Impacto de la Paternidad en la Vida Sexual de la Pareja: Desafíos y Soluciones

La llegada de un hijo es un evento transformador que, si bien trae inmensa alegría, también puede presentar desafíos significativos para la vida sexual de la pareja. Es común que las dinámicas cambien y que el deseo sexual fluctúe, generando interrogantes y preocupaciones. Este artículo explora en profundidad los factores biológicos, psicológicos y sociales que influyen en esta transformación, ofreciendo perspectivas y consejos para navegar este período con éxito.

¿Por Qué Disminuye el Deseo Sexual?

Es importante reconocer que la disminución del deseo sexual después del nacimiento de un hijo es un fenómeno común y multifactorial. No se trata de culpar a los hijos, sino de comprender los diversos factores que contribuyen a este cambio.

Algo muy grave ha tenido que suceder para que el deseo se esfume, al menos, por alguna de las partes. O que, aunque permanezca, se elija dormir, libro, peli o sofá, antes que "intimar". Acaso, ¿ya no me quiere o no nos queremos?

Han pasado muchas cosas para que el deseo se esfume y la pareja se desajuste, como se denomina en terapia de pareja. Lo hemos hecho los adultos y cada una de las partes de la pareja tiene su responsabilidad en que la cama solo se visite para dormir.

El deseo no aparece solo, se construye, y tampoco nos abandona; lo abandonamos nosotros y nosotras, casi sin darnos cuenta. Y sí, existen porqués y paraqués, por supuesto; pero como sé que suelen pasar desapercibidos, aquí los tenéis para que podáis resolverlo.

La sexualidad y, por tanto, el deseo, como cualquier otra área central de la vida, se ven afectadas por tres aspectos centrales: biológico/físico; psicológico/emocional y social/relacional.

Factores Biológicos

Efectivamente, las hormonas y el estado de salud física afectan en la gestión, aparición y mantenimiento del deseo. Momentos como el embarazo, el posparto o puerperio y la crianza, pueden influir a nuestro deseo erótico y de acercamiento a la pareja de manera íntima genital. Cabe recalcar que la recuperación tras el parto no se resuelve en la cuarentena ni en las 16 semanas de baja por maternidad, sino que puede abarcar entorno a un año o más; pues es el tiempo en el que todo empieza a estar en su sitio. Cada cuerpo sana a diferente ritmo, puede seguir generando dolor corporal genital.

Episiotomías o desgarros no solo dejan cicatrices dolorosas sino una asociación emocional complicada. Se una sociedad coitocéntrica, focalizada en la penetración, no favorece el proceso de activación del deseo, un rechazo importante hacia el contacto íntimo.

Factores Psicológicos

Aunque tras el parto suele inundar una sensación de felicidad máxima por las hormonas liberadas, poco después podría aparecer la depresión postparto (si no estaba presente ya desde el embarazo), que afecta en torno al 15 % de las madres. También está fenómeno conocido como 'baby blues', una pseudo-depresión de desaparición temprana pero con síntomas más leves pero similares, como la tristeza, los pensamientos negativos, la anhedonia o incapacidad para experimentar placer y la pérdida de interés. Su probabilidad de aparición en las mamás podría superar a la primera hasta cinco veces; afectando a los padres con menor probabilidad.

A todos eso, suma el cansancio, lo poco y mal que se duerme, los nuevos miedos, el dolor emocional generado por sentimientos como la soledad o el duelo de lo que éramos antes de ser madre o padre. Ocurre siempre que se prevé o se ha de renunciar a algo importante, como es el caso de tantas mujeres que ven frustrada la posibilidad de alcanzar sus objetivos profesionales, como acceder a cargos directivos por ese "techo de cristal" que se encuentran al ser o desear ser madres, sobre todo cuando no se encuentra ni facilita la conciliación real.

Factores Sociales

El cuerpo cambia y nuestra relación con él, como también lo hace nuestra mente. ¡Ay, la autoestima!. Demasiados cambios en tan poco tiempo. Como los roles familiares, donde a medida que la parentalidad aumenta, disminuye la conyugalidad. Ya no sois una pareja, sois más. Pasar de mirarse a los ojos a hacerlo a hacia ese nuevo ser que tanto necesita, ¿dónde queda la sexualidad?

