El sueño de los bebés es un tema recurrente entre padres y madres. Durante las primeras semanas, los recién nacidos duermen muchas horas, pero tienen un patrón de sueño irregular. Es crucial ayudarles a diferenciar el día de la noche, adaptando sus biorritmos poco a poco.
Alrededor de los 6 meses, muchos bebés experimentan una regresión en el sueño, haciendo que la rutina establecida deje de funcionar. Mantener la calma, seguir con la rutina y entender que es un periodo normal asociado al desarrollo cognitivo/motriz es fundamental para superar esta etapa.
¿Por Qué Mi Bebé No Duerme?
Existen muchas preguntas sobre el sueño de los bebés: ¿A qué se debe la inquietud? ¿Es normal que duerma mucho? ¿Cuándo dormirá toda la noche seguida? ¿Cuál es la mejor hora para acostarlo? ¿Cómo y cuándo adoptar una rutina del sueño? Ser padre y madre implica no dejar de hacerse preguntas.
Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme, ¡no te preocupes! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo. Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.
Todos los expertos recomiendan poner a dormir a los recién nacidos tumbados boca arriba durante los primeros meses de vida, ya que esta posición reduce el riesgo de muerte súbita infantil. A partir de los seis meses, el bebé será capaz de girarse por sí solo.
¿Cuánto Duerme un Recién Nacido?
A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día, con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día.
A partir de ahora, tu bebé dormirá entre 12 y 15 horas al día. Poco a poco, irás descubriendo sus patrones de sueño y serás capaz de anticipar cuándo necesita dormir: además de durante la noche, tu bebé necesitará hacer tres siestas hasta que tenga seis meses (una por la mañana, una al mediodía y una al final del día) y, en los meses siguientes, pasará a hacer solo dos siestas (una por la mañana y otra por la tarde). Cuando cumpla los cuatro meses, será capaz de quedarse dormido solo y de volver a dormirse solo si se despierta.
Entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.
Estableciendo una Rutina de Sueño Efectiva
Para ayudar al bebé a quedarse dormido, iniciar una rutina de sueño puede ser de ayuda. Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques.
La rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación.
Repítela cada día para que tu bebé detecte pistas y asocie cada momento con el paso siguiente. Prepararlo para una siesta será diferente de prepararlo para dormir por la noche. Antes de acostarlo, puedes darle un baño y un masaje, luego ponle el pijama y mételo en su saco de dormir.
Durante los primeros meses de vida, el bebé está perdido e intenta encontrar lo que ha conocido durante nueve meses: cercanía, calidez, movimiento, sujeción y contacto humano. Le resultará más fácil dormirse en brazos de su madre o padre. Si un día descubres que esta manera de dormirlo te obliga a levantarte varias veces por la noche porque se despierta y te hartas, puedes probar a hacerlo de otro modo.
Si tu bebé todavía no tiene unos horarios de siestas (o sueño nocturno) establecidos, algunas señales te ayudarán a saber cuándo es el momento oportuno para ponerlo a dormir. Si bosteza, se frota los ojos o empieza a llorar o gimotear, sabrás inmediatamente qué hacer. Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.
Es por la noche, el bebé está limpio y ha comido, notas que está cansado, pero, aun así, nada parece calmarlo. Esta situación es completamente normal: es el llanto nocturno, también conocido como «descarga nocturna» porque suele ser más estridente cuando se hace de noche.
Es importante dejar llorar al bebé y no intentar silenciarlo a toda costa. Abrázalo, mécelo y cógelo en brazos y, por lo general, se calmará. Intenta generar un ambiente tranquilo, sosegado, pon música suave y mece a tu bebé.
Haz esto para reducir los DESPERTARES NOCTURNOS del bebé 🌙 Señales de sueño o cansancio
¿Por Qué Se Despierta Mi Bebé Por la Noche?
Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad?
Antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón. Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste, es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.
Es normal que los bebés se despierten por la noche durante los primeros meses, porque sus ciclos de sueño son cortos y necesitan comer de noche. Más adelante, si esto sigue ocurriendo, conviene plantearse los hábitos de sueño del niño, si se despierta en el mismo estado que cuando lo acostaste o no y qué recursos tiene para volverse a dormir.
