Riesgos Comunes Durante el Embarazo: Guía Completa para la Salud Materna y Fetal

El embarazo es un periodo tan bello como desafiante. Esta etapa vital se caracteriza por una conexión primal con el estado más animal del ser humano y la ilusión de traer al mundo una nueva vida. Sin embargo, también tiene una cara menos bonita: náuseas, problemas emocionales, desbalances hormonales, dolores óseos y mucho más. Aproximadamente el 8 % de los embarazos cursan con complicaciones que, de no tratarse, pueden afectar gravemente tanto al bebé como a la madre. Un embarazo de alto riesgo requiere una atención médica especializada y un seguimiento cercano.

Un embarazo de alto riesgo, también conocido como embarazo de alto riesgo, es aquel en el que existen factores que aumentan la probabilidad de complicaciones durante la gestación, el parto o el posparto. Los embarazos de alto riesgo pueden tener diferentes características que requieren mayor o menor atención médica.

Existen múltiples factores que pueden convertir un embarazo convencional en uno de alto riesgo. Durante el embarazo, algunas situaciones pueden aumentar el riesgo tanto para la madre como para el bebé.

Recomendaciones y cuidados para llevar un Embarazo de Alto Riesgo en Casa

Factores de Riesgo y Causas de Complicaciones en el Embarazo

Las causas de las complicaciones del embarazo van a depender del problema concreto que esté experimentando la mujer. Sin embargo, hay ciertas circunstancias que estarían relacionadas con un mayor riesgo de tener complicaciones obstétricas. Algunas de ellas son las mencionadas a continuación:

  • Edad materna avanzada o madre adolescente.
  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Obesidad o bajo peso.
  • Enfermedades de transmisión sexual (ETS).
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Trombofilias.
  • Embarazo previo con complicaciones.
  • Embarazo múltiple.
  • Consumo de alcohol, tabaco y/o drogas.
  • Otras enfermedades: cardiacas, metabólicas (por ejemplo, de la tiroides), asma, epilepsia...

Por este motivo, es muy importante (y cada vez más frecuente) acudir a consulta cuando se quiere buscar una gestación. De este modo, el especialista podrá valorar el historial médico y si están aumentados ciertos riesgos. Así, la embarazada estaría prevenida sobre ellos y más controlada para evitar su aparición o para detectarlos cuanto antes.

Además, si la mujer está en tratamiento farmacológico para alguna enfermedad previa a la gestación, el médico debe valorar si es necesario suspenderlo o modificarlo. Algunos medicamentos no son aptos para el embarazo y podrían suponer riesgos para el feto y para el correcto desarrollo de la gestación.

Por otro lado, esta consulta también servirá para que el especialista indique, en el caso de que sea necesario, algunos suplementos alimenticios que deberá tomar la mujer como el ácido fólico.

Complicaciones Comunes Durante el Embarazo

Aquí te presentamos algunas de las enfermedades y complicaciones más comunes durante el embarazo, así como sus características y posibles efectos.

1. Anemia por Deficiencia de Hierro (Anemia Ferropénica)

La anemia por deficiencia de hierro, también conocida como anemia ferropénica, es un tipo de trastorno frecuente que tiene lugar cuando no hay suficiente cantidad de hierro en el organismo. Tal y como indican estudios, este evento fisiológico afecta hasta al 30 % de las embarazadas, pues el cuerpo de la madre utiliza más cantidad de este mineral para generar más sangre y así poder transportar el oxígeno necesario al feto. Los signos y síntomas de este estado incluyen debilidad, fatiga, mareos, dolor de cabeza, piel pálida, falta de aire y más. En los casos más graves, se puede experimentar presión arterial baja, latidos del corazón irregulares y dificultad para concentrarse.

