En el corazón del tatami se alza el nombre de Sandra Sánchez. La talaverana, nacida en 1981, no solo ha inscrito su nombre en la historia del karate, sino que ha transformado su arte en un mensaje de resiliencia, disciplina y pasión. Considerada la mejor de la historia en la categoría de kata femenino individual, su historia es la de una atleta que llegó más tarde de lo habitual a la competición internacional, pero también la de una mujer que ha sabido redefinir el éxito y construir legado.
Hoy, retirada de la competición, continúa inspirando a través de la enseñanza, el cine, el emprendimiento y el liderazgo deportivo.
Entrenamiento físico/ karate. Sandra Sánchez
Inicios y Primeros Pasos en el Karate
Su primer contacto con el karate ocurrió cuando apenas tenía cuatro años, en su ciudad natal, Talavera de la Reina. "Me inicié desde muy pequeñita en este deporte por 'envidia' pues con 4 añitos ya mostraba mi carácter, poniendo a prueba a mis padres con mis convicciones y mi tesón, lo del baile más bien como que me gustaba poco o nada", dice en la misma. "Mis primeros entrenamientos fueron allí", recuerda Sandra. "Madrid llegó más adelante, conseguir llegar al CAR (Centro de Alto Rendimiento) era como un objetivo a alcanzar".
Lo logró, aunque no fue fácil: a su veintena vio truncada su primera oportunidad en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, pero la vida da segundas oportunidades, y ella supo tomarlas con hambre de victoria. Uno de sus combates más importantes lo disputó junto a su madre, a la que diagnosticaron un cáncer de mama cuando Sandra tan solo llevaba un mes viviendo y entrenando en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Entonces decidió dejar su beca en la capital para estar junto a ella en Talavera de la Reina. En 2019 se convertía en la protagonista del vídeo 'Kata contra el cáncer', un emotivo homenaje en apoyo a las mujeres que cada día se enfrentan a esta enfermedad.
Ese espíritu incansable la llevó a una etapa decisiva en Dubái, donde entrenó intensamente y recuperó la ilusión por competir. Más tarde llegaría un viaje al Open de Dubái, donde sucedió algo extraordinario. "Nada más terminar el campeonato, unos señores de allí me pasaron a una sala de reuniones y me dijeron que querían que me quedase a vivir en Dubái para dar clases a los niños del club y para competir en su nombre por todo el mundo", confesaba en una entrevista con 'Público'. "Me ofrecían unas condiciones, un sueldo, una casa, un coche… algo increíble, yo pensaba que era una broma".
Ascenso a la Cima del Karate Mundial
En 2014, a los 33 años, comenzó a forjar una carrera internacional deslumbrante. Un año después, en 2015, hacía historia al convertirse en la primera española en ganar una prueba de la Liga Mundial de Karate. Desde entonces, su progresión fue meteórica. "Fue muy especial, sentí que todo el esfuerzo empezaba a dar sus frutos".
Entre 2015 y 2022 ganó siete campeonatos de Europa consecutivos, logró dos títulos mundiales (2018 y 2021), una medalla de oro en los Juegos Europeos, otra en los Juegos Mundiales y, sobre todo, el mayor logro de su carrera: el oro olímpico en Tokio 2020, celebrado en 2021 por la pandemia. En la final de kata superó a la japonesa Kiyou Shimizu por un estrechísimo margen (28.06 frente a 27.88), convirtiéndose en la primera campeona olímpica de la historia en su disciplina.
Con emoción, con ganas, con mala leche... Así llegaba la brillante deportista al Nippon Budokan de Tokio el día del estreno olímpico del kárate, tras unos años que han supuesto "una montaña rusa de emociones" por la incertidumbre sobre la disputa de la competición. "Si los Juegos se hacían es porque el mundo iba un poco mejor", aseguraba a la agencia EFE Sandra Sánchez, que en el día de su gran final tuvo dos cosas que celebrar.
"He dormido bien. La verdad que me he despertado antes de lo habitual. Lo primero que he hecho ha sido felicitar a Jesús [del Moral, su entrenador y marido] por nuestro aniversario. Día 5, cinco años de casados, en un ciclo olímpico de cinco años... muchas casualidades", comentaba la karateca entre risas. "Le dije: 'Te voy a regalar por el aniversario una medalla olímpica'. A ver qué hace él, no digo que me lo mejore, pero ¡que me lo iguale!", bromeaba. Y menudo regalo: Sandra conseguía la medalla de oro en la especialidad de kata imponiéndose a la otra gran favorita, la japonesa Kiyou Shimizu.
"Fue una mezcla de emoción y responsabilidad. Sabía que éramos parte de la historia, conseguir ganar y representar al karate en su única aparición olímpica era un homenaje a todos los que forman parte de este arte marcial". Y también un mensaje claro a las nuevas generaciones: luchar y trabajar por los sueños, incluso cuando parezcan inalcanzables.
En 2018, la Federación Mundial de Karate la reconoció como la mejor karateka de todos los tiempos en su modalidad. Un título que ella digirió con humildad. "No era consciente, y no lo sentía así... Admiro y respeto a tanta gente dentro del mundo del karate y muchos no han competido nunca". Pero también entendió que ese reconocimiento no era solo suyo, "era el reflejo del gran trabajo que estaba haciendo Jesús Del Moral", su entrenador y pareja, con quien ha construido una vida y un método.
