Recomendaciones para el Cólico Renal: Tratamiento y Prevención

Sufrir piedras en el riñón suele ser una experiencia dolorosa que afecta a dos millones de españoles de entre 35 y 50 años. Para prevenir y tratar eficazmente el dolor de un cólico nefrítico es crucial conocer sus síntomas, causas y todas las opciones de tratamiento disponibles.

Los cólicos de riñón son un problema extremadamente doloroso, afectan a la zona renal y se acompañan de una serie de síntomas que pueden ser alarmantes. Estos cálculos pueden bloquear el flujo de orina y causar una obstrucción dolorosa en el paciente. Por supuesto, ninguno de estos síntomas debe ser ignorado.

En los apartados siguientes veremos cómo se produce, cuáles son los síntomas, cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento para el cólico nefrítico, así como algunas recomendaciones para su prevención.

Cómo Prevenir los Cálculos Renales (Kidney Stones) - Urology Care Foundation

¿Qué es el Cólico Nefrítico?

El cólico nefrítico es un dolor súbito y fuerte en la zona lumbar que aparece de forma brusca y no es continuo, sino que aumenta y disminuye. Se trata de un episodio clínico agudo que se genera por una obstrucción en las vías urinarias que impiden que la orina siga su curso normal hasta la uretra.

El cólico en el riñón consiste en una oclusión de las vías urinarias provocada principalmente por cálculos renales o piedras (litiasis). Como consecuencia de esta obstrucción se produce un dolor intenso a la altura del riñón en el costado, la cintura o en un lado de la barriga.

Aunque la causa principal del cólico en el riñón es la litiasis, existen otras causas que se producen en el uréter, como coágulos, tumores, estenosis, malformaciones, material purilento e infecciones.

Para prevenir futuros episodios de cólico nefrítico, es fundamental que comprendas las causas subyacentes de esta condición:

  • Cálculos renales. La obstrucción por cálculos renales es la causa más común del cólico nefrítico.
  • Estrechamientos del uréter.
  • Compresión externa.
  • Hábitos no saludables.
  • Origen desconocido.

Síntomas del Cólico Nefrítico

Su síntoma principal es un dolor intenso en la fosa renal, que puede extenderse hacia la zona del abdomen y la ingle. Este dolor suele ser tan fuerte que ninguna posición te calma. Además de esto, los pacientes pueden experimentar: náuseas, vómitos y escalofríos.

Si la litiasis es pequeña puede recorrer todo el tracto urinario sin dar síntomas hasta llegar a la uretra, donde el paso es más estrecho y puede dar ya clínica, como una sensación de molestia al orinar (disuria), dolor al orinar (estranguria) y por lesión de la pared uretral causar sangrado (hematuria).

Las litiasis que obstruyen el uréter darán un dolor localizado en general a nivel de la fosa renal del mismo lado, es decir, de la zona de la espalda donde se encuentra el riñón cuyo uréter está obstruido. Se trata de un dolor intenso y en ocasiones de difícil manejo. Se localiza en esta zona pero se irradia siguiendo el recorrido del uréter por el costado hacia la zona baja del abdomen y los genitales.

Es un dolor que no cede con el reposo, que no se modifica con la postura y que se tiene siempre, con mayor o menor intensidad pero sin ceder en ningún momento. Suele acompañarse de manifestaciones generales, como mareo, náuseas e incluso vómitos. Si aparece fiebre, debe sospecharse que se ha complicado la situación con una infección de orina.

Cuando la litiasis llega a la vejiga suele aparecer un alivio transitorio del dolor, pues cede la obstrucción del uréter, pero al irritar la vejiga se dan síntomas de cistitis, como disuria, polaquiuria y en ocasiones hematuria.

Otros síntomas comunes son:
  • Fiebre.
  • Disuria: dificultad o dolor al orinar.
  • Polaquiuria: necesidad de orinar muchas veces y en cantidades escasas, puede estar acompañada por una sensación de necesidad urgente de orinar.
  • Hematuria (sangre en la orina). Puede estar en pequeñas cantidades (se detecta en los resultados de un análisis de orina), o puede ser visible.
  • Anuria: no hay secreción de orina.

Causas del Cólico Nefrítico

La causa más frecuente es una obstrucción provocada por la acumulación de sales minerales que se convierten en arena y después crean un cálculo (o piedra), que impide el avance de la orina desde el riñón hacia la vejiga.

Esto origina una dilatación de la vía urinaria y como consecuencia un malestar. «Existe una tendencia genética a formar cálculos, pero lo que más lo provoca es ingerir bajos volúmenes de líquidos», aclara Fernando Simal, de la Sociedad Española de Nefrología (SEN). De ahí que en verano necesitemos incrementar el consumo de agua, ya el exceso de calor puede deshidratarnos y derivar este tipo de problemas.