2. Diabetes Gestacional

La diabetes gestacional tiene lugar cuando el cuerpo de la madre no puede producir suficiente insulina. Se trata de una de las enfermedades más comunes durante el embarazo y afecta al 2-10 % de mujeres en el proceso de gestación. La insulina es necesaria para que la glucosa ingrese en las células y estas puedan utilizarla como fuente de energía, pero en este proceso biológico los cambios hormonales y fisiológicos hacen que, en algunos casos, el uso de la insulina por parte del cuerpo sea menos eficaz. Todas las mujeres muestran algún grado de resistencia a la insulina al final del embarazo. De todas formas, este evento ocurre en algunos casos antes de lo esperado y se requiere asistencia médica.

Este tipo de diabetes también está relacionada con la macrosomía (peso al nacer mayor de 4 o 4,5 kg). Además, la hiperglicemia durante el embarazo puede tener también consecuencias a largo plazo para el bebé, como un mayor riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2.

Lo ideal es mantener controlados los niveles de glucosa en sangre materna, con una intervención nutricional acompañada de ejercicio y, si fuera necesario, con fármacos.

3. Estados Emocionales Alterados (Depresión Gestacional)

Si hablamos de enfermedades comunes durante el embarazo, tenemos que citar estados emocionales alterados. La depresión, un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por sentimientos de tristeza y un bajo estado de ánimo, afecta hasta al 7 % de las mujeres embarazadas. Entre los pensamientos y sentimientos que más se asocian a la depresión gestacional, destacan la preocupación excesiva por el nacimiento del bebé, la autoestima baja, la incapacidad para encontrar disfrute en actividades que antes sí lo creaban, la respuesta pobre a la reafirmación, el uso de drogas o la desatención al embarazo.

4. Hipertensión Gestacional

La presión arterial alta relacionada con el embarazo, también conocida como hipertensión gestacional, se produce cuando hay un aumento de la presión arterial únicamente atribuible a la gestación. Esto quiere decir que no se debe, por ejemplo, a un mal funcionamiento de los riñones o a un problema vascular subyacente. Tal y como indican estudios, este trastorno es muy común y afecta a un 5-8 % de las embarazadas. Este tipo de hipertensión comienza después de las 20 semanas de embarazo y no suele reportar signos o síntomas claros. Tampoco tiene por qué suponer un problema ni para el feto ni para la madre y, por lo general, desaparece por sí sola durante las 12 semanas después del parto.

5. Preeclampsia

La preeclampsia es una complicación del embarazo que supone un paso más allá de la hipertensión gestacional. Esta condición cursa con una presión arterial alta y niveles elevados de proteína en la orina (proteinuria), lo cual indica un daño en los riñones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de preeclampsia oscila entre el 2 y 10 % del total de embarazos y es muchísimo más común en las regiones de bajo ingreso. Más allá de la hipertensión, la preeclampsia cursa con síntomas como niveles bajos de plaquetas en sangre (trombocitopenia), aumento de enzimas hepáticas, dolores de cabeza intensos, cambios en la visión, falta de aire, dolor en la parte superior abdominal, náuseas y vómitos.

La preeclampsia, como puede afectar a la placenta, podría causar restricción en el crecimiento intrauterino o un parto prematuro.

6. Eclampsia

En la última de las condiciones relacionadas con la hipertensión gestacional tenemos la eclampsia, el comienzo de convulsiones o coma en una mujer embarazada con una preeclampsia previa. Cabe destacar que estas convulsiones no pueden ser explicadas por afecciones neurológicas para que el cuadro se considere como tal. Este estado es grave y se estima que ocurren alrededor de 5 a 7 casos por cada 10 000 partos en regiones de alto ingreso.

7. Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)

La práctica sexual es el primer paso para que sucedan la mayoría de embarazos. Huelga decirlo, pero como no se puede utilizar preservativo para que los espermatozoides del semen lleguen al óvulo, la mujer está en riesgo de infectarse con una ITS si su pareja no se ha realizado un análisis preventivo previo. También hay que tener en cuenta otras ITS muy comunes que pueden generar problemas durante el embarazo y el parto, como la gonorrea, la clamidosis, la tricomoniasis y otras.