Su historia de éxitos corre paralela a su historia de amor con Jesús del Moral, al que tuvo que convencer con mucho tesón para que la entrenase. "Gracias a que hacemos un gran tándem, incluso como pareja, podemos complementarnos a la perfección. Todo lo que aprendemos diariamente requiere una planificación previa a futuro, lo ponemos en común y también en práctica", dice orgullosa en su web.
Logros Destacados de Sandra Sánchez
- Siete Campeonatos de Europa consecutivos (2015-2022)
- Dos Títulos Mundiales (2018, 2021)
- Medalla de Oro en los Juegos Europeos
- Medalla de Oro en los Juegos Mundiales
- Oro Olímpico en Tokio 2020
Legado y Proyectos Actuales
Con la madurez del éxito vinieron nuevos horizontes. Tras su retirada oficial en 2022, tras conquistar los World Games de Birmingham, Sandra ha volcado su energía en proyectos formativos y sociales. Desde Madrid ha impulsado iniciativas como Chikaraclub, una plataforma de formación técnica de karate, y PodiumVIP, una app que conecta a deportistas con marcas, nacida tras completar un MBA con La Liga.
"El karate me ha dado tanto que sentí la necesidad de devolverlo". Y lo ha hecho no solo enseñando, sino también visibilizando. Actualmente rueda «Karateka», una película sobre su vida. "Revivir mi historia desde fuera te hace ver todo con otra perspectiva. Compartir mis raíces, pero también mis luces y sombras, a veces es complicado".
Además, como presidenta de la Comisión de Atletas de los World Games, ha promovido medidas pioneras, como permitir que las madres atletas viajen con sus bebés lactantes. "Es una lucha muy personal. Sé lo que cuesta llegar a la cima y lo que muchas mujeres deben sacrificar. Poder defender que una madre no tenga que elegir entre su hijo y su carrera deportiva me parece un paso necesario", considera.
Sandra suma. Su principal objetivo es normalizar y visibilizar mediante la literatura, la música y el cine diferentes trastornos del desarrollo como son el Síndrome de Down y del espectro autista. El proyecto ha contado con la participación, entre otros, de la karateca Sandra Sánchez y su entrenador, Jesús del Moral; el jugador de baloncesto Elvis Ude y el exfutbolista del Athletic Club Dani Ruiz.
El videoclip ha sido el primer rodaje para Sandra Sánchez. Quien fuera campeona olímpica en kárate forma parte del videoclip. Lo hace como madre de dos hijas con discapacidad. La deportista ha atendido a ElDesmarque después del acto para valorar cómo se ha encontrado en este nuevo rol. "Me he probado y la verdad que muy contenta. Es un mundo que era nuevo para mí pero por esta causa merecía la pena", comentó.
"Trabajando en ello te das cuenta de que la que no ha sido madre ha sido porque no ha encontrado el momento. Ona Carbonell también ha mostrado una gran conciliación con la maternidad en el deporte. Para ello Ona Carbonell recoge la experiencia de deportistas que ya han sido madres como Teresa Perales, Maialen Chourraut o Teresa Portela. “Desde nuestra situación hasta la actualidad ha pasado un mundo y hay mucha concienciación, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.
Lo cierto es que poco se sabe y mucho debería conocerse el devenir de Sandra Sánchez. Camina en paralelo al de muchas mujeres a las que apartaron, menospreciaron y no quisieron creer. Hasta los 32 años no formó parte del equipo nacional. Antes, casi todo fueron barreras, ‘noes’ y desprecios. Siguió luchando aunque “no es tan fácil.Esos momentos duros quedan reflejados en el documental y en mi piel”.
Una carrera legendaria y una retirada a los 41 años que sólo se refleja en los papeles oficiales. “Me hablaban tanto de lo que podía suponer - confiesa- que me daba hasta miedo. Pero me preparé bien y a lo largo de 2022 pude despedirme aquí, en Europa y en los Juegos Mundiales. Soy mujer de proyectos. Esta cabecita no para nunca así que ahí me tienes, con seminarios por todo el mundo y un marido (que es mi entrenador) que quiere ponerme un botón para pararme. Pero eres karateca para toda la vida. Esto es así”.
Sánchez no es ajena al día a día y sigue de cerca una realidad, la del fútbol femenino, que ella también ha vivido en sus carnes. “No soy madre pero tengo conciencia de lo que viven las demás -asegura-. En mi caso, tuve que hacerle ver a la Federación Mundial que había que buscar una forma de conciliar y, también, que las karatecas no perdiéramos puntos por estar un año de baja por maternidad. Si desaparezco varios meses por tener un hijo, ¿qué hago? ¿Me quitas todo lo que he conseguido? Conseguí que hablaran de un tema que nunca se había puesto sobre la mesa porque todos eran hombres”.
Aunque puede parecer por su concentración que es seria y distante, nada más lejos de la realidad. Siempre sonriente y bromista fuera del tatami, esta enamorada de 'Dragon Ball' y de Son Goku, que le recuerda mucho a su infancia y todo lo que compartía con su hermano, ha encontrado en las bolas del dragón el amuleto infalible que la acompaña en cada campeonato, para seguir haciéndonos sentir orgullosos de ella.