Más conocida como piedras en el riñón, la litiasis renal es una afección muy frecuente, según la SEN. Aproximadamente, entre el 5 % y el 12 % de la población de los países industrializados sufre algún episodio sintomático, relacionado con este problema, antes de los 70 años de edad. En España, un 4% de la población española experimenta esta afección, que es mucho más común en hombres, de acuerdo con la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). «La mayor parte de las personas que tienen cálculos acaban expulsándolos, pero las posibilidades de que vuelvan a aparecer, al cabo de una década, son altas», explica Simal.

¿Cómo se produce? El riñón se encarga de filtrar muchas sustancias, entre ellas sales minerales. A mayor cantidad de estas sustancias en el plasma sanguíneo que el riñón depura, mayor presencia a nivel de la orina.

La orina tiene una capacidad limitada de dilución, es decir, puede contener diluidas ciertas sustancias hasta un determinado limite. En el momento en que estas sustancias son muy abundantes, el componente acuso de la orina ya no puede diluirlas más y es cuando las sales precipitan y aparecen en estado sólido en forma de cristales en la orina.

A medida que aumenta el número de cristales, éstos se van uniendo entre sí y forman un agregado que va aumentando de tamaño, lo que se conoce como litiasis renal. La mayoría de estos cristales están formados por sales de calcio, aproximadamente un 70%, especialmente de oxalato cálcico, aunque también de fosfato cálcico.

Menos frecuente son las litiasis formada por ácido úrico, un 10% aproximadamente, las de origen infeccioso, formadas por estruvita, y las de cistina, un aminoácido que se acumula en pacientes que sufren de cistinuria, un trastorno hereditario autosómico recesivo que se caracteriza por la pérdida en exceso de este aminoácido en la orina.

Existen situaciones que pueden predisponer a la aparición de litiasis renales y, por consiguiente, de cólicos renales. Los estados de recambio óseo que propician un aumento del calcio en sangre, como algunos tumores, el hiperparatiroidismo o la inmovilización, favorecen el aumento de calcio en sangre y consecuentemente en orina.

El aumento de la ingesta de calcio o de vitamina D y el uso de algunos fármacos como el litio o las tiacidas también pueden favorecer la formación de litiasis cálcicas. Una dieta rica en proteínas puede predisponer a un aumento del ácido úrico, así como lesiones musculares severas o el tratamiento quimioterápico. Las infecciones de repetición pueden favorecer la aparición de litiasis por estruvita.

Asimismo, cualquier cuerpo extraño en la vía urinaria, como un catéter o una sonda vesical puede favorecer que se precipiten a su alrededor sales y se forme una litiasis. Sobra decir que un factor que influye claramente en la formación de litiasis es que las sales que se eliminan por la orina no dispongan de suficiente agua para diluirse, de manera que una pobre ingesta de agua diaria favorecerá la aparición de cálculos renales.

Diagnóstico del Cólico Nefrítico

El diagnóstico del cólico nefrítico se basará en los síntomas que presenta el paciente y en la exploración física. Al golpear suavemente la zona del riñón que se ve afecto por la obstrucción habrá un dolor agudo severo.

Se realizará una analítica de orina y de sangre. En la analítica de orina se comprobará si existe hematuria o si hay leucocitos en la orina. Debido a la inflamación es normal que pueda haber leucocitos pero no abundantes. En caso de infección se verá una mayor presencia de leucocitos así como bacterias en la orina.

La analítica de sangre permitirá valorar la función renal, dado que si existe afectación del funcionamiento renal a causa de una obstrucción, pudiendo en ocasiones llegar a estados de insuficiencia renal aguda, será preciso desobstruir el riñón de inmediato. También permite valorar niveles elevados de calcio y ácido úrico.

Las litiasis se pueden observar en su mayoría en una radiografía simple de abdomen debido a su composición cálcica. Sin embargo, no se apreciarán las de ácido úrico u otras composiciones. La ecografía permitirá ver litiasis de cualquier sal, pero no permite explorar la zona media del uréter.

En casos de cólicos de repetición se aconseja realizar una ureterografía intravenosa, que permite ver el recorrido de la vía urinaria desde el riñón hasta la uretra, o una tomografía axial computadorizada (TAC).

El diagnóstico de cálculos se realiza ante la sucesión de uno o varios cólicos nefríticos. No obstante, el paciente tiene que acudir a un médico para realizarse las pruebas necesarias. Una analítica de orina y sangre sería lo óptimo para dar con el diagnóstico.

Pero en ocasiones también se recomienda hacer una radiografía de abdomen y la ecografía renal y vesical, que permiten visualizar dónde se halla el cálculo. Además, con estos últimos procedimientos, el médico puede saber las dimensiones de la piedra y la repercusión que provoca sobre el riñón, afirman los expertos de la Fundació Puigvert.