8. Hiperémesis Gravídica

Este cuadro hace referencia a la presencia de náuseas y vómitos intensos durante el embarazo. La mayoría de las mujeres gestantes experimentan estos síntomas, sobre todo en los 3 primeros meses. De todas formas, los casos de hiperémesis gravídica son mucho más serios: se producen vómitos más de 3 veces al día, hay una náusea severa, se saliva mucho más de lo normal, tiene lugar pérdida de peso y se observa una clara dificultad para comer y beber las cantidades necesarias. Se desconoce la causa exacta de este cuadro, pero parece estar relacionado con los cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo. Evitar los desencadenantes de las náuseas es el método de acción inicial, pero si se corre riesgo de deshidratación por los vómitos puede requerirse la introducción de líquidos por vía intravenosa.

La hiperémesis gravídica consiste en la presencia constante de náuseas y vómitos durante el embarazo. Se trata, por tanto, de una forma más severa de las náuseas y vómitos que muchas mujeres experimentan en el primer trimestre de gestación. Esta situación lleva a deshidratación, desnutrición y pérdida de peso en la embarazada.

Los síntomas de la hiperémesis gravídica son más notorios e importantes en la semana 12, pero suelen mejorar después de las 20 semanas de gestación.

En cuanto a los efectos para el bebé, la hiperémesis gravídica estaría relacionada con el parto prematuro, con un bebé pequeño para la edad gestacional y con el bajo peso al nacer.

9. Placenta Previa

En este trastorno la placenta, estructura provee oxígeno y nutrientes al bebé en crecimiento, se desarrolla en la parte más baja de la matriz y cubre toda la abertura hacia el cuello uterino (y no se instaura en la parte superior, como debería ser). El síntoma principal de la condición es la aparición de un sangrado vaginal súbito. Si el diagnóstico se produce después de la semana 36 o los factores de riesgo no son demasiados, dar a luz puede ser el mejor tratamiento.

Placenta previa se refiere a una placenta que cubre total o parcialmente la abertura del cuello uterino y, por tanto, el canal del parto. Cuando se diagnostica en el periodo inicial de la gestación, es posible que la placenta previa se resuelva. En caso contrario, lo más probable es que la embarazada dé a luz por cesárea.

10. Desprendimiento Abrupto de Placenta (Abruptio Placentae)

El desprendimiento abrupto de placenta (abruptio placentae) es una complicación grave del embarazo. Tal y como indican estudios, esta condición ocurre en el 0,4-1 % de las gestaciones, aunque es mucho más probable que suceda durante las últimas semanas antes del nacimiento en comparación con otros momentos del proceso. En este punto, cabe destacar que no se puede volver a adherir una placenta que se ha separado de la pared del útero durante el desprendimiento.

Por su parte, el desprendimiento prematuro de la placenta es una complicación que consiste en que la placenta se "despega", lo que lleva a que el bebé reciba menos oxígeno y nutrientes y a que la madre pueda sufrir una hemorragia.

Otras Complicaciones

Aquí te hemos citado 10 enfermedades comunes durante el embarazo, pero hay que tener en cuenta que existen muchas más, como embarazos ectópicos, nacimientos mucho antes de tiempo, abortos y más. Aunque la mayoría de las gestaciones lleguen a buen término, siempre hay que ponerse en manos de un profesional médico y comentar con detalle cualquier signo o síntoma percibido.

Síntomas de un Embarazo de Alto Riesgo

Un embarazo de alto riesgo puede presentar diferentes síntomas, y es importante reconocerlos a tiempo para poder actuar de manera adecuada. Si experimentas cualquiera de estos síntomas, es muy importante que contactes inmediatamente con tu especialista.

Tratamiento y Cuidado de un Embarazo de Alto Riesgo

El tratamiento y cuidado de un embarazo de alto riesgo dependerá de la causa específica, como puede ser la diabetes gestacional, hipertensión, problemas placentarios o antecedentes médicos.

