Más de medio siglo en las ondas avalan a Luis del Olmo como un maestro de la radio, cuya trayectoria está marcada por momentos tanto dulces como amargos. Ganador de múltiples premios, incluyendo 8 Premios Ondas, el locutor ha compartido abiertamente detalles de su vida y carrera.
Momentos Amargos y Censura
Uno de los episodios más difíciles para Luis del Olmo fue provocado por un incidente en un restaurante: «El sapo más gordo que me tuve que tragar fue por culpa de un restaurante en el que celebramos la retirada de un compañero y nos atendieron fatal», desvelaba el de El Bierzo recordando una triste anécdota motivada por la censura franquista.
En el comedor les atendieron mal y el comunicador no dudó en denunciarlo al día siguiente ante el micrófono. Pero resulta que la propietaria del negocio era amiga íntima de la mujer de Franco y el director de la emisora le llamó al orden.
«Tienes que ir al estudio y hacerle una entrevista a esta señora (la dueña del local). Este el es guión y no te salgas de él», ordenó el jefe. Del Olmo se negó, pero el directivo le advirtió de que si no lo hacía su vida en la radio estaba acabada.
Amenazas de ETA
Los momentos más amargos de su periplo radiofónico los vivió «por culpa de la banda criminal ETA que estaba empeñada en quitarme la vida», explicó.
Cuando preguntó por qué querían matarle, le respondieron que porque cuando hablaba de ellos en su programa «les hacía mucho daño».
El detonante fue el asesinato de José María Ryan, ingeniero jefe de la central nuclear de Lemóniz. «Se me fue la cabeza y llamé hijos de puta en directo a los asesinos. Y me llamó Jon Idígoras (dirigente de Herri Batasuna) y me puso verde en antena, diciéndome que estaba haciendo mucho daño a la sociedad vasca y que tarde o temprano me iba a arrepentir de ello», denunció.
Al terminar el programa recibió una llamada del entonces Ministro de Interior, José Barrionuevo, que le informó de que iban a a asignarle escoltas tanto a él como a su familia.
El riesgo que corría a diario, cambiando de hotel cada semana que se trasladaba a Madrid por motivos de trabajo y viviendo acompañado continuamente por guardaespaldas, «no le hizo cambiar un ápice su oposición al terrorismo y, sin embargo, fue uno de los primeros que dijo que había que dialogar y fomentar la reconciliación», explicó Julia Otero en una pieza audiovisual que ilustró el formato.
La Familia y Nuevos Horizontes
Luis del Olmo ha cumplido 85 años y lo ha celebrado con la familia. Su esposa Merche, la mujer de su vida, sus tres hijos, Luis, Jorge y Enrique, y los nietos se reunieron en Barcelona para felicitar al padre y abuelo.
El periodista, que estuvo 30 años al frente de 'Protagonistas' y 50 en diferentes emisoras, sigue en activo y recorre los pueblos de España en unas jornadas poéticas.
Durante años, su 'Estado de la nación' radiofónico era un termómetro en clave de humor de lo que pasaba en la calle.
La radio sigue en su vida y mantiene los dos museos que abrió en Roda de Bará y en Ponferrada con aparatos antiguos. Son los únicos del mundo en manos de un ciudadano privado.
Está agradecido a la vida por tener salud y no entiende a la gente que “va sin mascarillas y nos pone en peligro a todos”.
En la actualidad, Luis del Olmo disfruta de su tiempo libre paseando por Barcelona, visitando Roda de Bará y Ponferrada, y pasando tiempo con sus hijos y nietos.
Si no viene ella, yo no me muevo. Es mi compañera de vida. Tuve la fortuna de encontrármela en mi camino. Me hace feliz constantemente.
P: ¿Alguno de tus catorce nietos quiere seguir tus pasos?
R: No van por ahí ninguno de ellos y ahora uno de mis hijos, que ha estado siempre en la radio, lo ha dejado y ha montado, aquí en Barcelona, COH, un restaurante con una carta espectacular y totalmente recomendable.
Uno de sus hijos, ha estado siempre en la radio, lo ha dejado y ha montado, aquí en Barcelona, COH, un restaurante con una carta espectacular y totalmente recomendable.
21:45Luis del Olmo y su esposa, Mercedes González.GTRESEl próximo 13 de diciembre se cumplen 10 años desde que Luis del Olmo decidió divorciarse. Pero no de su esposa, Mercedes González, sino de la radio.
Tras seis décadas ante el micrófono de varias generaciones de españoles, el veterano comunicador se despidió en lo más alto de su carrera.
Le costó la mismísima vida decir adiós, pero dos hechos contundentes lo provocaron: el cierre de ABC Punto Radio y la estafa de 15 millones de euros perpetrada por su administrador y amigo, Rogelio Rangel.
"Quiero dedicarme a pasear", suele decir con su particular sentido del humor cuando alguien se le acerca diciéndole que se le echa de menos.
Y desea hacerlo de la mano de Merche, su compañera de vida; resulta fácil verles por las calles de su domicilio en la zona alta de Barcelona cerca de El Corte Inglés.
Quien escribe estas líneas da fe de que van cogidos de la mano; la forma en cómo caminan y se miran no denota que ya han sobrepaso el umbral de las bodas de oro.
Junto a Iñaki Gabilondo, en 2019.GTRESTras el accidente sufrido en el baño de su casa que le impidió ir al Casino de Aranjuez a recoger la Antena de Oro, Del Olmo confesó en Espejo Público que su esposa "es la que me ha dado la vida" y hace unas semanas en Antena 3 aseveró con franqueza que ser un referente periodístico "sin ella no hubiera sido posible, habría fracasado tarde o temprano".
Luis conoció a Merche en su tierra, Santa Marta de Ortigueira, el municipio coruñés que siempre se convierte en un viaje inolvidable en el que suelen degustar centollos y cigalas mientras saborean la naturaleza más vibrante.
Mientras él navegaba entre las ondas, ella mandaba con mano firme en el hogar. La crianza de tres hijos, Luis, Jorge y Enrique -con el último se plantaron al no poder tener a la niña- exigía mucha concentración y disciplina.
Aquel hijo de ferroviario que llegó a lo más alto con Protagonistas estuvo siempre absorbido de lunes a domingo por la radio. Menos mal que siempre tuvo a su lado a su fiel secretaria, la deliciosa Maite Clará, fallecida hace tres años.
Viajaba continuamente y se perdía acontecimientos primordiales como nacimientos, cumpleaños y otras fiestas de guardar. En casa se comprendía. A Luis eso le aportó el equilibrio que necesitaba.
