Restaurante Berlanga en Valencia: Un Homenaje Cinematográfico al Arroz Mediterráneo

Si eres de los que extrañan un buen arroz frente a la playa o en un chiringuito, el restaurante Berlanga en Valencia es el lugar ideal para calmar esa nostalgia. Este proyecto, impulsado por José Luis Berlanga, hijo del reconocido cineasta, es un tributo a la cocina valenciana y, en particular, al arroz.

Aunque José Luis Berlanga se formó en Derecho y trabajó en el sector audiovisual, su verdadera vocación siempre fue la cocina. Pasó de ser un excelente anfitrión a impartir clases de arroces valencianos en la escuela Alambique, hasta que finalmente decidió abrir su propio restaurante en el corazón de Madrid.

Un Legado Familiar en Cada Plato

El restaurante Berlanga nació como un homenaje a su padre, con carteles de películas como "El verdugo" y "Bienvenido, Mister Marshall", y fotografías del cineasta durante los rodajes. Cada rincón del local era un guiño a su padre uniendo así dos pasiones: el cine y la cocina valenciana.

Durante años, el apellido Berlanga evocó risas, planos corales y sátira. Pero desde 2019 también evoca cucharas compartidas y paellas que reúnen familias enteras alrededor de la mesa. En su arrocería madrileña, José Luis García-Berlanga trasladó al fuego la esencia de su linaje: el sentido del humor, el amor por lo cotidiano y la emoción de los pequeños rituales.

La buena mesa ha tocado su vida desde niño. A su padre le encantaba comer y su madre, María Jesús Manrique de Aragón, fue profesora de cocina en la escuela Alambique. Berlanga le tomó el relevo hace 20 años animado por su suegra, la pionera gastronómica Clara María González de Amezúa.

La Esencia de la Cocina Valenciana

Desde su llegada en 2020, Berlanga se ha consolidado como un referente de la gastronomía valenciana en Madrid, basando su propuesta en la despensa mediterránea y el uso de productos de primera calidad. Su carta destaca por arroces de variedades albufera y sendra, cultivadas en el Parque Natural de la Albufera de Valencia, con especialidades como arroz a banda, arroz del senyoret y la tradicional paella valenciana con pollo, conejo y garrofón.

En su oferta arrocera tiene una docena de opciones: a banda, al horno (con blanquet, embutido valenciano tradicional), del senyoret, negro, de salmonetes y ajos tiernos, con bogavante o con carabineros. También tiene una oferta especial para cada día. Por ejemplo, los martes sirve rossejat (un arroz con caldo y carnes de cocido y sus garbanzos), los martes son de la paella de verduras, los jueves de paella de puerros y rape, o los viernes de espinacas y gambón.

Los fines de semana la paella clásica valenciana se lleva la palma y, aunque se preparan para 4 personas, también está la opción de pedir raciones individuales.

Los arroces son la marca de la casa, pero puedes pedir para compartir algunas de sus entradas mediterráneas, como esgarrats con bacalao desmigado, un blanco y negro (bocadillo valenciano de longaniza, morcilla y habitas frescas), una coca mallorquina o pa amb oli de sobrasada de Ses Salines.

Además de esta especialidad, destacan las rabas de potera y “el mejor steak tartar de la ciudad”.

Para abrir el apetito en este restaurante, nada mejor que comenzar con sus pinchos. Pinchos como el de steak tartar, una de las recetas más aclamadas, o el de sobrasada mallorquina con huevo de codorniz, una opción deliciosa.

Sus platos se caracterizan por su sencillez, en el que se le da protagonismo al producto. Entre sus opciones destaca el apartado de mar, y es que desde la lonja del puerto de Burriana (Castellón) llegan hasta Berlanga una gran cantidad de pescados y de moluscos que van variando según la temporada.

En Berlanga encontrarás arroces, en concreto podrás degustar hasta cinco variedades: abanda, del senyoret y las paellas (de puerro y rape, de verduras o de espinaca y gambón).