En casos de duda o si se considera necesario, algunos especialistas realizan una tomografía axial computarizada (TAC). Sin embargo, no hay que alarmarse. En el 70 % de los casos diagnosticados se expulsa la piedra por sí sola, así que solo hay que hacer frente al cólico renal.

Tratamiento del Cólico Nefrítico

La duración de un episodio de cólico nefrítico puede variar según la persona. La gran mayoría de litiasis se expulsan por sí solas, de manera que solamente hay que tratar el cólico nefrítico que puedan producir.

El tratamiento se basará en el control del dolor con analgésicos y antiinflamatorios potentes, como el ibuprofeno, el metamizol o el diclofenaco. En caso de no tolerar los fármacos por vía oral a causa de vómitos que no se controlen con antieméticos o de un dolor que no ceda se deberán administrar los fármacos por vía intramuscular o intravenosa.

En el momento del dolor agudo no debe forzarse la hidratación, pues al aumentar el aporte de agua, el riñón produce más orina, que al pasar al uréter lo dilata más y, por lo tanto, aumenta el dolor. La hidratación debe ser moderada y una vez se haya controlado el dolor, aumentarla para que la orina pueda arrastrar la litiasis.

Se puede reducir el dolor y la expulsión de la piedra gracias a la ayuda de analgésicos y antiinflamatorios, pero sobre todo consumiendo muchos líquidos, de acuerdo con los expertos consultados.

Cuando los cálculos no pueden deshacerse con medicamentos, la única alternativa es recurrir a un tratamiento invasivo, pero eso es decisión de los especialistas. Las piedras en el riñón pueden ser tan pequeñas como un grano de arena, según un estudio de la Fundación Americana del Riñón. Pero en ocasiones pueden ser grandes casi como una perla.

En caso de afectación de la función renal secundaria a la obstrucción deberá liberarse urgentemente la vía urinaria. La mejor forma es intentarlo mediante la colocación de un catéter por vía endoscópica que supere la litiasis y permita que la orina fluya del riñón al exterior.

Si no se puede abrir paso por vía endoscópica, se colocará una nefrostomía, es decir, un catéter colocado a través de la piel y guiado por ecografía hasta llegar a la pelvis renal para que la orina salga directamente al exterior.

En casos de litiasis muy grandes que no puedan expulsarse solas existe la opción de fragmentarlas en trozos minúsculos mediante ultrasonidos para que luego se puedan expulsar de forma natural: es lo que se conoce como litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC).

Aquellos cálculos localizados en el uréter que puedan estar obstruyendo la salida de la orina y estén dañando el riñón en el contexto de un cólico nefrítico pueden ser tratados mediante Litotricia extracorpórea por ondas de choque (“bañera”) o ureterorrenoscopia y litofragmentación con láser de Holmio, lo que se traduce, prácticamente, en un 100 % de éxito.

La incorporación de esta modalidad terapéutica desde finales de los 80 ha permitido que se traten las piedras con gran eficacia. Actualmente disponemos de un Litotriptor Donier de última generación con una precisión y eficacia garantizada. Su eficacia en la fragmentación es espectacular, “pulverizando” las piedras y alcanzando altísimos niveles de éxito en tan solo una sesión de 1 hora aproximadamente de duración.

Esta técnica endoscópica (sin cirugía) posibilita entrar en el uréter del paciente y fragmentar mediante un láser de última generación la piedra que haya podido producir el cólico nefrítico. Para cálculos de gran tamaño recurrimos a esta técnica que precisa anestesia general.

Para acceso percutáneo al riñón y tratamiento de extracción de cálculos múltiples < 1 cm o fragmentos tras litofragmentación con Láser de Holmio si existen fragmentos de gran tamaño (coraliformes o pseudocoraliformes).

En un principio las indicaciones de la RIRS se circunscribieron al tratamiento de los fracasos de la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), principalmente en cálculos de polo inferior renal, limitándose su tamaño a 1,5 cm de diámetro.

Ahora bien, si en litiasis de pequeño tamaño la RIRS consigue una tasa de éxito alta con escasos problemas asociados, en litiasis o cálculos >1,5 cm conlleva algunos contratiempos inherentes a la carga litiásica a veces difíciles de solventar.

En primer lugar, un mayor consumo de tiempo quirúrgico, no sólo de litotricia con láser, sino como consecuencia de la necesidad de retirar la máxima carga de fragmentos para evitar su acumulación en el cáliz inferior del riñón durante la operación.

Una vez completada la litotricia procedemos a extraer los fragmentos litiásicos a través de la vaina ureteral mediante su atrapamiento con la cestilla de nitinol. El lavado de las cavidades renales lo realizamos introduciendo líquido de irrigación a baja presión través de la vaina de acceso ureteral.

