Radiografías y Riesgos en el Embarazo: Primeras Semanas

¿Te han pedido una radiografía en el embarazo y tienes dudas? Esto ya te hará intuir que hay que tener cuidado con este tipo de pruebas durante la gestación pero, ¿se pueden utilizar las pruebas de rayos X en el embarazo? ¿Cuáles son los peligros?

En todos los ámbitos sanitarios, el personal está formado a este respecto y están obligados a preguntarnos siempre por la posibilidad de gestación.

Hacerse una radiografía en el embarazo no es infrecuente.

El primer principio del Sistema de Protección Radiológica es la justificación basándose en la relación riesgo-beneficio, lo que quiere decir que el beneficio para usted de la realización de esas pruebas, ha de superar el potencial riesgo al que se expone con las mismas; así pues, su médico habrá considerado que este examen está justificado para poder diagnosticar su enfermedad.

Sus médicos consideraran que estos exámenes están justificados para poder diagnosticar mejor su problema y necesitarán la información de esas exploraciones para poder planificar adecuadamente su diagnóstico y posterior tratamiento o intervención.

Desde hace muchos años se están controlando las dosis que reciben los pacientes en el ámbito médico y la protección radiológica en los centros sanitarios está regulada por diferentes reales decretos de obligado cumplimiento desde antes de 1990.

Los profesionales que se dedican a estos temas están bien formados y siempre buscan impartir la mínima dosis posible compatible con la obtención de imágenes de calidad adecuada para poder hacer un diagnóstico correcto, especialmente en el caso de los niños.

Además, los especialistas médicos están obligados a realizar cursos de protección radiológica y de justificación de las exploraciones médicas con radiaciones ionizantes desde antes del año 2008.

En general, el riesgo de efectos radioinducidos por exámenes de radiodiagnóstico, como es su caso, es muy bajo, y el beneficio de un buen diagnóstico supera en gran medida ese riesgo.

La magnitud que usamos para estimar el riesgo radiológico es la dosis efectiva (mili Sievert: mSv), que se refiere al riesgo de efectos radioinducidos promediado en todo el cuerpo, y en general para evaluarla en las exposiciones médicas se suele comparar con la dosis que recibimos por el fondo radiactivo natural al que estamos expuestas todas las personas.

La dosis efectiva de las exploraciones simples es mucho más baja, hasta un factor 100 veces inferior a las de un TC.

Por ejemplo, las dosis efectivas de las exploraciones de columna, abdomen o las telerradiografías están entre 0,3 y 1 mSv.

La dosis efectiva de una placa de tórax simple es de 0,02 mSv.

En lo relativo a la dosis que ha podido recibir el feto indicarle que como el feto no está en la zona que le exploraron y además se usó protección (que en realidad no era necesaria) la dosis equivalente que el feto recibió es despreciable, el feto estaba fuera de la zona de RX (solo le llegaría un poco de radiación dispersa atenuada desde el interior del cuerpo de la madre: unos pocos micro Sievert).

Hay autores que consideran que el riesgo adicional de cáncer por recibir 40 mSv en varios TC abdominales es, en el transcurso de la vida de un adulto, del orden de 1 por 500.

Pese a todo, esto representa un incremento pequeño del riesgo comparado con el elevadísimo riesgo general de padecer un cáncer (casi 1 por 3).

Otro dato a tener en cuenta es que la comisión internacional de protección radiológica indica que si el feto recibe dosis inferiores a 100 mSv el riesgo de tener efectos radio-inducidos de cualquier tipo es despreciable.

Las radiaciones no se acumulan en el cuerpo.

Lo que se acumularía sería la probabilidad de poder padecer un cáncer radioinducido a lo largo de la vida…

Afortunadamente, los seres vivos han desarrollado mecanismos de reparación para minimizar los daños producidos por las radiaciones ionizantes y por otros agentes que pueden causar esos mismos daños.

Vivimos y evolucionamos en un planeta radiactivo… Estamos adaptados…

Esto es como jugar a la lotería: cuantas más veces juegas más probabilidad tienes de que te toque a lo largo de tu vida pero la probabilidad de que te toque hoy no se ve incrementada por haber jugado ayer.