Retrocesos en el Sueño
Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.
Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad. Como los adultos, los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse.
No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.
Consejos Adicionales para Mejorar el Sueño de tu Bebé de 4 a 7 Meses
Para hacer que tu bebé de 4 a 7 meses pueda dormir mejor lo más importante es la observación. Cuanto más conozcas a tu bebé, mejor podrás ayudarle a descansar cuando lo necesite. Trata de captar las señales de sueño tempranas (descenso de la actividad, mirada perdida, bostezos, cejas rojas..) y cuando las hayas detectado, comienza un ritual para su siesta (con 10 minutos es suficiente).
Cualquier siesta entre 20 y 120 minutos es normal y reparadora. Si está de buen humor es que la siesta le ha servido, así que ahora vuelve a ponerse a cero el contador de su ventana de sueño (que en esta etapa está entre 1,5 y 2,5 horas) ¡que no se te pase para su próxima siesta o te costará el doble dormirlo/a!
A partir de los 5 meses ya podemos comenzar a establecer una rutina de sueño o un horario un poco más predecible. Los rituales nocturnos y diurnos en esta etapa son fundamentales. Para ellos, abandonar la actividad y ponerse a dormir no es fácil, además que dormir es aburrido.
Con ir hacia el lugar de descanso, bajar las persianas, encender el ruido orgánico, cantar una canción mientras le cambiamos el pañal, le alimentamos y le ponemos el saquito puede ser suficiente. Si es el ritual pre-siesta con 10 minutos es suficiente; en la noche entre 15 y 20 minutos está bien.
Por la noche, acompaña este ritual de una luz suave (preferiblemente rojiza o amarillenta ya que la luz azul inhibe la segregación de melatonina o la hormona del sueño). Una vez que haya acabado el ritual nocturno, apagamos la luz y a dormir.
Es normal que tu bebé si tiene entre 4 y 7 meses no sepa dormirse solo y que no pueda dormirse si no es al pecho, con el biberón o en tus brazos.
Mitos del Sueño Infantil
Un biberón cargado de cereales no va a hacerle dormir más a tu bebé si tiene entre 4 y 7 meses de edad, es otro mitazo del sueño infantil. Lo más habitual es que tu bebé no despierte más en este periodo porque tenga más hambre, es porque han cambiado muchas cosas en su forma de dormir como ya hemos visto y ahora le cuesta mucho más enlazar sus ciclos de sueño. Darle un biberón bien cargadito solo puede hacer que duerma aún peor y con molestias e incomodidad.
Recuerda que a partir de los 6 meses si consideras que tu bebé tiene problemas con el sueño, nuestras psicólogas y sanitarias especialistas en sueño infantil podrán ayudaros a implantar rutinas y hábitos de sueño saludables.
La Importancia de las Rutinas y Rituales
Siempre hablamos de lo positivo que es tener rutinas y rituales para ayudar a dormir tanto a recién nacidos, bebés y niños pequeños. Es algo con lo que se puede empezar desde el día que llegáis a casa por primera vez con vuestro peque. Sabemos que con un recién nacido puede ser algo complicado seguir un horario regular, pero a partir de los 3 meses es recomendable empezar a establecer un patrón con un ritual para dormir que te ayude a tener un mejor control de las horas que duerme, las horas que pasa despierto y que te ayude a organizar el día.
La rutina es lo que le indica al peque que se acerca la hora de dormir. Es una señal clara para que su cuerpo se prepare, le aporta seguridad y le ayuda a entrar en el sueño de una manera relajada. Pero es importante recordar que el sueño infantil es complejo y la rutina no es el único elemento que te ayudará a mejorar su descanso.
La rutina para dormir es, en sí misma, una asociación positiva para conciliar el sueño. Siempre recomendamos tener un ritual de sueño porque además es un momento tranquilo que cualquier madre o padre puede tener con su peque.
Características de una rutina eficaz:
- Evoluciona a medida que el peque crece.
- Predecible, repetitiva y en el mismo orden.
- Luz tenue. Desde el inicio de la rutina, te recomendamos bajar la intensidad de las luces de casa.
- La duración importa. La rutina no debería durar más de 30 minutos por la noche y no más de 15 minutos para las siestas.
