San Luis Rey La Cuna: Historia y Legado en Sevilla

Sevilla es un tesoro de historia y arte, y entre sus monumentos destaca la Iglesia de San Luis de los Franceses, una obra maestra del Barroco pleno que te dejará sin aliento. Para entender el templo, primero debemos conocer al santo al que rinde homenaje.

San Luis IX: Rey Santo y su Vínculo con Sevilla

San Luis IX fue rey de Francia desde 1226 hasta su muerte. Curiosamente, San Luis IX era primo hermano de San Fernando III, el rey que conquistó Sevilla. Luis IX se convirtió en el patrón de la monarquía francesa y su culto fue adoptado como dinástico y nacional.

San Luis IX de Francia

Contexto Histórico y Arquitectónico

El conjunto monumental, compuesto por la iglesia y el antiguo noviciado jesuita, fue edificado entre 1699 y 1731. Aunque el templo no fue fundado por la comunidad francesa, su nombre se inserta en un contexto donde los jesuitas buscaban mostrar su poderío y sus conexiones con figuras importantes de la fe. El interior es un festival de ilusión óptica, donde las columnas salomónicas y el uso estratégico de espejos venecianos crean una sensación de inmensidad y magnificencia.

Cimborrio de la Iglesia de San Luis de los Franceses

Todo en el edificio de Leonardo de Figueroa está sujeto a despertar la capacidad de asombro de quien entra por primera vez en el templo: puro artificio barroco que suspendiera la razón para embotar los sentidos con una apabullante panoplia artística que conmoviera a los fieles. En los retablos de la iglesia, figuran santos de la Compañía, empezando por Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Francisco de Borja. La gran novedad que aporta la apertura al público es la posibilidad de admirar la capilla doméstica, donde se pone de manifiesto la gloria jesuítica a través de la iconografía de muchos de sus santos.

Los jesuitas habían levantado el templo con planta de cruz griega, idealizando las medidas del templo de Salomón descrito en la Biblia, aunque la sacristía y otras dependencias tras el altar mayor le confieren la canónica planta de cruz latina. Lo más destacado, sin duda, es la cúpula, levantada como símbolo de la gloria celestial sobre un tambor circular en vez de sobre pechinas, como es habitual, con lo que contribuye a la función de lucernario.

El interior es un festival de ilusión óptica, donde las columnas salomónicas y el uso estratégico de espejos venecianos (que multiplican la luz y la imagen, aludiendo al lema mariano «Speculum sine macula») crean una sensación de inmensidad y magnificencia.

Información Práctica para la Visita

¿Cuánto cuesta San Luis de los Franceses?

Nota: El cierre de taquilla es 15 minutos antes del cierre.

Tipo de EntradaCosteObservaciones
Entrada General4 €
Entrada Reducida2 €Para menores de 16 años (acompañados), mayores de 65, desempleados, estudiantes (hasta 25 años) y discapacitados.

¿Cómo llegar a San Luis de los Franceses desde Cruceros Torre del Oro?

Continúa hasta la Plaza del Salvador, un lugar perfecto para hacer una parada y admirar la Iglesia homónima. Saliendo de la plaza por la Calle Regina y girando a la derecha en San Juan de la Palma, pasarás por el señorial Palacio de las Dueñas, residencia histórica de la Casa de Alba.

No te conformes con ver solo lo más conocido, ¡descubre los secretos mejor guardados de la ciudad! Planea tu visita, aprovecha la entrada gratuita de los domingos por la tarde, y prepárate para ser deslumbrado. Esperamos que este recorrido te haya inspirado para incluir la Iglesia de San Luis de los Franceses en tu lista de imprescindibles.

La Casa Cuna: Orígenes y Evolución

En 1558 se crea en Sevilla, convocada en la Santa Iglesia Mayor, la Hermandad del Patriarca San José y de Nuestra Señora del Amparo. Sus fundadores fueron el arzobispo de Sevilla Fernando Valdés y el vicario general Juan de Obando, con la finalidad de recoger a los recién nacidos abandonados en la ciudad. En 1590, al unirse la hermandad a la Cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús, establecida en el convento de San Pablo, pasaría a ser regida por el Cabildo de la Catedral.

En 1627, por iniciativa del cardenal Diego de Guzmán, se realizaron grandes reformas en su funcionamiento. La congregación primitiva se transforma en una junta, de la que formaban personalidades eclesiásticas y civiles, instituyéndose como protectores y presidentes de la misma a quien estuviese al frente de la diócesis. La nueva junta proporcionó una casas en la calle Federico de Castro, aunque el centro ocuparía distintas sedes hasta que se ubicó en la calle Cuna.