Es habitual que la pareja ya no se mire como antes de la llegada de los hijos. Van dejando de llamarse por su nombre para pasar a ser mami o papi, y así cambia la percepción erótica pues secuestramos un espacio emocional muy diferente; el de los cuidados hacia el otro, ni el del placer y la complicidad erótica.

Y el bingo se lo lleva la ausencia de corresponsabilidad en las distintas áreas de la vida. Ellas pierden el deseo cuando la corresponsabilidad brilla por su ausencia y ellos detectan que la pareja no va bien cuando desaparece el coito. Es triste, pero cierto, que la presión sexual y miedo al enfado o abandono, si no se da el sexo que se pide.

¿Te suena esto de que mamá está en todo, lo encuentra todo y prepara todo? Si las mujeres seguimos siendo las guardianas de la dichosa carga mental familiar, además de la personal y laboral, seguiremos presentando menores niveles de deseo.

Además, ser corresponsable es una forma de amar y, si una persona se siente amada, desea compartirse con quien le ama, en la amistad, la pareja y la cama.

La responsabilidad afectiva ha de ser recíproca y un aspecto central para construir relaciones sanas, felices y activas sexualmente. Por desgracia, este rol suele recaer en las mujeres al ser educadas en los cuidados desde la infancia. Sin embargo, esto puede cambiar si ofrecemos modelos de padres cuidadores.

Consejos para Recuperar la Intimidad y el Deseo

La buena noticia es que existen estrategias y enfoques que pueden ayudar a las parejas a recuperar la intimidad y el deseo después de la llegada de un hijo. Es fundamental abordar esta situación con paciencia, comprensión y comunicación abierta.

Comunicación Abierta: Hablar honestamente sobre las necesidades, deseos y preocupaciones de cada uno es crucial. La comunicación es la base para reconstruir la intimidad.

Tiempo para la Pareja: Dedicar tiempo exclusivo para la pareja, aunque sea breve, puede marcar una gran diferencia. Una cita nocturna, una caminata juntos o simplemente una conversación sin interrupciones pueden reavivar la conexión.

Explorar Nuevas Formas de Intimidad: No centrarse únicamente en el coito. Explorar otras formas de intimidad, como abrazos, besos, caricias y juegos previos, puede ser muy satisfactorio.

Buscar Ayuda Profesional: Si la situación se vuelve difícil de manejar, buscar la ayuda de un terapeuta de pareja puede ser muy beneficioso. Un profesional puede ofrecer herramientas y estrategias para superar los desafíos.

R.C.: Puede haber muchos motivos, para entender cuál es el problema es muy importante saber cómo eran las relaciones sexuales antes del embarazo. Esto, a su vez, depende de muchos factores como la personalidad, el nivel de intimidad y confianza de la pareja o el momento en el que esta se encontraba antes del embarazo. No es lo mismo que el bebé haya llegado en la fase de inicio, de amantes, en una relación romántica, a que la pareja lleve muchos años juntos.

R.C.: Los nuevos padres tienen que hacer la transición de la pareja a la familia. El romanticismo pierde importancia en favor de un sentimiento de ternura y protección que denominamos apego. Tienen que adaptarse a que hay un tercero que les necesita y con el que tienen que crear un nuevo vínculo, y eso requiere tiempo. La mayoría de las parejas después de un parto recuperan las relaciones sexuales pero de manera distinta, porque son diferentes siendo los mismos.

R.C.: No hay trabajos que demuestren que el hecho de que nazca un hijo implique pérdida de deseo sexual, pero si es cierto que en el periodo en que dura la cuarentena hay una bajada de hormonas en el que la mujer está mucho más ocupada y mucho más enfocada al hijo que a la pareja. Necesita más de la protección que del deseo.

R.C.: Cada pareja es distinta, pero hasta los 6 meses no creo que debiera constituir una preocupación. Muchas parejas se precipitan en su preocupación por retomar las relaciones sexuales. Piensan “necesitamos recuperar rápidamente cómo estábamos antes”, se guían por el mandato social de que “una pareja que está bien tiene sexo” cuando en realidad se necesita un tiempo de adaptación. Ese miedo a “lo he perdido” es lo que en muchas ocasiones hace que se pierda el deseo. Uno de los peores errores que puede cometer una pareja es no querer cambiar, vivir siempre en la nostalgia de “cuando nos conocimos”.

