El Segundo Hijo de Noé: Un Análisis Profundo

El capítulo 5 del Génesis de la Biblia se refiere a la creación de Adán y Eva como el primer hombre y la primera mujer de la Tierra, y se extiende a las diez generaciones entre Adán y Noé. Para ello, nada mejor que una guía visual explicativa del árbol genealógico de Adán y Eva. Ofrece una descripción comprensible de las relaciones genealógicas entre sus descendientes.

¿Cómo hacer un árbol genealógico de este tipo en unos minutos? Luego viene la segunda generación: los hijos de Adán y Eva. Hay tres nombres que la mayoría conocemos: Abel, Caín y Set. Podemos deducir fácilmente del árbol genealógico que Abel no tuvo descendencia. Este árbol genealógico de Adán y Eva llega hasta la undécima generación: Sem, Cam y Jafet.

Adam y Eve conectan a la humanidad con Jesús y los testamentos bíblicos fundamentales, nuevo y antiguo. Su caída del cielo fue un castigo junto con la poca esperanza de arrepentimiento para el día del juicio. Sin embargo, entender a estas generaciones puede convertirse en un reto cuando no se cuenta con una guía visual. Aunque en la Biblia no aparecen edades ni plazos específicos para estas generaciones, la interpretación de este árbol genealógico de Adán y Eva puede ayudarte a comprender las distintas teorías.

CONOCE LOS 9 HIJOS DE ADÁN Y EVA y Las DOS parejas de MELLIZOS

Los Primeros Hijos de Adán y Eva

2.1. Adán y Eva fueron el primer hombre y la primera mujer de la Tierra enviados por Dios, como creen las tres religiones abrahámicas. Muy pronto, seducidos por una serpiente, cometieron el delito de comer la manzana prohibida del árbol del conocimiento del bien y del mal contra la orden de Dios.

2.2. El primogénito de Adán y Eva fue Caín, que procede del nombre hebreo Qayin, que significa "uno adquirido". El nacimiento del segundo hijo, Abel, también se describe en Génesis 4:2. Su nombre proviene del hebreo Hebel, que significa "aliento", lo que indica su corta vida. A diferencia de su hermano, Abel eligió ser pastor. Más tarde, los dos hermanos dieron ofrendas a Dios con el material que producían de su ocupación. Según Génesis 4:6, Caín pidió a Abel que fuera con él al campo, donde lo mató, a pesar de la clara advertencia de Dios en Génesis 4:5. Sin embargo, Caín contestó que no podía aceptar este castigo y que era mejor que lo matara quien lo encontrara primero. Adán y Eva tuvieron otros hijos durante este tiempo. El nombre "Seth" proviene de la palabra hebrea Sheth, que significa "designado" o "sustituido". Seth se casó más tarde y tuvo un hijo llamado Enosh.

2.3. Adán fue padre de Seth cuando tenía 130 años. Seth tenía 105 años cuando fue padre de Enosh. Enosh tuvo a Kenan a la edad de 90 años. Kenan tuvo a Mahalalel cuando tenía 70 años. Mahalalel engendró a Jared a la edad de 65 años. Jared fue padre de Enoc cuando éste tenía 162 años. Enoc engendró a Matusalén cuando tenía 65 años. Matusalén engendró a Lamec a la edad de 187 años. Lamec engendró a Noé a la edad de 182 años. Lamec se casó con dos mujeres (Ada y Zila) ignorando las órdenes de Dios y se convirtió en el primer polígamo de la Biblia.

Noé y Sus Hijos

En esta ocasión, el famoso suceso del Diluvio Universal y la salvación de unos pocos en un arca construida por Noé supone, desde el análisis de Pablo Dreizik, un texto político, en cuanto establece una primera idea de un pacto (anterior al abrahámico) y el establecimiento de los siete preceptos de las naciones, para toda la Humanidad. Pero también supone una introducción del concepto de comunidad portátil, que no necesita una tierra para gestarse, porque (aludiendo al arca) nadie se puede salvar solo, aunque dicho círculo estrecho esté por definición también condenado al fracaso que significa su aislamiento del resto de congéneres.