Eso quiere decir que la inducción de cáncer depende de cada acto de irradiación y en cada uno de ellos es probabilístico.

Por ejemplo, hace cuatro años, en un TC, recibimos una dosis de radiación y hubo una probabilidad (muy baja) de que una célula de nuestro cuerpo tuviera una mutación que no se reparará adecuadamente y que podría dar lugar a un cáncer en el futuro.

La probabilidad dependerá de la dosis recibida, de la sensibilidad de los órganos irradiados, de nuestros sistemas de reparación, etc...

Es decir, después del TC, o no tenemos ningún problema o ya tenemos una célula mutada y posiblemente aparecerá un cáncer dentro de unos años....

Si hoy nos hacen un TC, las células de nuestro cuerpo vuelven a tener otra vez una probabilidad de mutación, no reparación adecuada y posible inducción de cáncer que no se va a ver afectada por lo que pasó hace 4 años.

Digamos que no hay efecto memoria.

Los dos actos son independientes y la probabilidad de inducción de cáncer del acto de hoy no está influenciada por el acto de hace 4 años.

Cada célula de nuestro cuerpo realiza 10000 reparaciones diarias y que 100 mSv (equivalente a unos 10 TC de abdomen) producirían 14 anomalías más.

Vivimos en un planeta radiactivo y estamos adaptados, nuestros mecanismos de reparación hacen que podamos vivir sin problemas entre 2 y 200 mSv al año.

Para que nuestros mecanismos de reparación actúen adecuadamente hay que llevar una vida sana y equilibrada, haciendo ejercicio y comiendo adecuadamente.

El cáncer puede aparecer por multitud de factores físicos, químicos, biológicos, etc., las radiaciones ionizantes es un factor más, pero con bajas dosis la probabilidad es muy baja.

En relación al riesgo del feto, el mejor dato a tener en cuenta en ese caso es que la comisión internacional de protección radiológica indica que si el feto recibe dosis inferiores a 100 mSv el riesgo de tener efectos radio-inducidos de cualquier tipo es despreciable.

Además, en las primeras semanas de embarazo el riesgo más importante es el aborto espontaneo.

Esto se puede producir con dosis mucho más altas.

Por todo ello, esto NO debería suponer un motivo de angustia para usted ya que sus exploraciones estarían justificadas, se realizarían adecuadamente y los riesgos radiológicos a los que está sometida usted y su futuro bebe son bajos.

La probabilidad estadística que tiene de sufrir un cáncer por la radiación recibida es muy baja.

En el caso de su futuro bebe es despreciable.

El beneficio de su realización siempre es mayor que los posibles riesgos.

No hacerse una exploración radiológica necesaria puede ser un gran riesgo para la salud ya que sus médicos necesitan esa información para planificar su tratamiento, operación, recuperación o curación.

En la semana 4, la madre ignora que está embarazada, pero el embrión crece dentro de su útero.

El desconocimiento y la desinformación pueden llevar a periodos de ansiedad e incluso a interrupciones del embarazo por miedo a los efectos que las radiaciones hubieran podido tener.

Debemos conocer que el efecto perjudicial que presentan estas exploraciones se deben al empleo de lo que se llaman radiaciones ionizantes.

?Si la mujer gestante es expuesta a radiación antes de que el embrión se haya implantado en el útero, va a tener un efecto de "todo o nada".

Averigua de cuantas semanas estás embarazada con la rueda del embarazo.

?Si la exposición se ha producido entre la tercera a octava semana de embarazo es el periodo de "mayor riesgo" en el que se pueden producir malformaciones fetales.

Pero ¿qué consideramos dosis elevada?

Y ¿qué dosis aporta una radiografía o un escáner?

La dosis que se considera que puede tener perjuicio fetal es a partir de 100 milligrays (mGy).

A partir de la octava semana de desarrollo y hasta el nacimiento, el efecto de la radiación se limita principalmente al sistema nervioso central.

Una dosis de radiación por encima de 100 mGy pueden alterar el cociente intelectual del bebé, y el riesgo es mayor cuanto más precoz es la gestación.

Rueda del Embarazo (Imagen ilustrativa)

Riesgos y Precauciones

La posibilidad de que una radiografía dañe al feto es muy pequeña, pero hay que tenerla en cuenta.