Siglos XVIII y XIX: Precariedad y Secularización

Durante los siglos XVIII y comienzos del XIX la institución atravesó momentos de gran precariedad, pero en este siglo la asistencia a los necesitados se seculariza pasando a la Junta Municipal de Beneficencia. En este nuevo contexto desparecía en 1837 la junta de doce vocales, sustituida el 8 de abril de 1838 por una Junta de Señoras Protectoras Conservadoras de los niños expósitos, fundada por el gobernador Serafín Estébanez Calderón con la Diputación, el Ayuntamiento y la Junta Municipal de Beneficencia.

Esta junta de señoras estaba integrada por un grupo nobiliario, que procuraba recursos para mejorar y organizar la casa. Posteriormente se atribuyó a la Junta Provincial de Beneficencia la administración de la casa y se dejó a la sociedad de señoras la misión protectora de los niños expósitos y de la fundación. Así pues, aquéllas cuidaban de que las nodrizas lactaran a los niños por sí mismas, aconsejaban sobre la higiene de los niños y problemas de lactancia.

Desde diciembre de 1838 se hacen cargo del régimen interno del establecimiento una primera fundación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl compuesta por cinco hermanas siendo su superiora sor Francisca Ustariez. Una real orden de 3 de abril de 1846 prevee la creación de "hijuelas" dependientes de la casa provincial y otra de 1848, circular de 3 de abril, establecía la Casa de Expósitos como centro benéfico provincial junto al Hospital de San Lázaro y el Hospicio y por la Ley de Beneficencia de 20 de junio de 1849 y su reglamento de 14 de mayo de 1852 se crearon las hijuelas en las cabezas de los partidos judiciales de Utrera, Carmona, Écija, Morón, Cazalla y Osuna.

La referida ley de 1849 privaba a las señoras de la mayor parte de sus atribuciones, quedando como la mas importante el cuidado de los niños externos que las señoras nombradas al efecto seguirían atendiendo por parroquias. Por real decreto de 6 de julio de 1853 se instituyó al frente de la casa central una junta administrativa nombrada por la Diputación Provincial, compuesta por un director, un secretario contador y un depositario. Los expresados cargos eran desempeñados gratuitamente por personas caritativas y de buena posición social. El director sería el jefe del establecimiento y el supervisor de la sociedad de señoras.

El decreto de 17 de septiembre de 1868 suprime las juntas de beneficencia y la Ley Provincial de 20 de agosto de 1870 reasume las competencias de beneficencia a favor de las diputaciones provinciales, pasando a depender la Casa de Expósitos de la Diputación Provincial de Sevilla. El servicio del establecimiento siguió confiado a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Asimismo formaban parte del personal las nodrizas internas, las amas externas de lactancia y las externas de destete.

Finales del Siglo XIX y Siglo XX: Modernización y Desaparición

Desde 1886 la Diputación Provincial se encargaría de la administración directa de los establecimientos benéficos. Las antiguas juntas encargadas del gobierno de las instituciones continuarían, pero sólo con el carácter de juntas directivas. El presidente y vicepresidente de la junta de gobierno habrían de ser diputados provinciales. El personal de oficinas quedaba refundido con el de la secretaría de la Diputación.

La casa acogería a niños abandonados, hijos de madres solteras, de casadas fruto de relación extramatrimonial, de viudas pobres, de viudos con hijos recién nacidos, de matrimonios sin recursos, madres sin suficiente leche para criar o que por necesidades de trabajo no pudieran atenderles. Los niños expósitos eran asistidos en la casa central y en sus seis hijuelas desde el día de su ingreso hasta que cumplían la edad de seis años, que pasaban al Hospicio.

En 1913 la Junta de Señoras Protectoras y Conservadoras de Niños Expósitos de Sevilla promueve la construcción de un nuevo edificio en unos terrenos de la Huerta de San Jorge, cedidos a tal efecto en tal año por su presidenta Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija, en los que el arquitecto Antonio Gómez Millán contruirá en 1914 un magnífico ejemplo del estilo regionalista. A la bendición de la capilla en 1924 asistieron el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. Hay que destacar el impulso del pediatra José González-Meneses Jiménez, director de la casa en 1919.

Entre los años 1971 a 1987, impulsada por su director, el pediatra Ignacio Gómez de Terreros, la actividad del centro se orienta prioritariamente a la promoción de las adopciones. La institución terminará desapareciendo como tal en 1987 y siendo sustituida por la labor de los Servicios de Atención a la Infancia de la Diputación Provincial en colaboración con la Junta de Andalucía. El edificio que fuera su sede fue cedido en mayo de 1990 por la Diputación de Sevilla a la Fundación San Telmo, institución independiente sin ánimo de lucro para el desarrollo económico y empresarial del sur de España.

SAN LUIS DE LOS FRANCESES. PATRIMONIO HISTÓRICO DE LA DIPUTACIÓN DE SEVILLA

Fachada de la Casa Cuna en Sevilla

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