El aborto espontáneo, también denominado aborto natural o involuntario, se refiere a la pérdida de un embarazo antes de la semana 20 de gestación o cuando el feto tiene un peso inferior a los 500 gramos.
Entre el 10 y el 20 por ciento de los embarazos conocidos terminan en un aborto espontáneo. Un porcentaje que probablemente sea mayor, ya que, muchos casos de abortos espontáneos ocurren en una etapa del embarazo tan temprana que la mujer gestante no llega a saber que estaba embarazada.
Clínicamente, se debe a la incapacidad del embrión o feto para desarrollarse adecuadamente, ya sea por factores genéticos, anomalías cromosómicas o afecciones maternas. El aborto espontáneo no es nada malo, ni debe generar angustia ni culpabilidad. Es un momento muy duro emocionalmente que suele ir acompañado de sentimientos de pérdida y duelo.
El aborto espontáneo suele ser un tema tabú para muchas personas. Es un tema que con frecuencia se trata como tabú y del que no se suele hablar, lo que puede añadir una sensación de soledad y desamparo e incluso llegar a sentir que se ha hecho algo mal. Sin embargo, es importante entender que se trata de un proceso natural, que ocurre en muchas ocasiones y del que no podemos culpabilizarnos.
Se estima que entre el 10 y el 25% de los embarazos resultan en un aborto espontáneo. La mayoría ocurren durante las primeras siete semanas y el riesgo decrece tras la semana 12. La mayor diferencia entre las semanas se da cuando el embrión supera los 10 mm. Esto es a la novena semana. A partir de ahí el riesgo se reduce de manera importante, por tanto esos dos meses, y un poco más, en los que se inicia el embarazo, son determinantes.
El aborto espontáneo el que se da sin intervención farmacológica ni quirúrgica. Y en una gran mayoría de los casos suceden antes de la semana 20 de gestación. Se ha podido calcular incluso, que el 80% de ellos suceden antes de la semana número 12, es decir, durante el primer trimestre.
Síntomas de un Aborto Espontáneo
La mayoría de los síntomas de un aborto espontáneo se producen antes de la semana 12 del embarazo. Aunque, no todos los abortos espontáneos son iguales y no todas las mujeres experimentan los mismos síntomas.
Los síntomas más comunes son sangrado vaginal (con o sin coágulos), dolor abdominal intenso y cólicos. El sangrado y los cólicos pueden desaparecer rápidamente o durar varias horas.
Es necesario que el médico evalúe si se trata de un aborto espontáneo, un embarazo ectópico, un embarazo molar o un embarazo viable, pero con complicaciones, cuando se presentan algunos de los síntomas descritos anteriormente.
Otros síntomas incluyen:
- Sangrado vaginal: El sangrado es el síntoma más común y puede presentarse en diferentes intensidades. Puede comenzar como un manchado leve y progresar hasta convertirse en un sangrado abundante, similar al de una menstruación intensa. En algunos casos, el sangrado puede contener coágulos o fragmentos de tejido gestacional, lo cual indica que se está expulsando parte del contenido uterino.
- Dolor abdominal y cólicos: Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo. Este dolor generalmente se localiza en la parte baja del abdomen o en la región pélvica, y puede irradiarse hacia la espalda o las piernas.
- Expulsión de tejido o líquido: La expulsión de líquido amniótico o de fragmentos de tejido gestacional a través de la vagina es otro signo claro de aborto espontáneo. Este tejido puede incluir restos del saco gestacional o del feto, dependiendo del momento del embarazo.
- Dolor en la parte baja de la espalda: Algunas mujeres experimentan dolor en la zona lumbar, especialmente si el aborto se encuentra en curso o es inminente.
- Disminución o desaparición de los síntomas del embarazo: En algunos casos, las mujeres pueden notar una disminución repentina en los síntomas típicos del embarazo, como náuseas, sensibilidad en los pechos y fatiga.
- Aceleración del ritmo cardíaco o sensación de mareos: En casos de aborto espontáneo cuando se produce una hemorragia masiva, es posible que se experimenten síntomas como palpitaciones, mareos o desmayos. Estos síntomas suelen estar asociados con la pérdida de sangre y, en situaciones graves, pueden requerir atención médica urgente.
- Fiebre y escalofríos: Aunque menos frecuente, la fiebre puede ser un síntoma de una infección asociada al aborto, especialmente en casos de aborto incompleto o séptico.
- Fatiga extrema o debilidad: La fatiga y la debilidad también pueden aparecer durante un aborto espontáneo, especialmente si se produce un sangrado en cantidad muy abundante.