Génesis 8:9: Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra.

Génesis 9:17: Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.

Génesis 10:7: Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca.

Génesis 11:3: Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.

Génesis 11:9: Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Dios el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

La Tabla de las Naciones

En la Tabla de las Naciones, como algunos comentaristas prefieren llamar al capítulo X del Génesis, se menciona el origen entre otros, del mismo Egipto. Dos de los descendientes de Cam, hijo de Noé y sobreviviente del diluvio, fueron Mizraim y Patros. Uno pobló la zona del delta, el otro la tierra más cercana a las misteriosas fuentes del “canal” (heb. Algunos han querido ver en Mizraim al faraón Menes fundador de la Primera Dinastía, mencionado por Manetón, pero dicha identificación es incierta. Sin embargo, es notable que hasta el día de hoy los árabes conozcan a la tierra del Nilo como “Misr ” o “ la tierra de Cam el Negro ”.

Las relaciones entre el Antiguo Testamento y el país del Nilo siguen representando un gran misterio histórico para los egiptólogos y biblistas. Los datos recogidos aquí no pretenden ser inéditos, pues han sido abordados por un buen numero de especialistas, mas sí su enfoque. Reconstruir el éxodo bíblico a partir de las fuentes egipcias es una tarea muy complicada. Hasta el momento, la primera mención que se hace en una inscripción egipcia a la existencia de Israel como pueblo, es en la estela del faraón Merneptah (hijo de Ramses II, 1224-1204 a.C. Dinastía XIX), piedra de basalto negro que data del siglo XIII a. Es cierto que muchos han relacionado a los hebreos con él termino âpiru ( ‘pr.w ), como aparece con anterioridad en los textos de Amarna (Dinastía XVIII), refiriéndose a un hostil pueblo hurrita; pero esto es dudoso.

Los problemas que plantea abordar este tema desde estas dos perspectivas se deben a razones bien delineadas. En primer lugar, si el origen del pueblo hebreo como sociedad autónoma y organizada se lo debe a un espectacular escape hacia el Levante, es hasta cierto punto lógico que esté ausente de los registros egipcios. El principal canal que ha conservado a través del tiempo, es decir, sin interrupción, una memoria “histórica” de este período es sin duda el Antiguo Testamento(Levirani, 1995). Esto, por un lado refleja una ventaja, la de seguir la historia egipcia a partir de las narraciones del libro de Génesis y del Éxodo pero, por el otro, plantea una dificultad, ya que el motivo que los reviste es religioso y este es siempre subjetivo. La tarea de conservación bíblica se efectuó por razones mayormente de orden sagrado y, al igual que los textos egipcios, bajo la supervisión de una clase sacerdotal.

Abraham hizo, en algunas oportunidades, visitas al país; por los registros bíblicos parece que tuvo relaciones comerciales, ya que adquirió una sierva egipcia llamada “Agar” (Génesis, cap. 12-13). Tiempo después, José es vendido como esclavo a Egipto por comerciantes ismaelitas a un hombre importante llamado Potifar, cuya esposa intentó seducirlo mientras ministraba en el interior de la casa. En consecuencia, el hebreo es encerrado en prisión y finalmente alcanza un puesto de visir ante la corte del faraón por el arte de interpretar sueños y predecir siete años de abundancia y otros siete de hambre en el país bien amado . Un dato que no podemos pasar por alto es lo que menciona Génesis 41: 43, sobre el nombre que recibió José en su ascenso , “Avrekj ”.

Esta es rescatada por el historiador judío Flavio Josefo (siglo I d.C.), donde relaciona a los israelitas con los llamados Hicsos, que significa “gobernantes de los países extranjeros”. Algunos comentaristas sitúan la entrada de José con el período de los Hicsos ya que, según Génesis 47: 20, José llego a ser dueño de casi todo Egipto a excepción de los bienes del Faraón y de sus sacerdotes. Según los textos hebraicos, la corte real estaba compuesta solo por egipcios, Potifar era uno de ellos. Además, José tuvo que servirles la comida a sus hermanos en una mesa aparte, “puesto que los egipcios no podían comer (…) con los hebreos”.