La etapa embrionaria es el periodo de mayor sensibilidad, ya que los órganos y sistemas del bebé se están formando rápidamente.

Una exposición a dosis elevadas de radiación en esta etapa podría aumentar el riesgo de malformaciones congénitas, retraso del crecimiento o efectos en el desarrollo neurológico.

En cuanto a los TAC (tomografía computarizada), emiten el doble de radiación que los rayos X, por lo que su uso debe ser mucho más restringido.

De todas formas y para tu tranquilidad, siempre es mejor evitar hacer una radiografía buscando embarazo o estando embarazada.

Las pruebas que afectan directamente el abdomen o la pelvis presentan más riesgo, ya que el útero está en la zona de exposición.

Así, se suele optar por pruebas sin radiación, como la ecografía o la resonancia magnética.

No obstante si fuese totalmente necesario llevar a cabo una radiografía o realizar un TAC durante esos nueve meses, los beneficios deben superar a los riesgos y se toman una serie de medidas, como explica la Dra. "En la mayoría de los casos, una prueba aislada con baja dosis de radiación no supone un riesgo importante para el feto", tranquiliza.

Los riesgos derivados del efecto de la radiación tienen mucho que ver con el momento de la gestación.

"En las primeras dos semanas, si el embrión se ve afectado, lo más habitual es que no llegue a desarrollarse. Entre la semana 3 y la 8 (cuando se forman los órganos), es el periodo más sensible. A partir de la semana 9, los riesgos disminuyen", detalla.

¿Qué se hace en caso de duda?

"El médico puede solicitar un cálculo de la dosis de radiación recibida por el feto y valorar la situación con un equipo especializado.

Es importante destacar que las dosis que potencialmente pueden afectar al normal desarrollo de la gestación, están por encima de 100 mGy (miligrays) y la mayoría de los procedimientos médicos diagnósticos (radiografías, TC, etc.) no alcanzan estas dosis en el útero fetal".

Hay algunas pruebas de imagen que son habituales en el embarazo, como la ecografía.

Sin embargo, en ocasiones se deben utilizar otras porque el estado de salud de la madre lo requiera.

Resonancia magnética, TAC (tomografía axial computarizada), radiografía... ¿cuáles son seguras en estos nueve meses?

La Dra. Sara Lojo, coordinadora del grupo de trabajo de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) y radióloga vascular intervencionista del Hospital Arquitecto Marcide, del Complejo Hospitalario de Ferrol (A Coruña), nos indica las que pueden utilizarse en el embarazo.

Las zonas del cuerpo a estudio mediante una prueba de imagen también son importantes a la hora de calcular los riesgos: "Las pruebas que afectan directamente el abdomen o la pelvis presentan más riesgo, ya que el útero está en la zona de exposición", destaca la Dra. Lojo.

Esto no es aplicable a la ecografía, que es una herramienta básica fundamental para el control del embarazo y que no utiliza radiación ionizante.

Se puede repetir con mucha frecuencia, dependiendo de las necesidades médicas de la gestante, a lo largo de esos nueve meses, sin causar ningún daño en el feto.

También se aplican precauciones especiales en el caso de personal sanitario gestante que trabaje en estas áreas", añade la Dra.

Las radiografías dentales son seguras para el feto.

Como hemos indicado, las radiografías abdominales son las que entrañan un mayor riesgo.

Estas incluyen el estómago, el bazo, el hígado, el intestino delgado, el intestino grueso y el diafragma.

El médico puede valorar otros exámenes por imagen como la ecografía o la resonancia magnética, si estas pruebas proporcionan la información necesaria.

Dosis comparativas de radiación ionizante.

En exploraciones de tórax, cráneo o extremidades no hay problema en utilizar TAC, dado que el feto queda fuera del campo de radiación y tan sólo recibe radiación dispersa sin capacidad de producir daños significativos.

Durante el primer trimestre del embarazo la patología más prevalente que va a ver el radiólogo es el sangrado, a menudo debido a embarazo ectópico.

“El papel del radiólogo/a es crucial para detectar si es un embarazo ectópico no complicado o un embarazo ectópico que está sangrando activamente, lo que supone una emergencia vital.