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir al médico de inmediato. No todos los casos de sangrado o dolor abdominal finalizan en un aborto, pero siempre es recomendable realizar una evaluación médica para determinar la causa y evitar complicaciones.
Tipos de Aborto Espontáneo
Existen diferentes tipos de aborto espontáneo según la etapa y las características de la pérdida:
- Aborto precoz.
- Aborto tardío.
- Aborto retenido: se pierde el embarazo, pero los tejidos no salen del cuerpo. La paciente está asintomática (no refiere sangrado ni dolor abdominal), pero al realizar una ecografía se objetiva que el feto ha dejado de desarrollarse y no hay latido cardíaco.
- Aborto incompleto: junto con el sangrado sale parte del tejido del embarazo, pero otra parte se queda dentro del útero.
- Aborto completo.
- Amenaza de aborto: Puedes tener cólicos moderados y sangrado vaginal, pero el cuello uterino permanece cerrado. Se presenta con síntomas como sangrado vaginal y dolor abdominal, pero el cuello uterino permanece cerrado. La mitad de las veces el sangrado se detiene y el embarazo evoluciona con normalidad.
Causas del Aborto Espontáneo
Como hemos comentado, la mayoría de los casos de aborto espontáneo ocurren porque el feto no se está desarrollando normalmente. El aborto espontáneo generalmente es debido a problemas en el desarrollo del feto o alteraciones en la salud de la madre.
Las causas se dividen en causas fetales y causas maternas. En el caso del feto, los motivos por los que se para el embarazo son alteraciones a nivel cromosómico que impide el desarrollo fetal. En cambio, las causas maternales de aborto espontáneo suelen estar relacionadas con problemas autoinmunes, endocrinos, infecciones o alteraciones a nivel anatómico.
Las causas más comunes son:
- Falta o exceso de cromosomas.
- Anomalías genéticas: Alrededor de la mitad de los abortos espontáneos se deben a problemas cromosómicos en el feto como un déficit o exceso de cromosomas que impiden el desarrollo adecuado del feto. Como principal causa de aborto, presente en aproximadamente el 60% de los casos, nos encontramos con alteraciones genéticas en los cromosomas del embrión. Estas alteraciones, o mutaciones, hacen inviable el desarrollo del embrión, y esto deriva en un aborto. Los cambios en los cromosomas que hacen que un embrión no pueda prosperar, pueden aparecer de manera totalmente aleatoria. Si bien se sabe que hay algunos factores que pueden favorecerlos.
- Afecciones maternas: Enfermedades como la diabetes mal controlada, problemas hormonales, anomalías uterinas, infecciones graves y enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de aborto.
- Factores externos: La exposición a radiación o sustancias químicas, especialmente en el entorno laboral, podrían influir.
Ciertas enfermedades de la madre también pueden aumentar el riesgo de aborto, como por ejemplo diabetes, trombofilia, síndrome antifosfolipídico e hipertensión. Una infección seria, una lesión mayor, problemas inmunitarios u hormonales también pueden provocar un aborto espontáneo.
Otras causas y factores que pueden suponer una amenaza de aborto:
- Agentes teratógenos, es decir que pueden producir malformaciones y abortos: Lovastatina (fármaco contra el colesterol), metotrexate (para artritis), antiandrógenos, algunos tratamientos de quimioterapia, ácido valproico ( un antiepiléptico),…
- Baja disponibilidad de algunos nutrientes, indispensables para el desarrollo del embrión: Ácido fólico (vitamina B9), vitamina B6, vitamina B3, vitamina D, hierro, yodo, …
- Alteraciones en el peso, tanto por bajo peso de la madre como por un exceso: Obesidad, sobrepeso moderado y ganancia de peso elevada durante el embarazo.
- Algunas enfermedades crónicas, tanto endocrinas como metabólicas: Hipotiroidismo, hipertiroidismo, diabetes, hipertensión…
- Padecer alteraciones en la coagulación de la sangre, como trombofilias: En estas patologías hay mayor tendencia a la formación de trombos
- Algunos trastornos inmunitarios, como el síndrome antifosfolipídico.
- Consumir alcohol, tabaco u otras drogas, por ejemplo, anfetaminas o cocaína
- Ingerir 3 o más tazas de café diarias… sí, el café no es inocuo para el embrión
- Trastornos hormonales, como el síndrome del ovario poliquístico
- Infecciones: sífilis, listeriosis, candidiasis congénita…
- Sufrir traumatismos severos en la zona abdominal
- Estudios ginecológicos invasivos, como la amniocentesis
Como ves los factores implicados son muy variados. Y es que para poner en marcha una nueva vida nuestro cuerpo emplea casi de todo, y le afectan también muchísimas cosas.