Ejemplo de Picaeta Valenciana en Berlanga

Jose Luis -hijo de Luis García-Berlanga, uno de los grandes referentes del séptimo arte en nuestro país- ha conseguido que a este restaurante frente el Retiro lleguen los mejores salmonetes, boquerones, clóchinas, sepionets, coquinas o puntillitas de calamar de la lonja de Burriana (Castellón). Productos de excepcional calidad que, como manda la tradición, se tratan de la manera más sencilla para que disfrutemos sobre la mesa de auténtico sabor a mar.

El sepionet, tal y como manda el recetario levantino, se hace a la plancha para conseguir que apreciemos como es debido su intenso sabor; mientras los salmonetes o los boquerones llegan a la mesa con una muy ligera fritura en aceite de oliva.

No son estas las únicas opciones que el anfitrión ha querido contar en su propuesta de picoteo. Las propuestas son tantas y tan gustosas que bien podríamos prescindir del arroz y resto de principales y hacer una comida o cena más informal picando de un plato y otro.

El restaurante es un espacio formal que recrea un comedor de casa con diferentes ambientes y reservados.

Un Espacio de Encuentro Cultural

El restaurante fue, además, un refugio para las tertulias culturales que tanto echaba de menos la ciudad. Entre paellas y carteles, se hablaba de cine, de guiones, de la vida. Berlanga era, en el fondo, una película viva: coral, cálida, con personajes que volvían una y otra vez para repetir escena.

Un Nuevo Comienzo

Hace apenas unos días, José Luis García-Berlanga anunció el cierre definitivo del local. Iba a ser un adiós dulce, con aroma a azafrán y melancolía. Pero la reacción del público cambió el desenlace. "Ante la avalancha de reservas", confesó el propio restaurador, "hemos decidido continuar". Así, lo que iba a ser un último servicio se ha convertido en un nuevo comienzo.

Los madrileños -y los amantes del arroz- han salvado, a golpe de cariño, un lugar que ya es parte de la memoria emocional de la ciudad. El restaurante que nació como homenaje se ha convertido, sin proponérselo, en símbolo de resistencia y de amor por lo bien hecho. Porque, al final, el cine y la cocina se parecen: ambos buscan la emoción que permanece cuando cae el telón. Y esta vez, el telón no cae.

José Luis García-Berlanga decidió dar un giro a su trayectoria a los 65 años y apostar por la gastronomía. Con experiencia como profesor de cocina y un profundo apego familiar al arroz, abrió en febrero de 2020 el restaurante Berlanga, apenas unas semanas antes del estallido de la pandemia. El proyecto nació marcado por las restricciones sanitarias, pero se consolidó pronto como uno de los referentes del arroz en Madrid.

En la cocina, su hijo reivindicaba el rigor de la paella auténtica frente a tópicos como el arroz teñido o las cigalas decorativas. “El arroz no tiene secretos: solo cariño, dedicación y un buen grano”, subrayaba en entrevistas, destacando su vínculo con productores valencianos.

Su gran maestra en el arte de hacer paellas y otros platos típicamente valencianos había sido su abuela Lola. «Hacía un magnífico esgarrat, un rossejat buenísimo... Era muy buena cocinando. Mi madre, también. En mi casa, el arroz y nosotros alrededor de él, siempre ha estado muy presente», explicaba a Levante-EMV. En cambio, a su padre le iban mucho mejor las cámaras que los fogones: «Era un señorito que no sabía hacerse ni una tortilla a la francesa».

Pese a contar con reseñas positivas de críticos y clientes, y convertirse en un destino popular para los amantes del arroz, el proyecto no ha logrado ser rentable. El propio restaurador reconocía que la cena ha sido su gran talón de Aquiles: “A la gente le encantan los arroces, pero no para cenar, y eso limitaba mucho la rentabilidad del negocio”.

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