El tratamiento de los cólicos renales requiere el uso de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos. Estos ayudan a reducir la inflamación y a controlar el dolor, permitiendo que el paciente esté más cómodo mientras el cuerpo trabaja para expulsar la piedra.

Si los medicamentos no son suficientes para controlar el dolor o si hay complicaciones, puede ser necesaria la intervención médica.

¿Cómo Evitar un Cólico Nefrítico? Prevención

Por supuesto, la prevención es sustancial en cualquier tratamiento de cólico nefrítico. Para prevenir la nueva aparición de cálculos renales en personas que ya han sufrido un episodio de litiasis renal se aconseja beber algo más de dos litros de agua al día teniendo que aumentar a casi tres litros al día en periodos en los que la temperatura ambiente sea elevada.

La forma más sencilla para evitar los cálculos, y los consecuentes cólicos, es beber agua. Una correcta hidratación requiere la ingesta de entre 1,5 litros y 2 litros de agua al día, como mínimo.

Para saber si estamos bebiendo la suficiente cantidad de agua y líquidos, o si incluimos alimentos ricos en agua que garantizan una correcta hidratación, debemos vigilar la orina. Es importante comprobar que orinamos, al menos, en cuatro ocasiones desde la mañana a la noche, así como asegurarse de que el color es amarillo pálido o claro.

Si la orina es amarilla ocre o más oscura, y no se están tomando vitaminas o medicamentos que la afecten, se debe aumentar la ingesta de agua en dos vasos diarios durante cinco días hasta conseguir orinar al menos en cuatro ocasiones y lograr una pérdida de color y de olor.

Sin embargo, si tienes algún tipo de enfermedad renal, es necesario limitar los líquidos. Así que lo conveniente es que tu médico te indique la cantidad adecuada.

Además, los especialistas de la Fundación Americana del Riñón recomiendan evitar el consumo de alimentos ricos en sal y proteínas, como carnes o huevos.

Algunos consejos para evitar cólicos son: beber al menos 2-3 litros de agua al día, llevar siempre una botella de agua para asegurar que bebes regularmente, evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas o con cafeína que contribuyan a la deshidratación y consumir frutas y verduras ricas en agua.

Para prevenirnos de este tipo de problemas es muy importante mantener una buena hidratación. Beber abundante agua a lo largo del día nos ayuda a diluir la orina y a reducir el riesgo de formación de piedras en los riñones.

Beba abundantes líquidos, sólo si no tiene dolor, unos 2 ó 3 litros al día, siempre y cuando no tenga contraindicaciones médicas por otro motivo.

Pero no cualquier tipo de líquido, sino sobre todo agua para incrementar la producción de orina. Para saber si estamos bebiendo suficiente agua hay que mirar la orina. Si el color es amarillo claro indica que estamos bebiendo lo que nuestro cuerpo requiere.

Mantente hidratado y cuida de tus riñones para una vida saludable y libre de dolor.

La alimentación tiene un papel fundamental en el tratamiento de las piedras en el riñón. Se recomienda limitar la cantidad de carnes y pescados. Además, un exceso proteico aumenta la pérdida de calcio por la orina.

El ejercicio siempre es bueno y para evitar piedras en los riñones cuanto más se sude mejor. Cuando practicamos alguna actividad física transpiramos sal.

Una persona, en circunstancias normales, debería consumir 5 gramos de sal al día según la Federación Española de Nutrición.

El consumo de refrescos, especialmente bebidas de cola, está desaconsejado. Aunque el consumo de café y té es controvertido, parece desaconsejable el abuso de los mismos.

Es aconsejable aumentar la ingesta de fruta (principalmente cítricos) y aumentar verduras (evitando acelgas y espinacas, especialmente en aquellos pacientes con litiasis de oxalato cálcico monohidrato).

Es aconsejable mantener una ingesta de calcio acorde a la edad del individuo y muy raramente se aconseja reducir la ingesta de calcio, por tanto no se desaconseja el consumo de lácteos en líneas generales.

La aplicación de calor en la zona dolorosa tiene efecto calmante (baños calientes, manta eléctrica).

Al orinar, debe hacerlo en un recipiente y puede filtrar la orina utilizando un colador o gasas. Siempre que sea posible, orine en un recipiente para observar si expulsa el cálculo o la piedra.

Aspecto Recomendaciones
Hidratación Beber 2-3 litros de agua al día
Alimentación Limitar sal, proteínas y alimentos ricos en oxalato
Ejercicio Practicar actividad física regularmente
Otros líquidos Evitar refrescos y limitar café y té

Si experimentas algún síntoma de cólico nefrítico, es crucial acudir al médico para suministrar el tratamiento adecuado. Y recuerda, hay que mantener una hidratación adecuada, ya que es la clave para prevenir la formación de piedras en los riñones y evitar futuros cólicos.

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