolescente no le gusta su clase, puedes aprovechar el momento para reflexionar acerca de lo que significan las relaciones sociales y la amistad.
