Un cólico nefrítico es un cuadro de dolor en la zona renal de gran intensidad. Esta afección también es conocida como cólico renal, y requiere de atención médica de urgencia para acabar con el motivo de que los riñones se dilaten y dejen de generar un dolor que puede llegar a ser difícilmente soportable. El dolor se caracteriza por tener un carácter cólico, esto quiere decir que la intensidad sube y baja de forma intermitente. El dolor del cólico nefrítico típico es de los dolores más agudos e insoportables que existen. Además, es un dolor que genera una gran ansiedad en el paciente.
El cólico nefrítico, cólico renal o cólico de riñón es una obstrucción de las vías urinarias causada principalmente por cálculos o piedras, que causa un dolor agudo en el costado, la cintura o en un lateral de la barriga. La causa principal del cólico nefrítico es la presencia de cálculos o piedras en el interior del riñón o en los uréteres. Estos cálculos pueden bloquear el flujo de orina y causar una obstrucción dolorosa en el paciente.
Por cólico renal entendemos un dolor en la zona lumbar de moderada o gran intensidad que se produce de forma brusca y que supone una gran limitación para el paciente. Cuando en algún punto del recorrido entre la salida de la orina del riñón y hasta que el uréter entra en la vejiga se produce una obstrucción, existe una acumulación de orina y una dilatación de la vía urinaria hacia atrás, incluyendo el uréter y el riñón.
La prevalencia de los cólicos renales es similar en hombres y mujeres, siendo más comunes los cólicos de ácido úrico en hombres y los cólicos cuyo origen es infeccioso en mujeres, y suelen darse entre los 30 y los 60 años. Existe mayor predisposición a sufrir cólicos renales si presentas antecedentes familiares. Ahora bien, los cálculos de cistina son los únicos sobre lo que hay realmente un componente hereditario.
En general un cólico nefrítico dura unas horas. Si el dolor se prolonga durante más de un día o si aparece fiebre hay que descartar complicaciones, por lo que el paciente debe ser valorado en una urgencia médica.
Salud | ¿Cómo aliviar los dolores de los cólicos renales?
Síntomas del Cólico Nefrítico
Algunos síntomas del cólico nefrítico son dolor intenso en zona lumbar, mareos, sudores y náuseas. El dolor habitualmente se produce en la zona renal, cuando la causa es una litiasis renal (cálculo o piedra) y este va descendiendo a lo largo del uréter. En estos casos el dolor se irradia desde la zona renal hacia abdomen bajo y los genitales.
A medida que la piedra obstruye a nivel más bajo, los síntomas cambian. Por ejemplo, cuando la litiasis alcanza el uréter medio es común que nos encontremos con un dolor que ha pasado de la espalda al abdomen o el flanco. También puede asociar alteraciones intestinales o sangrado. Las piedras pélvicas suelen producir dolor abdominal bajo o inguinal, y cuando éstas están a nivel de la vejiga, es común que las personas noten síntomas parecidos a los de infección de orina o sensación de hormigueo genital en ese lado.
Principales síntomas:
- Dolor intenso en la zona lumbar que se extiende hacia los riñones, la zona inguinal y los genitales.
- Dicho dolor puede ser variable, y puede estar acompañado además por una molesta sensación de ardor y escozor al miccionar.
- Náuseas y vómitos.
- Dificultades a la hora de orinar y necesidad de hacerlo muy poco a poco.
- Oscurecimiento de la orina, que además puede ir acompañado de olores desagradables.
Es importante apuntar que el típico cólico nefrítico se caracteriza por un dolor oscilante, muchas veces relacionado con la toma de líquido -especialmente alcohol-. Por contra, el dolor típico de ataque renal no se relaciona ni con el movimiento ni con la posición. Cuando tenemos un cólico, no existe ninguna posición en la que el dolor cede.
Respecto al sangrado, es muy común durante el cólico nefrítico. De hecho, la inmensa mayoría de personas con litiasis renales que obstruyen la salida del riñón presentan hematuria micro o macroscópica. También es muy común que el cólico nefrítico asocie alteraciones gastrointestinales. Las más comunes son el estreñimiento, la disminución de la emisión de gases, y las náuseas y vómitos.