R.C.: El principal cambio es de estatus y afecta enormemente a su identidad, pasa de ser hija a ser madre. A nivel psicológico aparecen muchos fantasmas de la infancia, si hay conflictos no resueltos es frecuente que aparezcan tras dar a luz. Es por ello que a veces se desencadenan depresiones u otro tipo de sintomatología. La recién estrenada madre va a tener muy presente los mandatos maternos de su propia madre, de manera que es probable que se comporte como lo hacía su madre con ella.

R.C.: En los hombres se produce algo similar, también para ellos la infancia vuelve con mucha fuerza. Hombres y mujeres pueden entrar en lo que denominamos estados regresivos tras ser padres. Esto significa que vuelven a momentos anteriores del desarrollo psíquico. Cuando esto se produce, idealizan el hijo que quieren tener, desean reparar los déficits de su propia infancia desempeñando su función como padres mejor de lo que los suyos lo hicieron. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes; todos queremos hacer las cosas mejor, pero el inconveniente es la idealización que puede transformar la crianza en un acto de “tenemos que ser los mejores, y nuestro hijo tiene que ser el mejor”.

R.C.: Es cierto que ambos tienen que adaptarse a los cambios en el cuerpo de ella, pero en mi experiencia es la autoestima de la mujer antes del embarazo, la relación que tenía con su cuerpo antes de ser madre, el factor fundamental. Si se sentía bien con su cuerpo antes del embarazo, la adaptación es más fácil. Sin embargo, si ya tenía problemas con su imagen corporal, los cambios pueden afectarle mucho. Si ella no se siente deseable, el deseo de ambos disminuye. Las relaciones sexuales se pueden vivir en clave de intimidad y humor o en clave de “tengo que dar una imagen, tengo que ser perfecta, tengo que estar bien en la cama”. Estas relaciones donde la persona no puede ser ella misma, son de por sí menos satisfactorias.

R.C.: Para algunos hombres el hecho de que la mujer dé a luz afecta mucho a su deseo sexual porque ven a la pareja como una madre y no como una mujer. A veces sucede de manera inconsciente, tiene que ver con lo que hablábamos antes de procesos regresivos y conflictos infantiles.

R.C.: Planificar una primera cita puede ser una buena manera de comenzar. Si las condiciones económicas lo permiten, tener una cita fuera de casa, por ejemplo en un hotel, puede ser de gran ayuda, pero si no también puede hacerse algo especial en casa. En esta planificación dejar a su bebé al cuidado de otra persona de confianza, implica darse permiso para retomar las relaciones sexuales.

R.C.: No, el placer no está solo en la relación sexual sino en la anticipación del placer. En arreglarse, en crear un ambiente favorecedor.

R.C.: Por ejemplo algunos hombres después de la llegada del bebé no se sienten cómodos en “la postura del misionero”, porque la relacionan con el parto, con la imagen de la mujer con las piernas abiertas dando a luz. Puede que en esa postura la pareja se sintiera cómoda antes del parto y ahora tendrán que buscar otras formas de darse placer. Otro ejemplo es el de las mujeres a las que les han dado puntos y tienen más sensibilidad en ciertas zonas, también necesitarán innovar otras posturas en las que se sientan bien. Es muy importante no empeñarse en recrear las mismas prácticas de antes del parto, porque a lo mejor lo que antes servía ahora no sirve. Y es fundamental no poner el foco en el coito sino en sentirse a gusto y darse placer. Si alguno de los dos no se siente cómodo con la penetración es importante que puedan hablarlo y dejar esa práctica para más adelante.

R.C.: La llegada de un hijo nos transforma como personas y como pareja y por tanto es muy frecuente que transforme también las relaciones sexuales. Los cambios siempre nos dan miedo y requieren un periodo de adaptación.