L. Archer nos ofrece una teoría interesante. Nos habla de tres grupos: los Israelitas, los egipcios y las hordas invasoras de los Hicsos . Para su exposición utiliza el relato de Éxodo 1: 8-10 (Que hemos reproducido en parte) que menciona lo que sucedió después de la muerte de José. “Y procedió a decir a su pueblo: “¡Miren! Es improbable que los israelitas hubieran sido más numerosos que todos los habitantes de los nomos de Egipto, en cambio, si hubieran sido unas dinastías invasoras evidentemente eran un grupo más reducido: “¡Vamos! Tratemos astutamente con ellos, por temor que se multipliquen y tenga que resultar que, en caso de que nos sobrevenga una guerra, entonces ellos ciertamente también se agreguen a los que nos odian y peleen contra nosotros y suban y se vayan del país”. Es posible que si era una dinastía de Hicsos temieran que los hebreos se unieran a los egipcios en una posible guerra. Pero desgraciadamente es una etapa muy oscura y la invasión de estos extranjeros no se entiende con claridad.

Existen algunas excepciones, como la estela descubierta por A. Mariette en Tanis, en 1863. Al parecer habla de los Hicsos y su supuesto dios Set. Además, hay mucha incertidumbre en cuanto a las dinastías que presenciaron los acontecimientos. Pero ¿qué hay de la historia de Moisés y de la migración israelita registrada en el libro bíblico del Éxodo? Moisés con las tablas de la Ley (cuadro de Guido Reni aprox.

Tubal: Nieto de Noé y su Conexión con Iberia

Nieto del patriarca bíblico Noé, Tubal fue, según algunos autores antiguos, quien pobló Iberia tras el Diluvio. Flavio Josefo, cronista del siglo I, escribió: "fundó Tubal a los tubelos, a los que ahora se llaman iberos". Dada la existencia de dos pueblos iberos, uno en el Cáucaso (actual Georgia) y otro en Europa (la actual Península Ibérica), surgió desde entonces entre exégetas e historiadores la duda sobre a qué iberos se refería Josefo, generándose diversas teorías sobre la posible relación entre ambas Iberias.

Según resume Caro Baroja, a Tubal-Caín -que en el "Génesis" (IV, 22) es descendiente de Caín y el inventor de la forja- se le identifica en los textos clásicos con Vulcano. El otro Tubal es hijo de Jafet ("Génesis", X, 3). Ambos están relacionados con la metalurgia. La venida del segundo a Occidente se basa en la interpretación de San Jerónimo, quien al comentar un texto de Ezequiel (XXXVIII, 2-3) y otro de Isaías (LXVI, 19), consideró que se referían a Italia o España al hablar de Magog, "príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal". Según la traducción de Cipriano de Valera: "Thubal, sive Tubal aut Italia interpretatur, aut Iberia", dice el santo erudito. San Isidoro, más categórico, afirmará en sus Etimologías (IX, 2, 29): "Thubal, o quo Iberi, qui et Hispani; licet quidam ex eo et Italos suspicentur."

A partir de estas aserciones de origen bíblico y patrístico se teje, con el paso de los siglos, la teoría vasco-ibérica y vasco-cántabra, que gozará de gran longevidad y variadas derivaciones. El arzobispo Ximénez de Rada, escribiendo a mediados del siglo XIII y seguido por Alfonso X, relata que los hijos de Tubal, tras recorrer diversas provincias, se dirigieron a los confines del occidente. Llegaron a España, fueron los primeros habitantes de las alturas de los Pirineos y se multiplicaron, formando pueblos llamados en un inicio Cetubeles -coetus Tubal, o multitud de Tubal. Estos se expandieron por las llanuras de España, y junto al río Ebro fundaron villas, aldeas y ciudades. Con el tiempo, el nombre Cetubales se transformó en celtíberos, por asociación con el río Ebro.