¿Cuándo hay que ir a urgencias?
Existen varias circunstancias que obligan a ir a urgencias cuando tenemos dolor de riñón. La primera y más importante es la fiebre, puesto que no es típica del cólico. Cuando coexiste un cólico nefrítico con fiebre y escalofríos es imperativo acudir a urgencias dado que puede apuntar a la existencia de una infección urinaria (pielonefritis obstructiva), que exige la realización de exploraciones complementarias y el inicio de tratamiento.
Lo mismo ocurre con cuando el dolor se acompaña de náuseas y vómitos incoercibles, puesto que no será posible controlar el dolor con analgesia vía oral. En esa situación será necesario controlar la clínica digestiva, además del dolor, antes de plantear el alta del paciente.
En algunas ocasiones, el paciente presenta además escalofríos y fiebre alta. Cuando ocurre esto, quiere decir que el paciente tiene además una infección urinaria. Cuando un cólico nefrítico se produce en un paciente con un solo riñón, se deja de orinar por completo. Este cuadro se conoce como anuria. Aparece cuando un cólico nefrítico se produce en un paciente con un solo riñón funcionante. Esto puede ocurrir por que solo tenga un riñón, o por falta de funcionamiento del otro riñon.
Desde que empieza el cólico hasta que se expulsa el cálculo, pueden pasar desde horas, hasta semanas. Esto depende sobre todo del tamaño del cálculo, de la superficie del mismo (liso o con espículas). Los lisos se expulsan con mas facilidad que los que tienen salientes y picos. Aproximadamente un 75% de los casos el cálculo se expulsa de forma espontánea.
Causas del Cólico Nefrítico
La causa más frecuente de cólico nefrítico es un cálculo renal que se ha desprendido del riñón. En su descenso el cálculo puede obstruir la eliminación de orina. La causa más habitual, con mucha diferencia, del cólico nefrítico es la litiasis renal, es decir la presencia de piedras en los riñones. La obstrucción total o casi total al paso de orina por el uréter.
Estos cálculos renales son piedras formadas por sales de calcio o ácido úrico generalmente, que se forman en el riñón y que, si adquieren un tamaño considerable y se desprenden hacia los uréteres, pueden obstruirlos y no dejar pasar la orina que va rumbo a la vejiga. Estos cálculos en ocasiones tienes un origen genético hereditario o metabólico.
Otras causa que pueden producir obstrucción de la via urinaria pueden ser enfermedades que obstruyan la via urinaria desde afuera como tumores que estén próximos al uréter, enfermedades congénitas como estenosis congénitas de la via urinaria ( estas tendrán una clínica variable y a veces ni siquiera producen problemas), fibrosis en el retroperitoneo provocadas por fármacos u otras enfermedades. También pueden producirse obstrucciones desde dentro por coágulos si existe alguna patología que provoque sangrado en la vía urinaria.
Otras causas:
- Anomalías congénitas de la pelvis renal como es la estenosis de la unión pieloureteral. La estenosis impide el paso de la orina del la pelvis del riñón al uréter.
- Anomalías congénitas de la desembocadura del uréter en la vejiga.
- Infección. En algunas ocasiones, debido a la obstrucción de la vía urinaria, la orina se infecta. Cuando ocurre esto, la infección de la orina puede penetrar en el riñón produciendo una infección del riñón. Cuando se infecta el riñón hablamos de pielonefritis aguda. En esta situación el paciente suele notar, a parte del dolor lumbar, escalofríos y fiebre alta. Cuando esa infección se extiende a través de la sangre por el resto del cuerpo hablamos de sepsis urinaria.
- Rotura de un cáliz renal. Se debe al aumento de presión dentro de la vía urinaria. La presión de la orina es ta grande que se produce una rotura de un cáliz renal.
En otros casos hay factores que favorecen su formación:
- Baja ingesta de líquidos
- Exceso de peso.
- Dieta inapropiada.
- Algunas enfermedades.
- Suplementos y medicamentos inadecuados.
- Hábitos no saludables.
- Origen desconocido.