Factores de Riesgo
Un factor de riesgo muy importante es la edad. El riesgo de aborto se incrementa a partir de los 30 años, haciéndose más grave entre los 35 y los 40 años, y mucho mayor a partir de los 40.
La edad de la madre es fundamental para la incidencia de aborto espontáneo: a más edad, más pérdidas fetales. Un estudio británico realizado en 1,2 millones de embarazos mostró que el riesgo de tener un aborto espontáneo aumentaba según los diferentes grupos: entre los 20-24 años fue del 11,1 por ciento, entre los 25-29 del 11,9 por ciento, entre los 30-34 años del 15 por ciento, entre los 35-39 años del 24,6 por ciento y entre los 40-44 años del 51 por ciento, observándose una incidencia muy superior, de hasta el 93,4 por ciento, a partir de los 45 años.
Haber tenido uno o varios abortos anteriormente incrementa de nuevo la probabilidad. Las mujeres que ya han tenido un aborto tienen más posibilidades de abortar en un segundo intento (16 por ciento) y las que han tenido dos abortos tienen mayores probabilidades de tener un tercero (25 por ciento).
Entre esos factores, está muy contrastado el del incremento de la edad de la madre. Teniendo en cuenta que la edad media para quedarse embarazada en España ronda los 32 años, y que los embarazos en mujeres mayores de 40 años, ya superan a los de las menores de 25, es lógico que las conversaciones sobre los riesgos de aborto, cada vez sean más frecuentes.
De hecho la tasa de aborto espontáneo es menor del 20% en las madres de menos de 35 años. Mientras que a los 40 años ya ronda el 40% . Es decir, en esos 5 años se duplica.
En estos casos el riesgo de aborto alcanza casi el 80%, si tratásemos de ser madre a los 45 años. Por tanto habrá mujeres de 45 años con un riesgo de aborto menor, y otras, por desgracia, con un riesgo de sufrir un aborto espontáneo aún mayor, aunque debemos de tener siempre en cuenta que esto es una media.
¿Cómo Reducir el Riesgo de Aborto?
Como hemos comentado el aborto espontáneo se produce por causas internas o difíciles de manejar, y no hay nada que puedas hacer para prevenir un aborto. Aunque no siempre es posible prevenir un aborto espontáneo, hay medidas que pueden reducir el riesgo. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable, seguir las indicaciones médicas y evitar el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco. También es recomendable acudir a controles prenatales regulares y tratar de forma adecuada cualquier enfermedad preexistente.
Antes de continuar, lo primero que quisiera destacar en este apartado, es que, por muy bien que hagamos las cosas, el riesgo cero no existe en ningún aspecto de nuestra salud. Así que, por favor, no te sientas culpable si tu cuerpo decide no seguir con un embarazo.
A menudo un aborto espontáneo se da por la confluencia de distintos factores, y como decíamos antes, y permítame que insista una vez más, porque es importante, no todos los factores que influyen en el riesgo de aborto se pueden prevenir.
Sobre lo que sí podemos actuar, lo habrás deducido muy posiblemente ya por el listado anterior, pues se trata, casi, casi, de dar la vuelta a algunos de los apartados de esa lista.
Algunas recomendaciones son:
- Si consumes fármacos, consulta con tu médico sobre la conveniencia de continuar con ellos, y sus posibles efectos sobre el riesgo de aborto o impacto sobre el desarrollo del embrión
- Consume un complejo multinutriente específico para embarazo. Estos contienen todas las vitaminas y minerales en dosis seguras, y es importante que no estés “justita” de ninguna para que tu cuerpo pueda optimizar este complejo proceso
- Si padeces alguna patología crónica, tanto endocrina, de origen hormonal, inmunitario o metabólico, pon especial atención en que esté bien controlada. No te saltes por tanto ninguna de tus revisiones
- Infórmate adecuadamente de los potenciales efectos que, algunos estudios ginecológicos, pueden conllevar sobre el riesgo de aborto
- Ten especial precaución con las patologías infecciosas, por ejemplo, manteniendo el uso del preservativo en tus relaciones sexuales. Aprovecho aquí a recordarte que el sexo seguro, no influye para nada en el riesgo de aborto
La Importancia de un Estilo de Vida Saludable
Más allá de las medicaciones, enfermedades y otros problemas de salud, tus hábitos de vida son también importantes. Veamos cómo mejorarlos y aprovecha para ganar salud en todos los sentidos
- Cuida tu peso, tanto si estás por debajo como por encima del adecuado. En este último caso reduce la cantidad de grasas de carnes y lácteos, y adapta a tu nivel de actividad física la cantidad de carbohidratos que ingieres: pan, galleta, arroz, pasta, patatas, dulces,…
- Practica ejercicio, especialmente si padeces sobrepeso o alguna patología metabólica, como la diabetes. Ten en cuenta que ni siquiera el ejercicio intenso se ha relacionado con mayor riesgo de aborto.