El diagnóstico suele hacerse con ecografía, pero si la paciente aparece con un dolor abdominal intenso e hipotensión, el diagnóstico se hace con TC con contraste” comenta Grau.

Los sangrados leves del embarazo son muy frecuentes y en su gran mayoría no van a llegar al radiólogo/a.

Durante el segundo y tercer trimestre la patología obstétrica más prevalente es la asociada a la hipertensión del embarazo y la secundaria a hipercoagulabilidad, aunque en ocasiones podemos ver desprendimiento prematuro de placenta, roturas uterinas, quistes ováricos hemorrágicos, complicaciones en miomas o placentas con una implantación muy profunda que pueden ser peligrosas.

Y este diagnóstico es ecográfico inicialmente puntualiza Grau: “La hipertensión gestacional es también frecuente (5-10 por ciento de los embarazos, sobre todo si son múltiples) aparece a partir de la 20 semana.

Puede ser peligrosa cuando se acompaña de proteinuria (preeclampsia).

Existe hipercoagulabilidad en todos los embarazos y también en el post parto, recordando que la probabilidad de trombosis venosa profunda y de tromboembolismo pulmonar (que es la primera causa de mortalidad maternal en el primer mundo) se incrementa más de 20 veces en el postparto.

En el post parto se vuelen a encontrar sangrados y procesos de infección.

“La hemorragia postparto es la mayor causa de mortalidad materna en el mundo y cuando es una hemorragia amenazante es aconsejable practicar Angio TAC para localizar el origen del sangrado” explica Grau.

El tratamiento cada vez se practica más a menudo por radiólogos/as vasculares que embolizan la arteria de origen del sangrado.

Entre las patologías ocurridas durante el embarazo predominan la apendicitis y colecistitis que tienen la misma frecuencia en embarazadas que en la población general.

En el caso de las embarazadas es preciso el diagnóstico temprano para evitar complicaciones que pueden ser fatales para el feto y poner en peligro a la madre.

“Está estudiado que esta exploración queda fuera del rango de peligro para el feto.

No está justificado retrasar el diagnóstico de una apendicitis al ser mucho mayores las consecuencias de una infección descontrolada.

Respecto a las patologías urinarias, Grau destaca que “está incrementada, tanto el cólico renal como la infección urinaria.

El diagnóstico es ecográfico: en infecciones urinarias es fundamental descartar hidronefrosis obstructiva porque puede desembocar en una sepsis fulminante”.

¿Es seguro hacerse una radiografía durante el embarazo? ¡Descúbrelo aquí!

Técnicas de Diagnóstico Prenatal

Además de las radiografías, existen otras técnicas de diagnóstico prenatal que pueden utilizarse durante el embarazo:

  1. Amniocentesis: Generalmente se realiza entre las semanas 13 y 15 de embarazo. Se extrae un poco del líquido alrededor del feto para analizar las células fetales y detectar anormalidades cromosómicas, trastornos metabólicos y otros defectos anatómicos.
  2. Muestreo de la vellosidad coriónica (CVS): Puede realizarse antes, por las semanas 10 y 11. Se toma una muestra diminuta de los tejidos del exterior de la bolsa en donde el bebé se desarrolla para analizar los trastornos cromosómicos o diversas enfermedades genéticas.
  3. Ultrasonido: Emplea las ondas sonoras de alta frecuencia para ubicar la posición, el tamaño y la estructura del feto y la placenta. Es valioso en determinar la edad de un feto y puede detectar embarazos múltiples y también muchas malformaciones.
Procedimiento Semana de Realización Propósito Riesgos
Amniocentesis 13-15 Detectar anormalidades cromosómicas, trastornos metabólicos Bajo riesgo de aborto espontáneo o infección
Muestreo de vellosidad coriónica (CVS) 10-11 Analizar trastornos cromosómicos o enfermedades genéticas Riesgos similares a la amniocentesis
Ultrasonido Variable Ubicar posición, tamaño y estructura del feto, detectar malformaciones Sin riesgos conocidos

Esperamos que su bebe nazca sano y fuerte y que disfrutéis de él/ella con salud.

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