Diagnóstico del Cólico Nefrítico
El diagnóstico del cólico renal se basa en la historia clínica, la exploración física y un conjunto de pruebas complementarias. Es fundamental identificar antecedentes de cólicos previos, valorar factores de riesgo y realizar una exploración detallada, incluyendo la puño-percusión lumbar. El mejor método diagnóstico actual es la realización de un TAC, que permite observar piedras de calcio pero también de ácido úrico.
Aún así, es indispensable solicitar una cita médica con premura con los especialistas de urología del Hospital La Moraleja, donde además de un examen físico, estos pueden solicitar algunas de las siguientes pruebas diagnósticas para confirmar si el paciente está sufriendo un cólico renal:
- Historia clinica y exploración correcta. Conocer si el paciente tiene antecedentes de cólicos nefríticos previos, o transtornos metabólicos como la hipeuricemia, ayudan al diagnóstico.
- Análisis de sangre y orina.
- RX simple de abdomen. Sirve en ocasiones para ver los cálculos de calcio y los de oxalato.
- Ecografía renal. Es la prueba fundamental diagnóstica, ya que permite ver si hay o no obstrucción del riñón y con frecuencia el cálculo. Sirve además para el control de la evolución.
- Radiografía de los conductos urinarios.
- TAC (Urotac).
Alcanzar un diagnóstico seguro cuanto antes es la clave para poder combatir el dolor y eliminar la fuente de esta molesta afección.
Tratamientos para el Cólico Nefrítico
Los pacientes con cólico nefrítico deben ser tratados del dolor en un servicio de urgencias. El cuadro es muy doloroso y suele necesitar medicación intravenosa. Habitualmente se utilizan analgésicos y antiinflamatorios. Una vez que el dolor ha cedido pueden continuar con tratamiento oral de forma ambulatoria. Cuando el cálculo está próximo a la vejiga, el uso de alfa-bloqueantes favorece la expulsión.
En un primer momento el tratamiento debe centrarse en controlar el dolor mediante analgesia (antinflamatorios), que inicialmente se tomarán por vía oral, pero que en ocasiones, si el dolor es muy intenso y persistente, serán de administración intravenosa, por lo que deberá acudir al servicio de urgencias de un hospital.Si el cólico nefrítico no mejora a pesar de dichos tratamientos y comienza con algún signo de complicación (empeoramiento de la función renal, infección severa con fiebre, dolor insoportable…) en ocasiones será necesaria la derivación urinaria.
Ante un posible cólico nefrítico se requiere siempre la evaluación por un médico. Los analgésicos habitualmente se administran por vía intramuscular o intravenosa, por ser más eficaces y porque así se impide que puedan ser vomitados. El calor es un relajante muscular, reduce el dolor y favorece la salida de las piedras.
Cuando el cálculo renal es inferior a los 10 mm., el cuerpo puede expulsarlo de forma natural empleando la propia presión de la orina, por lo que el tratamiento podría basarse en el alivio del dolor. Sin embargo, si la piedra es más grande, será necesario emplear el tratamiento para el cólico nefrítico más apropiado en cada caso:
Tratamientos disponibles:
- En casos de cálculos inferiores a 1 cm ciertos medicamentos (Tamsulosina) ayudan a su expulsión espontánea.
- Litotricia por ondas de choque, más eficaz cuando el cálculo está en el riñón aunque también se realiza en el uréter.
- Nefrolitotomía percutánea, cirugía para el cálculo cuando se encuentra en el interior del riñón que tiene como objetivo fragmentar la litiasis de gran tamaño y extraer sus fragmentos.
- Ureterorrenoscopia, introduciendo un endoscopio rígido o flexible por la uretra hasta llegar a los uréteres incluso al riñón para extraer los cálculos ureterales o renales problemáticos.
- Manejo del dolor.
- Hidratación.
- Terapia de ondas de choque.
- Intervención quirúrgica.
- Tomando los anagésicos prescritos por el especialista o su medico de cabecera.
- Puede ayudar aplicar calor en la zona dolorida.
¿Presenta el paciente síntomas o signos de que el cólico se ha complicado? Cuando se presenta complicaciones. Cuando el cálculo no sale.