- Evita consumir alcohol, incluso de baja graduación, así como tabaco y cualquier droga. Un embrión no puede metabolizar estas sustancias nocivas
- Reduce tu consumo de café a un máximo de dos tazas pequeñas al día, y consúmelas preferiblemente espaciadas varias horas
- Mantén un consumo elevado de vegetales y de pescados azules, ambos han mostrado tener nutrientes beneficiosos para la modulación de la coagulación sanguínea, y todas nosotras, a más edad, tenemos mayor riesgo de coagulación. Lo que como hemos visto, influye también en la probabilidad de padecer un aborto
- Evita actividades de alto riesgo, que puedan favorecer traumatismos severos, es decir, aquí, simplemente sentido común.
Como ves hay también muchos factores sobre los que puedes actuar para tratar de que el embrión se desarrolle de manera óptima, y si tienes cualquier duda, recuerda por favor recurrir siempre a tu ginecóloga o matrona, asesórate con expertos.
En la mayoría de ocasiones no existe ninguna forma de prevenir esta pérdida gestacional. Simplemente es necesario prestar especial atención tanto a la salud de la madre como a la del bebé. Por ello, será fundamental acudir regularmente a las revisiones de control del embarazo. Además, siempre se recomienda evitar fumar y beber alcohol, junto con la limitación del consumo de cafeína.
A veces los especialistas aconsejan la ingesta de algún complejo vitamínico al inicio de la gestación en función de cada situación. También es una buena práctica intentar reducir los niveles de estrés y seguir una alimentación rica en calcio.
Tratamiento del Aborto Involuntario
Cuando el aborto espontáneo se ha producido no se puede detener. El feto y el líquido amniótico deben ser expulsados.
El tratamiento depende del tipo de aborto. En algunos casos, el cuerpo expulsa el tejido de forma natural.
En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.
Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre.
Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino.
El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos.
También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados. Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico.
El tratamiento más aconsejado en los abortos del primer trimestre es el médico, que consiste en la introducción por vagina de cuatro comprimidos de una prostaglandina llamada misoprostol de 200 mg. Normalmente en unas pocas horas o días es expulsado todo el contenido intrauterino y no se necesita ingresar en el hospital ni realizar legrado uterino. Es el método que os aconsejo siempre que no exista ninguna contraindicación e indicado por un ginecólogo. Los resultados son excelentes en más del 80 por ciento de los casos y es muy bien aceptado por las pacientes.
Recuperación Emocional
La recuperación emocional tras un aborto espontáneo es un proceso complicado. Es fundamental contar con apoyo emocional y no dudar en buscar ayuda psicológica cuando sea necesario. Así pues, este proceso suele ser emocionalmente doloroso para la mujer y/o la pareja. Por eso es recomendable acudir a un especialista que evalúe la situación emocional y valore la necesidad de recibir apoyo terapéutico.
Lo realmente difícil en estos casos es recuperarse emocionalmente y no entrar en depresión. El aborto supone un duro golpe para la futura mamá, no solo por los sentimientos de pérdida, sino también por los bruscos cambios hormonales a los que se ve sometida en un período de tiempo muy corto.
No hay que tener miedo ni vergüenza a la hora de pedir ayuda después de un aborto. Existen grupos de apoyo y terapias de pareja especializadas para este tipo de situaciones.
Sobre todo es importante entender que se trata de un proceso natural, que ocurre en muchas ocasiones y del que no podemos culpabilizarnos.
Las 7 etapas necesarias para superar un aborto.
Si aún no has sido madre quizás no tengas muy claro el papel de estas profesionales sanitarias, por eso te he adjuntado un enlace a uno de nuestros artículos. Verás que pueden asesorarte estupendamente, incrementando tu confianza.Lo primero que queremos aconsejarte desde aquí es que, ante cualquier duda o sospecha, hables con tu médico o matrona.