Alonso de Madrigal, llamado El Tostado, ofrece en el siglo XV una versión más precisa: "Tubal. Del cual descienden los españoles; éste se estableció en la bajada del monte Pirineo, en el lugar que se llama Pamplona. Después, al multiplicarse en muchos pueblos, bajaron a las llanuras de España, y aquella tierra se llamó en latín, de coetus, esto es, comitiva de Tubal, Cetubalia."

La identificación de los vascos con los primitivos pobladores de Iberia y del euskera como primera lengua se difunde desde los navarros hacia el occidente. Lope García de Salazar (siglo XV) sitúa la repoblación de Tubal en tierra vascona:"Así ha contado la historia cómo / de los siete hijos de Jafet hijo de Noé / se poblaron muchas tierras en Occidente, entre los cuales Tubal, que / era el quinto hijo, a sus hijos y generaciones / vinieron en España y poblaron / en la Ribera del Ebro hasta los / puertos de Aspa y llamaron aquella / tierra toda Carpentanja, y poblaron / en ella cuatro ciudades: la primera / fue Oca, que está sobre los montes de Oca; / la segunda es Calahorra; / la otra es Tarazona; la otra / es Zaragoza. Y después se extendieron / por toda España."

El cronista valenciano Beuter (siglo XVI) atribuye origen tubálico a Tafalla y Tudela, y equipara a los navarros con los cántabros. Pedro de Medina había hecho afirmaciones similares, asegurando que el idioma original de España era el "vasquence".

Sin embargo, no todos los autores aceptaron estas teorías. Tras el Renacimiento, figuras como Maluenda y Ribera se oponen a la genealogía tubalista, mientras que otros como Villalpando y Pineda la defendían. Para Pineda, "Tharsis" se refiere al sur y "Thubal" a toda España: "Thubal, omnes Hispani; Tharsis, Baetici." Pineda también recoge la opinión de Maluenda, según la cual Thubal se refiere a los pueblos del norte, cercanos a los moscovitas, los Iberos orientales.

Martínez de Zaldibia y Garibay, impulsores del vascocantabrismo, sitúan a Tubal más hacia el oeste, en la región de Cantabria y Navarra. Garibay afirma que Tubal "enseñó a los suyos la ley de naturaleza y les dio orden de bien vivir", e incluso les dictó sus Fueros. El bachiller Poza escribe: "han conservado su lealtad, su lengua, su hábito desde el patriarca Tubal hasta hoy".

Sin embargo, autores más independientes como Oihenart (siglo XVII), al ser súbdito francés y ajeno a la censura inquisitorial, prescinden de referencias bíblicas y se basan en fuentes grecolatinas. Lo mismo hace Marca. Moret, más cauto que los autores vizcaínos y guipuzcoanos, recoge la tradición tubalista sin darle gran crédito, y critica las etimologías fantasiosas de Tudela y Tafalla.

A pesar de ello, Tubal sigue presente en la tradición popular vasco-navarra. El licenciado navarro Juan de Beriain, abad de Uterga, afirmaba en su Doctrina cristiana (Pamplona, 1626) que "el justo y perfecto Noé habló y enseñó en este reino la lengua del bascuence, y desde entonces hasta hoy se ha conservado en la muy noble ciudad de Pamplona y en toda la tierra bascongada."

En el Propugnáculo histórico y jurídico (1666), el canónigo José Conchillos presenta a Tudela como fundada por Tubal en la Celtiberia, en oposición a las tesis de Moret. Este respondió con el Bodoque, una sátira que desmontaba las ideas tubalistas. A su vez, Conchillos replicó con Desagravios (1667), obra condenada por el Consejo de Navarra por sus injurias y por fomentar la discordia entre los naturales del país.

Aun así, la ciudad de Tudela conserva el recuerdo de esa fundación mítica en su título: "Antiquísima, Nobilísima y Muy Leal Colonia de Tubal, la ciudad de Tudela."

El origen babélico de las lenguas, como otras tradiciones piadosas, fue perdiendo terreno en el Siglo de las Luces, hasta desaparecer a finales del siglo XVIII, antes incluso que la propia Inquisición.

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