Prevención del Cólico Nefrítico
Una de las mejores formas de prevenir esta patología es beber la cantidad recomendada de agua durante todo el día para evitar la solidificación de elementos presentes en la orina, que son los encargados de originar los cálculos. Ya hemos contado por qué se produce un cólico nefrítico, ¿pero es posible adelantarse a esta patología para no llegar a sufrirla y no tener que recurrir a un tratamiento para el cólico renal? Saber por qué dan cólicos al riñón es la clave para prevenirlos: si la afección se produce por la acumulación de sales y minerales como el calcio, que se acumulan hasta formar una piedra, lo que hay que hacer es conseguir que dichos cálculos no lleguen a formarse.
Para prevenir futuros episodios de cólico nefrítico, es fundamental que comprendas las causas subyacentes de esta condición. Por supuesto, la prevención es sustancial en cualquier tratamiento de cólico nefrítico.
Medidas preventivas:
- Acostumbrarse a mantener una correcta hidratación, hay que beber en torno a dos litros de agua y otros líquidos al día.
- Beber abundantes líquidos. Las personas que han tenido cólicos por cálculos renales deben beber sobre 2 litros de agua al día. La orina lleva sales y cristales y cuando estos son muy abundantes, pueden cristalizar y formar piedras. La mejor forma de evitar esa cristalización es diluir la concentración de dichas sustancias aumentando la ingesta de agua. Sin embargo, en pleno cólico no se debe aumentar la ingesta de líquidos.
- Eliminar la máxima cantidad de sal de la dieta diaria, así como limitar la ingesta de proteínas animales.
- Aunque se deben ingerir alimentos ricos en calcio, lo más aconsejable es no recurrir a suplementos.
- Reducir la toma de alimentos ricos en oxalatos, como el chocolate, los frutos secos, el té o las espinacas.
- En general siempre se aconsejará disminuir la sal y proteínas de la dieta.
En general, ante un único episodio de cólico nefrítico no suele haber indicación para proceder a un estudio de sus posibles causas. En los adultos sólo se estudian si los cálculos son muy grandes o múltiples, si se producen cólicos nefríticos de repetición o si existe una historia importante de litiasis renal en la familia.
No existen alimentos prohibidos, pero dependiendo del tipo de cálculo será aconsejable disminuir la ingesta de ciertos alimentos. En general existe una dieta para cada tipo de cálculos. En los pacientes con litiasis múltiple o cólicos frecuentes se deben realizar un estudio metabólico. En principio, no hay por qué cambiar la dieta alimentaria si no se padece ninguna enfermedad que haya producido el cólico renal. En caso de que el cólico renal se haya producido por tener el ácido úrico alto, deberán evitarse ciertos alimentos como las carnes grasas, las vísceras, las carnes de ganso y pato, el marisco, las huevas de pescado, los embutidos grasos y los quesos grasos, entre otros alimentos. En cualquier caso, será el especialista el que deberá aconsejar al paciente de la alimentación que debe seguir dependiendo de las enfermedades que padezca.
Si experimentas algún síntoma de cólico nefrítico o quieres prevenir futuros episodios, puedes acudir a nuestra clínica en Zaragoza. Te ofreceremos una atención completa, personalizada y precisa.
Posibles Complicaciones
Un cólico nefrítico puede provocar determinadas complicaciones si no se trata. Así, puede provocar infección de orina que podría llegar a pasar a la sangre. Además, la obstrucción total de los uréteres puede hacer que el riñón aumente de tamaño y pueda sufrir daños irreversibles, así como provocar una insuficiencia renal. Aplicar un tratamiento para el cólico nefrítico a tiempo consigue minimizar cualquier consecuencia negativa tras conseguir extraer el cálculo renal de la zona afectada. A partir de ahí, habrá que aplicar los consejos del servicio de urología del Hospital La Moraleja para evitar en la medida de lo posible la aparición de un nuevo cólico nefrítico y sus secuelas.
Anulación funcional y atrofia del riñón. No es una complicación inmediata. Una insuficiencia renal aguda en el caso de que el riñón dañado (obstruido) sea el único que tiene el paciente.