  • Visitas médicas más frecuentes: para monitorizar de cerca el progreso del embarazo, es posible que tu médico te recomiende citas más frecuentes.
  • Pruebas adicionales: Dependiendo de tu caso, podrías necesitar realizarte pruebas adicionales como ecografías, análisis de sangre o una amniocentesis.
  • Monitorización fetal: se utiliza para evaluar el bienestar del bebé.
  • Control de la dieta: Una alimentación equilibrada es esencial, especialmente en casos de diabetes gestacional o hipertensión. El control de la dieta puede ayudar a prevenir complicaciones y mantener tu salud y la de tu bebé en óptimas condiciones.
  • Medicación: en algunos casos, es necesario tomar medicamentos para controlar ciertas enfermedades como la hipertensión o para prevenir el parto prematuro.
  • Reposo: en ciertas situaciones, el médico puede recomendar reposo en cama parcial o total para reducir el riesgo de complicaciones.
  • Educación: es fundamental que estés informada sobre los signos de alarma, como contracciones prematuras, pérdida de líquido amniótico, sangrado o disminución en los movimientos del bebé.

En muchos casos de embarazo de alto riesgo, puede ser necesaria una baja laboral para garantizar el bienestar de la madre y el bebé.

Recomendaciones Adicionales para un Embarazo Saludable

Aquí te dejamos otras recomendaciones para que tengas un embarazo saludable y puedas evitar riesgos:

  1. Es muy probable que antes de saber que está embarazada la mujer haya consumido algo de alcohol en sus momentos de ocio. Esta circunstancia no debe ser motivo de preocupación, pero sí debe marcar el límite para dejar de beber este tipo de bebidas en el embarazo.
  2. Aún no existen evidencias científicas claras sobre si fumar antes de quedar embarazada puede o no perjudicar al bebé. Respecto al embarazo, los riesgos más frecuentes son aborto, hemorragia vaginal, parto prematuro, embarazo ectópico e implantación anómala o desprendimiento de la placenta, entre otros. Para el bebé, el principal efecto es el bajo peso al nacer, que está relacionado de manera directa con el número de cigarrillos que se consumen: a más cantidad de cigarrillos, menor peso del bebé.
  3. El consumo de café, té o bebidas refrescantes que contienen cafeína no está prohibido durante el embarazo. Sin embargo, los especialistas recomiendan reducir su ingesta, sobre todo en el primer trimestre, a una cantidad que no supere los 300 miligramos diarios de cafeína (tres tazas de café o seis refrescos de cola).
  4. Las mujeres embarazadas deben evitar que su temperatura corporal se sitúe por encima de los 38,9ºC, en especial, durante el primer trimestre de gestación, puesto que se incrementa el riesgo de que se generen alteraciones en el sistema nervioso del bebé.
  5. Diferentes estudios evidencian que las exploraciones con rayos x en las embarazadas no son dañinas, a no ser que la dosis de radiación sea muy alta o se realice de forma directa sobre el útero materno. Por ese motivo, los especialistas recomiendan hacer uso de este tratamiento de diagnóstico solo cuando sea necesario para preservar la salud de la madre.
  6. Tal como indica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), durante el embarazo debe evitarse el consumo de pez espada, tiburón, atún rojo y lucio. Estas especies de pescado azul acumulan mayor cantidad de metales, como el mercurio, que pueden llegar al bebé durante la gestación y afectar al desarrollo neuronal del feto.
  7. El ejercicio leve y la gimnasia moderada es aconsejable para que las mujeres embarazadas se mantengan en forma durante la gestación y preparen su cuerpo para el parto.
  8. La mejor manera de prevenir el contagio por este parásito es, por una parte, evitar el consumo de carnes crudas o poco cocinadas (embutidos y jamón crudo) que pueden estar contaminadas, el consumo de leche cruda de cabra o de verduras o huevos que no estén cuidadosamente limpiados y puedan ser foco de infección porque algún animal infectado haya defecado sobre ellos.

Cada embarazo es único, y con el cuidado adecuado, muchos embarazos de alto riesgo tienen resultados exitosos.

Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.

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