Es importante recordar que cada pareja es única y que no hay una fórmula mágica para recuperar la intimidad. Lo importante es mantener la comunicación abierta, ser pacientes y estar dispuestos a adaptarse a los cambios.

Celos Infantiles ante la Nueva Pareja

La llegada de una nueva pareja a la vida de un niño puede generar celos y ansiedad. Es fundamental abordar esta situación con sensibilidad y comprensión.

Los celos son «el sentimiento receloso de quien teme que otro puede ser preferido». La forma en que se puede manifestar es muy diversa, pero generalmente aparecen rabietas, agresividad, volver a hacerse pis o caca cuando esta etapa ya se había superado, volver a usar un lenguaje infantil,… También podemos encontrar que los niños busquen diferentes maneras de llamar la atención, o también que se muestren más tímidos, cerrados, inhibidos.

Es habitual que los niños tengan miedo de dejar de ser queridos como antes. Miedo a que el padre o madre le presten menos atención, o incluso pueden llegar a tener miedo a ser abandonados.

Para empezar es muy importante no culpabilizar: Ayudar a quien lo padece a reconocer que lo que está sintiendo no es malo. También puede ayudar no considerar sus manifestaciones como algo a cambiar, sino entender que es un proceso normal y que ya pasará.

Por ejemplo, si un niño empieza a hacerse pis o a estar más nervioso, será mejor ayudarle a reconocer el sentimiento de celos y decirle «es normal que te dé rabia, estés enfadado. Pero aunque ahora el padre o la madre ame a otra persona, nunca te dejará de amar». No debemos pretender que estas manifestaciones de celos desaparezcan inmediatamente. Es importante respetar el tiempo del niño y la manera en que lo está expresando. Será desde esta comprensión y desde el respeto que podrá ir haciendo su proceso y será a medida que vaya comprobando que el padre o la madre siguen queriéndolo tanto como antes, que la desazón irá disminuyendo.

Que el niño se sienta celoso con la aparición de una nueva pareja es normal y, en principio, que se reaccione ante esta nueva situación no es preocupante. Esto no quiere decir que en determinados casos los adultos nos podamos sentir más tranquilos consultando a un profesional, ya que nos puede ayudar a buscar la manera de afrontar esta situación de la forma más adecuada, guiando ya sea a los padres como a los niños en este proceso. Es importante que este paso se dé cuando el padre/madre también esté seguro.

Hay que buscar un momento de tranquilidad, sin interferencias y poner mucho énfasis en que el amor y la dedicación hacia él/ella no disminuirá. En ningún caso se debe culpabilizar ni castigar. Mi hijo se hace pipi, o caca, o tiene muchas rabietas desde que tengo pareja. Aunque consultar nunca está de más, se puede esperar un tiempo hasta que la nueva situación se haya estabilizado. Los niños y niñas tienen que dormir en su cama. Poner orden en casa es poner orden en su cabeza. Que cada uno duerma donde le toca, ayuda a clarificar las relaciones y les ayuda con los límites.

Cada vez que estoy con mi pareja mi hijo/a hace todo lo posible para separarnos y llamar la atención. Para empezar, no ceder, no complacerle en su demanda. Ser explicativo y comprensivo, no enfadarse ni castigarlo. No debemos forzar estos momentos. Debemos respetar su ritmo, sobre todo si se observan dificultades. Es importante reservar espacios para estar con el hijo sin la pareja y, poco a poco, ir introduciendo. Que sea progresiva. Que no lo sienta como una invasión de su espacio ni de la relación con el/la padre/madre.

Una madre consulta al servicio preocupada por las reacciones que su hijo está teniendo desde que su pareja a ido a vivir con ellos; se vuelve a despertar por las noches, quiere meterse en su cama, mantiene una actitud agresiva hacia ella y hacia la pareja. El terapeuta la tranquiliza diciendo que es una reacción normal, que seguramente durará un tiempo y poco a poco irá desapareciendo.

Relaciones sexuales después del parto: ser padres sin olvidar ser pareja

La paternidad es un viaje lleno de desafíos y recompensas. Al abordar los cambios en la vida sexual con comprensión, comunicación y paciencia, las parejas pueden fortalecer su relación y disfrutar de una vida íntima plena y satisfactoria.

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